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Clara y pura discriminación

Ana Jerozolimski

11.01.2018

¿Alguien se imagina que se rechace a un par de venezolanos que se quieran hospedar en un hotel de Rocha -o donde sea- porque al dueño no le gusta la política de Maduro? ¿O que no se acepte a pasantes chinos por la política del gobierno chino en Tibet?

Sería raro concebir algo así, por no decir imposible. Pero eso le pasó a dos  mochileros israelíes veinteañeros, Amit Bardush y su pareja, al llegar a su tercera estación en el paseo por Sudamérica, tras recorrer Argentina y Chile: Uruguay.

Habían reservado de antemano , a través del portal Booking, una habitación en el hotel Buena Vista de Valizas en Rocha. Al poco rato, recibieron una notificación del dueño del hotel, señalando que les reembolsaron el pago por adelantado ya efectuado , con la "explicación" (estamos traduciendo de la noticia publicada en hebreo en el portal israelí Ynet): "Me opongo terminantemente a la política de vuestro país y ustedes no son bienvenidos a hospedarse en mi casa".

Después , respondiendo a una pregunta del diario "El País" sobre lo sucedido-según publicó su página digital- Mauricio, que el diario presenta como el  gerenciador del establecimiento, la "embarró" más todavía. En un infructuoso intento de manchar a los turistas israelíes todos, como grupo, dijo que "los gurises que vienen de hacer el servicio militar en Israel vienen con un perfil de fiesta y de arrogancia y cosas que no está bueno". Ese tipo de acusaciones generales, que hacen imaginar a la gente cosas raras, en medio de una nebulosa, son una  forma baja de intentar desprestigiar a un grupo humano, sea por procedencia, religión, raza o cualquier otro tipo de categoría.

Claro que también alegó que no se trataba de ningún tema "político" (contrariamente a lo que escribió explícitamente a la pareja) .

Y encima tuvo el tupé de agregar en las declaraciones recogidas por "El País" que "no  soy ni discriminador ni antisemita". ¿Ah no? ¿Entonces cómo llamaría a su actitud?  Claro que lo que hizo fue discriminar. Y no se animaría seguramente a hacerlo a ningún otro ciudadano del mundo.

No soy de los judíos que ven antisemitas en cada esquina o que toman cada crítica a la política israelí como antisemitismo. En absoluto. A menudo, la crítica a Israel sí está motivada por un trasfondo antisemita, de señalar al estado judío entre las naciones, así como el antisemita señala al judío. Otras, claro que puede ser una legítima crítica sin ese trasfondo oscuro.

Lo que en cualquier circunstancia está claro aquí, fue que el hotel, o quien haya escrito en su nombre, discriminó a la pareja por ser israelíes. Lo dijo claramente y quedó claro por escrito.

Luego, en la página de Facebook, escribió : "Hace unos dos o tres años un pibe recién salido del servicio militar israelí se hospedó aquí en casa. Una noche, en el marco de una charla sobre política internacional, como yo no estaba de acuerdo con su perspectiva, me dijo que él estaba entrenado y preparado para matarme en 15 segundos. A partir de ahí decidí que no aceptaría gente violenta en mi casa".

 

Bueno....por decirlo delicadamente, nos permitimos dudar de la historia. Pero, claro está, no estuvimos presentes y como locos hay en todas partes, quizás sea cierta y ese israelí le dijo sí aquella barbaridad. ¿Entonces pone a todos en la misma canasta?

¿Consideraría justo que alguien en el exterior hable del pueblo uruguayo como "violento" por los muertos en rapiñas o los asesinatos de diversa índole? Todos rechazaríamos esa definición.

Sea como sea, esa historia es un recurso para desviarse de la actitud discriminatoria clarísima que tuvo y que quedó inclusive confirmada por escrito. que no se había percatado antes que son de Israel y que no son bienvenidos en su casa porque se opone a la política israelí.

La situación de Israel, especialmente su conflicto con los palestinos, es una de las más complejas del mundo, de la que la gente menos sabe y más se permite hablar como si fuera experta, sin entender nada.

El dueño del hotel en Rocha y cualquier ciudadano del mundo, tienen derecho a discrepar con la política de cualquier gobierno. Pero no tienen ningún derecho a discriminar a ciudadanos de otro país por venir de un lugar determinado y no por algo que hayan hecho. Suena hasta ridículo aclarar que jóvenes mochileros nada tienen que ver con la política de su gobierno. Nadie se atrevería a hacerlo con ningún otro ciudadano del mundo.

Lo que hubo allí, sin duda, ponga las excusas que ponga, fue una vergonzosa discriminación.



Ana Jerozolimski



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