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A veces sobran las palabras

30.07.2010 00:50

MONTEVIDEO, 30 Jul(UYPRESS/ Andrea Calvete)- En muchas ocasiones alcanza una mirada para percibir que es lo que le sucede a nuestro interlocutor.

Los ojos son poderosos instrumentos, cuyo brillo y expresión permiten expresar infinidad de sentimientos, simplemente será cuestión de mirar con detenimiento y sostener la mirada.

El sostenerla implicará mirar con valentía, sin temores, abriéndonos así a la persona que se comunica con nosotros. En tal sentido, Bécquer manifiesta que “el alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada”.

Si bien, la comunicación se da a través de las palabras, los ademanes, gestos, tono de voz, las miradas serán componentes que le darán un toque particular en cada caso.

Generalmente, cuando las personas se conocen en profundidad, este ejercicio de las miradas será tan sencillo, como hablar, bastará que se crucen para saber lo que piensan.

Por lo tanto, en ellas se guardarán códigos que sólo quienes lo compartan entenderán su significado.

Igualmente algunas miradas son tan evidentes, que se perciben en ellas desde un aire cálido y suave, hasta un cuchillazo frío y penetrante, todo dependerá de la intencionalidad con que vaya dirigida.

Y aunque las palabras tienen un gran poder y seducción, las miradas no se quedan atrás, compiten con ellas ferozmente, en un intento por comunicar su cometido.

Podrán estar cargadas de : entusiasmo, dinamismo, dolor, agresividad, cariño, respeto, amor, frialdad, indiferencia…, de todos los sentimientos existentes, y según su contenido será la reacción de quien la reciba.

En algunas ocasiones no serán necesarias las palabras, una simple mirada sellará la expresión más profunda y sincera, porque muchas veces"una mirada vale más que mil palabras".

Andrea Calvete


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