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Crisis bélica global: Trump encontró la consola

Carlos Garramón

19.04.2017

En los primeros cien días de su gobierno Trump pegó una “voltereta” radical en su agenda. Del privilegio otorgado a las reformas internas, y después de ser derrotado su proyecto de sustitución del Obamacare, se sucedieron episodios bélicos que desbordaron las prioridades y energía de su gobierno.

En pocos días el belicismo escaló. Un ataque misilístico en Siria, el despliegue de un contingente naval y aéreo en el Mar de Corea, el lanzamiento de "la madre de todas las bombas" en Afganistán y como consecuencia el enfriamiento de las relaciones con China. El mundo está pendiente del gran "showman" y reaparece el fantasma de la tercera guerra mundial.

 

La semana pasada Donald Trump invitó a Xi Jinping a hospedarse y participar en una cena de honor en su lujoso resort de Mar-a-Lago, Florida. Xi aceptó la cena pero aduciendo razones de seguridad denegó el hospedaje. Mientras comían una torta de chocolate como postre, EE.UU. disparó los noventa misiles contra Siria dirigidos a destruir la base aérea desde la cual los norteamericanos consideran que despegaron los aviones cargados con armas químicas que fueron dirigidos contra Ibid. El mundo infirió y China nunca lo negó, que Xi fue puesto en conocimiento del ataque misilístico sin dejar de saborear la torta de chocolate. También fue alertado Putin una hora antes de que el ataque ocurriese. Si no hubiese existido esta alerta la cortina antimisiles que China tiene montada en Siria podría haber actuado contra los misiles norteamericanos. Los dejaron pasar.

Xi estaba tranquilo, ya sabía que el primer trimestre de la economía China había reportado un crecimiento del 6.9% (las expectativas del mercado eran de 6.8%) debido a una fantástica inversión en infraestructura, un buen manejo de la burbuja inmobiliaria y una política regulatoria en torno a los "shadow banks". Su pragmatismo lo llevó, un día después del ataque a Siria, a invitar a Trump a visitar China.

La estrategia China, basada en una mirada de largo plazo, hizo que Xi, soportara con paciencia las gravísimas acusaciones y amenazas de Trump durante la campaña e incluso durante la primera mitad de su actual mandato, a las cuales respondió con calma y con firmeza  desde Perú y Davos. Fueron acusaciones graves, que sembraron la confusión a nivel mundial, desde acusaciones sobre el rol de China en la destrucción del empleo en EE.UU., el dumping comercial y la manipulación de la moneda, hasta la amenaza de la imposición de un impuesto del 35% a los bienes importados desde China. Junto a los mexicanos los chinos fueron en el pasado responsables absolutos del desempleo y el empobrecimiento de los hombres blancos que le dieron su victoria  -en unos de sus viajes a Uruguay Mahathir, en aquel entonces Primer Ministro de Malasia y Presidente del Asean, me decía que los occidentales tenemos el defecto de pensar en torno a una visión acotada por los límites de nuestra propia vida- Xi escuchó, no perdió la calma, su horizonte era mucho más profundo que el de Trump y en el corto plazo sabía que la economía del país que lidera es responsable del 50% del crecimiento global anual.

Al fin de la semana pasada Trump disparó un tweet que es uno de los ejemplos más increíbles de su "transvertismo político" de cortísimo plazo y lo que hace su comportamiento totalmente  impredecible. Recordemos que su "America first" contenía una agenda en la cual la política y las acciones militares ocupaban un lugar secundario ante las reformas internas y el proteccionismo comercial. Hoy, además de haber asignado el mayor incremento al presupuesto militar, el gobierno de EE.UU. en sus primeros cien días está involucrado en una situación límite con tres frentes bélicos abiertos y activos.

"Why would I call China a currency manipulator when they are working with us on the North Korean problem? We will see what happens!".

Lejos estamos de los primeros tweets de campaña y las frases dedicadas a China en el discurso inaugural. Sólo como ejemplo recordemos:

"The concept of global warming was created by ando for the Chinese in order to make U.S. manufacturing non-competitive"

