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2019: “Tantas opciones”, y a la vez, ninguna

José W. Legaspi

29.08.2018

2019: “Tantas opciones”, y a la vez, ninguna

 

El entrecomillado es claro, no son "tantas", ni son "opciones", desde el momento que solamente representan un perfil de dirigente, nada más. Es decir, no se habla de programa, ni de ideas. Cosa que sucede en los grandes partidos del sistema político. Sólo se habla de nombres. 

En el Frente ya está instalado hace tiempo. Cabe recordar cuando fueron a buscar a Tabaré Vázquez "para ganar". No se hablaba de un programa de gobierno, ni de medidas concretas. Eso vino después, y además, aprobado en un congreso "representativo" exclusivamente de la estructura. Ahora sucederá lo mismo. O peor. 

En aquél momento era muy fácil la elección del nombre, ya que  el expresidente había dejado su primera presidencia con alto nivel de aprobación. Y eso. se sabe, "se supo", aseguraba el tercer gobierno, que era "para seguir los cambios". Es decir, eufemismo utilizado y utilizable para garantizar la permanencia en el gobierno, que asegura, a su vez, la "fuente laboral" al ejército de asesores y cargos de confianza.

Esta vez no es tan fácil. Varios nombres en danza, buscando el "mejor", o sea, el que asegure los votos. Y esta vez no corre Vázquez, imposibilitado por la Constitución y la biología. Y no sabemos todavía si José Mujica mantendrá "su palabra" de no presentarse. Ya vimos esa película en otras ocasiones: "como te digo una cosa, te digo la otra".

Parece claro (reitero que nunca se sabe) que la contienda interna del oficialismo será entre el intendente Martínez y aquél candidato o candidata elegido por el Pepe y sus aliados. Martínez tiene, según algunas encuestas, un significativo apoyo. No habría que olvidar, sin embargo, aunque parece que no se quiere mencionar, que la pésima gestión al frente de ANCAP del exvicepresidente Sendic, contó con un antecedente importante, y fue la eliminación de la gerencia financiera del ente, desatino que fue llevado adelante por su entonces presidente, el hoy candidateado intendente de Montevideo. Que no ha podido con la basura de la capital, ni con el sindicato de funcionarios. pero, de todas maneras, eso parece no importar, sino aquella encuesta que le dé mayor número de simpatía entre la población.

De todas maneras siempre estará Mujica para intentar sacar las papas del horno, ya que si no le aceptan ninguno candidato, puede presentarse y "sacrificarse" por el partido.  

En definitiva, el tema es de nombres. De ideas y actitudes, ni hablemos.

No importa la penosa afirmación del presidente del FA, Javier Miranda (aclaro, por las dudas, por quién tengo profundo aprecio personal y afecto) de que "a la fuerza política no le corresponde" decidir sobre la candidatura de Raúl Sendic, entendiendo qué nada puede hacer el partido, salvo la Corte Electoral. Me da mucha pena el papel que hace mi amigo Miranda. 

¿Se olvida de que hubo un Plenario reunido para tomar una decisión y no lo hicieron cuando Sendic renunció? ¿Por qué no lo sancionaron, como recomendaba el Tribunal de Conducta Política? ¿Por qué "se fueron al mazo" teniendo la oportunidad y el deber, de sancionarlo por sus faltas éticas en el desempeño de la función pública? Está claro que primó el cálculo político, ese que se ha adueñado de toda la actividad del partido de gobierno: la imagen podía quedar dañada. 

Yo me pregunto, ¿no quedó más lastimada la imagen, de esto que siguen llamando Frente Amplio, aunque ya no lo sea, al mirar para el costado y darse "por satisfechos" con la renuncia?

¿Y el ex director de Alur, hoy senador, Leonardo de León? Hay un informe claro y contundente del mismo tribunal y de la Jutep pero no logran reunirse para tomar una decisión. ¿Alguien puede creer, todavía, que esa actitud tiene algo que ver con la mejor tradición frenteamplista al respecto?

¿Acaso la ética y los principios morales pueden supeditarse a la conveniencia electoral? ¿Acaso ahora prima ese sentir lumpen y desclasado "del todo vale"?

