*

Agencia Uruguaya de Noticias
Loading
con firma
William Marino William Marino
Las redes sociales
Jorge Ángel Pérez Jorge Ángel Pérez
La Asamblea Nacional, una oficina del Partido Comunista
Jorge Aniceto Molinari Jorge Aniceto Molinari
Tema complejo: el comercio de las drogas. (Abordando eso gris, que parece la teoría).
Daniel Vidart Daniel Vidart
¿Qué es eso de la posverdad?
Esteban Valenti Esteban Valenti
Esteban Valenti, un producto. ¿Quiénes son los inteligentes?
Mónica Xavier Mónica Xavier
La ética y la confianza
Roberto Savio Roberto Savio
Despedidos por los robots
Emin Ibrahimov (*) Emin Ibrahimov (*)
La masacre de Jodyalí - constante llamamiento por justicia y paz
Homero Bagnulo y Carlos Vivas Homero Bagnulo y Carlos Vivas
Expectativa de vida: cuando algunas presunciones no se cumplen
Luis C. Turiansky Luis C. Turiansky
Trías, Corbyn: en buena compañía
Pablo Mieres Pablo Mieres
Inseguridad: basta de echar las culpas a otros
Fernando Gil Díaz Fernando Gil Díaz
Yankees, come back!
Carlos Visca Carlos Visca
La necesidad de una Perestroica y Glasnost en la Armada
José Carlos Mahía Freire José Carlos Mahía Freire
La política y los parientes
Michael Añasco Michael Añasco
El síndrome General Galtieri a la Venezolana
Juan Raúl Ferreira Juan Raúl Ferreira
Las preguntas pendientes en el refrendo de Ecuador
Ana Jerozolimski Ana Jerozolimski
El drone iraní fue el que desató la escalada
Omar Fuentes Omar Fuentes
¿La fórmula presidencial del FA podría terminar siendo Orsi — Xavier?
Edmundo Roselli Edmundo Roselli
Mi voto en contra, una puerta abierta
Dr. Federico Arregui Dr. Federico Arregui
La reconstrucción de Uruguay
Gabriel Francescoli Gabriel Francescoli
Comunicación animal: ¿qué tan diferentes somos los humanos?
Carlos Wuhl Carlos Wuhl
El largo y profundo camino al 5 de febrero de 1971
Héctor Musto Héctor Musto
Sobre Ruben Budelli
José Antonio Vera José Antonio Vera
Lucha electoral de aparatos
David Malowany David Malowany
El animal simbólico
Alberto Rodríguez Genta Alberto Rodríguez Genta
“Sever la odnum le”. (El mundo al revés)
Alejandro Domostoj Alejandro Domostoj
¿Más cerca del fin?
Ismael Blanco Ismael Blanco
Alto en el campo
Marcelo Marchese Marcelo Marchese
Autoconvocados: la punta del iceberg
Aureliano Rodríguez Larreta Aureliano Rodríguez Larreta
Cuchillo de Palo: Cataluña: Rajoy ante su fracaso
Daniel Mordecki Daniel Mordecki
Eppur si muove Reloaded
José W. Legaspi José W. Legaspi
Lo superfluo y lo importante: Durazno, la previa y las propuestas de los autoconvocados
Berta Sanseverino Berta Sanseverino
Las políticas sociales nos hacen mejor sociedad
más columnistas



 
banner cablevision 300 x 138
banner argentino hotel 300 x 138
Te encuentras en: Inicio | Columnas | Esteban Valenti
imagen del contenido Esteban Valenti

Barcelona el conflicto entre los recuerdos

Esteban Valenti

15.11.2017

Qué difícil es hacer fríos análisis políticos sobre países, ciudades en los que tenemos anclados una parte importante, amorosa de nuestros recuerdos, de nuestras vidas. Me está sucediendo con Barcelona.

Todos los días veo multitudes enormes de personas que manifiestan por cosas opuestas, diferentes y sin embargo no hay enfrentamientos, no hay heridos ni muertos. Solo los episodios de violencia de la policía nacional y la guardia civil el día del plebiscito. Solo pido con pasión que no se precipiten, después no hay marcha atrás.

