*

Agencia Uruguaya de Noticias
Loading
con firma
José Antonio Vera José Antonio Vera
Paraguay con nuevo capataz
William Marino William Marino
¡Dios por aquí NO paso!
Jorge Aniceto Molinari Jorge Aniceto Molinari
170 años. (Abordando eso gris, que parece la teoría).
Ana Jerozolimski Ana Jerozolimski
No se puede dar nada a Hamas hasta que devuelva a los soldados y civiles que secuestró”
Hugo Rodríguez Almada Hugo Rodríguez Almada
Facultad de Medicina: El statu quo y los conflictos
Esteban Valenti Esteban Valenti
Mujica el gran elector
Milton A. Ramírez Milton A. Ramírez
La primera vez que vi a Mujica
Carlos Vivas; Homero Bagnulo Carlos Vivas; Homero Bagnulo
Las “innovaciones” en Medicina y los medios de información
Michael Añasco Michael Añasco
American Space Forces. Donald Trump contra los extraterrestres
Fernando Gil Díaz Fernando Gil Díaz
Pepe, el último profeta...
Roberto Sansón Mizrahi Roberto Sansón Mizrahi
En la encrucijada contemporánea no más ajuste sino transformación
Luis Sabini Luis Sabini
Una maldecidísima trinidad: Assange, Sala, palestinos
Dr. Guillermo Chiribao Dr. Guillermo Chiribao
Tacuarembó y el triste protagonismo de los últimos días
Dr. Federico Arregui Mondada Dr. Federico Arregui Mondada
Votaremos con el Frente Amplio. O a este mismo
Ismael Blanco Ismael Blanco
Balbi: el toro y la muerte
Jorge Balseiro Jorge Balseiro
El turismo visto desde la celulosa
Pablo Mieres Pablo Mieres
Promesas rotas
Rafael Sanseviero Rafael Sanseviero
La marea verde y la siesta de las izquierdas
Alejandro Domostoj Alejandro Domostoj
La venta del Dique Maua y la crónica de una metamorfosis: El FA de estatizador a continuador de la obra de Aparicio Méndez
Laura Alemán Laura Alemán
Predios del dique Mauá. Vender el alma: tres perlas de un collar oscuro
Charles Carrera Charles Carrera
Tan uruguayos como nosotros
Luis Fernández Luis Fernández
Detalles de la inmigración africana
Carlos Wuhl Carlos Wuhl
No lo digo yo, lo dicen Daniel Barenboin y otros, que se aplica el « apartheid » en Israel
Juan Raúl Ferreira Juan Raúl Ferreira
Desinteligencias de la Inteligencia
Daniel Mordecki Daniel Mordecki
La ley de los pequeños números
Enrique Gerschuni Enrique Gerschuni
Gobiernos y derechos
Marcelo Marchese Marcelo Marchese
UPM 2 NO, cuando la mentira es la verdad
Daniel Vidart Daniel Vidart
Gauchos de las cuchillas y vaqueros de las praderas -II
Juan Pedro Ciganda Juan Pedro Ciganda
¿En qué nos parecemos, tú y yo a la nieve?
Juan Pedro Ribas Juan Pedro Ribas
Cuidado señores candidatos. ¡Oso! del futbol
Edgardo Carvalho Edgardo Carvalho
El programa del FA y los arbolitos de Navidad
Jorge Ángel Pérez Jorge Ángel Pérez
Matrimonio homosexual en Cuba: ¿Buena voluntad o representación?
Iván Solarich Iván Solarich
GRIEZMANN, Y EL PARTIDO DE LA ÉTICA
Agustín Deleo Agustín Deleo
Aleluya hermanos
Fernando Gil Díaz Fernando Gil Díaz
Largaron!!
Daniel Feldman Daniel Feldman
Hacen falta poetas
Fernando López D’Alesandro Fernando López D’Alesandro
El Frente Amplio debe irse del Foro de San Pablo
E. Canon-F. López D’Alesandro E. Canon-F. López D’Alesandro
Democracia, propuestas y el verdadero cambio
más columnistas



 
banner cablevision 300 x 138
banner argentino hotel 300 x 138
Te encuentras en: Inicio | Columnas
imagen del contenido Jorge Ángel Pérez

Saque usted sus propias conclusiones

Jorge Ángel Pérez

14.12.2017

Opinar sinceramente no fue sano oficio en la Cuba después de 1958, tampoco es muy recomendable hacer conclusiones propias, aun cuando cada semana Reinaldo Taladrid invite, con insistencia, a que lo hagamos.

 

En Cuba nos acostumbramos a dar el visto bueno a las "grandes" decisiones chillando un sí concluyente en cualquier plaza del país, como si fuéramos una masa homogénea...; y para confundirnos, para que lo creamos, hay un aparato enorme de propaganda llegada, incluso, "de afuera".

