Jungla de cemento

Enrique Pintado


Al Oreja Diego Rodriguez se lo llevó el parpadeo temprano y siniestro de la muerte. Hijo de una familia trabajadora con sangre y pasión futbolera, se crió y vivió junto a la barriada del Cerro donde todos los suyos lo siguen llorando. Las ilusiones de un promisorio joven deportista fueron truncadas por los fierros retorcidos de un inesperado accidente de tránsito.

Y aunque se diga que la vida sea una muerte que se viene, nadie estará nunca preparado para la pérdida de un hijo, cualquiera sean las circunstancias. Dolor irredimible que los padres penarán por siempre. También lo penan los muchos amigos de Diego y toda la comunidad que se asoció al dolor con perplejidad y desasosiego. Y aunque no lo conocí, desde la impotencia me sumé al pésame colectivo. Cuando fui a su velatorio en la sede del Club Nacional de Fútbol, fue hablando con la gente que supe porque querían tanto al Oreja. Gurí de barrio, amigo de sus amigos, derecho, sencillo, familiero y con todas las ganas de vivir. Ningún héroe. Nada más ni nada menos que un pibe uruguayo más viviendo y luchando por un sueño.

Antes y después de Diego.

Aun cuando no mitigue el desconsuelo familiar, la gente transformó a Diego en un símbolo de lo que no queremos que pase nunca más con los jóvenes de nuestro país. No más vidas truncas en la plenitud. No más juventud perdida inútilmente en un país que cada día los necesita más. No más familias acongojadas porque sus hijos no vuelven a casa. Quizás todavía sensibilizados por el sentimiento fraterno y solidario que reencontramos con la selección celeste del Maestro, la gente masivamente a través de todos los medios posibles demostró su apoyo sincero y conmovido a la familia.

La síntesis de ese sentimiento de afecto que deseamos perdure en nuestra sociedad tanto en las buenas como en las malas, se manifestó en el partido de fútbol de Peñarol contra Barcelona de Guayaquil. Esa noche miles de aurinegros aplaudieron de pie la imagen de Diego en el placard del Centenario vistiendo la camiseta de Nacional en emotiva y simbólica despedida. Ese fin de semana el destino quiso que muchos futbolistas uruguayos desparramados por las canchas del mundo anotasen un gol dedicándoselo a Diego. El Chapita, Ramis, Suárez, Cavani, Forlán, el Toni y el Loco fueron algunos de los muchos que festejaron sus goles mirando al cielo con el brazo extendido y agarrándose las orejas.

Como dijo Forlán: "conocido o sin gloria todos los futbolistas son hijos y hermanos del fútbol". Por primera vez después de muchos años, atletas de todas las disciplinas, futbolistas, hinchas y dirigentes de todos los clubes volvieron a hablar de "la familia del fútbol". Señales auspiciosas que denotan, una vez más, la voluntad ciudadana de reconstruir los lazos sociales del buen vecino que supimos cultivar. Sigamos juntando las manos que el mañana no espera.

Los fríos números de la muerte.

El tránsito es un grave problema de salud a nivel nacional. Según el informe de la Unasev sobre Siniestralidad Vial, en el año 2009 fallecieron 535 uruguayos y resultaron heridos más de 26.000 como consecuencia de accidentes de tránsito. En ese año la tasa de mortalidad para todo el país fue de 16.0 muertos/100.000 habitantes, lo que determina que la situación actual de la siniestralidad registrada sea para el MTOP de alerta, preocupación y acción preventiva. Más aún teniendo en cuenta que los más afectados por esta situación son los jóvenes, futuro del desarrollo del país, entre quienes los accidentes son una de las principales causas de muerte.

Todos los informes locales e internacionales demuestran que a pesar de la multicausalidad que provoca los siniestros, para encarar el tema en profundidad y reducir significativamente los accidentes de tránsito en el Uruguay hay que focalizarse en el factor humano y cultural. En tal sentido se aconseja que las políticas de prevención interactúen simultáneamente con las tareas vinculadas a la educación, la ingeniería y la vigilancia, porque como estableciera en su momento el representante de la GTZ de Alemania, "No hay prevención sin educación ni educación para la prevención sin vigilancia. No articular estos pilares es como preparar a los ciudadanos para que vayan sonrientes a la muerte conscientes de que han hecho todo bien cuando otros actores del tránsito, por distracción, omisión, costumbre o adoptando conductas fuera de control, pueden provocar un desastre".

