VERSIÓN PARA IMPRESIÓN
19/01/21

¿Cambiará el viento?

Marcelo Marchese

En el edificio donde vivo la Administración colgó carteles prohibiendo el ingreso sin barbijo, pero los carteles no duraron tres días, manos desconocidas los arrancaron en un acto de legítima defensa de la libertad.

 

Veremos si la Administración se atreve a reivindicar sus dudosos fueros, pero los nuevos carteles, presumo, no durarían un día, pues quienes no los arrancamos en su momento, los arrancaremos ahora de inmediato.

Los resultados de la pandemia en nuestro País están a la vista, todos y cada uno de los menguados casos de muerte anunciados como muerte por Coronavirus presentaron comorbilidades. Como se hizo público en un informe, el 100% de los casos presentaron comorbilidades, sin embargo, aunque al principio la prensa anunciaba que tal persona enferma de cáncer murió de Coronavirus, a partir del caso número 10 cambió la consigna y el cáncer o cualquiera otra dolencia maligna desaparecían como por ensalmo de la noticia ante el esplendor de la palabra "Coronavirus".

Decenas de miles de personas perdieron el trabajo. Miles cerraron sus negocios. Miles se las vieron canutas para pagar sus alquileres y demás obligaciones. La salud ha sido un desastre. En la educación contamos un año perdido, aunque tampoco se gana demasiado en un año normal. La vida social se retrae, lo que implica que la ciudadanía se retrae y se retrae la discusión de la cosa pública. Se prohíben las fiestas, se condena a estudiantes de medicina que se reúnen a festejar y pretenden que los actores no se besen y mantengan una ridícula distancia en tanto los trabajadores acuden a sus trabajos chocando traste con traste en los ómnibus.

En Berlín, centenares de miles de personas protestaron, sin tapabocas, contra esta operación criminal que busca acaparar economías enteras mediante su previo hundimiento. Los tres magnates tecnológicos, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg y Elon Musk, han incrementado su riqueza en casi 115.000 millones de dólares en lo que va de "pandemia". El distanciamiento social, como se ve, trae réditos inusuales. Nuestra economía, nuestra vida, se digitaliza, mientras millones son arrojados a la hambruna y la desesperación a la espera de que sus actos desesperados generen un reclamo de orden.

La crítica a la marcha de Berlín muestra la hilacha de los promotores de esta operación biopolítica. Presentan a los defensores de su libertad como "negacionistas" de "ultraderecha", lo que implica lisa y llanamente tratarlos de nazis. Se quiere asociar el negacionismo al holocausto con negar que estemos frente a una pandemia, salvo que sea una pandemia de miedo y culpa que azota a la humanidad. Acaso los que acusan de nazis al barrer a todo el mundo podrían explicarnos cómo se orquestó el acuerdo Haavara entre el nazismo y el sionismo por el cual sesenta mil judíos fueron enviados en los años 30 a Palestina desde Alemania, con todo tipo de pertrechos que alentaron la colonización en contra de los aborígenes, todo lo cual fue conmemorado con una medalla que por un lado tenía la esvástica y por el otro lado la estrella de David.

Ya se sabe qué esconde en términos retóricos agitar el cuco del nazismo a toda hora, pero hay algo más a considerar en este cerrar filas ante los que piensan con cabeza propia y ponen en tela de juicio las verdades que vomitan los grandes medios de comunicación -medios de comunicación que detentan los dueños del mundo- en este cerrar filas ante ante las verdades que se vomitan desde los organismos internacionales que pretenden arrasar las soberanías nacionales -organismos internacionales propiedad de los dueños del mundo- y esto más a considerar es la censura que se extiende por las redes como un tsunami.

 

LO QUE DEMUESTRA EN VERDAD LA CENSURA

 

Si alguien está seguro de sus ideas y de la importancia del debate de ideas, de la importancia del debate para el fortalecimiento de las ideas, no censura. Sólo censura el que tiene miedo ¿Para qué va a censurar ideas aquel que está seguro de las bondades de lo que dice? Nunca nada bueno emergió de la censura en el arte, en la ciencia, o en la política. Testimonios tenemos a montones y testimonios en contra no tenemos ni uno solo ¿Alguien se anima aquí a defender la censura? Sin embargo, la prensa no atiende a las voces discordantes y cuando las atiende, las trata de negacionistas o ultraderechistas o simplemente de rabiosos dementes ¿Es que no recuerdan quienes nos tratan de nazis por oponernos a la censura, que fueron los propios nazis quienes censuraban las voces discordantes?

