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Lalo Paz: Recuerdos de Hace 3 Décadas

Juan Raúl Ferreira

21.09.2017

El miércoles pasado, estando de viaje, la Cámara recordó la figura de Eduardo Paz Aguirre.

Lo tenía agendado, ya que mi viaje de presentación del informe final, de Haití ante OEA, ONU y el propio Haití, iban a llevarme unos pocos días. Durante una semana quedé anclado en EEUU por los destrozos del aeropuerto de Miami. Ese día le recordé tanto que escribir estas líneas será repasar un poco mis recuerdos del miércoles pasado fecha del recuerdo de los 30 años de la partida de Lalo.

Como toda la gente que uno, además de querer mucho, incorpora a un paisaje cotidiano, no recuerdo el día que lo conocí. Es como acordarse de alguien desde siempre. Era muy amigo de papá. Muy amigo. Se fueron casi juntos. Amigos no son los que no saben tener problemas o peleas, sino quienes saben superarlas con grandeza.

Cuando Wilson lanza aquella andanada de interpelaciones, una de las personas afectadas, le pide a Lalo que salga de padrino. Papá nunca se batió a duelo. Pero se sintió herido que Lalo fuera padrino aunque ambos sabrían que todo quedaría en esa gestión. La reunión empezó muy fría. Para mi, un muchacho, era rarísimo verlos así. De repente sentí ruidos en el estar, entré, y se habían dado un abrazo y estaban ya hablando como lo que siempre fueron, amigos.

El recuerdo me quedó toda la vida. Y cada tanto cuando veo la falta en el Parlamento de actitudes propia de gente de  de la talla de ambas... cómo ante la más mínima discrepancia se apela a la descalificación y el agravio.  El intento de amordazar al que no piensa igual. No estar de acuerdo,  en algunos partidos, hoy es casi un delito. Para amistades como la que unió a papá con Lalo las diferencias eran un un desafío: superarlas y salir con la amistad fortalecida.

La noche del Golpe a Lalo presidió la famosa última sesión, no como por ahí se ha dicho, por causalidad. El era VicePresidente del Senado y a otro gran ciudadano Colorado Jorge Sapelli, Vice Presidente de la República, se le había pedido que fuera a arruinar el consenso del Consejo de Ministros por la ruptura Institucional.

Durante la última sesión previa, papá y Lalo se intercambiaron varios papelitos, como solían hacer desde que fueron compañeros de Cámara. Yo, llevaba los papelitos de un y otro... aveces quedaba admirado del humor y el cariño que revelaban aquellas esquelas escritas en medio de tanto estrés. Luego, las guardaba. Y ahí están en una caja que reviso de tanto en tanto. Muchas, implicaban cierta complicidad pícara con burlas etc. que, aunque respetuosas, no me corresponde hacer públicas.

Luego comenzó la sesión de despedida de la democracia. Allí había un problema, sobre el que las criticas y relatos no han hecho  reparo. Había poco quórum. Erro, en Buenos Aires. A Michelini se le había pedido que viajara a Buenos Aires para evitar su regreso y, se creía, ganar algún tiempo. Carminillo Medero estaba muy enfermo. Washington Beltrán pidió licencia esa noche, pero para que jurara su suplente Jaso Anchorena, se precisaba que comenzara la sesión. El oficialismo mas recalcitrante en ambos partidos históricos no ingresó.

Como he dicho en otros casos, sobre los sucesos de aquella noche, durante el día habíamos preparado la Partida de Wilson. Si salía de Sala , caía el quórum. Lalo le manda la última esquela de esa noche. desde la Presidencia. Allí la llevo, espero que papá la lea en su banca y la guardo. "Wilson conversé con todas las bancas. Te voy a dar la palabra primero. Luego reírte de  sala cuando precises, mucha suerte que la noche que nos espera no sea larga, cuídate, Viva la Libertad, abrazos, Lalo."

