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El fútbol nuestro de cada día. (Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari

12.07.2018

Esto lo escribí el 5 de julio 2018, el día antes del partido Uruguay - Francia, y lo hice circular por correo electrónico con la no disimulada esperanza de que nuestra selección uruguaya siguiera en el Mundial de Rusia 2018, aunque advertía de que tal vez no lo publicara, pues en fútbol la más de las veces el hincha pierde. Uno es "hincha de un equipo" y los equipos son varios.

Luego del partido y sabiendo ya que es Francia la que sigue, creo que aún sigue siendo bueno publicar lo que pensaba antes del Partido.

Así como también quiero agregar una apreciación técnica (los uruguayos somos todos "entendidos" en la materia), a lo expresado en la nota. A la importancia del juego colectivo dificultada por la propia estructura de la sociedad y del mercado donde se hace la máxima evaluación que analizaba, quiero agregar la dificultad de desarrollar por su exigencia, un juego que utilice todas las zonas del campo de juego. Ahora como antes, los grandes equipos son los que tienen la capacidad del desborde por las puntas y su utilización a la hora de anotar los goles. Es una exigencia para el propio desarrollo del juego colectivo, que muchas veces es opacada por la mediocridad y el brillo de individualidades.

La nota:

No me acuerdo ni de la fecha, ni del lugar, lo que sí recuerdo que era una conferencia sobre el socialismo y los disertantes entre otros eran Guillermo Chiflet y el Ing. Juan Grompone.

Como el giro del debate me preocupaba pues se tendía a abstraer la idea de socialismo de la realidad (seguramente no por responsabilidad de los conferencistas) se me ocurrió hacer una broma.

Puse como ejemplo del capitalismo al fútbol, 22 tipos corriendo detrás de una pelota, y que cuando llegara el socialismo cada jugador iba a tener su pelota. No sé si la broma logró el objetivo pero hoy quiero volver hablar de este fenómeno que es el fútbol.-

La nota de Esteban Valenti: Fútbol ¿está todo dicho? en Uypress, 4 de julio de 2018, me exime de repetir lo que en ella se dice y comparto, agregando que en mi caso vi jugar a Edison "Tito" Di Pascua, abuelo de Lucas Torreira, en el Rampla de Paysandú y en la selección de Río Negro, un back izquierdo de los de antes, al estilo de Eusebio Ramón Tejera en el Uruguay del 50. Comunista, orgulloso de la Unión Soviética, y que se dio el lujo de dedicar uno de sus triunfos a Stalin, y estamos hablando a la salida de la segunda guerra mundial, y cuando salvo Batlle y Ordoñez ya fallecido en 1929, nadie hablaba ideológicamente del tema ni con el rigor con el que lo había hecho Batlle totalmente compartible. Uno de mis sobrinos que ha tenido el privilegio de asistir directamente a este mundial, al visitar el mausoleo a Lenin, ha tenido la virtud de hablar de esa visita recordando el texto Batlle a la muerte de Lenin en "El Día" que sigue teniendo una enorme validez.

El fútbol bien jugado utilizando todos los recursos colectivos del mismo, es un verdadero arte. Difícil cuando en la sociedad capitalista se estimula tanto el desarrollo de las individualidades. Recuerdo que cuando se le preguntó al notable goleador brasileño Coutinho, como hacía para combinar tan bien con Pelé siendo que él tenía una pierna más corta que la otra, contestó que sabía del juego que iba a hacer Pele en cada caso y para ello se aprontaba sacando ventajas al marcador.

En 1950 el Uruguay llega al mundial sin un entreala derecho titular. La delantera era la del Peñarol del 49 armada por un técnico húngaro, Emérico Hirch, pero el "8" Hohberg aún no era ciudadano uruguayo, el titular debía ser Sergio Rodríguez, hermano mayor de Ciengramos Rodríguez, pero ya había emigrado a Alicante, además Walter Gómez muy joven y también un notable jugador había sido sancionado por agredir al juez Bochetti, por un año, emigrando a River argentino. Es así que llega a esa ubicación Julio Pérez, que había pasado de River a Nacional pero aún sin debutar en este equipo.

Un querido amigo -hincha fanático de Peñarol- me decía: Julio Pérez llegó a campeón del mundo sin ningún mérito. A lo que me permitía contestarle que Obdulio consideró siempre a Julio como uno de los más grandes aportes a la selección y que esa dupla con Ghiggia resultó siempre imparable como si hubieran jugado siempre juntos.

