Los derechos de los artistas. Ellos y ellas opinan. Mario R. Pareja

12.03.2026

En diciembre pasado el Programa Aschberg para Artistas y Profesionales de la Cultura de la UNESCO anunció la convocatoria “Alimentando Futuros Creativos” para apoyar proyectos que “protejan y promuevan el estatus del artista y la libertad artística”.

 

La convocatoria fue una invitación a abordar un tema no frecuentado pero esencial para la libertad de creación: los derechos de los artistas. En respuesta el Centro Cultural-Museo Pareja preparó una propuesta formulada en base a dos fuentes de información. Por un lado, estudiamos el marco legal de derechos de los artistas y las organizaciones que los defienden en Uruguay. Por otro, consultamos a los propios artistas sobre cómo ellos perciben sus derechos y cuánto se respetan. Este artículo resume los principales hallazgos.

Derechos 

En 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU proclamó la libertad de pensamiento, opinión, expresión y asociación como "derechos inalienables de todas las personas, independientemente de raza, sexo, religión, condición o profesión". Dieciocho años más tarde la ONU aprobó el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales incorporando a la cultura como derecho humano fundamental. En 2006, la Carta Cultural Iberoamericana reafirmó el valor central de la cultura para el desarrollo humano y en 2007 la Declaración de Friburgo estableció que "ninguna persona puede ser discriminada en el ejercicio de sus derechos culturales e identidad cultural". Dos años más tarde, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales declaró que "el derecho a participar de la vida cultural, puede calificarse de libertad, garantizando que toda persona puede actuar libremente y acceder a la cultura". El acceso a la cultura presupone la libertad de creación y el pleno ejercicio de los derechos del artista.  

Cartas amarillas

El máximo galardón -Oso de Oro 2026- del reciente Festival Internacional de cine de Berlín -Berlinale- fue otorgado a "Cartas Amarillas", un film turco que expone la censura y persecución de una familia de intelectuales. En la película, los anuncios represores llegaban impresos en papel de color amarillo. Las "Cartas amarillas" son un mensajero simbólico de censura. 

Para Leonardo Padura -escritor cubano- "los totalitarismos del siglo XX usaron la censura y la cancelación como herramientas sistemáticas de control cultural". Según Silvana Tanzi -periodista cultural- "no es novedad que los regímenes totalitarios y dictatoriales de todo signo ideológico usan la censura como herramienta de control, de represión, de miedo. Tampoco es novedad que las sociedades democráticas también han caído en censuras que han afectado a la prensa, la cultura y la libre expresión". Contrariamente a lo pregonado por muchos políticos hoy vivimos en sociedades menos libres que las anteriores. La censura opera con mecanismos sutiles como la vigilancia de las redes sociales, la discriminación selectiva de parte de los medios de difusión y el control social. "La censura ya no necesita hogueras ni decretos explícitos: ahora opera mediante presión social, corrección política, miedo a la cancelación y control de los canales de circulación cultural" (Padura). La resultante son individuos con creatividad subyugada, timoratas y autocensuradas. Chimamanda Ngozi Adichie -escritora nigeriana- alerta sobre el peligro de "la cultura de la cancelación como nueva forma de censura que induce a la autocensura".            

Derechos del artista

Para Deeyah Khan, de UNESCO, "el arte tiene la extraordinaria capacidad de expresar resistencia y rebelión, protesta y esperanza, inyectando vitalidad a la democracia". Miguel Ángel Pareja afirmaba que "el arte es una práctica de la libertad humana dirigida hacia el mundo y la sociedad a las que no se teme, no se acepta como predeterminada, sino que se busca transformar, por solidaridad, por espíritu fraternal. El arte florece cuando el individuo goza de libertad para crear". 

Los artistas tienen derecho a crear sin censura ni intimidación, ser socialmente respetados, participar en la vida cultural, recibir una remuneración adecuada, gozar de protección social y tener la libertad de agremiarse. Para ejercerlos se requiere de leyes robustas y políticas garantistas. Los artistas, naturalmente creadores e innovadores, a menudo ponen en jaque el estatus quo pero el control social vulnera sutilmente sus derechos. Cuando las expresiones artísticas son contestes o críticas de las ideologías dominantes -políticas, religiosas, sociales o culturales- los derechos arriesgan a ser vulnerados.

