Es un relato atrasado. Todo sucedió la semana pasada. Era el 25 de agosto, fecha patria y el día del comité de base. Nos convocaron. Teníamos que desafiar varias cosas: la rutina anual, la desidia, los años que pasan y los rituales que no siempre son buenos, sobre todo en política. Pero en filas dispersas nos fuimos reuniendo. En un lugar insólito. Ya no tenemos local propio. Ni chocolate propio. Así que nos juntamos en un bar.
No voy a pedir ni permiso ni disculpas por opinar. Ese tiempo pasó hace mucho. Ni voy a hacer un sondeo orgánico, porque nadie hizo una discusión previa de ningún tipo. La idea vino, se lanzó al ruedo y ahora cada uno baila con ella, donde puede y desde donde está.
Hubo una época en que los izquierdistas uruguayos salíamos de todas nuestras reuniones con la cabeza llena de planes y de tareas. Al menos de las que yo participaba. Lo admito. Teníamos la mala costumbre de querer cambiar las cosas, y entre ellas de querer cambiar el mundo, las estructuras, las sociedades, las injusticias y algunas otras cosillas.
Giselle y las Bodas de Fígaro es también el Uruguay
Estas han sido semanas agitadas, embarradas, abultadas. Se tejieron telarañas legales, fueros y debates, la prensa plantó banderas y está en todo su derecho. Veremos si tiene razón y si no la tiene si demuestra la hidalguía necesaria para reconocerlo con los mismos tamaños cubitales y los políticos de hacer lo propio, que de infalibles estamos hasta el moño.
Vamos a cumplir los seis meses del nuevo gobierno de izquierda y los 2000 días ininterrumpidos de gobiernos de izquierda en el Uruguay. Comparados con los 170 años de gobiernos blancos y colorados con pequeñas interrupciones de regímenes militares, esos también de orientación mayoritariamente colorada (no nos hagamos los distraídos) no son muchos, pero son suficientes para juzgarnos con cierto rigor.
La inseguridad pública fue durante la pasada campaña electoral una de las espinas más agudas que tuvo que enfrentar la izquierda y uno de los caballitos de batalla de nuestros adversarios. Además de las razones reales, concretas, de las estadísticas, las sensaciones térmicas y lo que se quiera incorporar, hay razones ideológicas y culturales.
Los antiguos diplomáticos lucían vistosos uniformes llenos de entorchados dorados y las medallas cosechadas en sus muchas misiones. Ser “embajador” era casi un título nobiliario. Incluso en nuestro país, país de hondas raíces laicas y republicanas los embajadores componían un grupo selecto y altamente especializado. Con excepción de algunas designaciones partidario-políticas que siempre existieron, la carrera diplomática era un hito del servicio estatal.
Grandes alamedas por las que pasan multitudes embanderadas, palabras gigantescas, desproporcionadas que abarcan la historia, la humanidad, las sociedades y el sistema planetario. Revoluciones que subvierten las relaciones de producción y de explotación, la organización de la materia, la telefonía celular y fija y la relación entre los sexos. Y hasta la salud de las gentes y de su reproducción.
Las vanguardias inventadas y las polémicas despiadadas
La mitad del daño que se hace en este mundo es obra de individuos que quieren sentirse importantes. No se proponen hacer daño pero el daño no les interesa. O no lo ven o no les interesa porque están enfrascados en la interminable batalla de pensar bien de sí mismos. T.S. Elliot
La semana pasada fue muy densa en acontecimientos. Algunos muy positivos y otros dolorosos. Se llegó a un acuerdo luego de muchos años de conflicto y de largas negociaciones entre Argentina y Uruguay sobre el control ambiental del río Uruguay, se reunieron nuevamente los presidente Lula y Mujica. En un accidente aéreo murió el abogado Daniel Ferrere.
El Dr. Julio María Sanguinetti, dos veces Presidente de la República, luego de la realización del acto del pasado 19 de julio en el Palacio Legislativo por los 25 años de la recuperación de la democracia ha recorrido diversos medios de prensa realizando declaraciones.
La izquierda en el Uruguay, además de tener un gran Frente que le asegura unir fuerzas políticas y electorales, gobernar, además de compartir valores y principios comunes y zonas ideológicas importantes, tiene humores, estados de ánimo.
Aprovechemos que todavía quedan cosas del mundial, para hacer una recreo de la política. Los árbitros, los referí o como se les llame son las personas encargadas de dirigir un encuentro deportivo, sobre todo para definir las cosas donde no hay acuerdo...En el fútbol han sido siempre figuras centrales, por acción o por omisión.
El fútbol y más en general el deporte han tenido siempre una estrecha relación con la política. Los gobiernos y hasta los sistemas políticos han tratado de muchas formas de expresar sus éxitos y de consolidar la cohesión nacional e incluso el nacionalismo más exacerbado a través del deporte y el fútbol.