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Jaime Pérez, no te sientas sólo

José Manuel Arenas Díaz

28.05.2018

(*) Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío.

Hace algunos días, junto a un gran amigo con quien nos une un mutuo amor por la letra y la melodía del querido Alfredo Zitarrosa, escuchábamos una hermosa canción que el maestro de la música popular le dedicó a GARRINCHA, gloria del fútbol mundial.

En esa brillante descripción de la realidad, que de vez en cuando es dura e indiscutible, se pone de manifiesto la injusticia y la impiedad con la que los seres humanos somos capaces de variar drásticamente los juicios de valor sobre gente a la que alguna vez ovacionamos.

Y salvando la debida distancia, se me vino a la cabeza de inmediato JAIME PÉREZ.

Obrero textil, dirigente sindical, comunista, frenteamplista, edil, diputado, senador y por encima de todo, un hombre honesto que con irreductible energía luchó por aquella sociedad más justa en el que lo mío y lo tuyo no nos separara, parafraseando a Don Quijote en su discurso a los cabreros. (*)

Debo confesar que no lo conocí personalmente pero elegí -reconociendo mis limitaciones - la compleja tarea de estudiar a las más grandes expresiones de la izquierda en el Uruguay, para conocer el origen de los principios que deben guiar la conducta y la ética de un frenteamplista que quiere ser ni más ni menos que eso : un buen frenteamplista. Y lo hice porque estoy convencido que hay muchos conceptos que se da por sentado que todos los tenemos asumidos, aunque de pronto no los practicamos.

Teniendo en cuenta que vivimos un mundo lleno de salvedades con tibios enunciados en los que abundan las advertencias para no herir las susceptibilidades de nadie, considero valioso reivindicar a quienes se la jugaron en los momentos más difíciles, marcando el rumbo con claridad y sin pensar en mezquindades ni oportunismos.

En estos tiempos, ya no nos resulta un ejercicio elemental contestar con precisión a la pregunta ¿qué implica, en la vida y en la política, ser frenteamplista? Y personalmente creo que en el olvido, en la desmemoria y el desconocimiento de los pilares fundacionales, está la causa de que dos por tres alguien se equivoque y le erre feo, no por lo que diga o deje de decir, sino por sus actitudes o desempeños deshonestos que ponen en riesgo la construcción de la patria del futuro, como le gustaba decir al General Seregni.

Al poco tiempo de haber salido de la cárcel, después de lograr sobrevivir durante los horribles años de la dictadura y junto a miles de uruguayos a los castigos, las torturas más atroces que a cualquiera se le puedan imaginar, presos en su mayoría por el sólo hecho de pensar distinto, Jaime quiso transmitir un mensaje tan sencillo pero tan trascendental: LAS DICTADURAS, NO IMPORTA SI DEL PROLETARIADO O DE DERECHA, NO IMPORTA SI DE HEROES O DE VILLANOS, SON MALAS. ESTAMOS EN CONTRA DE TODAS LAS DICTADURAS.

Por decir eso fue duramente criticado, incomprendido y cuestionado de forma miserable e irracional. La crueldad de aquellos que creen que la revolución se hace agrediendo gratuitamente a otros bajo la siniestra excusa de "hago esto porque soy un peleador" puede ser tan grande, al punto de atacar públicamente a quien entregó todo su esfuerzo, conocimiento, inteligencia, valentía, trabajo y hasta su vida a la causa colectiva. Y más allá de que no está en mi deseo realizar un reproche a nadie en particular, siento la obligación moral de mencionarlo porque percibo con dolor que siempre se muestra latente la posibilidad de que vuelva a ocurrir lo mismo con otros compañeros.

Pero los frenteamplistas, que formamos parte de una formidable coalición movimiento que se cristalizó en un sentimiento de unidad del pueblo, en una  comunión de personas y sectores provenientes de las más distintas extracciones políticas con las más diversas ideologías, podremos estar a favor o en contra de muchas reformas, pero hay algo con lo que ningún frenteamplista puede vacilar y es con la DEMOCRACIA.

Ella supone para todos nosotros un medio pero un fin al mismo tiempo. Las transformaciones sólo son viables si la gente las acompaña con su apoyo, porque el futuro no es lo que nos parece mejor a algunos, sino lo que nos parece mejor a todos. No hay lugar para odiar en quien quiere cambiar el mundo y sin ningún lugar a dudas, la peor de las democracias fue, es y será preferible que la mejor de las dictaduras. Como expresara Emilio Frugoni, fundador del socialismo uruguayo, la democracia política es la policía de todos los derechos humanos. Sin ella, la justicia social o económica es una dádiva que sólo depende de quien la otorga, si es que puede haber justicia en arrebatarle a un pueblo sus bienes más sagrados, que son sus libertades públicas y los derechos del espíritu.

Jaime nos enseñó mucho más. Nos ayudó a afianzarnos como hombres y mujeres tolerantes, naturalmente con adversarios pero sin enemigos. Su mensaje es una invitación permanente a escuchar con menos prejuicios, a debatir sin grosería, marcando los errores sin desprecio por los seres humanos.

El legado es grande, el desafío complejo. Pese a ello y de cualquier manera, con el sólo hecho de predicar con el ejemplo estos conceptos o aunque sea tenerlos presentes cada instante de nuestras vidas, servirá para fortalecer el rumbo del proyecto por el que tanta gente vivió y también murió.

Y quiero decir que Jaime Pérez no fue para mí un héroe. Sería injusto con decenas de compañeras y compañeros que también se aferraron a los mismos valores. Además, al igual que yo, que vos y que todos, se habrá equivocado mucho.

No obstante, recordarlo ahora, a pocos días de que se cumplan 90 años de su nacimiento, será una excelente ocasión para llamarnos a una introspección, breve pero profunda, que nos sirva también para tomar ese impulso necesario que permita al Frente Amplio seguir siendo símbolo de lucha y esperanza que trepa las montañas venciendo los obstáculos.

En una de sus últimas entrevistas, un periodista le preguntó ¿nada ha sido en vano? Y Jaime, con su humildad de siempre, contestó: Todos los días me lo pregunto, es muy amargo todo, porque hoy sos un héroe y mañana sos un traidor.

Y me detengo un poco a reflexionar sobre eso. Al final de esa reflexión, creyendo que Jaime está presente con su espíritu en algún rincón del corazón de cada uno de los orientales de buena voluntad, arribo a una conclusión en la que recuerdo con emoción un pequeño fragmento de la carta de Patxi Andión a su padre: "eres como el cantar de un campesino, que al cantar va labrando nuestro camino. Eres como un dolor mal repartido, que se volvió canción y no quejido. Eres como la voz que expende el aire, eres como un poema de Miguel Hernández, y presumes de ser puro paisano, de haber sido y de ser republicano..."

 

José Manuel ARENAS DÍAZ

jose4190@gmail.com

Nueva Helvecia - Colonia

Edil del Partido Socialista (FA)



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