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De nuevo. Jerusalem

Ana Jerozolimski

28.12.2017

Estos días, en el mar de declaraciones, pronunciamientos, alabanzas y críticas a unos y otros, de distintos lados, muchos pensamientos sobre Jerusalem nos han cruzado por la cabeza. Quizás aporte a algunos lectores compartirlos.

Como todos recuerdan, la "tormenta" Jerusalem estalló a raíz de la declaración del Presidente de Estados Unidos Donald Trump reconociendo a Jerusalem como capital de Israel. Si bien la evidente satisfacción de las autoridades israelíes al respecto incluye numerosos y reiterados agradecimientos a Trump por ello-a tal punto que el Ministro de Transporte Israel Katz ha dicho que la parada del tren ligero de Jerusalem que se extenderá hasta el Muro de los Lamentos llevará su nombre- el tema va mucho más allá de la figura del Presidente norteamericano.

A nuestro criterio, el tema no es Trump. Aunque resulta casi imposible no percatarse de lo problemático, por decirlo delicadamente, de todo su estilo político y personal, el tema central acá no es él sino Jerusalem .

La malísima imagen de Trump a nivel mundial, ganada por cierto con honores por el Presidente norteamericano, ha llevado a analizar sus intenciones "ocultas". Congraciarse con fundamentalistas ultraconservadores de derecha, garantizar la simpatía y el dinero de multimillonarios judíos...¿qué no se ha dicho para quitar valor y decencia a su reconocimiento?

Nos atrevemos a suponer que si hubiera criticado públicamente a Netanyahu por algo, nadie habría dudado de sus intenciones.

Algo similar ha sucedido con el anuncio de Guatemala  que será el segundo país en trasladar su embajada a Jerusalem.  Que es un pequeño satélite, que depende del dinero norteamericano, que quiere ayuda israelí. De todo .Y con esta crítica a los críticos, no alegamos que esos argumentos no existan. Claro que sí, son parte del mapa de consideraciones. En el mundo de la política, mucho es movido por los intereses, no por ideologías.

Pero también cabe recordar que Guatemala ya tuvo su embajada en Jerusalem hasta 1980. Que las relaciones entre ambos países son sumamente cercanas , que la mitad de la población es evangelista y por ende muy cercana al pueblo judío y que miles de guatemaltecos han participado en cursos profesionales de especialización y capacitación en diversos temas en Israel, parte de la impresionante labor de Mashav, el Departamento de Cooperación Internacional de la Cancillería israelí.

 No menos importante, que su representante en la ONU en 1947 , el embajador Jorge García Granados, jugó un rol tan protagónico como el nuestro, el embajador Enrique Rodríguez Fabregat, en la aprobación de la resolución 181 de la Asamblea General que recomendó la partición de la Palestina  del Mandato Británico y fue la antesala del reconocimiento de la creación del Estado de Israel.

Cabe recordar que Estados Unidos y Guatemala no son los únicos. También Honduras al parecer trasladará su Embajada. La República Checa, Rumania y Hungría, también han reconocido de hecho a Jerusalem como capital. Claro que ninguno hace caso omiso de la otra cara de la moneda, de la exigencia palestina que la parte oriental sea la capital de su futuro Estado.  Pero sin que se reconozca al menos a Jerusalem occidental como capital de Israel, no podrá llegarse a ninguna solución.

Resulta extraña la casi automática aceptación por parte de muchos hoy en el mundo, de la postura palestina sobre Jerusalem, sin  intentar equilibrar siquiera con la misma comprensión para con la posición israelí. Y esto no puede dejar de sorprender a quien conoce la historia.

El que los palestinos exijan Jerusalem, no significa que eso es justicia histórica, por más que estén allí la mezquita de Al Aksa y el Domo de la Roca. Recordemos que están ubicadas en la zona sagrada para los musulmanes conocida como Haram al-Sharif (el Noble Santuario) que es también sagrada para los judíos llamada en hebreo Har Habait, el Monte del Templo, donde estuvo en la antigüedad el Templo Sagrado de Salomón. Según la tradición judía, que durante mucho tiempo el Islam reconoció -cambiando su posición al respecto en las últimas décadas, por consideraciones políticas- allí estaba, en el punto más sagrado, nada más ni nada menos que el Arca de la Ley.