Legislación 

Desde el siglo pasado, varios gobiernos han generado un marco legal que oficializa y protege los derechos de los artistas. Estos están, desde 1937, constitucionalmente garantizados y protegidos por la Ley 9739 de Derechos de Autor que reconoce la propiedad intelectual sobre creaciones artísticas, literarias y científicas. La protección incluye pinturas, música, esculturas, obras teatrales, audiovisuales, literatura y software. 

En 1942, la ley 10.277 creó la "Comisión Nacional de Bellas Artes", luego denominada "Comisión Nacional de Artes Plásticas" y, posteriormente, de "Artes Visuales". Sus cometidos  fueron promover las artes plásticas, administrar los "Salones Nacionales de Bellas Artes" y apoyar económicamente mejorando el estatus social del los artistas. La ley de derechos de autor y la de propiedad intelectual reconocieron la mayoría de los derechos de los artistas. En 2004, el decreto 154/004 reglamentó las anteriores leyes protegiendo a autores, artistas, intérpretes y productores culturales. En 2005, la ley 17.930 creó el Fondo Concursable para la Cultura (FCC) por el cual el estado asigna recursos para financiar proyectos culturales. Su propósito es contribuir a remunerar adecuadamente a los artistas y productores culturales. 

La ley 18.384, aprobada en 2008 y actualizada en 2023 por la ley 20.212, creó el "Estatuto y Registro de Artistas y Actividades Conexas" para todos los que "cantan, declaman, recitan, interpretan, ejecutan, componen, escriben o dirigen una obra artística, así como autores y artistas visuales". La ley se aplica a "músicos, actores, bailarines, etc.- y oficios conexos -técnicos, maquilladores, iluminadores, etc.". Por ella, los artistas tienen acceso a la seguridad social -Banco de Previsión Social- y a otros beneficios como cobertura médica, pensiones y retiros. 

En 2018, un grupo de agentes culturales, políticos y académicos formuló un borrador de "Ley Nacional de Cultura y Derechos Culturales". Su propósito era "jerarquizar la cultura en el marco de los derechos humanos" y mejorar el estatus de los artistas. La propuesta tuvo como base la "Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural" (2005), ratificada en Uruguay por la ley 18.068, del 2006, que integra los derechos culturales a la lista de los derechos humanos. Esta propuesta de ley, con perspectiva de derechos, nunca llegó al parlamento y aguarda la oportunidad de ser revisitada.      

Agremiación 

Durante el siglo pasado, en paralelo con los avances legales, las y los artistas se organizaron en colectivos corporativos, como asociaciones, cooperativas, gremios y redes, para defender sus derechos. 

En 1929 se fundó la Asociación General de Autores del Uruguay (AGADU) con los objetivos de defender, "moral y patrimonialmente", los derechos de autor y "promover, apoyar y difundir" a los autores nacionales. AGADU constituyó un hito en la historia de la actividad sindical de los artistas uruguayos y aún hoy continúa activa trabajando en pro de sus objetivos fundacionales. La Asociación agrupó a "autores -teatrales, literarios y científicos-, traductores, adaptadores y compositores -autores de músicas de todos los géneros". Hoy día, AGADU también incluye a los artistas visuales.  

En 1930 se inicia un proceso de disgregación gremial fundándose varias corporaciones por rama artística. En 1938, los músicos crean su propio sindicato, la Asociación Uruguaya de Músicos (AUDEM), uniendo a las antecesoras Sociedad Orquestal del Uruguay, Sociedad Uruguaya de Bandas Filarmónicas y Asociación de Músicos de Montevideo. En 1941 los actores fundaron la Sociedad Uruguaya de Actores (SUA); la Asociación Uruguaya de Escritores (AUDE) se funda en 1949; en 1951 los "intérpretes y ejecutantes" la Sociedad Uruguaya de Artistas Intérpretes (SUDEI); en 1964 los escritores del interior se agruparon en la Asociación de Escritores Del Interior (AEDI); en 1985 los educadores artísticos fundaron la Asociación Uruguaya de Educación por el Arte (AUDEPA); y en 1996 los pintores y escultores crearon la Asociación de Pintores y Escultores del Uruguay (APEU) "principal organización consolidada de artistas plásticos y visuales del país". En 2011 se fundó la Cooperativa de la Música del Uruguay (COOPARTE), integrada por "músicos, artistas y trabajadores de la cultura y las artes". Hoy día, no todos estos gremios continúan activos.    

