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Libre de Furia

Isabel Oronoz

23.02.2017

Ni una menos. Tocan a una, nos tocan a todas. Paro general a partir de las 16hs, el 8 de marzo, bajo la consigna, Las mujeres paran el mundo.

Todavía me resuenan aquellas clases en las que desarmábamos el idioma para rearmarlo luego, y entenderlo mejor. Saber, en realidad, que cosa decimos cuando decimos algo. Es claro, que para  comprender el significado de lo discursivo necesitamos meternos con el enunciado, con aquello que se dice y aquello que se comunica, la expresión lingüística y la información, con el contenido implícito del enunciado y su intención comunicativa.

ONU Mujeres, en su web, menciona las palabras de la Directora Ejecutiva del organismo internacional, haciendo mención "a la pandemia de violencia contra las mujeres y las niñas en el mundo". (Nov 2016)

El colectivo Red Uruguaya  contra la Violencia Doméstica y Sexual se pregunta, ¿cómo puede ser que el Presidente de la Suprema Corte de Justicia hable de "crimen pasional"? y escribe en su cuenta de FB: No son crímenes pasionales son crímenes de poder. Crímenes producto de la violencia machista. Basta de autoridades ignorantes y desactualizadas en uno de los problemas más graves que afectan a las mujeres uruguayas. Pasarlo por favor.

¿Que se intenta decir en realidad? Se entiende que la construcción de una forma de decir las cosas, es la retórica desde la que se crea una realidad que gobierna otra realidad, la del día a día. ¿Se necesita una nueva retórica y un nuevo lenguaje para que la lectura de la "cosa" no confronte con nada? Aparentemente, la nueva retórica apunta a un hecho laudado. ¿Laudado? ¿Por quién?

Vamos por partes.

El Observatorio Nacional sobre Violencia y Criminalidad nos dice que en 2016 se registraron 265 homicidios, en total en Uruguay. De ellos, 24 (dato que no fue objetado por nadie) fueron asesinatos a mujeres por sus parejas o exparejas o familiares. 265 en 24, significa que en 2016 murieron en Uruguay más hombres que mujeres, siendo que la población femenina en nuestro país es mayoritaria, constituyendo el 52%, somos 1.690.290 mujeres y 1.561.236 hombres, total 3.251.526. Datos del último Censo realizado (2011).

Ergo, no hay pandemia y dicho sea de paso, "pandemia", es una expresión que viene del griego y significa enfermedad de todo un pueblo, se aplica generalmente ante enfermedades incontrolables y que requieren tratamiento especial para  su erradicación sea a nivel nacional o internacional. Metafóricamente se utiliza en otros ámbitos con el objeto de dar mayor contundencia sobre algo. Ahora bien,¿se puede hablar de pandemia con el  porcentaje de muertes catalogadas como crímenes contra la mujer en Uruguay? ¿O debemos hablar de casos de violencia, de repugnantes casos de violencia que transcurren con mayor insistencia en Montevideo, en el cinturón más comprometido de la capital, en los barrios donde la carencias económicas, sociales y culturales son más duras. (Ej barrios que cubren entre otras las Secc. 17, 24, 18)

Si bien entre los 265 homicidios hay hombres y mujeres, la cifra de mujeres asesinadas en el marco de la figura de "femicidio" no modifica la estadística y nos ratifica de manera contundente que no existe alarma pública, ni pandemia ni puede haber conmoción. Sí preocupación, sí barbas en remojo para reeducar víctimas y entornos.

Y en este punto tenemos que retomar con el Dr. Chediak y sus declaraciones, y preguntarnos, ¿porqué no se puede usar el término "crimen pasional" si lo pasional  deriva de pasión que en su más estricto sentido de acuerdo a RAE se traduce como la acción de padecer o en otra acepción de la academia como perturbación o afecto desordenado del ánimo?. ¿No hay crímenes pasionales? ¿No se puede decir o nombrarlos así, aunque sea así? ¿Por qué se pretende imponer un modo de hablar que reinterpreta arbitrariamente el idioma?.

Se puede entender la elección político-ideológica de utilizar otra terminología argumentando la necesidad visceral de que se entienda claramente cuando un crimen es por género, patear el tablero al estereotipo que se refleja en el mensaje "serás mía o no serás de nadie" y largos etcéteras. Argumentación comprendida. El punto es que la terminología no tiene por qué ser compartida ni usada y mucho menos obligada.

El Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Dr.Jorge Chediak, podrá ser recordado o aborrecido por algunos o por muchos, desde un lugar u otro, pero difícilmente alguien pueda esgrimir con argumentos de peso, que es un ignorante.

