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No andarás solo

Juan Pedro Ciganda

I) Mi casa se llenaba de música en la infancia. El viejo con el SODRE, con el dial fijo en la CX6, mi hermano mayor con la música “americana” en el tocadiscos y yo, con la adolescencia, violando todas las previsiones de fines de los cincuenta, me volqué hacia Piazzola, Troilo, Salgán.

Aunque nunca miré un pentagrama, creo tener una buena oreja y en mis oídos hoy me siguen sonando Rachmaninov, Cole Porter e incluso algunas letras de zarzuelas que mi vieja canturreaba, junto al vozarrón de Rivero, el decir el punto y coma de Goyeneche, o alguna balada insuperable en la voz de la Voz, Sinatra.

Cuando mi viejo se murió, yo tenía 13 años recién cumplidos. Mi hermano, nueve años mayor que yo y ya con familia formada, a veces me llevaba a ver algún espectáculo especialmente valioso. Una vez fuimos a ver, en la Carpa de F.U.T.I, en la calle Constituyente, una comedia musical norteamericana interpretada por un elenco importante que visitaba Montevideo. Era una obra de Richard Rogers y Hammerstein, "Carrousel" (1945)

En el centro argumental estaba, precisamente, una niña del "circo" que había perdido a su padre en la infancia pero que, en la fantasía y en sus sueños, recibía mensajes de su "viejo" cantándole "You´ll never walk alone", algo así como Nunca estarás solo o nunca andarás solo.

Esa canción es, sin duda, la más reiterada y popular, a lo largo de las décadas, de la obra de Rogers y su socio, en las más diversas interpretaciones (E. Presley, F. Sinatra, Judy Garland, Tom Jones, Ray Charles, entre muchos), transformándose inclusive en himno de algunas entidades deportivas de Inglaterra y España.

Siempre me ha acompañado en momentos especialmente tristes o bajoneados, a lo largo de mi vida.

Hoy me he puesto a escucharla nuevamente - antes de escribir esta nota - luego de leer una expresión pública de gente querida, sobre naufragios y estados de ánimo. Cuyos estados no me son ajenos en los años que corren. Es cierto que no me quedo a vivir en ellos...pero están, y tienen con y por qué.

II

Las derrotas de las dictaduras del Cono Sur de los setenta y ochenta no fueron equivalente a la caída ni al sepelio de los proyectos de los regímenes.

Pasaron y eventualmente fenecieron, los dictadores, los super hombres del terrorismo de Estado, los "valientes" desaparecedores y violadores. Mas los objetivos políticos de sus mandantes, de los que los pusieron en acción para demoler todo proyecto democrático progresivo en la región, no fueron vencidos por los pueblos.

En todo caso, el devenir mostró a Martínez de Hoz afirmando que Menem se había atrevido a realizaciones "liberalizadoras", venta de empresas estatales, neoliberalismo a ultranza, a las cuales él - super ministro de la dictadura de Videla -no se había atrevido. Similares situaciones se verificaron en el Chile de la apertura de los noventa, materializado todo ello, con bendiciones ciudadanas - en distintos grados - a la cadena de impunidades legisladas a lo largo y ancho de América al sur del Rio Bravo.

Fuerzas democráticas políticas y sociales frenaron en el Uruguay de los noventa la orientación gubernamental de trabajar en un pentagrama muy similar al argentino. En el matorral de las impunidades no hubo un rosedal uruguayo, sino plena ratificación de los criterios generales latinoamericanos.

Al demonio con la igualdad de los ciudadanos ante la ley.

No estoy hablando solamente de historia del pasado reciente, sino de este tiempo presente en el cual, incluso, voces castrenses se extrañan o se molestan por la mirada de amplios sectores de la población hacia la institución, pero naturalizan los silencios sistemáticos e impúdicos de adentro de filas, como si la dignidad y el respeto se ganaran con retórica amenazante o confusa.

Todo lo antedicho no ignora ni opaca, los procesos positivos, democráticos, con sensibilidad social, que en particular en la América del Sur se han vivido en los años dos mil, con peculiaridades nacionales, con logros estupendos para la gente, con defectos muy pesados e indisimulables que - entre otros factores - han supuesto, nuevas caídas y relevos de gobiernos y cambios en calidad en las relaciones de fuerza en los últimos seis o siete años, en particular.

Con métodos democráticos y otros cuestionables.

A veces me extraña no encontrar voces preocupadas en la prensa tradicional uruguaya, valoración alguna sobre Honduras. Es curioso. ¿Se sabrá dónde queda? ¿Se conocerán las resoluciones de OEA sobre el tema? ¿Qué opinarán los expertos?

Mas - como hemos apuntado en alguna nota previa - mirar el globo y no el barrio, las expresiones políticas que acompañan a la realidad del capitalismo del siglo veintiuno, el mundo real e inventado - ambos - del terrorismo suplente natural del otro enemigo derogado, y explicación suficiente de un estado bélico ininterrumpido desde el final de la guerra fría (hace algo así como veintiocho años) hasta la fecha, permiten - como lo hemos hecho - caracterizar la etapa en la que los humanos vivimos, como la del fascismo del siglo veintiuno, o de la dictadura mundial de la seguridad nacional, aunque - en apariencia - tal "barbaridad" no nos roce. En principio, al menos. Muy al principio.