Respecto a la educación quiero mencionar un pequeño aporte que se pretendió hacer desde la Comisión de Deportes de Diputados que integré en el anterior período de gobierno. En aquel entonces la mutual, dirigentes y jugadores se acercaron para plantear el problema que tenían los chicos para practicar fútbol y estudiar al mismo tiempo. Buscando soluciones diseñamos una propuesta educativa in situ, flexible en los tiempos y con contenidos programáticos adaptados a la realidad de los futbolistas. Esto es estudiar física a partir de la pelota, recuerden que fue un equipo de ingenieros el que creó la jabulani usada en el Mundial, aprender matemáticas a partir de las tácticas y variables que se entrelazan en un partido de fútbol, etc. Esa propuesta incluía un módulo sobre conducción en el tránsito ya que la mayoría de los jugadores jóvenes cuando juntan unos pesitos una de las primeras cosas que quieren es comprarse un auto.

Esta iniciativa no cuajó por problemas que no viene al caso recordar aunque el Codicen propuso otras alternativas aún en curso. A la luz de los hechos quizás sea útil insistir en la inclusión de un módulo de educación vial que incluya a los jóvenes futbolistas y que se extienda a todos los alumnos de Secundaria del país próximos a cumplir los 18 años, edad que los habilita a manejar.

¿Qué hacer con este grave problema?

El gobierno nacional y los departamentales junto al Ministerio del Interior, en el acierto o en el error, han multiplicado acciones para cambiar la realidad compleja y destructiva de los accidentes de tránsito. Equipos capaces y comprometidos que día a día buscan ampliar el impacto poblacional de las medidas de prevención. También las empresas privadas y los sindicatos realizan esfuerzos encomiables. A modo de ejemplo mencionamos el Programa "Cero Accidente" que Cutcsa lleva adelante desde hace más de 15 años.

Esta iniciativa organizada, continua y profesionalizada, honra el espíritu emprendedor y de servicio de don Carlos Sulier, promotor y pionero de esta iniciativa que al cabo de los años le ha evitado a la sociedad uruguaya pérdidas humanas y materiales incuantificables. También existen fundaciones sin fines de lucro lideradas por personas que han sufrido en carne propia las consecuencias de los accidentes y que no cejan en su esfuerzo de trasmitir el mensaje de asumir una conducción responsable. Alejandra Forlán y la hermana de Gonchi Rodríguez son admirables ejemplos de esa lucha sin pausa.

El MTOP a través de la DNT regula las actividades del transporte de personas y mercancías en rutas nacionales, en función de lo cual lleva un registro de empresas habilitadas a las que les exige la más rigurosa observancia del estado de las condiciones técnicas de las unidades a través del sistema de control vehicular que realiza la empresa Sucta. A su vez, en forma conjunta con el sector, se propicia la participación permanente de conductores profesionales en programas de formación continua a cargo de especialistas nacionales e internacionales.

A comienzos del año 2010 se importó un tráiler de última generación equipado con dos simuladores que se incorporaron a los cursos teóricos y prácticos de los conductores. El tráiler funciona en forma itinerante recorriendo los distintos departamentos, apelando a satisfacer las necesidades del sector en forma descentralizada y logrando alta participación de los trabajadores. También estamos terminando de acordar un convenio con la Unasev a partir del cual se realizarán campañas de prevención focalizadas en los puntos más conflictivos de las rutas con jurisdicción nacional. Pero no me engaño.

Con esto no alcanza para nada. Debemos trabajar mucho más y en coordinación permanente. Pero también es cierto que por sobre toda acción institucional lo más importante es la conducta de la gente. Necesitamos el compromiso activo de todos los ciudadanos que manejamos. Atrás del volante todos somos juez y parte. Pese a quien le pese en última instancia solo de nuestra responsabilidad depende que el tránsito deje de ser una jungla de cemento donde se impone  el más fuerte. Este año se batirá el record histórico de venta de autos 0km aumentando el parque automotriz que circula por las rutas.

Ojalá los sentimientos demostrados por la gente frente al fallecimiento de Diego sean el inicio de un cambio colectivo radical y definitivo que aleje al dolor de nuestras calles. Sólo juntos y pensando en" la mañana siguiente" de nuestras vidas y familias lograremos que la muerte del Oreja no haya sido en vano.

Enrique Pintado
2010-09-28T19:45:00

Enrique Pintado

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias