La mano negra vino con vino

Stella Maris Zaffaroni

24.06.2021

Suspendí la lectura en un mar de confusión. Me deprimí, ando con el alma atada a una piolita y la llevo a rastras, no despego los pies del suelo, las crenchas me cuelgan -le comenté al cuadro de abuelito cuando pasé frente a él.

-¡Estoy mal! - me dije al entrar al patio.

Me dejé caer en el sillón que está al lado de la Beauty y ni me fijé en su belleza.

El ventanal, que ocupa toda la pared, me mostraba un panorama blanco, lluvioso, con niebla que pegoteaba todo.

Sentí que se me descascaraban las uñas, se me frizaba el pelo, me doblé sobre mí...¡hasta las lolas tenía caídas!

Suena el celular.

-Chichí quería avisarte que con esta niebla no voy...-la interrumpí.

-No me digas que no vas a venir porque me corto las venas con un tenedor.

-Ah, caramba, tenemos ese humor.

-Tengo una menstruación espiritual y me siento indispuesta para lo que fuere.

-Contame de antes, por que hubieron cosas que te llevaron a este estado.

-Hubo, Macarena.

-Ah, algo pasó...

-Hubo algo.

-¡Contame!

-Que se dice hubo cosas, no hubieron.

-¡Por qué no te dejás de joder con la gramática y largás el rollo! -se encocoró.

-Porque es un asunto, ay Macarena estoy perdida como turco en la neblina.

-Pues la ciudad está cubierta por una niebla que ni la Londres.

-Dear, me agarró el desespere, me leí una nota que, pará dame un momento que te leo.

-¿Vas a deprimirme?, lo lográs y no puedo ayudarte.

-Escuchá: Con envidiable energía, los denominados "negacionistas", calificativo que niegan, insisten en denunciar que detrás de los planes mundiales de vacunación, se esconde un proyecto de Bill Gates de bloquear la fertilidad de las hembras de nuestra especie, con el propósito de poner freno al descontrol. Según ellos, y lo documentan, Bill quiere parar la marcha hacia el abismo, que continuará, de seguir el incremento poblacional a un ritmo imparable. Menuda tarea, para un superhéroe moderno.

-¿Y vos tenías pensado parir? -había un dejo de risa en su voz.

-No te burles.

-¡Sentido común, Chichí, si vas a deprimirte por lo menos sé sensata, ¿te parece que ese plan criminal es realista?

-Ya ni sé en qué creo -manoteé hasta encontrar el rosario y lo apreté contra mi pecho.

-¿Y eso te desmoronó?

-Sigue explicando:- Según los activistas antivacunas, el genocida de Bill quiere regular los nacimientos humanos, provocando la infecundidad de las mujeres, aprovechándose de la vacunación masiva anti-COVID19. El macabro plan pasa por pinchar a los habitantes del planeta, en el mayor número posible, utilizando el miedo para convencer a los renuentes, de modo que, bajo presión, poca gente quiera quedar fuera de la operación.

-Haber sido cierto no van a gastar vacuna en las mujeres mayores ¿verdad?

-¿Lo harían para disimular?

-Chichí, si yo me planteara eso; empezaría por la franja etaria de las más jóvenes, daría prioridad a las "hembras" hasta 50 años.

-¿Por qué decís hembras?

-Porque no gastaría pólvora en chimangos.

-Ahora me salís con monos, más perdida estoy.

-Pensá, querés detener el crecimiento poblacional ¿verdad?

-Yo no quiero.

-¡Seguí mi razonamiento y no me desesperes! Vamos a lograr que dejen de parir, las volvemos infértiles ¿me seguís?

-Sí, ahora nos metimos en la acción criminal las dos, voy a pasarle llave a la puerta.

-¡Dejá de joder y escuchá!, si las mujeres quedan infértiles ¿para qué vacunar a los hombres?

-Dear, todos estamos muriendo coronados como bicho rociados con plaguicida.

-Si tu plan fuera la infertilidad, tenés que planificar por orden de importancia, entonces ¡las mujeres fértiles a la cabeza de la fila!

-Algo discriminan porque acá dice: Los denunciantes nos avisan que esto se hace con las vacunas Pfizer y AstraZeneca, cuyo sistema posee un mecanismo biomolecular portador de una sustancia pirata, camuflada en la corona del virus, que ataca la facultad gestacional de las mujeres.

-Ah, o sea que tendrían que vacunar con esas dos la las "hembras paridoras", a vos ¿cuál te dieron?

- Pfizer.

-¡Al pedo, porque estás vacía como gallina para el caldo

-¡Macarena, qué forma de decir que tengo hecha una histerectomía total

-¿Ves?, ni histérica podés ser.

Ya me acomodé en el sillón y respire profundo.

-Busqué la nota -dijo ella- y , más adelante, dice: En tiempos de sanguinarias dictaduras latinoamericanas, agentes imperialistas, camuflados como misioneros en campañas de asistencia internacional (Cuerpos de Paz), trataron de esterilizar a las hembras habitantes de regiones del sudeste de Brasil, a modo de plan piloto, con caramelos que regalaban a las niñas. A pesar de ser una operación de significativas dimensiones, no tuvo éxito, porque oh sorpresa, en poco tiempo las poblaciones fértiles multiplicaron los nacimientos, compensando las pérdidas.