Unos días después de esa "voltereta trumpista" desde la confrontación al halago, China, junto a Japón, vetaron en el Consejo de Seguridad de la ONU la resolución que condenaba el uso de gases tóxicos por parte del Gobierno de al-Asad. Finos y contradictorios mensajes que dificultan una interpretación lineal de alianzas y enemigos. Nada está completamente dicho. Mientras tanto EE.UU. refuerza la presencia de su armada en al mar del Japón y localiza dos barcos con plataforma misilística de largo alcance a 400-500 Km de la capital norcoreana, el Domingo de Pascuas, después de un desfile que constituyó una muestra bélica no vista desde la época de Stalin, Kim Jong-un cumple con su promesa de hacer efectivo su sexto test nuclear, cuyo lanzamiento es reportado como fallido por Corea del Sur. Desfile y test nuclear, ambos para festejar el día de la la muerte de su abuelo Kim IIsung e indirectamente para que la televisión mundial exhibiese el congelamiento político de un país que aún permanece como muestra viva, para quienes olvidaron el régimen Soviético en los momentos de gloria Stalinista. El desfile lo vio azorado el mundo entero. Considero que la vergüenza que generó en los chinos y la preocupación popular en los surcoreanos ayudó para que Xi se despegara de esa imagen ridícula y aterrorizante a la vez, y durante el fin de semana se comunicase dos veces telefónicamente con Trump. Hoy lunes se difundió la noticia de que además el Consejero de Estado de China Yang Jiechi y el Secretario de Estado de EE.UU. Rex Tillerson intercambiaron enfoques sobre la situación en ambas Coreas. No necesariamente, pero casualmente, hoy lunes corría la noticia de que EE.UU. enviaría dos portaaviones al Mar de Corea para reforzar su presencia militar en la zona. Es complejo descifrar cuál es a ésta altura la posición de China en el cortísimo plazo en relación al gobierno de Kim Jong-un y cómo ésta estrategia se inserta en su visión de mediano y largo plazo en relación a EE.UU. y el mundo.

Si evaluamos todos estos acontecimientos con una "mirada occidental" despojándolos de toda emoción, bronca y calificativo, podemos concluir que en un mes la configuración política global giró ciento ochenta grados. Asombroso cambio de agenda en los primeros cien días de la presidencia de Trump. Y formidable respuesta de China al nuevo posicionamiento. La gran pregunta que todos nos hacemos es cuál es el motivo central en torno al cual pivoteará el cambio de estrategia de EE.UU. en el rediseño del escenario global, o sea, el cambio de actitud hacia China, el giro en la confrontación directa y armada con el régimen de al-Asad, la concentración del esfuerzo bélico en ISIS - simbolizado con el lanzamiento de "la madre de todas las bombas"-  y, más importante aún, el congelamiento del diálogo con Rusia, lo cual implica, a su vez la desaparición en la agenda de Trump de los "chisporroteos" presupuestarios con la Otan. Como era de suponer la recomposición de las relaciones con la Otan y las posibles alianzas bélicas las lidera Inglaterra quien ya se manifestó en torno a conformar una coalición bélica para enfrentar a al-Asad y de la UE para continuar con las sanciones económicas a Crimea e incluso profundizarlas. Esto último a pesar de que era explícito que en el centro del acercamiento de EE.UU. a Rusia estaba el levantamiento de esas sanciones. Ayer se acerca al complejo escenario un nuevo actor: Turquía en la cual triunfa el referéndum que transforma a Erdogan en un "Sultán". Rusia consolida así su alianza con un gobierno turco fortalecido y ya comienza a dialogar sobre hacer pasar el oleoducto que lleva el petróleo a Europa por Turquía. El Sultán adquiere una fuerza aún mayor: tiene la llave de la energía que Europa necesita.

Por este giro grueso, explícito y casi inmediato, Steve Bannon pagó el precio de ser despedido como primer integrante civil en la historia del Consejo de Seguridad, ámbito exclusivo de los estrategas militares. Bannon, principal asesor de campaña de Trump, corporizaba la extrema derecha americana. Era difícil que la estrategia girara con Bannon en el Consejo. Además, quizás por iguales razones, Bannon tenía un reciente enfrentamiento con Kushner, yerno de Trump, judío, de 36 años y por su origen demócrata mas conciliador, excepto con el liderazgo de Israel en el  Medio Oriente.

Achicando y acercando ahora mucho el lente del análisis, después de la visita de Xi a Florida, además de la invitación a Trump a visitar China y la comunicación "in situ" del ataque a Siria, quedaron dos puntos comerciales encaminados: China para concesiones para mejorar el acceso a los mercados en dos áreas, las inversiones en el sector financiero y las exportaciones de carne como inicio de un esfuerzo para evitar una guerra comercial.

Formidable como se agranda y achica el lente en la negociación entre dos potencias imperialistas que construyen su economía y su imperio en el marco de un sistema capitalista centralmente planificado en un caso, y liberal y orientado a los mercados en otro. Con una visión oriental calma y de muy largo plazo en uno y una actitud occidental controlada por la vorágine del cortoplacismo y el éxito personal en el otro.

 

Carlos Garramón

PHD(C) en Economía Agraria de la Universidad de California, Campus Berkeley. Master en Economía Agraria de la Universidad Católica de Chile, Ingeniero Agrónomo de la Universidad de la República Oriental del Uruguay, Funcionario y consultor en OEA, ONU, FAO, FIDA, BID y Banco Mundial.



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