Los artistas se manifiestan 

La opinión de los y las artistas es fundamental para comprender el cumplimiento y la observancia de sus derechos. Durante enero y febrero, utilizando contactos personales y el sistema de comunicación -redes sociales, emails y sitio web- del Centro Cultural y Museo Pareja, se realizó una consulta abierta a los artistas.    

Su objetivo era conocer cómo ellos y ellas perciben el reconocimiento social del trabajo artístico, cuánto participan de la programación y eventos culturales, el respeto a la propiedad intelectual de sus creaciones, y cuán satisfechos están con la remuneración económica y sus beneficios sociales. Se recibieron 11 devoluciones -4 mujeres y 7 varones-: 4 artistas plásticos, un técnico audiovisual -director de cine y camarógrafo-, un fotógrafo, 3 escritores, una música -compositora e instrumentista- y un artista escénico -director y actor de teatro. Aunque es una muestra limitada en número, las respuestas brindan una visión de cómo los artistas perciben el reconocimiento y respeto de sus derechos de parte de la sociedad uruguaya y presentan algunas ideas de temas a encarar. Se citan algunas de las respuestas pero, protegiendo la privacidad de los artistas, no se brindan nombres. 

Reconocimiento y estatus social

Los artistas sienten que carecen de reconocimiento social. "Para la sociedad los bienes y servicios artísticos aparentan ser un producto 'natural' que no requiere reconocimiento especial". La poca relevancia del artista es reafirmada por la negación del rol social de la cultura y el cuestionamiento de muchos políticos de los gastos que los  gobiernos hacen en ella.      

Para los artistas consultados el Estado tiene la responsabilidad de apoyar la cultura y el obstáculo es el bajo interés de la clase política en los temas artísticos. "Son contados con los dedos de una mano los que participan o están interesados en la cultura".

Participación en la cultura

"La participación de los artistas en la vida cultural está marcada por la informalidad". "El acceso a espacios culturales se concentra en determinadas zonas geográficas, principalmente Montevideo, y círculos culturales cerrados. Esto limita la participación de artistas del interior y de creadores independientes". Muchos artistas se consideran marginados ya que no participan de la formulación de políticas y programas culturales oficiales.   

Algunos -gente de teatro y la música- reclaman por más salas para presentar obras y espectáculos. Pero, por lo contrario, para otros "hay, no solamente acceso a la participación cultural sino también la posibilidad de expresarse y hacer llegar sus obras a un público muy amplio fundamentalmente por medios virtuales".

Propiedad intelectual

La mayoría de los artistas consultados desconocen sus derechos sobre la propiedad intelectual del objeto artístico y declaran no saber cómo informarse. Pocos opinan sobre el tema. 

Algunos artistas sí han reaccionado frente a amenazas a la propiedad intelectual de sus obras declarando que "los derechos de propiedad intelectual se ven particularmente vulnerados en entornos digitales. Poemas, textos, fragmentos de libros e imágenes circulan habitualmente en redes sociales y plataformas sin el nombre del autor, recortados, modificados o atribuidos a terceros. El plagio, total o parcial, se ha naturalizado". 

Los reclamos no son frecuentes pero, recientemente, un grupo de fotógrafos publicó una "Carta abierta en defensa de los derechos de autor en la fotografía en Uruguay". En ella denuncian las "bases de concursos que incluyen flagrantes abusos en los derechos de autoría de las imágenes presentadas exigiendo la cesión gratuita, irrevocable y por tiempo indefinido de los derechos de uso de las fotografías presentadas". Se preguntan "¿Es razonable promover una cultura de derechos a partir de bases que desconocen los derechos de quienes producen las imágenes?

Legislación 

Los artistas consultados consideran que el país tiene legislación que protege sus derechos pero observan que la ley no siempre se aplica porque el estado carece de los medios de control. Asimismo, "Las leyes no son adecuadas para la realidad actual del trabajo artístico, especialmente en el contexto digital". "Aún no se ha legislado integralmente sobre los derechos del artista y hay situaciones en las que esos derechos se desconocen". 

