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Cuchillo de Palo: Cataluña: ¡A las urnas! ¡A las urnas!

Aureliano Rodríguez Larreta

21.12.2017

En esta fecha, la ciudadanía de Cataluña cumplirá la jornada más trascendental de su historia democrática moderna. Dos bloques se enfrentan: constitucionalistas e independentistas. Catalanes, a votar.

La madrugada del día en que iba a morir en defensa de las urnas -en la Plaza de la Constitución, a las puertas de la Catedral de Montevideo, el 10 de enero de 1875-, Francisco Lavandeira (1848-1875) tituló el periódico La Democracia con el romántico llamado que va a encabezar este artículo y guiarlo hasta el fin.

A quien suscribe le tocó vivir, como un español más, el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Fue una noche de vigilia, de una zozobra creciente porque nadie podía conocer los hilos de la conspiración; de aquel siniestro complot que buscó, sin conseguirlo, involucrar al Rey en la traición a la Constitución.

Por unas horas, los sublevados ocuparon Prado del Rey, la central de Radiotelevisión Española (RTVE). Fue por eso que los españoles se sorprendieron al ver y escuchar al presidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, quien desde Barcelona asumió su papel de segunda jerarquía en el orden constitucional del Estado y salió al cruce de la intentona golpista.

El president  estuvo a la altura del momento, contribuyó a confortar los ánimos y, ante todo, demostró que "Cataluña es España". Por fin las fuerzas leales devolvieron RTVE a sus autoridades legítimas y el rey Juan Carlos I pudo dirigirse a la nación como todo el mundo sabe.

Lo que siguió, no exento de peligros y tensiones, fue el arduo desmantelamiento de una trama cívico-militar en los cuarteles, en el Congreso y en los fementidos despachos donde era urdida.

Sin menosprecio de la gravedad de aquel ataque a la Constitución y a la democracia, en un régimen de libertad que España aún estaba asentando en 1981, este cibernético "desafío independentista" en Cataluña fue visto por las mejores cabezas pensantes como una amenaza de perfiles mucho más peligrosos para la convivencia democrática, en particular entre catalanes, y entre éstos y los millones de españoles que viven en la sociedad catalana.

En 1981, las opciones estaban muy claras. O estabas con la libertad, o contra ella. Una vez conjurado el golpe y alineados todos detrás de la Constitución, la democracia se abrió camino definitivamente.

En esta crisis catalana se han enquistado  fenómenos modernos como el nacionalismo radical y el populismo, no clasificables ninguno de ellos según un sistema de ideas, del que carecen. Así han abierto camino al racismo, la xenofobia y todo tipo de discriminación, empezando por el idioma.

A esto se debe agregar la capacidad profesional que desarrollan estos movimientos, y eventuales gobiernos en muchos países, para mentir de forma "goebbelsniana", y explotar eso de última hora que ha dado en llamarse "posverdad" (¿?).

El mediáticamente llamado "desafío independentista" llegó en los últimos meses hasta sus últimas consecuencias al aprobar el Parlament  la declaración unilateral de independencia, en violación flagrante de la Constitución de 1978.

Esto obligó, como es sabido, al Gobierno y a las instituciones del Estado a intervenir en Cataluña en aplicación estricta de la Constitución -y por primera vez desde la recuperación de la democracia en España- a través del ya icónico artículo 155, que ha culminado su popularidad al convertirse en la terminación más demandada por el público en la Lotería de Navidad.

La decisión más importante que tomó el Gobierno para restablecer la normalidad institucional en Cataluña fue disolver la cámara parlamentaria y el ejecutivo, y convocar elecciones autonómicas en el más breve plazo.

Tal es el acontecimiento que tiene lugar este jueves 21 de diciembre en aquella comunidad autónoma. La población de Cataluña está llamada a las urnas para conformar el nuevo Parlament, el cual, una vez instalado, deberá votar la investidura de las nuevas autoridades ejecutivas de la Generalitat de Catalunya.

En estas líneas se ha omitido deliberadamente todo análisis político y en particular cualquier alusión al duro debate que ha tenido lugar entre partidos y candidatos durante la breve pero intensa campaña de la que ha dado cuenta abundante la prensa internacional.

Eso se hará, con retrospectiva y en profundidad, una vez conocidos los resultados de la elección. Con el diario del lunes, como suele decirse. En esta breve noticia sólo se ha querido resaltar la importancia histórica de este llamado a votar, a toda la sociedad catalana.

Los vaticinios permiten esperar una altísima participación, bajo un sistema de voto voluntario, como es la ley en toda España. Más que nunca, en este día, cuantos más ciudadanos pongan su voto en la urna, más puro, legítimo y políticamente fuerte será el resultado.

 

Aureliano Rodríguez Larreta



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