*

Agencia Uruguaya de Noticias
Loading
con firma
Esteban Valenti Esteban Valenti
La izquierda y las políticas regresivas
Ana Jerozolimski Ana Jerozolimski
Jerusalem, el mundo y la paz
Pablo Mieres Pablo Mieres
Con el país de rehén
Luis C. Turiansky Luis C. Turiansky
Jerusalén, la manzana de la discordia
William Marino William Marino
Los desaparecidos.
Dr. Federico Arregui Dr. Federico Arregui
El Sistema Político uruguayo
Jorge Ángel Pérez Jorge Ángel Pérez
Cuba necesita un poco de frivolidad
Jorge Aniceto Molinari Jorge Aniceto Molinari
Jubilaciones, pensiones, seguridad social (Abordando eso gris, que parece la teoría).
Daniel Mordecki Daniel Mordecki
Un gran paso adelante
Jorge Balseiro Savio Jorge Balseiro Savio
UPM no es solamente el cambio de nombre BOTNIA. Tampoco es simplemente celulosa.
Edgardo Sandoya Edgardo Sandoya
Cuando la esperanza sana
Carlos Vivas y Homero Bagnulo Carlos Vivas y Homero Bagnulo
Metas asistenciales. ¿Por qué es controversial el pago por performance?
Luis Fernández Luis Fernández
Otra vez : “El Poder”
Falsos secuestros ¿Quién/Qué hay detrás de esto? Falsos secuestros ¿Quién/Qué hay detrás de esto?
Julio Gil Díaz
Jaime Secco Jaime Secco
Un motivo para comer
Mónica Xavier Mónica Xavier
Terminar con la violencia de género depende de todos
Juan Raúl Ferreira Juan Raúl Ferreira
Un año sin la Vieja
José Antonio Vera José Antonio Vera
Paraguay reclama atención
Bertha Sanseverino Bertha Sanseverino
Solo un compromiso político efectivo podrá erradicar el hambre y la malnutrición: El Plan CELAC y su vigencia
Fabricio Cerna Salazar Fabricio Cerna Salazar
Espejo latinoamericano: Bolivia o el vaticinio de una tercera Cuba
Marcelo Marchese Marcelo Marchese
UPM: negociación secreta, democracia a oscuras
Ismael Blanco Ismael Blanco
La asamblea
Hebert Abimorad Hebert Abimorad
# Metoo salpica a la Academia Sueca
Carlos Garramón Carlos Garramón
Un gran dilema se cierne sobre Alemania y Europa
Fernando López D'Alesandro Fernando López D'Alesandro
A la oposición uruguaya sólo le queda el pasado
Alfredo Correa Reissig Alfredo Correa Reissig
El clavo en el sillón o el silencio de los inocentes
Aldo Mazzucchelli Aldo Mazzucchelli
Ya no la busques, no la busco yo
Edgardo Carvalho Edgardo Carvalho
¿Algo huele mal en Maldonado?
Edmundo Roselli Edmundo Roselli
Reclamamos régimen jubilatorio para trabajadores de Juan Lacaze
Jorge Larrobla Jorge Larrobla
Brou- El conflicto inventado
Daniel Feldman Daniel Feldman
Alejandro Rey, el personaje tras bambalinas en el Solís
Alejandro Domostoj Alejandro Domostoj
Las sorpresas de ser orejano
más columnistas



 
MET-ROND-POINT_Banner200x73 (2)
banner cablevision 300 x 138
banner argentino hotel 300 x 138

Cuando los comportamientos de los médicos comprometen el contrato social

Homero Bagnulo y Carlos Vivas

15.11.2017

La medicina tiene un contrato implícito con la sociedad.  Esta le delega el cuidado de su salud y a cambio le reconoce una serie de privilegios. Pero las fallas éticas en el comportamiento de los médicos y de los sistemas de asistencia socaban este contrato. Y frecuentemente la prensa, cumpliendo con su función, denuncia situaciones que  implican graves fallas tanto en los comportamientos individuales de profesionales o de los propios sistemas nacionales de atenci&oa

En estos días ha vuelto a  la atención del público en España la situación  planteada en uno de los hospitales más prestigiosos de Europa. En el Hospital Gregorio Marañón, que es un Hospital Público, se procesaban muestras de tejidos provenientes de biopsias que se habían realizado  en dos clínicas privadas. Luego de extraídas las muestras en estos centros privados, un técnico de laboratorio las trasportaba al hospital público donde utilizando los recursos humanos y materiales de este centro se procesaban las muestras y los resultados volvían a las clínicas privadas. Subsiguientemente estas clínicas les cobraban el estudio a los pacientes o a las aseguradoras, según fuera el caso.  Por tanto, los centros privados no tenían gasto y sí obtenían beneficios. Al parecer esta situación se mantenía desde hace muchos años, hasta que fuera denunciada por un médico que ingresó a desempeñarse en el  Gregorio Marañón y que quedo sorprendido por esta práctica. La investigación lleva ya varios años y se le ha tipificado a tres médicos y a una técnica de laboratorio el delito de malversación. Se ha determinado que  por lo menos se realizaron 2.770 informes, entre 2012 y 2015. Las autoridades consideran que es posible que esta situación hubiera comenzado ya varios años antes, pero no hay posibilidad de ampliar la investigación a años previos. Si bien la cantidad global de dinero no es elevada en relación al presupuesto de dicho hospital,  es evidente que los pacientes públicos de ese mismo centro, se veían perjudicados por el retardo en los informes, ya que los técnicos estaban ocupados procesando muestras de pacientes de los centros privados. En eso hacen hincapié las autoridades judiciales. El patólogo que denunció la situación,  y que ya no trabaja más en el Marañón,  dice haberse sorprendido de las irregularidades que reveló las cuales se presentaban a ojo visto. De forma insólita, los imputados intentan ser sobreseídos, argumentando que no existió un grave perjuicio para la causa pública, ya que la cantidad de dinero malversado es pequeña. Algunos de los médicos y la tecnóloga han devuelto parcialmente las sumas de dinero malversadas, pero lo que no tiene arreglo posible es la pérdida de confianza que estos hechos generan en la sociedad.

