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Si estás desorientado y no sabés…

Juan Pedro Ciganda

06.09.2018

Mirarse al espejo es buena cosa antes de salir a la calle. Un asunto de estética básica. Observar a Argentina, aun en sus rasgos más generales de la hora, resulta conveniente para reducir el índice de zoncera personal - a la uruguaya - antes de elaborar el primer pensamiento y pronunciar la frase inicial de todo razonamiento sobre  pasado/presente/futuro de la Banda Oriental.

 

Pues de verdad no es bueno, apelar a la resignación comparativa, al musitar que - al fin y al cabo - están del otro lado del Río, si comparamos "corrupciones" nosotros somos una suerte de guardería infantil, estamos mejor defendidos (prefiero la línea de cuatro y no hablar de "blindados") para enfrentar tormentas y acaso - más allá de un listado autocomplaciente de diferencias que podrían darnos un rato de paz - es cierto que para los uruguayos en general, la idea, el "sentido común" de lo que se llama democracia, tiene algunas fortalezas indudables con relación a la otra margen del River Plate.

También con esto último, ¡cuidado Comendador!

La historia, que ayuda a entender el presente, nos permite formular alguna hipótesis con tono optimista, acerca del futuro inmediato y de mediano aliento de la democracia uruguaya.

Pero, las hipótesis solamente se prueban con datos de la realidad, con hechos.  No se confirman porque "si siempre fue asi", "siempre va a ser así".

Por demás, si nuestra mirada hacia el pasado reciente no está impregnada de amnesia o cegueras, sabemos por experiencia propia de algunas tragedias colectivas que han sido patrimonio común de los pueblos del Cono Sur. 

También en el Uruguay gratuito, obligatorio, laico, tolerante, dialogador, culto y de ligeras ondulaciones en la geografía.

II

Hace unas semanas apuntaba en estas páginas que las opciones para los argentinos, para la inmensa mayoría de los algo más de 40 millones, se  pueden clasificar entre malas y un poco peores.  Por supuesto que deseo que esta hipótesis, afirmación  a ratificar, sea equivocada.

Mas los hechos están a la vista para tomar nota de ellos.

Un proceso de una docena de años de peronismo en versión kirchnerista, dejaron un tercio de la población en la pobreza - ni siquiera entro a considerar variantes "pobreza"/ "indigencia" - la educación en el CTI,  el déficit fiscal en las nubes, el Banco Central sin reservas adentro y, vale apuntarlo, ciertas incertidumbre sobre los datos oficiales porque los pro hombres y pro mujeres del proceso nacional, popular y progresista, decidieron a cierta altura que la mejor estadística es la que no existe.

La gente le dio el visto bueno a la búsqueda de un cambio que consagró a Macri como Presidente de la República.

En los últimos dos años los argentinos comprobaron dos cosas.

1                    Que en la Justicia argentina está imputada toda la plana mayor del kirchnerismo por haber saqueado al país en beneficio propio. Que uno de los argumentos - confesión de parte - de la propia ex Presidenta en el Senado, fue algo así como "...no me van a decir ahora que lo de las coimas empezó en el 2003", hace innecesarios los comentarios.

2                    Que Macri no tenía la varita mágica para lograr la "pobreza cero" es prueba probada. Su política liberal - con tono gradualista para que los ajustes "dolieran" menos - ni atrajo capitales, ni pudo arreglar cosa alguna de la herencia recibida y finalmente está prisionero en un círculo infernal de endeudarse hasta los tuétanos sin lograr - hasta la fecha - otros beneficiarios que los chicos de la especulación, que en un lapso breve han disfrutado de las mieles del pasaje de un dólar de 17 pesos a uno de 40, en noviazgo con una inflación que en el año en curso llegará -por lo menos - a un 40%.

El respaldo expreso, de "peso" o dólares en realidad, del Presidente Trump y la Reserva Federal (negadas por unos días por Dujovne),  las líneas excepcionales y sin antecedentes de crédito del Fondo Monetario Internacional,  importan la apuesta a sostener hasta el fin de su mandato al Presidente Macri y el natural sepelio de toda política con sensibilidad social.

No porque son "malos", "perversos", "demonios". 

Es la lógica del sistema en la etapa de la financiarización, la guerra permanente, la economía "en negro" de la mitad del PBI del mundo y el valor cero de seres humanos que pueden ser inmigrantes, mexicanos, africanos, sudacas.   Y otra vez, ¡cuidado, Comendador!, la lista no tiende a decrecer. 

Por la lógica  irreversible del sistema, día a día, sobran más humanos, los que van quedando afuera del sistema, a la vera del camino, en la cuneta.

La mayor  certeza es que muchos millones de argentinos caminan por el pretil del pre- hambre, los estallidos sociales se van a dar, con espontaneidad y sin ella.  Ya gestaron el primer muerto. Lamento intuir que habrá más.

La frivolidad discursiva  yla miseria no hacen una pareja presentable.

