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¡Comenzó el año!

Felipe Michelini

16.04.2012

El dicho popular afirma que el año real comienza en Uruguay luego que el último ciclista termina de cruzar la meta el domingo de Semana de Turismo o de Pascua para los cristianos.

Se dice que culmina un ciclo largo de reposo, iniciado en diciembre con la celebración de las fiestas de fin de año, siguiendo con las vacaciones de verano y luego el dilatado carnaval. Es un dicho que responde a algo más imaginario que real, pues si bien es cierto que una vez transcurrida esta semana se nota que hasta diciembre hay una continuidad en la actividad económica, laboral y académica, es bueno tener presente que miles de uruguayos, durante el largo período de imaginario descanso, son participes directos, con su trabajo, del país productivo que nunca se interrumpe,  incluyendo al turismo.

Si fuese cierto el dicho popular, no se aplicaría a la oposición política. Los dirigentes blancos y colorados que un día sí y otro también, critican todo lo que hace el gobierno en toda materia y en todo momento, no se dieron descanso alguno. No hay forma,  lamentablemente, de entablar un dialogo franco con la gran mayoría de ellos pues, están convencidos de que si se diera  ese tipo de debate les sería imposible sostener, ayer, hoy y mañana, que el Frente Amplio deba dejar el gobierno. Veamos algunos ejemplos.

En materia social los números son incontrastables: baja la pobreza, baja la indigencia, aumenta la igualdad. Todo producto del mayor y mejor empleo, de la formalización laboral, el aumento de las transferencias sociales,  de las asignaciones familiares,  de las jubilaciones y pensiones, de la reforma tributaria y de reforma de la salud. Ante tales hechos, incontrastables,  se dice que se malgastan los recursos, que se alienta la cultura del no trabajo, que en fin, todo se enmarca en una práctica  vil de clientelismo a la vieja usanza, que dicho sea de paso, fue la práctica inveterada de blancos y colorados a lo largo de nuestra historia.  Todo los conduce a una conclusión absurda: en realidad, estos logros, que todo el  mundo palpa,  no son tales, sino que vivimos en un gran desastre social. Se  olvidan que sí tenemos experiencias cercanas de un desastre de esa naturaleza: fue aquel en que dejaron  al país, antes de que el pueblo uruguayo los desplazara del poder, precisamente por haber sido los causantes de semejante desastre. Hay que reconocer su enorme capacidad de olvidarse (o aparentar que olvidan),  su enorme carga de  responsabilidades.

En materia económica la situación es similar. Las empresas calificadoras de riesgo crediticio han reasignado luego de diez años, el grado inversor a Uruguay. Por cierto que los inversores hace mucho tiempo que ya  lo habían hecho. Puede decirse que a los efectos prácticos es intrascendente, si uno mira por ejemplo la cotización de los bonos uruguayos. Pero no ocurre así en el plano simbólico. Este reconocimiento formal, en tiempos de turbulencia económica global, es muy importante porque incorpora un nuevo elemento de confianza internacional en cuanto al manejo de las finanzas públicas por este gobierno. Si sumamos los niveles de exportaciones, de ingreso por cápita, de inversión, el aumento del PBI, todo muestra que vamos en el buen rumbo.

Los dirigentes de la oposición, ante ese panorama de hecho indiscutibles, que todo el mundo percibe, se remontan al pasado para sostener  que fueron ellos los que manejaron la crisis. Entonces ante este dato d reasignación del grado de inversión,  el mérito debería ser de ellos. Pasan por alto que aquella crisis la profundizaron con el mal recordado ministro Bensión a la cabeza del fundamentalismo neoliberal y el espejismo del Uruguay como plaza financiera. Hay que reconocer su enorme desparpajo para falsear los hechos.

En materia de educación hoy estamos en condiciones de discutir contenidos y rumbos de la mejor excelencia educativa, pues se ha despejado del debate la asignación presupuestal, más alta que la que nunca tuvo la educación pública en nuestro país. Y obviamente, en cuanto ello está solucionado, aparecen problemas endémicos, como las insuficiencias de la red edilicia abandonada históricamente por los partidos de oposición cuando estuvieron en el gobierno, que obvia y lamentablemente repercute en perdidas de días de clase.

