*

Agencia Uruguaya de Noticias
Loading
con firma
Fernando Gil Díaz Fernando Gil Díaz
Ultraviolentos
Ana Jerozolimski Ana Jerozolimski
Generalidades… ¿Obvias?
Roberto Savio Roberto Savio
Trump está aquí para quedarse y cambiar el mundo
Marcelo Marchese Marcelo Marchese
Fútbol es cultura ¡Animal!
Michael Añasco Michael Añasco
Sin trabajo, sin líder y sin esperanza, los jóvenes palestinos se niegan a rendirse.
Carlos Vivas y Homero Bagnulo Carlos Vivas y Homero Bagnulo
La duración de la consulta como indicador de calidad en la atención sanitaria
Esteban Valenti Esteban Valenti
¿Hay relato?
Pablo Mieres Pablo Mieres
Fiscales, tobilleras, comisarías y cambio de autoridades
Daniel Vidart Daniel Vidart
¿Era Colón judío? - I
William Marino William Marino
Rendición de cuenta
Jorge Aniceto Molinari Jorge Aniceto Molinari
El trabajo en la crisis. (Abordando eso gris, que parece la teoría).
Juan Raúl Ferreira Juan Raúl Ferreira
Hace 34 años Volvimos, Wilson, nosotros y el Pueblo Entero
Enrique Gerschuni Enrique Gerschuni
Discurso de Enrique Gerschuni en el acto homenaje a Jaime Pérez
Fernando López D’Alesandro Fernando López D’Alesandro
Jaime Pérez, renovación y democracia
Federico Arregui Federico Arregui
La buena nueva de la Esperanza
Jorge Balseiro Jorge Balseiro
Contaminación de aguas pluviales
Iván Solarich Iván Solarich
¿Por quién esperamos? ¿Esperamos a alguien?
Macarena Pereyra Macarena Pereyra
Violencia doméstica, entre las carencias del sistema y el estigma social
Alberto Rodríguez Genta Alberto Rodríguez Genta
¡Suéltanos, pasado…que el mundo ha cambiado! Son ellos o nosotros. ¿Estamos claros?
Daniel Feldman Daniel Feldman
Empiecen a empacar maletas
Berta Sanseverino Berta Sanseverino
Pérdidas y desperdicios de alimentos: un problema ambiental, social y económico a modificar
Dr. Guillermo Chiribao Dr. Guillermo Chiribao
Violencia, los miedos y las comisiones
Juan Pedro Ciganda Juan Pedro Ciganda
No andarás solo
Leonel Gómez-Sena Leonel Gómez-Sena
La caliente relación entre el sexo, el cerebro la sociedad y la cultura
Carlos Wuhl Carlos Wuhl
Ceguera frente al abismo
Hebert Abimorad Hebert Abimorad
Mayo 68
Rubén Kotler Rubén Kotler
Normalizar el genocidio palestino
Mónica Xavier Mónica Xavier
Los derechos se conquistan
Jorge Ángel Pérez Jorge Ángel Pérez
Cubano: dime cómo y dónde comes, y te diré quién eres
José Manuel Arenas Díaz José Manuel Arenas Díaz
Jaime Pérez, no te sientas sólo
Andrea recomienda: a los que no usaban gomina Andrea recomienda: a los que no usaban gomina
Diseño, Arte, Gastronomía & Co.
Luis C. Turiansky Luis C. Turiansky
El premio Nobel a la OTAN
Pablo Urreta Pablo Urreta
Bajen el costo del Estado!!, pero cuidadito con tocar mi caja y el bolsillo de mis amigos…
Carlos Garramón Carlos Garramón
Qué es la cuarta revolución industrial y cómo condicionará nuestro futuro
Roberto Soria-Rodrigo Rey Roberto Soria-Rodrigo Rey
Tecnologías de la contrarreforma procesal penal uruguaya
Eduardo Vaz Eduardo Vaz
Seamos utópicos, pidamos lo posible
Alfredo Correa Reissig Alfredo Correa Reissig
LA GRAN OPORTUNIDAD HISTÓRICA PARA EL SR. FISCAL PACHECO (Segunda Parte)
Carlos Visca Carlos Visca
¿Qué es lo primero?
José Antonio Vera José Antonio Vera
Marqués de Sade nacionalizado paraguayo
Gustavo Firpo Gustavo Firpo
El Memorial del Penal de Libertad...
Milton A. Ramírez Milton A. Ramírez
La grieta social en Uruguay y sus 25 barrios excluidos
Edmundo Roselli Edmundo Roselli
Wilson Netto debe renunciar
más columnistas