EL resto del relato está contado hasta en la propia película de Wilson de reciente estreno, por Mario Gutierrez. Pasan los años, el largo exilio.  El día que asume el Senado electo, 15 días antes que el Presidente electo. Goya había renunciado... forzado a ... y presidía interinamente Rafael Adieto Presidente de la SCJ.

En aquella entrada del Palacio nos reencontramos con tantos recuerdos congelados. Jorge Sapelli y Lalo Paz entre ellos.

Así pasé a ser su colega. Nos rotábamos año a año la Presidencia de la Comisión de Asuntos Internacionales. Como tal viaja a la ONU en la  delegación Uruguaya a la Asamblea General. (Tradición que se ha perdido, legisladores en la ONU, esos viajes si valen la pena, como en todo, hay viajes y viajes). Mi hermana y mi cuñado compartieron la delegación y se hicieron rápidamente amigos.

Hoy,  recién llegado, mi hermana decía "me acordé de los 30 años de Lalo, Cuando fuimos juntos a la ONU alquilamos juntos un apartamento en la calle 52. Se regresó antes visitó a su hermano internado en Miami. Lo  acompañamos al aeropuerto para estar junto a él.  Sacamos muchas fotos que hoy estuve viendo. Fue la última vez que  lo vi."

Una noche, lo esperábamos en la Embajada de España en una cena. Con lo puntual que era para esas cosas llegó tarde. Traía una noticia que explicaba su demora: le habían ofrecido la Dirección de El Diario. Creo no recordar verle tan contento antes. Era un periodista nato. Su pluma fluía más aún que su palabra. La diferencia se notó tanto en la calidad de El Diario y en sus ventas.

Luego todo fue tan rápido. Papá se enfermó y cuando supimos su gravedad empezamos a pensar en cómo dar la noticia, para preparar a la gente sin lastimarla más de lo necesario. decir todo de a poco respetando el derecho de saber con el resto por el sentimiento colectivo... Y sale una primera página en El Diario con la foto de su cuarto "SECRETO EN TORNO A LA SALUD DE WILSON:"  Lo llamé, le prometí contarle todo y le pedí ayuda en el manejo del tema.

Apenas minutos más tarde estaba en casa. Me dijo que ni sabía que papá estaba enfermo ni tampoco que el El Diario había publicado eso. "Hace un par de noches que no paso bien, y no he estado yendo." Una vida lado a lado en tiendas opuestas y enferman y prácticamente se van juntos.

Como cuento en mi libro TOCANDO EL CIELO, la noche que papá  embarcaba hacia EEUU por diferencias que habían surgido acá en el diagnóstico Lalo hace un infarto y viaje a Buenos Aires para operarse con Favaloro. No me animaba a contarle al viejo sabiendo como le iba a caer. Ya a punto a abordar le dije: "En este momento están operando a Lalo en Buenos Aires."

Papá demoró unos minutos el embarque. Quedó mirando al infinito, me imagino todos los recuerdos que habrán pasado en ese tiempo corto. Pidió una libreta y escribió para que le hiciera llegar:

"Querido Lalo:

En momentos en que la opinión pública esta pendiente de mi estado de salud has resuelto irrumpir con un espectacular infarto. Te ruego en el futuro busques modos más leales de competencia de protagonismo. Por lo tanto te exijo te cures pronto y te recuperes del todo. Un abrazo, tu amigo, Wilson."

Cuando llegué a casa, Lalo había muerto en la Sala de Operaciones. (En pocos meses papá también se iría). Al otro día leía la carta que nunca llegó a destino, en el homenaje que hizo el Senado. Caminé con un clavel blanco de la Casa del Partido Colorado, tras la cureña que le llevó al Cementerio Central. Sin embargo no es ese mi último recuerdo que guardo de Lalo. Debo hacer un esfuerzo para recordarlo, pienso en el y me viene a la memoria su sonrisa y sobre todo su cara de estar planeando una picardía.

Dr. Juan Raúl Ferreira



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