*

Agencia Uruguaya de Noticias
Loading
con firma
Jorge Aniceto Molinari Jorge Aniceto Molinari
Las posibilidades actuales de un stalinismo. (Abordando eso gris, que parece la teoría).
Edgardo Carvalho Edgardo Carvalho
¿La democracia es como un tren?
Ana Jerozolimski Ana Jerozolimski
¡Cómo entiendo a Barcelona!
William Marino William Marino
Los Mártires estudiantiles
Esteban Valenti Esteban Valenti
Elecciones en Argentina ¿Todos ganadores?
Homero Bagnulo y Carlos Vivas Homero Bagnulo y Carlos Vivas
Percepción de beneficios y daños del despistaje del cáncer de mama mediante la mamografía
Mónica Xavier Mónica Xavier
Uruguay aún tiene medio millón de proscriptos
Edgardo Sandoya Edgardo Sandoya
Elegir sabiamente respecto a su salud
Dr. Federico Arregui* Dr. Federico Arregui*
¿Quién es quien.?
Pablo Mieres Pablo Mieres
Diferentes formas de gobernar sin mayoría parlamentaria
Luis Fernández Luis Fernández
De la interna... y no tanto
Jaime Secco Jaime Secco
¿Otra vez Sendic y Venezuela?
Pablo de los Reyes Pablo de los Reyes
Cada comienzo, es una esperanza, un nacimiento, o más bien, un renacer
Pablo Urreta Pablo Urreta
Alianza para el retroceso
Lilián Hirigoyen Lilián Hirigoyen
Otras literaturas: Víctor Cunha
Edmundo Roselli Edmundo Roselli
La revolución que cambiará la agropecuaria nacional
Alberto Rodríguez Genta Alberto Rodríguez Genta
“A mí me pasa lo mismo que a usted” Respondiendo a Emiliano Cotelo.
Adriana Santos Melgarejo Adriana Santos Melgarejo
Montevideo fue un madrigal
Carlos Garramón Carlos Garramón
La fuga autoritaria de Maduro
Jorge Braun Jorge Braun
De Sendic, comunistas, picenetistas, mpepistas y otras yerbas
Héctor Musto Héctor Musto
Barranca abajo
José W. Legaspi José W. Legaspi
Para seguir cambiando sin cambiar nada
Gustavo Salinas Gustavo Salinas
Al rojo vivo: la resistencia a antihelmínticos en el ganado
Felipe Michelini Felipe Michelini
Día de la Justicia Internacional: ¡tercamente optimistas!
Juan Raúl Ferreira Juan Raúl Ferreira
Julio Castro y el Día de los Desaparecidos
Luis C. Turiansky Luis C. Turiansky
La tecnología moderna y la posverdad
Joaquín Roy Joaquín Roy
El referéndum catalán
Hoenir Sarthou Hoenir Sarthou
El Sexo en la Escuela
Martin Papich Martin Papich
Cuando la palabra "oportunidad" se llena de contenido-audiovisual
Bertha Sanseverino Bertha Sanseverino
URUGUAY: La otra cara de la malnutrición:aumenta la obesidad
Fernando López D'Alesandro Fernando López D'Alesandro
Venezuela hacia un domingo trágico
Roberto Savio Roberto Savio
La decadencia de la democracia pasa desapercibida
Manuel Gonzalez Lago Manuel Gonzalez Lago
Como se explica el precio de los nuevos medicamentos: una visión crítica
Jaime Igorra Jaime Igorra
El puerto de Montevideo. Bahía de conflictos, muelles de esperanza
Rafael Guarga Rafael Guarga
2017, centenario del nacimiento del Ing. Eladio Dieste
Jorge Eiris Jorge Eiris
Un video recorre las redes
Fabricio Cerna Salazar Fabricio Cerna Salazar
Espejo latinoamericano. Emblemática justicia peruana
Gerardo Rey Gerardo Rey
Sin perder la línea
Maria Laura Bulanti Maria Laura Bulanti
Italia: historia de un doble discurso.
Ximena Olmedo Ximena Olmedo
Generación “Peter Pan”
Marcelo Marchese Marcelo Marchese
Inclusión financiera versus bancarización forzosa (el problema de las palabras)
David Malowany David Malowany
El exterminio como política pública
Adriana Marrero Adriana Marrero
¿Renta básica ya, acá?
más columnistas



 
banner cablevision 300 x 138
banner argentino hotel 300 x 138
MET-ROND-POINT_Banner200x73
Te encuentras en: Inicio | Columnas

Eramos pocos y apareció Zealandia

Luis C. Turiansky

Científicos neozelandeses han descubierto que su país es la cima de una placa continental sumergida, a la que bautizaron Zealandia.