 
banner cablevision 300 x 138
banner argentino hotel 300 x 138
Te encuentras en: Inicio | Columnas

¡La culpa es de la mayoría!

Fernando Gil Díaz

07.06.2018

Un editorial en Búsqueda atribuye la razón de todos los males a los tres períodos de mayoría parlamentaria que obtuvo la fuerza progresista en el Gobierno. Algo que parece un contrasentido absoluto en una democracia (régimen donde gobiernan las mayorías), salvo que se entienda que en aplicación de las mismas se avasalla sin más a las minorías, (que no es el caso ni creo sea el sentido del editorialista).

Pues fueron también mayorías las que gobernaron este país durante más de siglo y medio -en solitario o en coaliciones blanqui-coloradas- y el país siguió adelante y evolucionó al punto de colocar a la izquierda en el poder. Es el libre y soberano devenir de la democracia uruguaya -felizmente recuperada y consolidada- la que permitió llegar a este tercer período con mayorías parlamentarias. Lo que molesta no es la mayoría sino que esta sea de izquierda...

No hay dos sin tres

Afirma muy bien el editorialista, (Andrés Danza - Búsqueda 7 de junio 2018, pag.2), que la mayoría que hoy critica fue virtuosa "en el acierto o en el error", para permitir reformas como la tributaria, de la salud y la creación del MIDES, en el primer gobierno del FA. Eran tiempos en que se sufrían coletazos de la peor crisis de la historia reciente y había que transformar la matriz recaudadora para poder hacer frente con mayor equidad a los desafíos que se enfrentaban.

Hoy nadie piensa en deshacer la reforma tributaria, alientan alguna bandera tribunera pero saben bien que esa torta de ingresos es fuente de recursos para la realización de obras que una gestión necesita para hacer realidad sus promesas de campaña y -por sobre todo- devolver al pueblo lo que este aporta, en obras. De la reforma de la salud hablan los propios beneficiados que son los que confirman el acierto de los cambios operados a pesar de luchar contra monstruos privados que hacen de la salud uno de los negocios más lucrativos. Esa es la razón principal de esta reforma, que la salud no sea privilegio para los que más tienen sino que todos tengan acceso a un servicio de salud. Hoy tenemos un servicio público de salud que es modelo y nada tiene que envidiar a los servicios privados. Basta recordar el estado de los hospitales públicos antes de la misma y verlos hoy. En cuanto a la creación del MIDES, tampoco puede pensarse que la mayoría que lo permitió fuera un exceso sino que por el contrario era una necesidad imperiosa ante un país de 3 millones de los cuales 1 millón eran pobres y de esos, muchos miles en pobreza extrema. Hoy los indicadores dan la razón a esa creación por más que hayan muchos debes en el camino actualmente.

En el segundo período fue el tiempo de la agenda de derechos, otra vez "la mano de yeso" como gusta calificarse desde la oposición a las mayorías, permitieron la ley de 8 horas del trabajador rural, el reconocimiento de las trabajadoras domésticas, la ley de matrimonio igualitario, la legalización de la marihuana o la ley de despenalización del aborto (por citar un ejemplo, adelantados varios años a un país gigante y lindero como la Argentina que la discute por estas horas).

