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El Frente Amplio, ¿nos quiere echar?

Héctor Musto

09.05.2018

El sábado pasado el Plenario del FA, sobrepasando sus potestades, impidió que los legisladores voten el TLC con Chile.

No voy a discutir las bondades o no de ese tratado porque escapa a mi capacidad técnica (aunque en principio estoy de acuerdo en aprobarlo, por simple confianza en el Poder Ejecutivo y en los técnicos que trabajaron en el mismo). Luego de algunas consideraciones, me voy a referir, lo más brevemente posible, a las consecuencias lógicas que tiene esta resolución.

En primer lugar, me gustaría saber dónde está escrito que el Plenario tiene la capacidad de impedir que los legisladores discutan y voten sobre las resoluciones ya tomadas por el Poder Ejecutivo. No es un tema menor.

Segundo, y mucho más importante. El Plenario está yendo en contra no solamente del Presidente sino de todo el Poder Ejecutivo (Consejo de Ministros). Es obvio: nadie en su sano juicio puede siquiera soñar que el TLC con Chile fue discutido no solamente entre Tabaré, Danilo y Nin, sino que fue aprobado por todo el Consejo de Ministros. Y esto, con ser políticamente extremadamente grave, lo es más aún considerando que en el Consejo de Ministros están representados la amplia mayoría de los grupos con representación Parlamentaria.

Tercero. El Plenario fue electo por 90 mil personas. El Presidente por algo más de un millón de voluntades. O sea, el Plenario completo representa menos del 10% de los votantes que llevaron a Tabaré a la Presidencia. Sin embargo, esa aplastante minoría (que ni siquiera fue unánime, como máximo habrá sido un 6% de los votantes totales de Vázquez) pretende decidir la política del FA. ¿Grave? No. Gravísimo. Y eso sin considerar a la oposición. Y dado que:

Cuarto, si sumamos a los que votaron porque los legisladores resolviesen, llegamos a la conclusión de que ellos (MPP más FLS más PS más VA), son no menos del 80% de todo el FA. Probablemente algo más. Pero de todas maneras, número más, número menos, la amplísima mayoría de los que obtuvieron el voto ciudadano (que es el que debe contar en una República democrática) querían resolver en el Parlamento. Pero el Santo Plenario dijo no. ¡Linda lección antidemocrática! Y claro que:

Quinto, (pensando solamente en los Senadores) si sumamos a la oposición, que también quiere que el TLC sea votado en el Parlamento, llegamos a que todos los Senadores menos 3, están de acuerdo con que allí, en el Parlamento, se resuelva. En números crudos, 28 en 31. Pero al Plenario, eso no le importa. Claro, gobierno en disputa.

Pero, además, hagamos un pequeño ejercicio lógico. Digamos que aceptamos esta forma de funcionar (o sea, que el Plenario resuelva qué votan y qué no los legisladores, o peor aún, qué se puede discutir y qué no en el Poder Legislativo). Para eso propongo el siguiente ejercicio. Digamos que en las próximas elecciones el FA gana igual que ahora, o sea, con una mayoría mínima en ambas cámaras. Entonces, de acuerdo a la Constitución, el Poder Ejecutivo propone la integración de los Entes. Para eso se requiere venia del Senado. No recuerdo si son 60 o 90 días, pero en ese plazo, para nombrar los directores políticos de los Entes, se requieren dos tercios. Digamos que no se logra esa mayoría, cosa que puede pasar ya que los demás Partidos con representación en el Senado no están de acuerdo. Entonces se requiere mayoría absoluta, o sea, 16 Senadores. Y, de acuerdo a la lógica implantada por el último Plenario, si a este organismo "no le gustan" determinados candidatos propuestos por el Ejecutivo, se reúnen y le impiden decidir. ¿Qué pasa en esa situación? De acuerdo a la pura lógica, va a ser el Plenario del FA, ese organismo caduco, falto de representatividad, quien resuelva la integración de los Entes. Se me dirá, y con razón, que eso nunca sucedió. Pero remarco dos cosas: primero, nunca el Plenario desautorizó de la forma que lo hizo el sábado a una resolución del Ejecutivo en pleno. Segundo, es una proyección lógica de lo que se hizo el sábado. ¿Es eso lo que queremos los que votamos al FA? Me consta que no. Al menos la mayoría, no queremos eso. Y por favor, no me digan que eso no puede suceder... yo jamás imaginé que un Plenario del FA, por poquitos votos de diferencia, y festejado como un gol en la hora por una Senadora, desaprobara una resolución del Poder Ejecutivo.

Y para casi finalizar. Gobierno en disputa. Poquitos resuelven por muchos. Y sigue presente la vocación antidemocrática. Lo que no tengo en votos ciudadanos, lo tengo en el aparato. ¡Otra linda lección democrática!

Y finalizo. Sigue latente el fantasma de la confusión entre Gobierno, Partido, Sindicatos, fuerza en el aparato. Algunos no aprendieron nada. La historia, la prueba de la vida, les dio un piñazo en la cara pero no importa. Sigamos, total, siempre habrá alguien que, pagando costos políticos, acomode las cosas, los fracasos de una ideología aplastada por la vida.

Y mi reflexión final. Estábamos, como FA, en el horno. El caso Sendic nos hizo tocar el fondo y, de acuerdo a varias encuestas serias, hasta nos pasó el PN. De a poco nos recuperamos. Y cuando nos veníamos recuperando, nos mandamos esta (perdonen la expresión, cagada gigantesca). Entonces me pregunto, los que "mandan" en el Plenario, ¿realmente quieren un cuarto gobierno del FA? ¿Por qué siguen haciendo movimientos políticos que no hacen más que alejar a la gente del FA? ¿Será que ser oposición es más cómodo que cambiar el país, de a poco y paso a paso? Nos van echando. En lo personal, hago fuerza por quedarme... pero con estas actitudes, cada día me cuesta más.

Héctor Musto





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