Cientos de videos han sido barridos de youtube por presentar una visión de los hechos que no convienen a los millonarios dueños de youtube y compinches. Millones de personas han sido suspendidas en facebook por utilizar un lenguaje inapropiado. En un cuento que publiqué, un personaje llamado Jean Ñogor se refería a "la puta vida", lo que propició una semana de suspensión. Esta censura, lejos de atenuarse, se incrementará, pues unas cuantas marcas con poder amenazaron a facebook sobre su retiro publicitario si no incrementaba sus límites al "discurso de odio".

Lo cierto es que si los dueños del mundo, esta KAKISTOCRACIA, este gobierno de los peores, se lanza en una mentira escandalosa con el propósito de enriquecerse aún más, se lanza en una mentira escandalosa con el propósito de obtener aún más poder, y se lanza en una mentira escandalosa con el deliberado propósito de esclavizarnos a todos, debe mantener su mentira escandalosa so pena de que se transforme en su contrario y miles de millones se pregunten ¿Hasta cuándo estos sujetos pretenden mantenernos encerrados en nuestras casas? ¿Hasta cuando prohibirán que asistamos al fútbol, a los recitales, al teatro? ¿Hasta cuando mantendremos a nuestros hijos encerrados en vez de enviarlos a la escuela? ¿Cuándo reabrirán las universidades? ¿También en el verano nos obligarán a usar esta inmundicia aborrecible del tapabocas que todo el mundo sabe es un criadero de gérmenes y porquerías y además devuelve lo que el cuerpo, sabiamente, expulsa a cada instante? ¿Serían capaces de hacernos comer nuestros propios excrementos? ¿De qué trabajaré cuando todo se "normalice"? ¿Cómo traeré el pan a mi mesa? ¿No será toda esta parafernalia una operación mundial para incrementar las riquezas y someternos a todos? ¿Será que los dueños del mundo que han llevado a cabo guerras y bestialidades de todo tenor y han abandonado a la muerte por hambre y enfermedades a comunidades enteras, quieren ahora hacernos creer que están preocupados por nuestra salud? ¿No será todo esto una farsa de la que fui, lamentablemente, cómplice?

Estas preguntas están soplando en el viento. Por algo una mano misteriosa arrancó los carteles liberticidas de mi edificio. Por algo los "médicos por la verdad" hicieron una declaración de prensa en España la cual fue, obviamente, censurada a posteriori en las redes. Por algo un amigo músico festejó su cumpleaños con su banda en un boliche al que convocaron boca a boca. Por algo se acusa de nazis a los defensores de la libertad en Berlín y por algo la censura se extiende como una mancha de aceite.

En todo el mundo, miles de personas enfrentaron la maniobra criminal apenas nació. Desde ese momento hasta ahora, su número no ha hecho más que incrementarse. No sabemos cuántos somos, pero somos cada vez más. La censura ha venido a demostrarnos que se teme lo que podamos decir, que se temen nuestras palabras, pues nuestras palabras desbrozan el camino y presentan los hechos verdaderos y cuestionan el miedo y la culpa que cada uno de nosotros ha puesto en juego para aceptar lo inaceptable.

Las protestas aquí y allá contra el secuestro, empobrecimiento, e intimidación de la humanidad, aumentarán de manera inevitable. Ha llegado la hora de levantar la voz y hacer un recuento de fuerzas denunciado esta maniobra criminal de la KAKISTOCRACIA. La censura es otro tapabocas. En tanto sigan imponiendo el tapabocas, estarán tapándole la boca a la humanidad. Como decía una proclama lanzada en algún lugar de América en 1810: "Hemos guardado un silencio demasiado parecido a la estupidez".

 

Marcelo Marchese

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias



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