¿Tiene algo que ver con los principios fundacionales de la fuerza política? Evidentemente no. Pero no es lo único. 

Sólo por enumerar: ¿Qué decir del vínculo de Vázquez y Mujica con la empresa Tenfield y Paco casal? ¿O del apoyo empecinado y "revolucionario" a regímenes totalitarios y violadores de los derechos humanos como Venezuela, Nicaragua y Cuba? ¿Ese es el "ideal" de socialismo que se maneja? ¿No aprendieron nada de la caída del llamado "socialismo real"? ¿Eso se quiere para Uruguay? ¿Y el apoyo a los Kirchner, pese a las denuncias que saltan a la luz pública semanalmente? ¿Y a Lula? ¿Qué tienen que ver estos esperpentos con la izquierda o el socialismo?

¿Desde cuando se decidió que "hacer la plancha", no tener propuesta, ni renovar las definiciones ideológicas de los 70, es revolucionario o de izquierda? ¿Acaso "fueron de izquierda" las exoneraciones y concesiones que se le hizo a UPM para instalar una segunda planta? ¿Es de izquierda ver cómo se cierran industrias y fábricas, quedando centenares y miles de trabajadores sin ingreso y sin futuro? ¿Es de izquierda "alegrarse" porque un alto porcentaje de asalariados no pagan IRPF, sabiendo que con menos del salario piso para aportar no se puede vivir dignamente? ¿Es de izquierda respaldarse en una fuerza política reducida a la mínima expresión, con cada vez menos comités de base, menos participación, y decisiones tomadas por una dirigencia alejada cada día más del sentir del electorado que les dio el gobierno?

Hace más de dos que venimos hablando de quién y quienes son los responsables de esta lumpenización ideológica y política del FA. No lo voy a repetir, ya no integro esa fuerza política. Alcanza con recorrer columnas anteriores, de 2016 y 2017.

No deja de apenarme profundamente que algunos, antes indignados "fogoneadores artiguistas", se ve que quedaron sin lumbre, y hoy plantean que volverán a votar a este FA o con este FA, sumándose lastimosamente al discurso perverso del "mal menor". 

Todo esto para decir, categóricamente, que un cuarto gobierno de este partido no haría otra cosa que agudizar esta situación, y no acepto que se me ponga por delante, la situación "de los más desvalidos". Tuvieron tres períodos de gobierno para pensar y resolver, y se dedicaron a crear, eso si, un nuevo tipo de clientelismo, propio de la administración frenteamplista: el "pobrerío" y los asesores y cargos de confianza. No le endilguen al electorado el cuco de que "la derecha" terminaría con los planes sociales, es oportunismo electoral. Ni más ni menos.

En frente están igual o peor

Sin embargo, a este partido que pugna por un cuarto período, no se le planta ninguno de la oposición con audacia y propuestas. 

Increíblemente, pasa lo contrario. Mientras el FA hace la plancha, tratando de "no hacer olas" y llegar a definir en segunda vuelta con una batería de "cucos" y nada más, los partidos de oposición hacen lo mismo. La plancha.

El pretendido rival, Partido Nacional, para pelear la presidencia, tiene muchos problemas.

Primero, sigue siendo casi seguro que Luis Lacalle Pou sea el candidato blanco. ¿Se acuerdan? Aquél que dejó claramente en evidencia, la pasada elección, que no tenía idea de la realidad del país en el que vive ni de su propio programa, lo que quedó demostrado en entrevistas con Blanca Rodríguez, Joel Rosenberg, y Gabriel Pereyra, quién llegó a tildarlo, al aire, de "sanateador". 

Y me tomo la licencia imperdonable de agregar una anécdota personal. Mientras acompañé al exdiputado frenteamplista Gonzalo Mujica (hoy un herrerista más) para tratar de elaborar un programa que uniera, en algunos puntos básicos, al mayor arco posible de la oposición, reunidos con Luis Lacalle (quién aclaro me parece un buen tipo, y nada más), después de afirmar que los frenteamplistas desencantados o indignados no votarían por él, me preguntó, textual, "¿por qué los frentistas le tenían miedo?". Y la respuesta, visceral, salida de bien adentro: "No Luis, no te tenemos miedo, nos provocás asco, a los uruguayos en general, y los frenteamplistas en particular, no nos agrada un presidente que vive en un guetto, aislado del 95% de sus conciudadanos, rodeado de seguridad privada y sin vivir el día a día como uno más".

