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Andrés Stagnaro canta a Salvador Puig - Foto: Ivana Guedes

ESCRIBE RAFAEL COURTOISIE

Sobre 'El mar de Salvador': cuando Stagnaro cantó a Salvador Puig

09.11.2012

MONTEVIDEO (Uypress) — Hace poco más de un mes, el cantautor salteño Andrés Stagnaro presentó, en la sala Vaz Ferreira de la Biblioteca Nacional, un espectáculo musical sobre textos del poeta Salvador Puig. La que sigue es la reflexión del también poeta Rafael Courtoisie sobre ese espectáculo, y sobre la poesía como “nutriente sin el cual la sociedad no se desarrolla”.

Decía Federico García Lorca que la poesía vive en verdad cuando se levanta desde el texto impreso y alcanza la voz, el oído, el corazón.

El espectáculo diseñado y llevado a cabo por el prestigioso artista Andrés Stagnaro acomete una tarea que parecía imposible: tomar varios y muy significativos textos de una de los poetas más importantes del Uruguay, tal vez el más profundo de su generación dentro y fuera de fronteras, Salvador Puig, y llevarlo a las tablas, ponerlo en escena con una vida y un impacto que resaltan lo mejor de una poesía para nada fácil, para nada concesiva, de una poesía que es reflexión y es proyecto de vida.

Uruguay se caracteriza por olvidar, a veces, la esencia, y quedarse en el versito, en la rima vacua, en la burocracia del vate hacedor de canciones o del mass mediático oportunista y ego centrista

Pues bien, Salvador Puig fue un poeta mayúsculo, un creador sin concesiones. No alardeó de crear escuela ni pretendió tener a los vates o aprendices "menores" en torno suyo, bajo su ala, no hizo nada para imponer su nombre y evitar el crecimiento de la creación por la palabra, que siempre es múltiple y siempre es abierta.

Por eso se lo ha reconocido en toda América Latina y su obra compleja, ardua, disfrutable, apela a la inteligencia que ha de durar en el tiempo.

Se diría que muy pocos cantores (una excepción importante es Lazaroff) se animaron a hincarle el diente a un corpus textual sin facilismos, de primera categoría, donde la aventura lingüística exigía mucho más que un salto en el vació, exigía una profunda reflexión, una introspección y un proyecto serio y llevado a cabo con austeridad y brillantez.

Esa austeridad y esa brillantez es la que logró en un espectáculo sin fisuras, removedor, estremecedor, Andrés Stagnaro

No se pone a decir poemas ni a deformar textos hasta darle la forma de canciones. Hace algo mucho más notable: se apropia, se interna en la obra de Puig y emerge de allí con un proyecto propio, intransferible, donde los climas, los movimientos, el manejo instrumental y la voz son vehículo y son destino, son medio y son fin. Stagnaro logra el milagro de la confluencia, el milagro de la "divulgación" sin pizca de vulgaridad.

El respeto a los textos es hierático, formidable, serio. Pero a la vez contagia la alegría ínsita que solo un buen poeta descubre en otro buen poeta. Una alegría que Stagnaro trasmite con voz, cuerpo y alma.

Lo mejor de Puig es casi todo lo que Puig escribió. Lo mejor de Puig es el legado fermental y no el simplote "la-la-la". Y es en ese punto donde Stagnaro comprende que la profundidad es una fiesta y que la poesía es parte integral del bienestar social, que debe apoyarse como un nutriente sin el cual la sociedad no se desarrolla, no crece.

Este Puig en voz y cuerpo de Stagnaro, este Stagnaro imaginativo, exigente, generoso en el hallazgo, como planteaba Picasso del arte verdadero, merece el registro y la difusión ya, aquí y ahora.

Uruguay no puede permitirse no invertir en educación, en seguridad, en salud. Esas tres palabras también están incluidas en el cerno de esta poesía.

Rafael Courtoisie

Ver nota relacionada:

Andrés Stagnaro canta a Salvador Puig

s.p.

 



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