III

En los tiempos de la pos dictadura, allá por fines de los ochenta, se señalaba por voces prestigiosas de la política uruguaya - de la izquierda, que venía de padecer especialmente a los dueños del terrorismo estatal- que era el tiempo de fortalecer las democracias pues la opción central de fines del siglo veinte no sería democracia / revolución, sino democracia/ fascismo. No hago, por ahora, las citas correspondientes, porque la gente a menudo tiende a aprobar o rechazar una idea, por el nombre o la trayectoria del emisor de la misma.

Incluso, se agregaba, que ése era el camino de participación de los pueblos para aspirar, "algún día", a sistemas alternativos al capitalismo, en el mundo.

En la Banda Oriental y en la región, la democracia tuvo signos de afirmación - más allá de debilidades indiscutibles - y la izquierda, desde el 2004, gobierna el país.

Hay abundancia de balances, cifras, estadísticas, que hacen innegables los logros y avances democráticos.

En resultados económicos, en la situación concreta de la gente, en materia de legislación que consagra nuevos derechos tendiendo a terminar- no por decreto pero si como avance desde y hacia la cultura - con discriminaciones, desigualdades, injusticias tan ancestrales como vigentes.

Un viejo dirigente de un club de mis amores me contaba una vez que la mañana siguiente al día de la gloria, del logro, del torneo, del éxito, se ponía rápidamente a pensar en qué era lo que había que cambiar. El que se queda quieto o se autosatisface con lo obtenido, da el primer paso del retroceso.

Las críticas, autocríticas y resúmenes o balances son a veces complejos y hasta dolorosos. Pero si no asi, no son cosa alguna. Son complacencia burocrática.

Yo, al menos noto, dos o tres estancamientos. Trato de no repetir cosas muy dichas.

El Uruguay no es una hoja al viento, pero si no mira al mundo va camino al túnel oscuro, a gran velocidad, que tiene una columna en el medio. Es problema de tiempo y rapidez.

La relación gobierno / oposición se está pareciendo (por suerte aún no mucho) a la de los hermanos argentinos, porque después del insulto, ¿cuál es el paso siguiente?

Incluso no me parece demasiado relevante que Sanguinetti atribuya carácter fascista a trabajadores de la educación y que desde frenteamplistas se asigne igual atributo al Dr. Larrañaga. Sería bueno que se informaran mejor unos y otros, pero no es la médula del lío. Con tormenta de matracas (o adjetivos inadecuados) no se causa resultado alguno importante. En todo caso, se fomenta la nueva contra - agresión.

Me identifico, desde un poco antes de febrero de 1971, con el entonces en ciernes Frente Amplio. Algunos jóvenes hacíamos cosas y hasta actos en el Platense impulsando la materialización del proyecto nuevo y esperanzador. Hasta tuve, con los años, la suerte y el honor de ocupar una banca parlamentaria electo por la ciudadanía frentista.

No tengo dudas en expresar mis deseos que el F.A. pueda llegar a un nuevo gobierno. Lo hago cuando pago la cuota mensual a doña Raquel y cuando miro el medio vaso lleno. Mas tampoco tengo dudas que, como aquél dirigente de mi club, al tiempo de la hegemonía lo primero que hay que hacer es cambiar.

Y, por favor, no se trata de que los sub 90 y sub 80, le dejen el paso a los sub 70 y sub 60. Sería demasiado fácil y mononeuronal razonar de ese modo.

Los almanaques, el grado de colesterol y la buena función renal, no aseguran la gestación de ideas. Si reiteradamente la renovación pasa por esos extremos, los "renovadores" no tienen nada en la mano. En términos de truco, ni una pieza ni una mata. Nada. Ni un tres.

En segundo lugar, el proyecto nacional debe crecer en su carácter de tal. Las tormentas mundiales de los años venideros requieren solidez y amplitud. Los blancos, colorados, independientes, no son los enemigos, son los adversarios.

A la hora de plantear ideas y proyectos, de negociar, hay que tener grandeza de miras y capacidad de ver el bosque y no la chicana. Lo cual no implica ingenuidades o zonceras. Es cierto, como decía un amigo, que la distancia entre la amplitud y la estupidez puede ser tan corta como el espacio que recorre una pulga cuando da una "vuelta carnero".

Mas no es cierto que los buenos están de un lado y los malos del otro.

En tercer y último lugar, no puedo dejar de mencionar la obvia, lamentablemente no tan obvia, constatación o afirmación sobre el significado de "hacer política".

Hacer política implica sacrificio. Representar a la gente importa austeridad. No es una changa "para ganar mejor" y elevar el nivel de vida personal y familiar.

Mas si esto es así, parece innecesario (¿?) aseverar que la ética cuestionada no es un asunto relativo. No agredo a nadie del centro, la derecha o de Marte.

Pero la ética es esencial a la izquierda o la izquierda no es tal, por más retórica que se utilice, excusas y panfletos.

Por hoy va por acá.

Y le digo a algunos amigos que estoy seguro que nunca andaremos solos.

 

Juan Pedro Ciganda

Junio 1ero, 2018.

 



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