Ahora bien, en este tercer período parece ser que se hastiaron de tanta mayoría zurda y vienen por atribuirle a esta la razón de todos los males. Criticaban por acción antes y lo hacen ahora por lo que entienden una omisión. No conocen la identidad frenteamplista de considerar todas las opiniones, encontrar los consensos y actuar en base a estos. No se trata de "manos de yeso", ya no hay aquellas urgencias tan inmediatas aunque vivamos otras que necesiten apurar los tiempos. En puridad la verdadera razón es que ya no se bancan más una mayoría de izquierda. No se trata de impedir la negociación porque si hay quienes hacen de la negociación una constante, es el Frente Amplio.

A excepción del primer gobierno de Sanguinetti, ningún otro ofreció puestos en los organismos públicos a la izquierda. Fueron repartidos entre los coalicionados siempre. Fue con el segundo período del FA - el de José Mujica- que se ofrecieron cargos y se intentó ensayar acuerdos multipartidarios en búsqueda de instalar verdaderas políticas de Estado.

Esos acuerdos de alta política naufragaron rápidamente, no fuera cosa que los frenteamplistas demostraran que eran buenos gestionando esos acuerdos y los cumplieran. Así se retiraron prontamente de la multipartidaria de seguridad, por ejemplo, pero no contaron con la tenacidad del Ministro más resistido que le dio cumplimiento total y amplió el mismo con otras medidas.

No sé si habrá tiempo para un cuarto período con mayorías, eso lo dirán las urnas al igual que la posibilidad cierta de la continuidad frenteamplista en el poder, pero sí tengo claro que demonizar la mayoría obtenida en buena ley no es un argumento válido a la hora de pasar raya a este tercer período.

Entiendo, en cambio, que lo que hoy ocurre no es atribuíble a cierta inoperancia de esa mayoría sino a que en un tercer período en el poder y con un país que mantuvo su crecimiento en forma continua (con disparidad en el porcentaje pero sin dejar de crecer nunca), es entendible que las expectativas sean otras y allí es donde hay que apuntar para una nueva generación de políticas a ser impulsadas. La ansiedad se suma a la expectativa y genera una combinación que aumenta la temperatura en tiempos de cercanía electoral.

El invento mató al inventor

Lo que no dice el editorial es que las mayorías parlamentarias vinieron de la mano de una reforma constitucional pergeñada para dilatar la llegada de la izquierda al gobierno. Eran tiempos en que el crecimiento del Frente Amplio ya auguraba la llegada natural al gobierno de la fuerza de izquierda, razón que impulsó a los partidos tradicionales a diseñar un modelo de sufragio que incluyera la segunda vuelta o ballotage (que se plebiscitó en el año 1996). Un invento que dio resultado en la primera puesta en práctica del año 1999 en que ganó el partido colorado con Jorge Batlle; la coalición de los partidos tradicionales rindió sus frutos tal como lo habían imaginado.

Pero, el invento mataría -en la próxima cita electoral- a los inventores, con el adicional inesperado de una elección ganada en primera vuelta por Tabaré Vázquez y la mayoría parlamentaria absoluta. Situación que se repetiría no una sino en dos ocasiones más, (Mujica y Tabaré respectivamente), quienes obtendrían mayoría parlamentaria en la primera vuelta y la Presidencia holgada en la segunda. Todo ello abonado con encuestas de dudosísima credibilidad -en el último comicio pareció más una maniobra que un error de diagnóstico- que se dieron de frente ante las nuevas mayorías ratificadas por el electorado uruguayo.

Por suerte, como bien afirma el editorialista, todavía nos queda la celeste y ojalá que esta "traiga muchos goles de esos que gritan todos los uruguayos". Porque esas mayorías, la que nos junta en un solo grito, son la que se necesitan para seguir creciendo como país y permiten mirar juntos al futuro sin importar con qué mano se realiza una votación...

 





MVDCMS  Volver arriba    |    Contacto: uypress@uypress.net