*

Agencia Uruguaya de Noticias
Loading
con firma
Juan Raúl Ferreira Juan Raúl Ferreira
Francisco en los Andes: vuelan el Águila y el Cóndor
Esteban Valenti Esteban Valenti
Hyundai y la cultura del trabajo en el Uruguay
Aureliano Rodríguez Larreta Aureliano Rodríguez Larreta
Cuchillo de Palo: Cataluña insensata
Pablo Mieres Pablo Mieres
No nos engañemos, se viene un año muy complicado
Luis Fernández Luis Fernández
¿Se puede elaborar una estrategia sin considerar al poder?
Alejandro Domostoj Alejandro Domostoj
A 10 días del nuevo año: Quisiera ser creyente
Jaime Secco Jaime Secco
Entender la crisis del campo, cuatro claves para gente de asfalto
Ana Jerozolimski Ana Jerozolimski
Clara y pura discriminación
William Marino William Marino
Propaganda hacia donde
Jorge Aniceto Molinari Jorge Aniceto Molinari
Analizamos una salida al problema. (Abordando eso gris, que parece la teoría).
Roberto Savio Roberto Savio
Hay que regular el turismo antes que sea demasiado tarde
José Antonio Vera José Antonio Vera
Arsénico y cianuro
Jorge Ángel Pérez Jorge Ángel Pérez
La “revolución” no triunfó el primero de enero
Marcelo Marchese Marcelo Marchese
Un error de Sanguinetti acerca de los musulmanes y algunas consideraciones en torno a la laicidad y el Ejército
Jorge Balseiro Savio Jorge Balseiro Savio
A la búsqueda del tren perdido
Gol de Actualidad cierra el año y se despacha con todo y sobre todos Gol de Actualidad cierra el año y se despacha con todo y sobre todos
CIERRE DE AÑO
Eduardo Vaz Eduardo Vaz
Seregni amigo
Mónica Xavier Mónica Xavier
Feliz 2018 para todas y todos
Fabricio Cerna Salazar Fabricio Cerna Salazar
Indulto humanitario en Perú como regalo de Nochebuena
Eduardo Contreras Eduardo Contreras
Saudades del 17
Roberto Cyjón Roberto Cyjón
TRUMP, por favor: “gracias por tu ayuda”
Ernesto Nieto Ernesto Nieto
Cristo era Gitano
Joaquín Roy Joaquín Roy
España: un castillo como nación
Edmundo Roselli Edmundo Roselli
Salir de la encrucijada
Ismael Blanco Ismael Blanco
Absolución y castigo
Carlos Visca Carlos Visca
Desguace tres. Se sigue por el mismo camino. ¿Hasta cuándo?
Adriana Marrero Adriana Marrero
Ecuador: la educación que legó Correa
Carlos Garramón Carlos Garramón
Cumbre de la OMC en Buenos Aires
David Malowany David Malowany
Nazismo y cristianismo
Daniel Mordecki Daniel Mordecki
Garantías
Edgardo Carvalho Edgardo Carvalho
El País reescribe la historia
Carlos Vivas y Homero Bagnulo Carlos Vivas y Homero Bagnulo
Salud alimentaria. ¿Derecho individual o segmento del mercado?
Luis C. Turiansky Luis C. Turiansky
Jerusalén, la manzana de la discordia
más columnistas



 
banner cablevision 300 x 138
banner argentino hotel 300 x 138
Te encuentras en: Inicio | Columnas

Eramos pocos y apareció Zealandia

Luis C. Turiansky

Científicos neozelandeses han descubierto que su país es la cima de una placa continental sumergida, a la que bautizaron Zealandia.

Desde tiempos inmemoriales existió una lucha sorda y tenaz entre españoles y latinoamericanos sobre la manera correcta de hablar español, o "castellano" como debería llamarse. Es natural, toda vez que el idioma traído a América por los conquistadores sufrió una evolución levemente diferente de la que tuvo en su tierra originaria. Las diferencias no son tan notorias como para no entenderse, pero es cierto que a veces se producen en la comunicación mutua situaciones risueñas o incluso enojosas.

El problema surge cuando el idioma que hablamos adquiere el estatuto de lengua oficial en los organismos internacionales. Entonces es no solo útil sino hasta necesario ponerse de acuerdo, para evitar malentendidos fatales a la hora de redactar una resolución, por ejemplo.

Es que, entre otras cosas, hay algunas diferencias incluso en los nombres de los países, como¬† Arabia Saudita o Saudí, Zimbabwe o Zimbabue, y otros casos similares. El ejemplo que inspira esta nota es el de Nueva Zelandia, que los españoles llaman pertinazmente Nueva Zelanda y que, quizás por el poder de las fuentes periodísticas españolas, se nos coló también en nuestro medio. Sabe Dios de dónde viene la versión "Nueva Zelanda" y por qué los españoles la prefieren y defienden, pero mientras España estuvo fuera de la ONU tuvimos una época gloriosa de dominación latinoamericana en el idioma, como el lector curioso podrá comprobar si va a la lista oficial de los Estados miembros de la ONU (http://www.un.org/es/member-states/index.html), donde figura "Nueva Zelandia", tal como a nosotros nos enseñaron en la escuela.

Pero hete aquí que, de pronto, unos científicos neozelandeses, país donde naturalmente se habla inglés o maorí y la traducción a otros idiomas no es su problema, llegaron a la conclusión de que Nueva Zelandia o New Zealand en inglés, es la cima de una placa continental sumergida en el océano y separada de las demás, que denominaron como les pareció mejor, es decir Zealandia. "Para mortificarnos", como decía en estos casos un colega traductor que conocí. Sin embargo, en principio la traducción española del nombre del nuevo continente no presentaría problemas, puesto que basta dejarlo como vino, en todo caso pronunciado en español. Pero no faltan puristas, sobre todo del lado español, que pretenden aprovechar este enriquecimiento de la nomenclatura geológica mundial para imponer su punto de vista consagrando el término "Zelandia" como denominación propia del continente, con lo cual "Nueva Zelanda" quedaría para el país; esto se desprende de la noticia que publica al respecto otro "País", el célebre diario de Madrid, el 22.2.2017). Como esta fuente suele sentar modelos para muchos cronistas despreocupados, es de temer que el ejemplo cunda. En todo caso, espero que a nadie se le ocurra la transcripción fonética "Zilandia".

Ya que estamos, es útil recordar por qué Nueva Zelandia se llama así. En efecto, el uso del adjetivo "nuevo/nueva" seguido de una localidad europea es típico de muchos territorios descubiertos por marinos nostálgicos. El caso es que el primer europeo que llegó a esas tierras fue un holandés, en 1642. Pero no fue él quien le puso el nombre, sino unos cartógrafos coterráneos suyos, a quienes pareció que era una buena ocasión para honrar con el descubrimiento a un archipiélago cercano a la costa de los Países Bajos, denominado Zeeland (literalmente "Tierra del Mar"), de modo que el mapa lució, en latín, el flamante nombre Nova Zeelandia. ¡Gol latinoamericano! Algunos malpensados han llegado a afirmar que conviene no obstante distinguir el país del kiwi de la isla danesa de Selandia, que alberga la capital de Dinamarca, Copenhague, sobre todo porque en América Latina no sabemos pronunciar la zeta. Este presunto gol del empate se anula por flagrante offside.

Luis Turiansky



UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias


MVDCMS  Volver arriba    |    Contacto: uypress@uypress.net