Asimismo, se nota la perdida de calidad en la formación y actualización docente, en un mundo laboral de alta competencia y complejidad. Esa pérdida muchas veces intangible pero lamentablemente real  comenzó con las actitudes de los gobiernos blancos y colorados que percibieron en los maestros y profesores sus principales enemigos y siguieron a partir de allí una política continua de deterioro en las condiciones de trabajo de los docentes. La actitud de la oposición es la de la crítica y de la exigencia de resultados inmediatos, cuando saben que en materia educativa en tanto los procesos son de mediano y largo plazo, para obtener resultados se necesita tiempo. Entre otras cosas, porque los niños y adolescentes de las capas sociales más humildes, que son el objetivo principal y prioritario del sistema educativo que iguala oportunidades y forma  ciudadanos y ciudadanas con autonomías y capacidades para ser parte de la sociedad en la que viven de manera constructiva, hoy,  por obra de los  gobiernos frenteamplistas han visto mejorados sustancialmente, junto a sus familias, la cobertura de sus necesidades básicas, entre ellas las de alimentación suficiente, lo que los coloca  en mejores condiciones de aprendizaje. A los partidos conservadores hay que reconocerles una enorme capacidad de osadía para intentar  reescribir la historia. 

En relaciones exteriores no ha habido un solo día que el Ministro Almagro no reciba sistemáticamente una crítica despiadada por su gestión. Se llega al colmo que ante la iniciativa argentina de sustituir importaciones dentro de un plan estratégico de largo plazo, que tiene impacto directo en nuestro país, se  atribuye directa responsabilidad...a nuestro Ministro!!.  Es inútil explicarle  a esa oposición ofuscada que  han aumentado nuestras exportaciones a ese país y que además se han diversificado hacia otros destinos, que se profundiza la relación comercial con otros países como  Corea del Sur, Rusia y México y asimismo se aprovecha al máximo la estructura y la inserción del Uruguay en el MERCOSUR. La oposición no hace más que adjetivar. Dicen que la política del gobierno es tibia, débil  y  entreguista. Nada más contrario a la realidad. Firmeza en el diálogo, claridad de objetivos y búsqueda de las mejores condiciones comerciales para nuestro país.   Pero hay que reconocerles una gran capacidad para construir relatos fuera de la realidad.

En el Nuevo Espacio, aún teniendo presente todos los logros del gobierno del Frente Amplio desde el 2005, no estamos conformes. Nuestras razones son bien diferentes a las de los opositores blancos y colorados que intentan convencer y convencerse que todo está mal y es un desastre, un diagnóstico de catástrofe en que el que no creen ni sus más fieles seguidores.  Nuestra preocupación es cómo hacer para mantener en el futuro estos niveles de crecimiento y de distribución, como continuar  mejorando sustancialmente las condiciones de vida para todos los uruguayos, no sólo en esta etapa, sino para las siguientes, aquellas que vivirán  nuestros hijos y  los hijos de nuestros hijos.

Necesitamos una fuerte institucionalidad si queremos construir y consolidar los cambios hacia el objetivo de  una sociedad más justa y solidaria,  basada en un proyecto nacional productivo y de justicia social,  con el pleno funcionamiento de las instituciones y el goce de las libertades y garantías para todos.  Sin institucionalidad sólida, los cambios de hoy pueden ser solo pasajeros, sin capacidad para sostenerse en el  tiempo. Por eso somos abanderados en la reforma tributaria, de la salud, de la laboral. Asimismo, insistimos en temas como la necesaria creación de un Ministerio de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos, la sanción de una  ley marco para el  deporte que incluya un Ministerio específico para este ramo de la actividad nacional, como insistimos en la apuesta a la pequeña y mediana empresa y al cooperativismo, al tiempo que pensamos que la administración pública debe ser objeto de reformas que requiere un fuerte liderazgo orientado a cumplir mejor sus cometidos en un marco de transparencia,  eficiencia y actuación  amigable frente al administrado.    

Para ello apostamos a la política y la movilización ciudadana. Y desde ese punto de vista la elección interna del 27 de mayo es fundamental. No creemos en una acción aislada de la gente, sino por el contrario en su imprescindible y decisiva participación. Un Frente Amplio más democrático y participativo es la mejor forma de garantizar los cambios. Fuimos decisivos para posibilitar el cambio estatutario que permite la elección directa del presidente de la coalición, y sin perjuicio de que creemos que deben abrirse aún más las estructuras frenteamplistas, nos parece que este hecho representa en sí mismo  una gran oportunidad política.

Creemos en un Frente Amplio que refleje diversidad y unidad pero al mismo tiempo  equilibrios y síntesis. Por ello creemos que ha sido muy importante que todo el Frente Líber Seregni apoye la candidatura de Mónica Xavier. Ella está capacitada para desempeñar un papel protagónico en el esfuerzo por dar nuevo impulso y proyección a nuestra fuerza política, necesarios para enfrentar el gran desafío  que hoy tenemos delante: cómo hacer para que los cambios que impulsamos se consoliden definitivamente y aseguren un futuro de prosperidad y justicia social  para nuestro país.  En ello estamos y así seguiremos con la alegría de siempre.



Felipe Michelini

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias



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