Ya sacudí la cabeza y me peiné las crenchas con los dedos.

-Dear, está volviéndome el alma al cuerpo.

En eso llega Teté cargando la tal canasta.

La deposita en la mesa de la cocina, me da un beso y se sienta a recuperar el resuello.

-Buen día, pichona, le dice a Macarena.

-¿Qué hacés, che, en qué andás que se te oye agitado?

-Es que me vine cargando la canasta que me mandaron desde la estancia de Arturito.

-¿Qué nos mandaron, qué nos mandaron?- se escuchaba aplaudir a Macarena.

-Todos los ingredientes para preparar un pucherete de gallina de órdago.

-Ay no- gimió ella- estoy mirando por la ventana y la cerrazón es total.

-Animate, Dear, venís manejando con cuidado, dale.

-Sabés que me aterra manejar entre la niebla.

-Tomate un taxi.

-¿Para que me estampe en la primera esquina?

-Llamá un Uber.

-Con la demanda que han de tener me sale una fortuna ir hasta tu casa.

-Dear, abrite.

-¡El cielo tiene que abrirse!

-¿Y si venís a pie?

-No sé, ahora voy a ducharme, después veo -dijo y cortó.

Teté se metió en la cocina y yo me calcé un delantal y fui a ayudarle.

-Decime ¿tú creés que el ministro Heber desplazó a Washington Curbelo de la Escuela de la Policía por lo de la investigación judicial sobre el asesinato de su madre?

-No sé, en 1978, cuando murió Cecilia Fontana, la madre de Heber...

-Me acuerdo patente tomó vino, de una botella que le regalaron a Mario, el marido, estaba envenenado y se murió...

-El vino adulterado era para Mario Heber, un duro contrincante de la dictadura, y se lo tomó elle. En la carta escrita a mano que acompañaba la botella, yo vi una copia, decía: "El jueves 31 al mediodía brindaremos por la patria en su nueva etapa. MDN" -se volvió hacia mí con la gallina en la mano -acordate que llegaron otras ; una a la casa de Carlos Julio Pereyra, otro blanco que trabajaba contra la dictadura y una más a Luis Alberto Lacalle -dejó caer la gallina en la olla con agua hirviendo.

-¡Es cierto que el papá de nuestro Pou Street, actual Reyecito, también ligó "regalo" de vino -empecé a pelar papas.

-En su momento se dijo que la carta la había escrito una de las chicas de las Domínicas -peló los choclos.

-¡Es verdad!, porque les enseñaban a escribir a todas con la misma letra -limpié los puerros.

-Sí, un montón de amigas mías tuvieron que ir a escribir frente a la policía -raspó las zanahorias.

-¿Y cómo fue que al final recayó la culpa en una mujer policía? -me detuve, cuchilla en mano. y lo miré.

-Misterio total. La primera pericia caligráfica la hizo aquel tal Curbelo, y nada aclaró el crimen -se la caían las lágrimas porque estaba pelando las cebollas.

-Pero en el 2010 la jueza aquella metió en cana a la policía -saqué otra olla para cocinar los chorizos y el tocino.

-María Lemos -dijo él- presunta autora de la carta, según aquél otro... de los Santos.

-¡Sí!, y años después la jueza dijo que la agente no era la autora del texto.

-¿Te acordás que se armó todo un revuelo porque la María Lemos integraba el equipo de Víctor Castiglioni, jefe de inteligencia policial en la dictadura?

-¿Y algo se dijo de la mano negra...

-Todo quedó ahí.

-Perdido en la niebla -miré por la ventana.

Seguimos preparando el puchero, se escuchaba el gorgoteo de la olla donde se cocinaba la gallina, Teté levantó la tapa y dejó caer un ramo de aromáticas en ella.

Papas, zapallo, puerros, apio, cebollas, choclos, tocino, chorizos, berrodos, todo llenaba de color la cocina que iba perfumándose al tiempo que las cosas se cocinaban.

Teté y yo nos desplazábamos en medio de los vapores, del calor del lugar y del momento.

-Teté, tú que lo conocés a Hebert, ¿él qué dice de quién trajo el veneno a su casa dentro de la botella de vino?

- Me dijo que no tiene dudas sobre quién escribió la carta, que sabe que hay un vínculo estrecho entre la María Lemos y los peritos que realizaron el segundo informe.

-Pena que no tenga pruebas -suspiré y entré a echar la factura de cerdo en la otra olla.

En eso entra Macarena, triunfal, como si hubiera escalado el Everest.

-Me animé y vine -nos besó- y traje esta botella de vino que me regalaron, la sostenía con su mano calzada con un guante negro.

Me persigné, grité ¡Cruz, Diablo! le arranqué la botella de a mano y vacié el vino en la pileta.

 

Chichí

Columnas
2021-06-24T11:59:00

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