Es una de las relaciones que me resultan inmorales. Es duro oír o mirar a Lilita Carrió o a Guillermo Moreno, dos paradigmas de una confrontación por el poder, donde lo que luce con la retórica de la "mística republicana" y "un sol peronista", es la mayor indiferencia por la vida de la gente.

La propuesta sensata - en una lógica democrática - ante una crisis como la actual, debería pasar por un acuerdo de Estado entre las principales fuerzas políticas y sociales. No se insinúa como viable.  Para el amor y para muchas otras cosas, lo primero que hace falta son ganas. La lógica de funcionamiento de los círculos de poder de la vecina orilla transita por otros andurriales.También en esto, ojalá me equivoque.

III

Hace pocas horas, charlando con algunos conocidos, apunté estas ideas y, amablemente, me criticaron a dos puntas.

Por un lado, de ese tan oscuro diagnóstico o descripción, surge una fatal ausencia de respuestas y salidas. La otra, es que - al final - es un asunto de los albicelestes.

Yo replicaba que, ante ambas observaciones, cuento con tres respuestas. 

La primera es que intentar pensar en el presente y futuro del Uruguay con prescindencia de  los aconteceres latinoamericanos y argentinos en particular, es - en el mejor de los casos - ingenuo.

En segundo lugar, la mirada crítica es obligatoria, insustituible, de ausencia imperdonable, aunque los resultados no gusten.  Aunque, en principio, angustien.

Solamente desde allí, se pueden gestar opciones. Solamente.

Al menos si alguien tiene vocación - con alguna foto en el termo o no - de llamarse o sentirse de izquierda.

Porque en  la Argentina, en Uruguay y en el orbe, los creyentes son un problema.

No aquellos que creen en un Dios, proveniente del Talmud, de la Biblia, Viejo o Nuevo Testamento, del Corán. Ellos tienen fe y a otra cosa.

Ni siquiera hago referencia a las obras humanamente enaltecedoras o crímenes  contra la Humanidad que- en casos - se hayan cometido en nombre de esa fe, en la variante o pentagrama que sea. Esta nota me quedaría "chica".

Me refiero justamente a los creyentes en las verdades eternas "del cambio social", los que razonan cada mañana al levantarse, que se debe tener bien definido al enemigo del enemigo, para confirmar su amistad.     Fraterna y solidaria amistad, inquebrantable. Insobornable. Sin precio.

Porque estimo que una mirada a nuestro querido y pequeño país, incrustado en esa compleja realidad mundial y latinoamericana, importa una actitud crítica muy seria, donde no haya pánico a la autocrítica como instrumento para avanzar, ni insinuación balbuceada (la excusa viene muy devaluada)  de que mirarnos a los ojos y discutir abiertamente, es una forma de darle argumentos "a los otros."

Por lo que creo que para la izquierda, al menos, hay cuatro temas a examinar para saber quiénes somos los que somos, que vemos los que vemos y adónde vamos los que vamos.

El cuarto tema es elegir candidatos.

El tercer tema atañe al programa de cambios para un eventual  nuevo gobierno de la izquierda, que nunca importará  un curso para "hacer la plancha".

El segundo tema es la necesidad de un acuerdo, pacto, contrato, convención, normas de  buena fe  que renueven  lo anquilosado y borren las mascaradas.

El primer tema, atañe a algunos valores. Yo no creo que Juan Pablo Terra y Rodney Arismendi, por ejemplo, en la gestación del Frente Amplio hayan tratado de ponerse de acuerdo sobre las virtudes de la URSS o la existencia de Dios.

Mas no dudo - ni por un instante - que  no precisaron escribir en papel alguno, ni ellos dos, ni Alba  Roballo,  Zelmar Michelini,  José Pedro Cardoso, Enrique Erro, el Gral. Líber Seregni, entre otros muchos,  la relación entre ética y acción política.

Con absoluta sinceridad afirmo que este punto, que atañe a principios y valores, hoy, en el siglo veintiuno, apuntando a un eventual cuarto gobierno del F.A., hay que reafirmarlo.

Este asunto se parece a la razón del artillero.  El artillero tenía treinta y tres razones para no poder tirar. La primera, era que no tenía balas.  Las otras, sobraban.

Sin este lío bien resuelto, los otros tres asuntejos, son irrelevantes. Ni candidatos, ni  programa, ni pacto.

También digo que no hay que escribirlo en lugar alguno. 

En esta área, los acuerdos se expresan en acciones... o no se expresan.  Por lo que,  acaso no existan.

La historia no se repite.

Parece que se repite - a veces -pero la espiral dio otra vuelta. 

Desde 1971 hasta 2018 no solamente pasaron cuarenta y siete años. 

Algunos acuerdos "obvios y sobrentendidos", deben ratificarse.

Porque si no, es probable que "ni el tiro del final te va a salir."

 

Mag. Juan Pedro Ciganda



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