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Justificado escepticismo

Ana Jerozolimski

04.10.2017

Israel observa los acontecimientos en la arena palestina, con una combinación de desconfianza e incredulidad.

Nadie en Jerusalem  parece creer que los abrazos y sonrisas que se vieron lunes y martes en la Franja de Gaza, reflejen realmente la nueva hermandad recuperada entre Hamas y Al -Fatah, ni que sean antesala de una cooperación tal que traiga tranquilidad y garantice cooperación positiva en la reunión.

Lo que se vivió a partir del lunes, sin duda fue histórico. Tras una década de gobierno islamista de Hamas en la Franja de Gaza,  una delegación de alto rango de la Autoridad Nacional Palestina-encabezada por el propio Primer Ministro Rami Hamdallah- entró el lunes  a dicho territorio, para asumir nuevamente responsabilidad de gobierno.

"Hemos venido nuevamente a Gaza a profundizar la reconciliación y poner fin a la división interna"-declaró el Primer Ministro Hamdallah. Y en  la ceremonia de bienvenida, agregó que "únicamente si estamos unidos, tendremos nuestro propio Estado".

El trasfondo de esta nueva situación fue el  reciente anuncio de Hamas sobre su disposición a desmantelar el "comité administrativo" que creó el año pasado , "en aras de la reconciliación".  Dicho comité funcionaba como un gobierno a la sombra. Parece claro que lo que  llevó a Hamas a esa decisión, fueron las fuertes sanciones económicas y de otra índole impuestas por el Presidente palestino Mahmud Abbas desde Ramallah, que dificultaron más aún el margen de maniobra de Hamas en la compleja zona de Gaza.  Finalmente, en un comunicado publicado días atrás por Hamas, la organización se manifestó dispuesta a devolver a la ANP la responsabilidad de gobierno. Esto, poco más de diez años después de haber echado violentamente a Al Fatah de Gaza.

Pero ni eso, ni la reunión del gabinete de unidad nacional, garantizan que se hayan terminado los problemas. Lo  ceremonial y festivo de la visita , no asegura aún un horizonte tranquilo.

Cabe recordar  los varios acuerdos logrados en los últimos años, especialmente desde el 2011,  anunciados dramáticamente como reconciliación (Cairo, Doha, Cairo II, Shatti, Cairo III, Meca , Sanaa y Damasco entre otros), que terminaron fallando.

El  desafío principal radica en lo complejo de las diferencias aún pendientes entre Hamas y Al-Fatah, el componente central de la Autoridad Palestina.  Ambas partes lo confirman.  "Somos conscientes de que el camino aún es largo y difícil. Deberemos enfrentarnos a obstáculos y desafíos"- comentó el Premier Hamdallah. "Sabemos que la senda hacia el fin de la división interna será larga de recorrer y estará repleta de retrocesos", escribió el jefe de Hamas Ismail Haniyeh en  un comunicado.

La gran pregunta es cómo se maniobrará entre lo mucho para hacer en Gaza- una región con un desempleo estimado en un 50% y  alto nivel de pobreza-, el deseo de Hamas de que el gobierno de unidad se haga cargo pero por otro lado, su negativa a renunciar a las armas que controla.

El jefe de Hamas en Gaza Yehya Sinwar  se manifestó recientemente en términos categóricos respecto a la importancia de la reconciliación, afirmando que es una decisión estratégica. Advirtió inclusive que "partirá el cuello" de quien se oponga. Pero nada indica que Hamas renuncie ni al arsenal que desarrolló contra Israel ni a su control de los servicios de seguridad. Por su parte, el Presidente Mahmud Abbas declaró ya días atrás en Ramallah que él no aceptará un modelo "como Hizbala en Líbano", en clara referencia a una situación en la que funciona formalmente un gobierno, pero en la práctica, el poderío militar en el país es el de la milicia chiita pro iraní."Una fuerza, un arma", es su lema. Como siempre, la pregunta se refiere a la implementación y al margen de maniobra que tenga en la realidad.

A nuestro criterio, es más que natural y lógico que Israel observe todo esto con gran escepticismo. Hamas no ha dejado las armas , no ha renunciado a la visión de sí mismo como "resistencia armada"-que en la terminología israelí significa "terrorismo"- ni reconoce a Israel o su derecho a existir.

Israel tampoco reconoce a Hamas, dirán algunos. Claro que no. Y no sólo Israel lo ve como organización terrorista, responsable de numerosos atentados en los que civiles fueron asesinados intencionalmente, porque se les buscó para convertirlas en víctimas, no por azar.

Por más estratégica que sea la decisión de Hamas de unirse a la ANP (tal cual afirman sus líderes) , es imposible olvidar que lo que le empujó a ello fue la presión desde Ramallah , no su deseo de cambiar de rumbo.

Y para Israel, ineludiblemente, la pregunta es si Hamas tratará de obtener legitimidad disimulando bajo el manto cobertor de la Autoridad Palestina o si tratará quizás de influir desde adentro incorporándose inclusive a las instancias de la OLP . Claro que lo más preocupante es si trata realmente de desarrollar una dinámica tipo Hizbalá, con apariencia de gobierno normal en funciones, paralelamente al desarrollo cada vez más amenazante de un enorme arsenal.

A quienes comentan que a Israel "le viene bien" la división palestina, vale la pena recordar que la separación entre Hamas y Fatah no fue culpa de Israel, sino de la incapacidad de ambos grupos de compartir el poder  y entenderse por las buenas. Cuando Hamas obtuvo la mayoría legislativa en las elecciones palestinas del 2006 y Fatah no lo aceptó debidamente, surgiendo luego mutuas recriminaciones al respecto-porque por otro lado Hamas no respetaba la línea dictada por el Presidente Abbas que seguía en su cargo- , estaba claro que la crisis definitiva era cuestión de tiempo.  Y así fue, hasta que en junio del 2007, Hamas echó por la fuerza a Al Fatah de Gaza , convirtiéndose en el único poder en la Franja.

En realidad, tanto la unión como la división palestina pueden ser un problema para Israel, dependiendo de la línea  a seguir. Mientras los palestinos estén divididos, de nada servirá un acuerdo al que eventualmente Israel llegue con Abbas (aunque ahora no está en el horizonte), si no representará también a Hamas. Por otro lado, si la unión es un disfraz para que Hamas se arme mejor sin tener la responsabilidad de gobierno en Gaza, claro que tampoco la reconciliación sirve.

¿Será que esta vez el desenlace será diferente y los palestinos realmente están iniciando un camino que mejore su situación?

Ojalá que así sea.

Israel, por ahora, no lo cree. Tiene razones para dudar.

Ojalá se equivoque.



Ana Jerozolimski



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