Este buen tipo, por momentos simpático al trato personal, corre con la preferencia de los nacionalistas porque entendió que no debía opinar de nada, salvo algún tipo de fuego de artificio contra el presidente Vázquez, es decir, quedarse quietito y callado. "Hacer la plancha". 

Y en la interna, hasta ahora, se la vienen haciendo fácil. El wilsonismo dividido y peleándose con propios y ajenos, sin audacia ni ideas que incomoden a la circunstancial mayoría. Las únicas que escuché hasta ahora desde los blancos no herreristas, han sido la recolección de firmas de Larrañaga, (que parece más un tema para resolver una interna complicada) buscando reformar la Constitución para, entre otras medidas, sacar a los militares a la calle para colaborar en la represión del crimen y así, garantizar la seguridad. Difícil que tenga éxito aunque le reconozco la persistencia y audacia de hacerse cargo del costo político, si lo hay. Y la otra idea "fuerte" la propuso Mejor País, el grupo de los intendentes, (con el intendente de Maldonado, Enrique Antía, para presidenciable), proponiendo que la totalidad de las escuelas del país sean de tiempo completo hacia el año 2025. Y la verdad, con esta "artillería" de propuestas no parece que se arriesgue mucho ni que se espere cambiar sustancialmente la realidad, ni de la interna, ni del país. Una forma de quedarse en su "zona de confort"

Más lejos, en las encuestas y los votos, el Partido Colorado, aunque no se distancia mucho en la actitud general, parece ser el que ofrecerá una interna de debate, de propuestas. Con "Ciudadanos" y Talvi (autodefinido liberal y progresista), de un lado, y quizás un batllista con el aval del "reaparecido" Julio María Sanguinetti, del otro, con su ya cansino revisionismo histórico, que aborda la salida democrática del 84 como un logro de su partido, pero que deberá tener algo más inteligente y actual que proponer para que no se lo lleve por delante un aluvión "ciudadano". Cuesta entender el actual momento político de Fernando Amado, que largó primero y con buen pie su candidatura orejana, pero se quedó sin fuerzas y casi ha desaparecido del escenario, sumándose, inexplicablemente a la falta de audacia y propuestas que parece generalizarse en todo el sistema político. De todas formas, si bien los colorados pueden recuperar algunos de los cientos de miles de votos que migraron hacia el progresismo en 2004, no parece ser fácil revertir esa polaridad entre "continuismo" y "neoherrerismo", planteada entre oficialismo y blancos.

Después, los demás partidos, los llamados menores, no se difieren mucho del resto. Los independientes, de Pablo Mieres, parece que se quedaron sin pólvora después de lanzar sus propuestas dedicadas a la ética en la gestión. quedándose quietos, y sin arriesgar para perder lo conseguido: un senador.

La UP, la "otra izquierda" parlamentaria, sigue anclada en un discurso digno de guión de película vintage sobre la realidad del Uruguay hace más de 30 años, una forma proactiva que inmoviliza y también "hace la plancha".

En fin, "tantas opciones" y ninguna. Todos, gobierno y oposición, dedicados a discutir poca cosa trascendente, por las redes sociales, y sin proponer con audacia y conocimiento de causa ideas que sacudan la modorra política, cada vez mayor. Claro, discuten nombres, perfiles, características, de candidatos, en su mayoría caballeros, con pocas mujeres entre las candidateables. 

De esta manera el propio sistema político está alimentando la leyenda de que son todos iguales, pues, a esta altura, además de que todos gestionaron con fallas éticas repudiables, ninguno parece interesado en sacudir al electorado con propuestas novedosas y audaces. 

Después no se quejen, cuando prenda en la ciudadanía el cántico patotero "¡son todos iguales, que se vayan todos!". Están a tiempo.

Mientras tanto, los electores, los votantes, cada vez vemos la escena con mayor apatía y desinterés.

 





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