Desde tiempos inmemoriales existió una lucha sorda y tenaz entre españoles y latinoamericanos sobre la manera correcta de hablar español, o "castellano" como debería llamarse. Es natural, toda vez que el idioma traído a América por los conquistadores sufrió una evolución levemente diferente de la que tuvo en su tierra originaria. Las diferencias no son tan notorias como para no entenderse, pero es cierto que a veces se producen en la comunicación mutua situaciones risueñas o incluso enojosas.

El problema surge cuando el idioma que hablamos adquiere el estatuto de lengua oficial en los organismos internacionales. Entonces es no solo útil sino hasta necesario ponerse de acuerdo, para evitar malentendidos fatales a la hora de redactar una resolución, por ejemplo.

Es que, entre otras cosas, hay algunas diferencias incluso en los nombres de los países, como  Arabia Saudita o Saudí, Zimbabwe o Zimbabue, y otros casos similares. El ejemplo que inspira esta nota es el de Nueva Zelandia, que los españoles llaman pertinazmente Nueva Zelanda y que, quizás por el poder de las fuentes periodísticas españolas, se nos coló también en nuestro medio. Sabe Dios de dónde viene la versión "Nueva Zelanda" y por qué los españoles la prefieren y defienden, pero mientras España estuvo fuera de la ONU tuvimos una época gloriosa de dominación latinoamericana en el idioma, como el lector curioso podrá comprobar si va a la lista oficial de los Estados miembros de la ONU (http://www.un.org/es/member-states/index.html), donde figura "Nueva Zelandia", tal como a nosotros nos enseñaron en la escuela.

Pero hete aquí que, de pronto, unos científicos neozelandeses, país donde naturalmente se habla inglés o maorí y la traducción a otros idiomas no es su problema, llegaron a la conclusión de que Nueva Zelandia o New Zealand en inglés, es la cima de una placa continental sumergida en el océano y separada de las demás, que denominaron como les pareció mejor, es decir Zealandia. "Para mortificarnos", como decía en estos casos un colega traductor que conocí. Sin embargo, en principio la traducción española del nombre del nuevo continente no presentaría problemas, puesto que basta dejarlo como vino, en todo caso pronunciado en español. Pero no faltan puristas, sobre todo del lado español, que pretenden aprovechar este enriquecimiento de la nomenclatura geológica mundial para imponer su punto de vista consagrando el término "Zelandia" como denominación propia del continente, con lo cual "Nueva Zelanda" quedaría para el país; esto se desprende de la noticia que publica al respecto otro "País", el célebre diario de Madrid, el 22.2.2017). Como esta fuente suele sentar modelos para muchos cronistas despreocupados, es de temer que el ejemplo cunda. En todo caso, espero que a nadie se le ocurra la transcripción fonética "Zilandia".

Ya que estamos, es útil recordar por qué Nueva Zelandia se llama así. En efecto, el uso del adjetivo "nuevo/nueva" seguido de una localidad europea es típico de muchos territorios descubiertos por marinos nostálgicos. El caso es que el primer europeo que llegó a esas tierras fue un holandés, en 1642. Pero no fue él quien le puso el nombre, sino unos cartógrafos coterráneos suyos, a quienes pareció que era una buena ocasión para honrar con el descubrimiento a un archipiélago cercano a la costa de los Países Bajos, denominado Zeeland (literalmente "Tierra del Mar"), de modo que el mapa lució, en latín, el flamante nombre Nova Zeelandia. ¡Gol latinoamericano! Algunos malpensados han llegado a afirmar que conviene no obstante distinguir el país del kiwi de la isla danesa de Selandia, que alberga la capital de Dinamarca, Copenhague, sobre todo porque en América Latina no sabemos pronunciar la zeta. Este presunto gol del empate se anula por flagrante offside.

Luis Turiansky



UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias


MVDCMS  Volver arriba    |    Contacto: uypress@uypress.net