El Dr. Chediak habló de crimen pasional, en lugar de referirse a la figura de  femicidio, figura que, en realidad, no existe porque aún no ha sido aprobado el proyecto de ley, que contra viento y marea se pretende votar. El Dr. Chediak ignoró el lenguaje impuesto de las  feministas,  no se hizo eco de los logros de los movimientos de mujeres,  ni de las activistas en contra de la violencia de género y utilizó un término que ha sido modificado desde un plano ideológico para que se comprenda que los crímenes contra la mujer no son por exceso de amor sino por poder o desde una posición de poder en la que el macho se impone por la fuerza en su límite contra la/su hembra. Suena horrible pero si hablamos de machos, hablamos de hembras.

Así, se podría decir que la terminología utilizada por el Presidente de la SCJ no es moderna, no se condice con la retórica impuesta por las organizaciones civiles e internacionales en nuestro país y en el mundo.Se puede estar deacuerdo o en desacuerdo, argumentar a favor o en contra.Ahora bien ¿en qué parte del razonamiento se ve vía libre para el insulto? ¿Qué mensaje nos quieren enviar? ¿Expresan exactamente aquello  que quieren decir? Se puede afirmar  que los crímenes contra la mujer son solo por odio, por poder? ¿No será más complejo? ¿No será que el proceso que vincula la violencia tiene concomitancias que debiéramos analizar más y mejor, discriminando menos y tratando de buscar luz?

A ellos, la sociedad los condena, aún antes que la justicia y, sin embargo, es frecuente que las víctimas cuando permanecen vivas, los perdonen, porque el círculo es cerrado, patológico, de dos. Por eso hay que ir hasta el hueso y eso también nos responsabiliza en la educación que damos a nuestros hijos. Es una cadena simple. Es un proceso. Se necesita trabajar mucho en autoestima, empoderamiento, educación.

Si la mujer se retira de escena con el primer aviso, no hay muerte posible. La violencia se ejerce de una y mil maneras por hombres  y mujeres. Violencia psicológica, verbal, laboral, sexual. El círculo de la violencia se da con violencia y participación de ambos. Tenemos responsabilidad sobre las conductas que aceptamos. Las víctimas les piden a los jueces, una y otra vez, que "los suelten", "que no sucederá más", "que todo va a cambiar". Eso también lo tenemos que decir en voz alta.  Cada acto, promueve y modifica  el acto del otro. Todo es mucho más complejo que un  slogan, el proceso interno que vive una pareja en un vínculo que termina en violencia, los involucra a ambos, uno en el "hacer" y el otro en el "permitir", aunque a nadie escapa la vulnerabilidad arraigada de la mujer-sujeto de esta relación.

El Proyecto de Ley enviado por el Poder Ejecutivo en 2015, reconoce que el delito de homicidio es de por sí un delito penalizado con gravedad en nuestra legislación. El proyecto propone penas que corresponden al homicidio especialmente agravado. Así, en el anteproyecto se describe la figura del femicidio de forma tal de distinguirla de otros homicidios, tomando como hipótesis el odio o menosprecio hacia la mujer, la violencia sexual en el contexto de la conducta del homicida, la existencia de conductas de violencia previas, el que haya cometido el delito como represalia ante la negación a establecer una relación de pareja, de afectividad o intimidad. El proyecto tiene también otros agregados, como agravante especial el homicidio "como acto de discriminación por la orientación sexual, identidad de género, raza u origen étnico, religión, discapacidad u otra característica o condición de la víctima".

¿Realmente es necesario modificar el Art.312 del Cód. Penal, referido a las circunstancias agravantes muy especiales? Quienes nunca estuvieron de acuerdo en subir las penas, porque en la práctica no modifica nada, ¿por qué en este caso sí lo están?, ¿por qué la señal sirve en unos casos y en otros no?

Las sociedades cambian con la aceptación mayoritaria de determinados usos. Se corren las costumbres, se corre la moral, se corre la ética, todo se corre, hasta la forma aceptada de relacionarnos. Depende de todos y de cada uno la forma que elegimos para hacerlo.

Por ejemplo, al grito, ya somos muchos los que no intervenimos, los que decimos, así no. Si le ponemos tolerancia al usolingüístico, tolerancia a la forma que elegimos para incidir, discutir, dialogar, si lo hacemos con respeto hacia la opinión del otro, estaremos proponiendo otra forma de interrelacionarnos, más amigable, más constructiva, libre de furia, de soberbia, libre de violencia. Que de eso se trata. Que aquello que decimos y aquello que comunicamos vayan en consonancia.

 

 

 

 

 



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