Jerusalem no es capital israelí porque los judíos se la hayan robado a los palestinos, por usar términos que circulan estos días en las redes sociales palestinas. Jerusalem nunca fue capital palestina, porque jamás existió un Estado palestino independiente.

Uno de los argumentos de la comunidad internacional en el rechazo del status israelí en la ciudad es que Israel "ocupó" Jerusalem Este por la fuerza de las armas. Es cierto e indudable. El 8 de junio de 1967, durante la Guerra de los Seis Días, Israel conquistó esa zona durante los combates de la guerra. Pero no menos relevante que eso, es recordar por qué.

En resumen:

1947-la ONU aprueba la resolución 181 que recomienda la partición de la Palestina del Mandato Británico en un Estado judío y otro árabe, determinando que Jerusalem y  Belén serán un "corpus separatum" bajo régimen internacional, por diez años, tras los cuales las poblaciones votarían y según el resultado, se decidiría de qué lado quedaría cada una de las ciudades.

El liderazgo sionista dijo "Sí" y el mundo árabe dijo "no". No es interpretación subjetiva, sino historia.

1948- Israel declara su independencia apenas finaliza el Mandato Británico .El mundo árabe que había rechazado la resolución de la ONU, se lanza a la guerra para impedir la creación del Estado judío, sabiendo que con eso, impide también la creación del otro Estado estipulado en la resolución 181, o sea el  árabe, que hoy llamaríamos Estado palestino. En aquel momento, el término palestino era para todos los habitantes de Palestina, tanto judíos como árabes.

1949- Dado que el mundo árabe se lanzó a una guerra y no permitió la implementación de la resolución de partición de la ONU, tampoco se concretó la idea del "Corpus separatum" que desde entonces, pasó totalmente a la historia. Ni los palestinos vuelven a hablar de ella desde entonces. Resultó extraño que recientemente, en una declaración de Cancillería, se haya reflotado esa idea.

Al finalizar pues la guerra en el 49, Jerusalem quedó dividida entre la zona al Este de la línea de armisticio de la guerra, bajo control jordano, y la controlada por Israel, al oeste de esa línea, que fue declarada su capital. Jordania,supuestamente representante de los intereses árabes en Jerusalem, no la declaró su capital. La parte el Este de la línea divisoria creada por la guerra, quedó sin judíos, porque fueron muertos en la guerra o expulsados por Jordania.

Así, claro que al conquistar Israel esa parte, había allí sólo árabes. Los judíos habían sido echados .

1967-Estalla la guerra de los Seis Días. Israel dispara el primer tiro, cuando todo en el terreno indica que Egipto y Siria están por atacar. Destruye en tierra la Fuerza Aérea egipcia. Los árabes prometen una guerra de exterminio. Israel advierte al Rey  Hussein de Jordania que si no interviene, no le ocurrirá nada.  Pero el  Presidente egipcio le asegura a Hussein, con quien tenía un pacto de defensa, que las tropas están llegando a Tel Aviv.. Hussein cree las mentiras de Nasser, o simplemente no puede resistirlas, cañonea la parte de Jerusalem del lado israelí y lleva así a un contraataque de Israel, que lleva a la conquista no sólo de Jerusalem Este sino de toda Cisjordania.

 

Sí, Israel conquistó  por la fuerza. ¿Y?  ¿Qué debía hacer? ¿No responder al ataque en su contra? ¿Invitar a los árabes a seguir profanando sus lugares sagrados tal como hicieron cuando tuvieron bajo su autoridad la Ciudad Vieja de Jerusalem?  

Es legítimo que se insista hoy en la necesidad de una solución israelo palestina que incluya todos los temas en disputa, también Jerusalem.  Pero no es legítimo olvidar la historia o mejor dicho tergiversarla a sabiendas, para colocar a Israel injustamente en el banquillo de acusados.

Si realmente tanta preocupación hay porque Israel rechaza resoluciones de la ONU, aunque no son vinculantes, sería interesante escuchar algo al menos sobre la incidencia trágica que tuvo el rechazo hace 70 años por parte del mundo árabe, de la resolución que ya entonces habría creado el Estado palestino.  Recordemos...una resolución que los judíos aceptaron, también en lo relacionado a Jerusalem.



Ana Jerozolimski



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