*

Agencia Uruguaya de Noticias
Loading
con firma
Esteban Valenti Esteban Valenti
Las culpas en la izquierda uruguaya
Mónica Xavier Mónica Xavier
La histórica e impostergable reforma de la ley orgánica militar
Carlos Vivas; Homero Bagnulo Carlos Vivas; Homero Bagnulo
Transparencia en la información. Una exigencia ética de todo sistema de salud
Daniel Vidart Daniel Vidart
Ayestarán
Pablo Mieres Pablo Mieres
Antel Arena: ¿por qué se oculta información?
Roberto Sansón Mizrahi Roberto Sansón Mizrahi
Concentración de la riqueza: supernova especulativa
Enrique Canon Enrique Canon
Cuidado, no caigas
Jaime Igorra Jaime Igorra
Fuerzas Armadas uruguayas y el control de nuestras fronteras
Luis Fernández Luis Fernández
“Por la misma... y cambiando”
Federico Arregui Federico Arregui
La región y Uruguay
Juan Raúl Ferreira Juan Raúl Ferreira
Los tiempos cambian, las visiones de país no
Jorge Aniceto Molinari Jorge Aniceto Molinari
El impuesto al valor agregado. (Abordando eso gris, que parece la teoría).
William Marino William Marino
El Mundo en guerra
Marcelo Marchese Marcelo Marchese
La difamación como arma disuasoria del sionismo
Gonzalo Moratorio Gonzalo Moratorio
Cazadores de virus, así estudiamos la evolución viral
Fernando Gil Díaz Fernando Gil Díaz
Frontera colada
Daniel Mordecki Daniel Mordecki
Sobre las encuestas basadas en avisos de Facebook II
Lic. Sebastian Hagobian Lopez Lic. Sebastian Hagobian Lopez
Uruguay, mirado desde el mundo
Jorge Balseiro Jorge Balseiro
Redoblando la apuesta
Michael Añasco Michael Añasco
Polonia blanca, Pura y Católica
Carlos Wuhl Carlos Wuhl
¿ISRAEL NOTICIAS O PROPAGANDA? CUANDO SE MIENTE NO SE PUEDE DETENER
Hebert Abimorad Hebert Abimorad
La maradonización de Argentina o viceversa
Adriana Marrero Adriana Marrero
Señores: así, NO.
Carlos Pérez Carlos Pérez
A propósito del borrador del Programa del Frente Amplio
Dr Guillermo Chiribao Dr Guillermo Chiribao
Manini violó las normas y su arresto a rigor es sano para la Democracia
Héctor Musto Héctor Musto
Esteban Valenti se va, yo me quedo
Juan Santini Juan Santini
El regalito del Pepe y del Ñato a Tabaré
Jorge Ángel Pérez Jorge Ángel Pérez
El nuevo curso escolar, un aparatoso espectáculo en Cuba
Juan Pedro Ciganda Juan Pedro Ciganda
Si estás desorientado y no sabés…
Milton A. Ramírez Milton A. Ramírez
El debate por el zócalo
Juan Pedro Ribas Juan Pedro Ribas
Carta abierta al “Negro”
Alberto Rodríguez Genta Alberto Rodríguez Genta
No llores por mi Argentina… que yo lloro por ti!
Daniel Feldman Daniel Feldman
Roraima y la tristeza
Luis E. Sabini Fernández Luis E. Sabini Fernández
Israel, ¿modelo de democracia occidental? La Torah, ¡libro de historia!
Eduardo Vaz Eduardo Vaz
AUF y Frente Amplio
Fernando López D’Alesandro Fernando López D’Alesandro
El regreso de Sanguinetti, los problemas del FA y las limitaciones conservadoras
Charles Carrera Charles Carrera
Lacalle Pou, y el arte de hacer política desde los trascendidos de prensa
José Antonio Vera José Antonio Vera
Paraguay: estado cloacal
José W. Legaspi José W. Legaspi
2019: “Tantas opciones”, y a la vez, ninguna
Jaime Secco Jaime Secco
Odiaos los unos a los otros
Enrique Gerschuni Enrique Gerschuni
Voy a escribir sobre una persona
más columnistas



 
banner cablevision 300 x 138
banner argentino hotel 300 x 138
Te encuentras en: Inicio | Columnas
imagen del contenido Joan Cañete Bayle
Foto tomada de escritores.org

El espejo de Gaza (CTXT*)

Joan Cañete Bayle

08.04.2018

Es una vergüenza periodística que aún haya quien hable de batallas campales. Pero aún es más indecente la impasibilidad con la que asistimos a una catástrofe humanitaria de causas puramente políticas

A quienes, como se dice ahora, consumen información pero no la producen; a quienes, como solíamos decir, se informan pero no informan, en ocasiones les cuesta entender el factor humano en el periodismo. Es cierto que la prensa está sujeta a presiones de todo tipo y condición, forma parte del trabajo. También es verdad que hay una línea editorial, y que hay medios y periodistas con agendas (en ocasiones confluyentes, otras no tanto). Hay rutinas productivas que marcan a fuego la información que se ofrece (horarios, recursos, condiciones de trabajo...) Hay, en definitiva, motivos estructurales que afectan de forma decisiva el trabajo del periodista. La crítica y el análisis macro del periodismo se centra en ellos.

