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imagen del contenido Esteban Valenti

Las moscas en la sopa del poder

Esteban Valenti

08.08.2018

Un cliente pide una sopa en una fonda de mala muerte, y al ratito llama al mozo indignado y le reclama: "mozo aquí hay una mosca". El mozo con gran paciencia retira el insecto del caldo y vuelve a su plácida contemplación de la vida. Pocos instantes después el cliente vuelve a llamarlo con más insistencia e indignación le dice: "mozo aquí hay otras dos moscas más" Y el mozo con toda calma le responde: "y, si usted revuelve..."

 

Algo así nos está pasando en Uruguay, revolvemos unos cuantos platos de sopa y las moscas, las cucarachas y hasta arañas aparecen en la superficie con demasiada frecuencia. Hay varias posibilidades de reaccionar: primero, dejamos de revolver; segundo, nos acostumbramos a que los insectos y demás bichos son parte inexorable de la sopa del poder y tercero, nos indignamos, denunciamos y no solo llamamos a todos los mozos para protestar sino que combatimos contra este desbarranque.

¿Es necesario que les haga la lista de las sopas donde aparecieron enormes moscas en los últimos años? Me da asco de solo recordarlas. ¿Y a ustedes? ¿O ustedes son de los que creen que no hay que hacer olas para no favorecer a la oposición, y si las moscas son nuestras, alcanza con tragarlas junto a sapos y culebras y todo arreglado. Siempre es mejor comer nuestras moscas que ver como nuestros adversarios se comen las propias. Me da todavía más asco, porque en esa actitud de ocultar las inmoralidades voladoras no hay solo gobernantes, funcionarios, dirigentes políticos que se siguen llamando de izquierda, sino  hay gente común que se acostumbró o se resignó totalmente. Y eso me indigna, es la peor degradación de la izquierda. Son las famosas focas traga moscas

Si son corruptos e inmorales, pero son nuestros, son buenos, siempre serán mejores que los adversarios. Esa es la muerte de la izquierda y la degradación total de la política.

Ahora le tocó al fútbol. No al noble juego del balompié, sino a la estructura que maneja el fútbol en el Uruguay, la AUF y que desde hace mucho tiempo está en una morsa entre el barro y las necesidades y se debate en una nueva crisis, en este caso para renovar la elección de su presidente.

Los detalles del escándalo, renuncias, candidaturas, intereses en juego, empresas siempre metidas en el pantano y otras cosas, salieron ampliamente en los medios de prensa, que no son neutrales. En estos temas como en ningún otro, la mayoría de los medios defiende sus intereses y los ajenos. Y a veces se le nota demasiado.

No voy a agregar elementos a la crónica, porque cambia todos los días, aparecen grabaciones, oscuros personajes que registraron a escondidas horas y horas de conversaciones y muchas otras bajezas. Lo cierto que la elección está paralizada hasta el 21 de agosto, la fiscalía investiga y desfilan diversos personajes por la justicia.

Lo peor de todo es que las alternativas son muy graves, porque el candidato con más votos está enfrentado frontalmente con la nueva directiva de la Mutual de Jugadores, que ni siquiera le atiende el teléfono, , con los referentes de la selección uruguaya de fútbol, con árbitros y entrenadores. ¿Por qué? ¿Por antipatía? No, porque representa un retroceso de varias décadas en el futbol uruguayo y es volver al dominio total de Tenfield sobre las autoridades de la AUF. Ahora de manera reforzada y garantizada.

Pero eso no es lo peor, lo más grave es que según muchas versiones de prensa y que circulan en las redes, el motivo que promovió la renuncia de Wilmar Valdez a la presidencia y a su candidatura a la presidencia hay algunas grabaciones donde se habla explícitamente de las presiones a las que habría sido sometido para comprar las cámaras de vigilancia exigidas por el Ministerio del Interior, a una determinada empresa vinculada. Los vínculos de esa empresa afirmados y desmentidos, llenan capítulos diarios.

La pregunta es ¿Por qué se le da credibilidad a esta versión o a esta grabación? Podría ser descartada como una simple maniobra armada por Walter Alcántara en el 2016 – cuando grabó los audios – para chantajear, extorsionar, vender u otras inmundicias.

Se le da credibilidad porque desde hace mucho tiempo y en diversas circunstancias el tema de la participación de ciertas empresas vinculadas de diversas formas a personajes del poder aparecen en denuncias y en acusaciones graves. La lista es larga, algunas deben ser simples especulaciones, otras son fáciles de constatar y golpean muy fuerte la imagen de un Frente que desde su nacimiento hizo centro en la moralidad y transparencia de su gestión y la del gobierno. Ahora los bombazos van hacia lo más alto del poder.

No creamos en nada, las acusaciones  son todas especulaciones de la derecha, pero el silencio, las moscas que cada vez con más frecuencia aparecen y sobre todo algo mucho más grave, las señales que desde el poder se transmiten de una pérdida de rigor, de control, de exigencia con la moral en los diversos niveles, en las empresas del estado, en ASSE, en bancos, en negocios con el exterior con intervención del gobierno, en grandes compras de tecnologías y ahora en el fútbol son demasiado frecuentes. Y si no son ciertas ¿por qué nadie sale a desmentirlas en serio, con argumentos, con documentos, con firmeza?

Y no me refiero a la secretaria de deportes, que con esto no tiene nada que ver sino a los directos involucrados. El que calla otorga y si calla muchas cosas y muchas veces, otorga más.

Las preguntas, además de las obvias, son diversas. Desmientan categóricamente o nos preguntaremos ¿Quién del gobierno presionó para la compra de las cámaras? Porque el gobierno es demasiado genérico. ¿Qué ministerio, quien? Eso debería aclararlo la fiscal y la justicia, es una acusación muy grave.

Estos hechos además del terrible daño que le hacen al gobierno, a la izquierda, a la política, transmiten hacia el conjunto de la estructura del poder las peores señales. ¿Por qué no?  ¿Por qué de esta “fiesta participo yo también? Para no hablar que son el peor incendio contra todo relato creíble y con un mínimo de entusiasmo para la izquierda.

A nadie de la izquierda, del aparato, de los devotos se les ocurre tener alguna duda, hacer alguna pregunta ¿o eso es traición? ¿Traición a que devoción?

Esas señales son una gangrena capaz de devorarse los ideales y generan otra ideología de la peor estirpe e incluso corrompen la historia.

Nadie es corrupto sin literatura, sin sus propias mentiras inventadas para justificarse. Vean Venezuela y Nicaragua. No estamos a ese nivel, ni cerca, pero estamos más cerca.

Una última reflexión, es increíble con tantos insectos en el fútbol, cómo la selección celeste salió adelante, los jugadores y el cuerpo técnico. ¡Abajo el pantano! ¡Arriba la celeste!

 



Esteban Valenti - Periodista, escritor, coordinador de Bitácora, director de Agencia de Noticias Uypress

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