Y ese aparato no está creado para atender individualidades. ¿Por qué hacerlo si cada uno de esos seres que sumamos millones tiene criterios "idénticos"? La propaganda se encarga de hacernos creer ese delirio, de asegurar que somos un monolito, que somos todos para uno, sin mencionar que cuanto sucede es por falta de espacios para la disensión. Dentro de ese enorme aparato de propaganda está la televisión, y dentro de ella, el programa televisivo "Pasaje a lo desconocido" que conduce el "periodista", creo que formado en leyes, Reinaldo Taladrid. 

Hace solo un rato miré, en retransmisión, el mismo programa que se vio hace unos días, y que nos propuso como siempre un documental de alguna cadena de televisión extranjera. Advierto que lo "cogí empezado" y que no vi sus comentarios y tampoco quien lo produjo y dirigió, pero descubrí, sin tener que usar muchas neuronas, que en el centro de la propuesta estaba la denostación de Google, y por eso me quedé frente a la pantalla de mi viejo televisor.

El relato fílmico hacía énfasis en la biografía de dos jóvenes estudiantes norteamericanos formados en la universidad de Stanford. Larry Page y Sergey Brind se empeñaron hace unos años en crear un sofisticado sistema de búsqueda en internet, y lo lograron, y trabajando duro hicieron que ciudadanos de casi todo el mundo tuvieran, tras un simple clic, un sitio que propiciara rápidas y precisas búsquedas de entre toda la enorme cantidad de información existente en la web, y que ellos organizaron muy bien.

No tengo intención de hablar sobre la pésima conectividad en Cuba ni tampoco de los sitios prohibidos para algunos de los que intentan "navegar". Lo que llamó mi atención fue la manera en que el discurso analiza esas supuestas verdades de internet que, aun siendo tan ajenas a nosotros, nos quieren hacer ver para justificar esa ausencia en nuestras casas. Y escuché bien claro el argumento de que esa empresa contrata adictos al trabajo, y que en caso de que no lo fueran se encargaban de convertirlos.

Estos hombres, así se dice, pasan horas frente a una computadora, buscando soluciones..., trabajando tanto que el trabajo se convierte en su identidad, que te quita la propia y no te deja decidir, que hace creer que no hay vida fuera de Google. Es curioso que un país donde la individualidad no existe haga escuchar a sus ciudadanos tales sandeces. Habría que revisar la prensa cubana para darnos cuenta que aquí si se pierden esas identidades cuando se ponen en función de la "revolución".

¿Quién no ha leído por acá que el médico fulano, el ingeniero zutano, el soldado tal, o la enfermera más cual, hicieron grandes proezas internacionalistas? Y lo peor es que quienes se dedican a tales apologías no mencionan el hecho de que, los referidos, olvidaron casa y familia para que el gobierno hiciera galas de su solidaridad y se llenara el bolsillo con esfuerzo ajeno. Esos "internacionalistas" tomaron el avión que los llevó a lejanas geografías por la sencilla razón de que el bolsillo resulta vasto, y triste, cuando está vacío. 

Es curioso que en la televisión cubana se mire un documental que asegura que Google tiene sus propios restaurantes para sus obreros, en los que se sirve "comida sana" a pocos metros del puesto de trabajo, para que no se pierda tiempo procurando la comida, para que no llegue el sopor que viene cuando está llena la barriga. Imaginen a una médica, y madre, cubana en medio de una selva brasileña comiendo tan lejos de su casa para ganar una moneda que no tendría si trabajara en Cuba. 

¿Cuál será entonces la identidad de esa médico? Para él hijo será "la mamá que no lo recibe al regreso de la escuela", pero también "la que viene con las maletas llenas de cosas que acá no puede comprar con su salario"; para el discurso oficial esa mujer es "la internacionalista que piensa más en el deber que en ella misma",  mientras que para el marido es "el cuerpo que posee cada dos años".

Cualquiera que mire el documental lo ajustará a su realidad. El trabajador cubano que perdió su almuerzo en el trabajo, casi todos, hará contraste con las distancias que recorre para conseguir el más barato. Y es que ahora ese trabajador recibe 12 cuc para que pague un almuerzo que ya no tendrá cerca, pero es muy difícil encontrar algo de comer con cincuenta centavos de cuc, si es que el mes tiene, solo, veinticuatro días laborables.

Parece que los censores no miraron el documental, y si lo vieron no pensaron en esos científicos del Centro de Ingeniería genética y biotecnología, en el de Inmunología molecular o el de Neurociencias, donde hay almuerzos que son mejores que en cualquier otro "centro de trabajo".  ¿Y por qué lo tienen? Pues para que no pierdan tiempo en procurarse lo imposible. 

Estos científicos tienen cerca el plato de comida para que vuelvan pronto a la investigación y no pierdan tiempo, porque sus aciertos son útiles a la hora de llenar las arcas del estado, aunque no los bolsillos de quienes siguen las pistas de la ciencia. Y por Taladrid no se preocupe que el debió sacar sus "propias conclusiones", y hasta aprendió a almorzar en La Habana y en Miami. 

Jorge Ángel Pérez

 



UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias


MVDCMS  Volver arriba    |    Contacto: uypress@uypress.net