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Muñecas sexuales con inteligencia artificial

16.03.2017

MONTEVIDEO (Uypress) - El científico catalán Sergi Santos, experto en nanotecnología, creó a Samantha, una muñeca sexual con inteligencia artificial.

El científico Santos culmina su proyecto científico en el que satisface una de las necesidades primarias de los seres humanos, el afecto. Samantha pesa unos 40 kilos, tiene los ojos verdes, una larga cabellera de color castaño y unas medidas de 90-55-90. Suave al tacto, confeccionada de TPE puro (elastómero termoplástico) y con un microprocesador en la cabeza que funciona mediante un “algoritmo potentísimo” creado por el científico, permitiéndole interactuar con las personas en distintos modos: tanto en el plano familiar como en el sexual, incluyendo la capacidad de la muñeca de “llegar al orgasmo, siempre que su acompañante sea capaz de estimularla” convenientemente.

Santos de 38 años relata: “Estoy muy cansado de intentar explicar lo que hago y que nadie lo entienda o que me digan que no sirve para nada. Ahora mis colegas científicos replican que este proyecto no tiene ningún impacto científico, pero yo pienso todo lo contrario: Samantha es muy fácil de explicar y todo el mundo entiende a la primera para qué sirve. Al fin y al cabo, el objetivo de la tecnología es que se entienda para poder darle una aplicación concreta y así poder venderla”.

Sergi lleva mucho tiempo estudiando la industria de las “sex dolls”. Además de ser técnico en computación, tiene experiencia en el campo de la ciencia de materiales, lo que le permite aplicar a la ciencia las propiedades físicas macroscópicas de los componentes.

La mayoría de las muñecas sexuales se fabrican en China. En cambio, las muñecas de RealDoll, una de las empresas líderes a nivel mundial en este mercado, proceden de Silicon Valley. Esta compañía, creada por Matt McMullen, tiene previsto sacar al mercado a finales de año una muñeca sexual que integrará un sistema de inteligencia artificial con el objetivo que el cliente pueda “moldear su personalidad” y “crear una relación duradera en el tiempo” con ella. Es decir, el mismo proyecto en el que están trabajando Sergi y su equipo.

“RealDoll produce muñecas de alta gama hechas de silicona médica. Que este material sea mejor que el TPE, que cuesta mucho menos, no está del todo claro. Si compras en RealDoll, pagas hoy –entre 8.000 y 10.000 dólares- y la muñeca te llega directamente de Silicon Valley en varios meses. Mi objetivo es que los clientes ansiosos de ver a su muñeca lo puedan hacer lo antes posible, en pocas semanas, y que el precio se ajuste a todos los bolsillos para que mucha más gente pueda acceder a esta tecnología. Además, Samantha trabaja offline. Esto significa que todo lo computa en su cabeza, lo que asegura la privacidad del cliente desde todos los puntos de vista”, sostiene el científico que trabaja "20 horas al día".

El proyecto 'Samantha' lo desarrolló en Catalunya, donde se establecerá para llevar a cabo su empresa. Cuenta con un equipo que completan su mujer Maritsa, diseñadora; una joven física de origen asiático experta en biociencia; un especialista en electrónica, que le ayuda a localizar en Internet e integrar en su prototipo cualquier tipo de sensor o microcontrolador que mejore la capacidad de interacción de Samantha; y un abogado que se encarga de las tareas burocráticas.

“Mi objetivo no es sólo que copulen con Samantha, sino que se enamoren de ella”, concluye.



UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias


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