*

Agencia Uruguaya de Noticias
Loading
con firma
Homero Bagnulo y Carlos Vivas Homero Bagnulo y Carlos Vivas
Causalidad, casualidad, y embarazo adolescente
William Marino William Marino
Propaganda y comunicaciòn
Jorge Aniceto Molinari Jorge Aniceto Molinari
La lección de Venezuela. (Abordando eso gris, que parece la teoría).
Esteban Valenti Esteban Valenti
Los nazis “orientales”
Raúl Maneyro Raúl Maneyro
El puente entre dos mundos en riesgo de caer: los anfibios en peligro
Jaime Secco Jaime Secco
ASSE precisa reingeniarse
Pablo Cúneo Pablo Cúneo
Hoenir Sarthou y la democracia pintada
Jorge Braun Jorge Braun
La disciplina partidaria y la corporación política
David Malowany David Malowany
El conflicto entre lo real y lo ideal
Carlos Garramón Carlos Garramón
Trump avanza contra el multilateralismo.
Claudio Riccardi Claudio Riccardi
España - Cataluña 0-0
Alejandro Domostoj Alejandro Domostoj
La ética, la transparencia y la altura de la vara
Roberto Cyjon Roberto Cyjon
Nazis uruguayos
Pablo Mieres Pablo Mieres
Más allá de la leche
Juan Raúl Ferreira Juan Raúl Ferreira
Conversando con Enrique Bentancor
Jorge Ángel Pérez Jorge Ángel Pérez
La Cuba del 80: Arnaldo Tamayo y Scarface
Ismael Blanco Ismael Blanco
Los pies desnudos y los combatientes uruguayos de el Che
Ana Jerozolimski Ana Jerozolimski
Cara a cara frente a la “la mentira”
Achim Steiner, Patricia Espinosa y Robert Glasser Achim Steiner, Patricia Espinosa y Robert Glasser
El cambio climático amenaza a ricos y pobres por igual
Zózima González Zózima González
Embarazo adolescente: compromiso educativo y social
Luis Fernández Luis Fernández
Volvió la teoría...
Edgardo Sandoya Edgardo Sandoya
Más educación=menos enfermedad coronaria
Pablo Urreta Pablo Urreta
Juguemos a si tu fueras
Fernando Schmidt Fernando Schmidt
Palabras de Fernando Schmidt en la presentación del 'El clavo en el sillón'
Alberto Rodríguez Genta Alberto Rodríguez Genta
¡Paren las rotativas…! ¡Ultimo momento!
Roberto Soria Roberto Soria
¿Hacia una la ‘’inmobiliaria judicial’’?
Luis C. Turiansky Luis C. Turiansky
El Mundial de 2030 a la vista
Roberto Savio Roberto Savio
La derrota de Merkel confirma desalentadora tendencia en Europa
Mònica Xavier Mònica Xavier
La política no debe convivir con la opacidad
Federico Arregui Federico Arregui
Luis Lacalle Pou
Lic. Sebastián Hagobian López* Lic. Sebastián Hagobian López*
El primer año de la presidencia de Javier Miranda en el FA ¿Cómo debemos ver el vaso?, ¿medio lleno o medio vacío?
Ximena Olmedo Ximena Olmedo
Tiempo de Renovación
Daniel Feldman Daniel Feldman
Roberto Cataldo, el guardián del libro
Alfredo Correa Alfredo Correa
De presidentes, chorizadas y calzoncillos
más columnistas



 
MET-ROND-POINT_Banner200x73 (2)
banner cablevision 300 x 138
banner argentino hotel 300 x 138
Te encuentras en: Inicio | Columnas | Mathías Dávalos

La La Land, de Damien Chazelle

Mathías Dávalos

17.01.2017

Dirección y guion: Damien Chazelle. Música: Justin Hurwitz. Fotografía: Linus Sandgren. Dirección de arte: Austin Gorg. Elenco: Ryan Gosling, Emma Stone, John Legend, Rosemarie De Witt. 128 minutos. 2016.

 

Esta es una película valiente y rebelde para los tiempos que corren. Basta repasar las carteleras de los últimos años a nivel mundial y ver qué tan destacados aparecen los musicales. A modo de ejemplo, el musical Chi-Raq de Spike Lee, uno de los mejores films de 2015, no fue estrenado en salas de cine de Uruguay y de Argentina.

La La Land es uno que rememora a viejos clásicos con una historia sencilla entre dos enamorados, Sebastian (Ryan Gosling) y Mia (Emma Stone), que rinden tributo a la distancia a parejas legendarias del género durante el siglo XX como las de Mickey Rooney y Judy Garland, Fred Astaire y Ginger Rogers, o Gene Kelly y Cyd Charisse.

