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África en nuestro corazón

Felipe Michelini

12.03.2018

Hace unos pocos días finalizó en Uganda la visita de monitoreo de los programas y proyectos llevados adelante por el Fondo Fiduciario de la Corte Penal Internacional en Beneficio de las Víctimas.

El Estatuto de Roma creó la Corte Penal Internacional de carácter permanente con el objetivo de someter a juicio penal a las personas sospechadas de los crímenes de mayor gravedad como  son  el genocidio, los de guerra, de lesa humanidad y de agresión, en el caso de que los Estados partes no quieran o no puedan juzgarlos. Esta idea tenía larga data en la comunidad internacional y en el pensamiento jurídico universal. Por ello, la verdadera novedad del Estatuto de Roma fue determinar que el sistema creado para erradicar la impunidad de estos gravísimos crímenes, debía contar con un Fondo Fiduciario en Beneficio de las Víctimas, sumando a su función preventiva y punitoria, la de reparación. El Fondo se concentra en la rehabilitación física, psicológica y de recuperación de la dignidad de las víctimas de esos crímenes repugnantes.

El Fondo actúa sobre dos  bases muy definidas: por una parte en el cumplimiento de las sentencias dictadas por la Corte Penal Internacional, por otra en el mandato de asistencia. En la primera, ha habido sentencias en los casos de Lubanga por alistamiento y reclutamiento de menores de edad, el de Katanga por crímenes de lesa humanidad de homicidio, ambas situaciones de la República Democrática del Congo, de Bemba por crímenes de guerra y lesa humanidad de violación y homicidio en la República Centroafricana y Al Mahdi por destrucción de edificios religiosos en Mali. El mandato de asistencia se genera para atender las comunidades afectadas, las víctimas y sus familiares, en tanto existan situaciones de competencia de la Corte, pero independientemente de los avatares procesales de dicha situación.

En el caso de Uganda, se ha analizado la situación provocada por el Ejército de Resistencia del Señor (LRA), en los dirigentes Kony este con una orden de arresto internacional y el de Ongwensometido a la Corte Penal en un proceso ya iniciado por crímenes de lesa humanidad y de guerra. Esa situación ha permitido que el Fondo Fiduciario desde el año 2008 trabaje en las comunidades afectadas en el norte de Uganda bajo el mandato de asistencia. Este tiene como principal objetivo la rehabilitación física, psicológica y apoyo material. En esta zona se han invertido unos 10 millones de dólares a lo largo de casi diez años alcanzando a más de 45 mil víctimas directas y más de 245 mil indirectas.

En este marco es que se realizó esta visita a instancias del Gobierno de Irlanda a la cual se sumaron representantes de Canadá, Chile, Dinamarca, Finlandia, Holanda, Noruega, Reino Unido, Suecia,  Uganda, la Unión Europea, así como  el Presidente de la Asamblea de Estados Partes, el magistrado sud coreano O-GonKwony, conjuntamente con el equipo del Fondo Fiduciario liderado por su director Ejecutivo Pieter de Baan y los miembros Mamá KoitieDumba de Malí en representación de los países africanos y quién firma esta nota por parte de América Latina y el Caribe.

En intensas jornadas se visitó las localidades del norte de Uganda de Gulu, Awach y Lira.Estas poblaciones fueron y aún lo son, de las más afectadas por la situación bélica iniciada hace más de treinta años y finalizada una década atrás. En esos territorios se cometieron todo tipo de crímenes previstos en el Estatuto de Roma como asesinatos, violaciones y enrolamiento forzado de menores de edad.  Todo ello en el marco de comunidades con serias y graves necesidades básicas insatisfechas vinculadas a la  vivienda, la alimentación y la salud entre otras.

Pudimos apreciar de primera mano y en forma directa, la importancia de los programas del Fondo Fiduciario al dialogar con las víctimas directas y sus familiares, así como los partícipes delos diversos programas implementados en materia de salud física, psíquica y de reinserción laboral.

La acción del Fondo es parecida a lo que sería una intervención humanitaria, pero desde una base distinta. El concepto que se quiere trasmitir a la víctima es que más allá de haber sido objeto de crímenes aberrantes, él o ella es una persona. Como tal tiene dignidad y derechos y la acción de la comunidad internacional organizada, de esta forma -más allá de las consecuencias penales y punitivas para los perpetradores- asume que es imperioso repararla, reconociéndole como persona humana a la que se le debe tratar con dignidad.  

Vimos como el personal de salud trabaja denodadamente en la confección de prótesis de diversos tipos para habilitar a la reinserción de aquellos a los que se le han amputado sus miembros, la realización de diversos tipos de cirugía facial para la recuperación de los daños ocasionados, la atención de las personas violadas para su reinserción en la comunidad, la implementación de proyectos productivos para los individuos y su comunidades así como el desarrollo de programas para promover la paz y la convivencia sobre la base de la dignidad humana, construyendo esperanza y empoderamiento para salir adelante.

La tarea se desarrolla a través de organizaciones que conocen y trabajan en el terreno como son:el Centro para Niños en Situación de Vulnerabilidad (CCVS) Uganda; el Centro para la Víctimas de Tortura (CVT) y la Organización Psicosocial Transcultural (TPO),en el marco de procesos de presentación de proyectos competitivos y transparentes tanto en su presentación como elección de los mismos. Felizmente, durante nuestra visita se hizo un nuevo llamado.

En el transcurso de casi una década, el Fondo Fiduciario ha hecho mucho y las cifras así lo demuestran. Estas reparaciones son sin duda alguna, importantes pero vista la realidad, son obviamente  insuficientes.

Nos regresamos con sentimientos encontrados en tanto somos testigos del legado dela barbarie, pero al mismo tiempo observamos la dignidad de las víctimas y sus comunidades en continuar la peripecia de la vida, sorteando tantas dificultades. Nos trajimos un pedazo de África en el corazón, intentando haber dejado un mensaje de solidaridad de nuestros sufridos pueblos de Latinoamérica y el Caribe. 

Más allá dela misión en sí y todo lo que ella nos aportó sobre el campo de trabajo, el encuentro sirvió también para conocer el importante trabajo de activistas en Derechos Humanos, como fue el caso del encuentro mantenido con EvalynAchan de la Organización "SavetheChildren - Uganda".  Su compromiso como el de tantos activistas trabajando en condiciones tan difíciles, es un ejemplo y aliento para nuestra lucha por la plena vigencia de los derechos humanos en Uruguay que incluye obviamente el de erradicar la cultura de la impunidad a través de verdad, justicia y memoria. 

Queda mucho por hacer. La globalización nos permite utilizar un instrumento como el Estatuto de Roma, para cuando las respuestas locales de prevención y punición no funcionan en caso de sucederse crímenes aberrantes, sobre la base del principio de complementariedad-no de sustitución-, para que no haya impunidad. También es un instrumento para reivindicar a las víctimas de estos gravísimos hechos.  Es en definitiva la diferencia entre la civilización y la barbarie.



Felipe Michelini

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias



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