No son multitudes anónimas, lejanas, en escenarios helados por nuestra ignorancia, es Barcelona, las calles de la ciudad vieja (Citat Vella), el barrio gótico y las Ramblas, la Sagrada Familia, pero sobre todo esa capacidad que tienen sus vericuetos, sus rincones, sus bares, su mercado de la Boquería de hacerte sentir en una casa que tienes que descubrir pero que está llena de tus recuerdos lejanos, de edificios de Montevideo y de Buenos Aires. Pocas ciudades me han hecho sentir en mi casa nueva, diferente, acogedora y misteriosa.

En esas calles me he encontrado con tantos personajes de mi historia personal y de la historia de España y de Europa, me topé con estilos tan distintos y rebuscados, no solo por Gaudí y su arquitectura de la curva, del capricho, del inconcluso perpetuo, sino porque a los catalanes les ha quedado esa marca y la ostentan.

No tienen una cocina tan frondosa como la de otras regiones de España, pero se puede comer lo más refinado y elaborado de casi todas las comidas. Es y fue siempre un puerto, para recordarlo allá abajo al final o al principio de las Ramblas hay una pobre réplica de la carabela de Colón, que le quita solemnidad y grandeza a aquel viaje majestuoso, único que le dio a la Tierra su verdadera dimensión.

Nunca me hubiera extrañado de encontrarme en una callejón estrecho o en un bar de tapas, con Pepe Carvalho, el cocinero detective y revisionista político. Total, si todos estamos montados en aventuras similares.

Recuerdo mi primera visita a Barcelona, cuando el aeropuerto parecía una estación de ferrocarril y te llevaban a ver el Pequeño pueblo español, y con una rápida visita podías apreciar todos los estilos arquitectónicos de España, amontonados en una pequeña colina.

También recuerdo aquel 1976 en que debía volver a Buenos Aires aplastada bajo Videla y me puse a vagar por las calles de El Raval, más conocido como el barrio chino, un lugar desaconsejado para los turistas, pero donde había explotado una de las máximas expresiones de rebeldía contra el franquismo recién sepultado, la pornografía más grosera y primitiva.

La democracia, se veían en las portadas de los diarios que desbordaban los quioscos, pero sobre todo en los enormes cartelones que anunciaban espectáculos, obras de teatros de sexo primitivo, grosero y un poco infantil proclamado como un grito. Eran simpáticas esas bofetadas al régimen muerto.

Lo que le pasa a Barcelona, y por extensión a Cataluña, me duele porque tengo buena memoria, de las imágenes de la guerra civil, del puerto despidiendo a los que lograron salvarse, a las brigadas internacionales, y los que desde los muelles esperaban la peste franquista. Muchos de esos nunca más agitaron pañuelos. Recuerdo las imágenes de los anarquistas de Buenaventura Durrutti y los comunistas y socialistas defendiendo la república, pero recelosos y desconfiados entre ellos.

Así como me duele ver los ricos del norte de Italia, los riquitos de la Lombardía y el Véneto cuyos antecesores vinieron al río de la Plata a buscar la América y sobre todo trabajo y comida, que ahora se enfrentan a los otros italianos, los del sur porque hay demasiados pobres, así me duele Barcelona y Cataluña.

Ese cisma que lo visten de reivindicación histórica, del fin de muchos atropellos, es en realidad un ajuste de cuentas con todo su pasado, con Aragón, con España, con Europa, combatido a gritos y consignas como lo podrían combatir en Bélgica, en Italia, en otras partes de España, en Gran Bretaña y cuando los nazi y xenófobos le levantan en Polonia y en Hungría con las viejas imágenes de unja fe implacable y fanática.

Miro por televisión a mi querida Barcelona y casi no me encuentro más en sus rincones, nunca imaginé que serían el teatro de un enfrentamiento de una mitad contra la otra, que habría hombres y mujeres feroces en la ciudad Condal y en Madrid que precipitarían todo hacia lo peor, hacia el odio y el nacionalismo. Que en la casi totalidad de las veces es lo mismo.

Tengo nostalgia de la verdadera historia, de esa tierra de trabajo, de creación, de aventuras artísticas, de canciones que nos inflaron las velas de nuestras almas y de ese perfume a tapas y a buen vino. Y del otro también.



Esteban Valenti - Periodista, escritor, coordinador de Bitácora, director de Agencia de Noticias Uypress

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias



MVDCMS  Volver arriba    |    Contacto: uypress@uypress.net