Pero también existe el factor humano, lo micro. Y en ocasiones cuesta entender que este factor es decisivo para que una pieza informativa sea como es. El periodista puede tener una agenda propia. O ser malo de solemnidad y no saber titular, por mucho que sea el que redacta el titular de portada. El periodista puede ser ignorante. O puede tener mucho trabajo, en una jornada laboral puede llegar a escribir decenas de entradillas a piezas de corresponsales de medio mundo para un informativo de 24 horas. El periodista puede tener problemas de comprensión lectora, o ser un zoquete sin remedio, que de todo hay en la viña del señor. Este factor humano explica, al menos al mismo nivel que las causas estructurales, por qué el pensamiento político del establishment es tan dominante. Porque es sencillo. Porque es cómodo. Porque permite no pensar. Porque para, por poner un ejemplo, no calificar la muerte de más de una docena de palestinos en Gaza en una marcha pacífica como una "batalla campal" requiere varias cosas: saber qué es una batalla campal (la RAE, ay, la RAE); preguntarse qué clase de batalla campal es esa en la que solo hay muertos y heridos de un bando; averiguar por qué diantre a miles de palestinos les dio por manifestarse desarmados en la frontera entre Israel y Gaza; mirar los vídeos y las fotos; buscar cómo califica el derecho internacional el hecho de que un Ejército dispare a manifestantes desarmados; preguntarse si el marco mental del discurso dominante en lo referente al conflicto palestino es cierto, si es verdad aquello de dos pueblos que combaten entre sí en igualdad de condiciones porque tienen el mismo derecho sobre la misma tierra; cuestionarse prejuicios y mitos (en Gaza manda Hamas, los de Hamas son islamistas que combaten a Israel, Israel es Occidente, y los países de Occidente también son objetivo y enemigo de los islamistas); analizar si imparcialidad equivale a neutralidad; y si todo esto no es posible, porque eres un currito al que el editor le pide ya la entradilla de la pieza que ha enviado la corresponsal desde Jerusalén y no hay tiempo para exquisiteces, al menos escuchar o leer lo que ha enviado el periodista que sabe de la cosa.

Pero, ya se sabe, ay, que todos los corresponsales españoles que han sido, son y serán en Jerusalén (incluido un servidor) no son más que una panda de propalestinos. Suerte de las entradillas, de los titulares de portada y de las introducciones de los presentadores, que tanto hacen por dotar de objetividad la cobertura del conflicto palestino-israelí. 

Sí, si uno no leía ni escuchaba las crónicas de los corresponsales y se quedaba en el envoltorio que las rodeaba, la idea predominante es que palestinos e israelíes se enfrascaron en enfrentamientos en la frontera entre Israel y Gaza, duros choques, una batalla campal, que acabaron con muertos y heridos... palestinos. Hay que entenderlo: requiere mucho valor titular en portada, así de grande, 17 palestinos muertos después de que Israel dispare a una manifestación pacífica. Subtítulo: Los francotiradores abrieron fuego contra la multitud desarmada que protestaba ante la valla fronteriza. No solo requiere valor por las obvias presiones políticas, sino porque implica desafiar el pensamiento establecido, el que habla de espirales de violencia, de eternos procesos de paz, de halcones y palomas, de los radicales de ambos lados, de enfrentamientos, de una paz deseada por los hombres y mujeres de bien y al mismo tiempo esquiva. La mejor jugada del pensamiento establecido es que parezca que es imparcial. No lo es, por supuesto. En el mejor de los casos es neutral. 

Gaza, más que ningún otro sitio en los territorios ocupados -con la excepción tal vez del horror de Hebrón-, es un espejo deformado de nuestra propia indecencia. Es una vergüenza periodística que hoy aún haya quien hable de batallas campales. Pero aún es más indecente la impasibilidad con la que asistimos a una catástrofe humanitaria de causas puramente políticas. Está más que dicho. Nadie puede alegar inocencia. Todo el mundo sabe lo que sucede en Gaza, empezando por los propios israelíes y acabando por los gobiernos que de forma vergonzante piden contención a ambas partes mientras caen los cadáveres palestinos. En Gaza, sin apenas agua potable, ni electricidad, ni alcantarillado, ni trabajo, ni esperanza, ni presente ni futuro, millón y medio de personas son condenadas a morir en vida. No se trata de que a los palestinos de Gaza no les asuste la  muerte. Es que les asusta la vida. Eso es lo que hay que entender cuando se ven los vídeos de los asesinados por los disparos de los francotiradores israelíes.

Hay más marchas convocadas, no solo en Gaza, de aquí al 15 de mayo, la fecha en la que los palestinos conmemoran la nakba, la expulsión de decenas de miles de personas y la destrucción de decenas de localidades árabes que dio lugar al nacimiento de Israel y al de miles de refugiados, gran parte de cuyos descendientes viven hoy en Gaza. Hay que detenerse un minuto a pensar en ello cuando se habla de la franja de Gaza: lo que hoy conocemos como Israel era el hogar de gran parte de la gente que malvive en Gaza. Probablemente, quien habla de batallas campales no lo sabe. El resto de los que alimentan el discurso establecido sí lo saben, pero no les importa. Es previsible que veamos, pues, más esas peculiares batallas campales de un Ejército moderno contra manifestantes desarmados. La próxima vez, igual en alguna entradilla alguien lo llama por su nombre. Se llama Ocupación.

 

* Columna publicada el 4 de abril en la web CTXT Contexto y Acción

  • Joan Cañete Bayle
    Periodista y escritor. Redactor jefe de 'El Periódico de Catalunya'. Fue corresponsal en Oriente Medio basado en Jerusalén (2002-2006) y Washington DC (2006-2009).



UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias


MVDCMS  Volver arriba    |    Contacto: uypress@uypress.net