Por su parte, el joven director Damien Chazelle (Guy and Madeline on a Park Bench, Whiplash) apuesta a un personaje primario y a una misión esencial: el homenaje a la ciudad de Los Ángeles (más de 60 locaciones elegidas) y especialmente a Hollywood, su caja de pandora por excelencia.

En la película de Chazelle los sueños están para perseguirlos, y de alcanzarlos poder disfrutarlos mientras duren. Es por lo que apuestan Sebastian y Mia: él, pianista, quiere tener su boliche de jazz clásico; ella llegó desde una pequeña ciudad en busca de una oportunidad como actriz mientras se gana la vida como cajera en una cafetería de los estudios Warner. Dos proyectos de jóvenes artistas. En la posible realización de sueños en una ciudad hostil y populosa como Los Ángeles, en lo que va del siglo La La Land representa una antítesis del clásico Mulholland Drive de David Lynch (2001): la gran pesadilla de una actriz con la ciudad como escenario devastador.

El musical es uno de los géneros que arroja por tierra el célebre concepto de "cine de autor", ya que en general expone al cine como proyecto de colaboración de partes. En La La Land esto es evidente con la importancia que tiene la música que marca el camino y el relato, escogida por Justin Hurwitz, apoyado en los letristas Benj Pasek y Justin Paul. En su tributo a una época dorada de Hollywood, y en la transmisión del factor de ensueño y de mundo fantástico a través de la amplitud en el enfoque de la imagen, Chazelle filma su película en formato de Cinemascope (popular entre 1953 y 1967).

La primera de las escenas musicales, un supuesto largo plano secuencia en un embotellamiento en una autopista, luego de homenajear a Las señoritas de Rochefort (Jacques Demy, 1967) plantea el escenario de fantasía, entre la evocación y el rescate del género. Otra escena oportuna como paradójica es la del Observatorio Griffith: los personajes levantan vuelo hacia las estrellas aunque dentro del recinto.

La historia de amor de La La Land se divide en partes/estaciones: Invierno, Primavera, Verano, Otoño y un Invierno cinco años después. La trama transita por silencios, derrotas, confesiones y aciertos que atraviesan, juntos y separados, Sebastian y Mia. Una pareja que resulta por la química entre los actores Gosling y Stone especialmente en las dedicadas escenas musicales (este es su tercer film juntos), pero que asimismo es rehén de un guion discreto de Chazelle que como en Whiplash no desarrolla el sentido de comunidad en sus personajes artistas una vez que los presenta con marcados rasgos individualistas (tanto el pianista solista como la actriz que escribe y presenta sus monólogos).

Chazelle no queda preso de la grandilocuencia que propone el género. Expresa su humor superando conceptos de cliché del mundo del jazz que su propio guion plantea, con comentarios sobre Charlie Parker, Miles Davis y Hoagy Carmichael —Sebastian se jacta con fervor de tener un taburete que perteneció al músico—, y con menos tino en burlas precarias del músico purista hacia hits pop como "I Ran" y "Take On Me". El talento del director aparece en la escena en el histórico cine Rialto —que fuera cerrado en 2007— cuando Sebastian y Mia, en una cita de comienzo accidentado, miran juntos Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955). Chazelle ejecuta uno de los mejores chistes e ironías de su film en la resolución repentina de esta escena. La La Land, una película moderna basada en el clasicismo del género y con una misión, en su caso rebelde pero con una causa a hallar entre la nostalgia, el presente y el futuro.

Asimismo, el director no padece los cambios en las puestas de escenas ni en el montaje final (Tom Cross). En la fiesta que propone La La Land, la comedia y el drama se desarrollan sin mayores problemas entre momentos de extravagancia audiovisual —llevada a puntos altos de la sátira con la banda de "fusión moderna" en la que Sebastian toca el sintetizador—. Chazelle deja lugar para el contraste que proponen escenas intimistas como la de la pareja caminando en silencio en las colinas, otra con el pianista en soledad, mirando a los ojos a su amada entre el público, o las escenas de la actriz sola con su voz y su gestualidad ante el derrotero de sus audiciones por un papel en cine o en televisión.

Como en Whiplash, en La La Land Chazelle sigue meditando su posición como realizador, entre lo autobiográfico y lo meramente estético y artificial que revela el arte cinematográfico. En su guion, el músico Keith le pregunta a Sebastian: "¿Cómo podés ser revolucionario si sos tan tradicionalista?". La respuesta aún está por llegar.

 

 

 

 

Fotos: Summit Entertainment

 



Mathías Dávalos

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias



MVDCMS  Volver arriba    |    Contacto: uypress@uypress.net