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Centenario de Carlos Martínez Moreno

Juan Raúl Ferreira

12.10.2017

Este año, es, el del centenario, no suficientemente recordado, del Dr. Carlos Martínez Moreno.

Wilson y los hermanos Martínez Moreno se conocieron en Melo. Iban a la misma escuela, pero Papá era compañero de clase de su hermano Enrique (años después yo lo fui de su hijo) y Carlos estaba dos años más adelante. Iban a la misma escuela General Artigas. Un día Wilson ganó un premio por una composición sobre Artigas en su fecha. Se abrió un libro para que se felicitara al ganador.

Lo guardo entre mis tesoros más preciados. Firma todo el colegio y algunas personalidades departamentales. El Intendente, Mons. Arrospide, obispo de Minas (en aquella época no existía aún la diócesis de Melo), el Intendente era el entonces Nano Pérez, padre del que nuestra generación conoció como el  "Nano" , referente herrerista del departamento. Adversario de mi abuelo Juan Francisco. Mi abuelo en cambio el referente Blanco Independiente.

Entre las firmas figuran  Alembert Vaz, Rodney Arismendi, el Nano Viejo, los hermanos Martínez Moreno... Wilson era  compañero de Enrique, pero siempre andaban los tres juntos al punto que les llamaban en la escuela, los tres mosqueteros. Alembert, de la edad de Enrique y el viejo se sumaba como D´Artagnan. Carlos, el mayor de los cuatro escribió en aquel libro : "Sigue así joven amigo, el país te necesita, y el destino te deparará un futuro de importancia para el bien de todos los uruguayos."

 

Impresionante.

Claro, también es cierto que  camino a la casa de la Escuela Artigas, a la primer distracción de papá, lo empujaba de la vereda y le decía "Viva Batlle, los blancos a la calle." Tan viejos y profundos, como eso,  eran los lazos que los unían. Y se notaba cada vez que se encontraban. Yo, le conocí con el  viejo exiliado y yo trabajando en el Juzgado de Primera Instancia en lo Penal (viejo código de procedimiento) . Iba casi todos los días al Juzgado. ¿por qué? Porque era Defensor de Oficio. El Uruguay que debemos recuperar. Mejorar, avanzar, pero  recuperar cosas buenas del pasado que hemos ido perdiendo. Una eminencia del Derecho Penal y las letras, haciendo baranda como abogado prácticamente ad honorem.

Un día el actuario del Juzgado (Penal 1er y 3er turno) el Escribano Guarch, tío de Zelmar Michelini exiliado ya con mi padre, el Toba, Erro y tantos centenares de compatriotas, por ese entonces, me lo presentó. Desde se día cada vez que iba al Juzgado salía charla. De chiquito había oído ya todas las historias, su sobrino Raúl , hijo de Enrique, había sido compañero de colegio e iba mucho a casa. Su padre, el hermano de Carlos nunca dejó de visitar a Wilson.

Volvamos a Carlos, aquel  viejo battlista era ahora del Frente Amplio. Había sido Sub Secretario de Educación y Cultura en 1967. Renuncia al inicio  mismo del deterioro del clima político. Gestido (o sea, pre Pacheco) decreta Medias Prontas de Seguridad y Carlos renuncia  al gabinete. En el año 1971 se encuentra entre los fundadores del Frente Amplio.

Yo ya lo conocí en plena dictadura como he contado, y además de sus tareas como Defensor de Oficio asumía casos de defensa de presos políticos gratuitamente. Al inicio mismo de la dictadura, asume junto al Dr. José Korzeniak y a Hugo Batalla la Defensa del General Seregni. Ello le vale el exilio en 1977. (Exactamente dos años después que a mí me habían echado  del Juzgado por "cantar el himno sin el ritmo de la partitura". Lease: gritar Tiranos Temblad.

Inició su exilio en Barcelona donde la comunidad de exiliados era numerosa y representativa, allí estaban Polo Gargajo, José Díaz, Lincoln Maystegui entre otros dirigentes y muchos militantes de todos los Partidos. Al año se fue México donde se transformó en un referente de los uruguayos rápidamente. En general fue un fuerte referente de la cultura en México.

Vivía enfrente puerta a puerta del Dr. Carlos Quijano en cuyos periódicos había sido de joven crítico de arte y teatro al tiempo que Wilson, más joven aún escribía las críticas de cine. Puerta frente a puerta. Ambos en un complejo habitacional donde vivían muchos uruguayos, Samuel Lichtenstejn en Copilco al  300. Un breve tiempo se distanciaron como consecuencia de la polémica desatada por su premiada novela "El Color que Infierno me Escondiera. " No se podían eludir y era gracioso como cada vez que se topaban frente a frente , cada uno se sacaba el sombrero y saluda  a la esposa del otro. Por suerte el tiempo y la razonabilidad se impusieron y llegó la hora de la reconciliación.

Además de la amistad con mi viejo y de nuestra naciente amistad en el Juzgado de la calle Soriano, nos unía mi hermano de la vida Diego Achard que se había hecho muy amigo de Martínez Moreno . Era como un especie de sobrino postizo a quien tanto Don Carlos como Matilde su esposa habían medio adoptado. Congeniaban perfecto, tenían el mismo humor, serio y ácido. Apenas me incorporé a la patota del exilio mexicano su casa fue la mía, como dicen en Mexico: "su casa de usted."

Cuando se forma en el 80 la Convergencia Democrática en Uruguay CDU integrada "ilustres ciudadanos provienes de las más diversas fuerzas políticas" (WFA Senado del Brasil), se decide en el acto fundacional nombrarlo Secretario General de la misma. Le dedicó tiempo, esfuerzo y cariño y gran parte de su obra, su gira y sus discursos están preservados en el Libro "Una Experiencia Unitaria" publicado en 1984.

Las visitas de papá fueron frecuentes. Era difícil, nada menos que a ellos dos. Las charlas siempre empezaban con una prolongada sonrisa y luego solamente recuerdos de la niñez y la adolescencia en Melo y del gran amigo de  mi viejo su hermano Enrique. En ese cuadro es que se realiza el encuentro de Wilson y Pepe D´Elía en lo de Carlos que tantas veces he contado.

Pepe se pudo quedar en Uruguay. Había viajado a una reunión de trabajadores en México y papá viajó desde Londres especialmente para verle. Se encuentran  en lo de Martínez Moreno. Se ven, se estrechan la mano. Quizás hubiera sido mejor un abrazo. Se quedan Pepe y Wilson tirándose a los ojos fijos y ambos se le humedecen por la emoción. Ninguno da el brazo a torcer. El silencio se hacía eterno hasta que Wilson lo rompe diciendo "No te vayas a emocionar que vos sos proletario y yo oligarca." ahí se estrechan en un prolongado abrazo.

La Convergencia, viajes juntos, las reuniones del Grupo, nos acerco mucho. Militar con Carlos era luchar divirtiéndose. Nos despedimos en México cuando  yo regresaba a Buenos Aires, como paso previo a volver a Uruguay. "Nos vemos en Montevideo, ojalá que bien pronto." No lo vi más.

Cuando ya se restaura la democracia al Consulado lo autorizan a expedirle un pasaporte. Allí mismo, en la sede consular, el 21 de febrero de 1986 a las 14:05 de la tarde, recibe el pasaporte en la mano y cayó muerto. Vivió el sueño del regreso haciéndose realidad, pero no vio a Uruguay libre de nuevo desde su partida.

Dr. Juan Raúl Ferreira



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