Luego con el correr de los años el fútbol también fue cambiando y la sociedad lo contagió de su individualismo, es difícil hoy ver un buen juego colectivo como el que ha impuesto el Maestro a la selección uruguaya, que no son más que parte de los problemas que hoy vive la sociedad.

Cesar Luis Menotti, técnico de la selección argentina campeona del mundo en 1978, el mismo que al ser entrevistado y preguntado que le gustaría hacer luego del triunfo, dijo: "me gustaría escuchar el canto de la negra Mercedes Sosa", que precisamente había sido prohibida por la dictadura del plan Cóndor;  él decía que el fútbol se aprendía en los potreros, en las villas miseria, pero nada impediría que en una sociedad mejor organizada se aprendiera en los gimnasios. Y vaya si superada esta tremenda crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista no será este un desafío para las futuras generaciones.

¿Dónde aprendemos o no, a jugar al fútbol los uruguayos?: en el potrero, en el barrio, en la escuela, en los liceos, en miles de distintos lugares con la diferencia a los tiempos idos de que ahora el diploma de buen jugador se obtiene en las grandes ligas europeas porque es allí donde los exámenes son más exigentes y no en nuestros medios donde la crisis muestra sus consecuencias. No subestimamos los esfuerzos que se hacen para paliar esta situación, pero el peso de la economía también se expresa cuando se trata de grandes escalas.

Esta ha sido hoy la hazaña del Maestro, que sabiendo esa realidad ha amalgamado un núcleo humano capaz de reivindicar su inserción en la sociedad y jugar colectivamente. No es un don exclusivo, si tiene condicionantes políticos sin los cuales no se hubiera dado, pero también existe en otras selecciones como la de Brasil, donde Tité ha logrado amalgamar un gran equipo con la ventaja que tienen ellos de una enorme cantidad de jugadores desparramados también por las mejores ligas del mundo.

Ahora con Uruguay ha ocurrido lo que los astrólogos denominan una alineación de los astros, y se da hasta en la música con la canción del grupo de rock "No te va a gustar" - aclaro que respetando la belleza de la canción y su emoción, yo soy hincha obviamente de "Trotsky vengarán". Todo juega a favor de un trabajo bien realizado durante años en la preparación de nuestras selecciones.

Dicen que cuando el ferrocarril inglés se expandió a estas tierras, trajo consigo juegos de campo en los que también se expresaban diferencias clasistas en sus estructuras. Aquí fundaron el Central Uruguay Railway Cricket Club, para jugar a ese deporte pero sus obreros y también administrativos preferían e imponían el football. A su vez las estructuras nacionales del joven Estado independiente producto de inmigraciones anteriores fundaron sus propios clubes aprovechando las nacientes concentraciones universitarias y de ahí una rivalidad histórica donde el CURCC se "nacionalizó" e hizo su continuidad en lo que se llamó Peñarol.

Una idea nace y desarrolla un objetivo: participar de las Olimpíadas de 1924 en Colombes. El fútbol estaba dividido en dos organizaciones opuestas, es en la que comandaba el Club Nacional de Football, donde está idea nace y crece. Las gestas mundiales se realizaban a través de los juegos olímpicos, no existía eso que hoy se llama FIFA y hace del futbol un evento universal con valores y antivalores propios. Hay múltiples relatos de lo que fue esta gesta -el viaje en barco, la estadía larga y dificultosa- que culminó con el primer triunfo universal de un país de América, y luego con nuevos triunfos hizo que se llegara al primer campeonato mundial de fútbol organizado por la naciente FIFA en Montevideo Uruguay, a través de una resolución inicial en donde nació está idea en la directiva del Club de los hermanos Céspedes.

Existen polémicas sobre el tema pero no hay ninguna duda de que estos fueron "los campeones del siglo", y que fueron los universitarios uruguayos los que transformaron este deporte en un deporte nacional.

Tal vez cuando pasados los años la humanidad recoja la historia de esta etapa de su desarrollo, en que un modo de producción deja su predominancia para dar paso a una transición a un modo superior, las historias de cómo se constituyeron sus organizaciones de masa, recoja con lujo de detalles lo que significó en ellas el fútbol, como organización, como negocio, como pasión popular.

Vamo arriba la celeste!!!!!

Jorge Aniceto Molinari

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