 No hay duda que situaciones como la reseñada, y ampliamente divulgada por la prensa en España, suceden en muchas partes. En este caso, lo que también merece nuestro amplio reconocimiento, es la actuación del médico que denuncia una situación largamente establecida, mientras que en muchos lados esto no sucede y se es cómplice con el silencio, para evitar ponerse en problemas. ¿Es que sucederán situaciones similares en nuestro medio, y quienes las conocemos las ocultamos?, Esperemos a ver que nos muestra la investigación parlamentaria sobre algunas situaciones que están en el tapete en estos tiempos. Lo que sí presenciamos, hace ya 15 años, fue la situación de un paciente intervenido en una institución de asistencia médica colectiva del Interior durante la cual sufrió una lesión en el colédoco. El paciente fue enviado a un hospital público de Montevideo. Al ingreso presentó un carné de asistencia que había sido tramitado unos días antes y que  permitió que esa grave lesión fuera solucionada mediante los recursos humanos y materiales del sector público. Afortunadamente el paciente tuvo una buena evolución. Pero pese a los esfuerzos realizados, no hubo posibilidad de  aclarar cómo y quién tramitó rápidamente el carné de asistencia: todo pareció ser legal. Pero seguramente  fue moralmente reprobable.

Por estos días nos relataban la situación de una paciente portadora de un cáncer que se atiende en una institución de nuestro medio. Dicha paciente para ser vista con su oncólogo tratante debía esperar entre 3 y 4 meses. Como consideraba necesario ser vista con mayor frecuencia, solicitó ser atendida sin número, por fuera de la agenda de consultas. Fue informada que dicha solicitud no era de recibo y se le ofreció concurrir al consultorio del mismo profesional en forma privada.  ¿Es esto un comportamiento apropiado?

La práctica de utilizar los recursos de las instituciones como palanca financiera de las iniciativas privadas puede bloquearse mediante la decisión institucional de exigir que toda solicitud de estudio paraclínico o cualquier prescripción de medicamento deban ser ingresados a través de la intranet de la institución.

Sin embargo, la confianza de la sociedad en el sistema sanitario no solo se mina por estas prácticas que dependen de la iniciativa individual del profesional que ofrece estos servicios. En  la evolución de los sistemas de salud estatales que llevan varias décadas brindando asistencia sanitaria se hacen evidentes fallas en su diseño, siendo la más común la inadecuada gestión de los tiempos de espera en momentos en los que las expectativas de la sociedad exceden los recursos humanos, materiales y financieros de los sistemas sanitarios. La demora en lograr acceder a la atención estimula tanto la búsqueda por parte de los pacientes como el ofrecimiento de vías de atajo por parte de profesionales o de intermediarios deshonestos para obtener una atención sanitaria adecuada de forma oportuna. Así, de las seis dimensiones de la calidad de la atención de la salud definidas por la Academia Nacional de Medicina de los Estados Unidos (ex IOM) (segura, eficaz, oportuna, centrada en el paciente, eficiente y equitativa) la oportunidad y la equidad en el acceso a la atención resultan las víctimas más habituales. Llegar tarde a un diagnóstico o tratamiento (pérdida de la oportunidad) no requiere mayores explicaciones, pero lo que más indigna a la sociedad es tener que aceptar que su sistema de salud privilegia a quienes tienen contactos sociales o recursos económicos.

En estas situaciones algunos sistemas, como el canadiense, definen cláusulas gatillo a partir de las cuales el sistema envía al paciente al sector privado pero se hace cargo de los costos. En otros, la opción de recurrir al sector privado es iniciativa del paciente quien debe hacerse cargo de los costos. Finalmente, hay varias denuncias de sistemas sanitarios en los que la venta de influencias para poder acceder a una atención adecuada de forma oportuna es moneda corriente.

Nuestro sistema nacional de salud se encuentra en su primera década y hasta el momento ha logrado mejorar la equidad para el acceso a los servicios sanitarios. A ello concurren tanto  la definición estratégica de incluir a todos los prestadores en el sistema así como la normativa que ampara a aquellos usuarios que acrediten haber perdido la confianza en su prestador o incluso  a quienes  tengan dificultad geográfica para acceder a los servicios asistenciales. No obstante, y así lo enseña la historia de servicios sanitarios estatales con varias décadas de experiencia, el conflicto entre las expectativas de la sociedad y la capacidad de atención de los prestadores es inevitable y sienta las bases para conductas individuales o sistémicas reprobables. En tal sentido entendemos que es aconsejable una estrategia proactiva que intercepte estas prácticas que procuran lucrar con la necesidad de los pacientes.



Dres. Homero Bagnulo; Carlos Vivas


MVDCMS  Volver arriba    |    Contacto: uypress@uypress.net