Agremiación   

Reconociendo el desarrollo sindical, algunos artistas cuestionan a los gestores gremiales que los representan. Específicamente, "no se conocen bien los mecanismos de recaudación de AGADU y si el dinero que llega al artista es el que realmente le corresponde". Adicionalmente, algunos argumentan que "muchos autores activos han quedado fuera del ciclo llamado 'Autores en vivo'" que promueve a los autores nacionales. Según algunos artistas, la organización que defiende sus derechos debería actuar con mayor trasparencia. 

Remuneración

"La mayoría de los y las artistas están trabajando sin beneficios -"en negro"-, mal remunerados o sin remuneración". Los músicos nacionales enfrentan una competencia injusta de los artistas extranjeros que son preferidos y mejor remunerados por los productores de megaeventos. Los artistas plásticos están disconformes con su estatus impositivo ya que, si bien las obras de arte están exentas de IVA, consideran que ellos sí lo pagan al adquirir sus materiales, comúnmente caros y a menudo importados.  

Algunos, elogian la contribución económica a los artistas que otorgaban los antiguos salones nacionales así como el actual apoyo de las becas y los fondos concursables. Sin embargo, reconocen que son pocos los que se benefician de los apoyos estatales. Se reconoce el progreso en la remuneración de artistas y colaboradores -curadores, montajistas, diseñadores, etc.- en galerías y museos aunque la limitante es la "carencia de una norma que establezca aranceles profesionales". Hoy día, existen extra oficialmente, los aranceles de AGADU, los "Aranceles para las actividades literarias" de la Casa de los Escritores del Uruguay y el "Tarifario de artes visuales" del "Colectivo de Artistas Visuales del Sur".  

Los escritores que comercializan sus obras a través de plataformas digitales internacionales "enfrentan barreras como la exigencia de cuentas en el exterior o intermediarios financieros, comisiones elevadas, costos de transferencia y retenciones". 

Beneficios sociales

Aquellos inscriptos en el Registro Nacional de Artistas (ley 18.384) tienen derecho a un reconocimiento especial de servicios a los efectos jubilatorios y demás beneficios de la seguridad social. 

Algunos artistas proponen "remunerar a los artistas a partir de su labor profesional constatable en el tiempo". Para ello es necesario "desarrollar mecanismos de aportes al BPS adaptados a la realidad del trabajo artístico, que contemplen: a) aportes flexibles que se ajusten a etapas de alta y baja facturación; b) reconocimiento demostrable de producción artística -publicaciones, obras registradas, derechos de autor, exhibiciones-; y c) acceso a cobertura sanitaria y fondo de retiro". 

Los artistas visuales proponen "un sistema de apoyo y protección del artista, especialmente cuando llega a una edad avanzada y más aún cuando existen problemas de salud, que les permita seguir trabajando". "Los recursos, para complementar los aportes estatales, pueden provenir de impuestos a los medios de comunicación, los remates y las galerías de arte". 

Otros temas

El traslado de obras plásticas a través de fronteras está muy restringido por los controles aduaneros y el "droit de suite" no se puede practicar. Los artistas visuales reclaman por el libre tránsito de obras a través de fronteras y por un sistema de trazabiliad.     

Muchos artistas tienen limitado conocimiento de la producción y comercialización de obras de arte digitales, los Token No Fungibles o Non Fungible Token (NFT). Hay un cierto rechazo y/o temor a los NFT y las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial (IA) generativa y la robótica, a las que se les ve como posibles amenazas al "arte humano". Una posición contrastante con la del artista Luis Camnitzer que acepta la IA y la utiliza para crear: "El problema es pensar que la IA o los chatbots son una artesanía y que si la aprendemos a manejar estamos a salvo. Pensar en la IA como una artesanía es limitado e incluso contraproducente. El peligro es que pueda desaparecer la imaginación y que entremos en un proceso de robotización y los robots seremos nosotros". 

Conclusiones

Los 10 artistas consultados considera que la sociedad no les reconoce el estatus social que merecen. A pesar de los avances en la legislación y los progresos gremiales logrados no ejercen sus derechos a plenitud.   

Muchos artistas tienen dificultades para acceder a los programas culturales y no participan de la formulación de políticas y programas culturales. No se protege la propiedad intelectual de sus creaciones ni reciben una remuneración adecuada por su trabajo. Existe un desconocimiento generalizado de sus derechos de parte de los propios artistas así como de los gestores culturales. Las redes de artistas son débiles y descoordinadas y la dispersión disciplinaria ha generado gremios débiles. Aun persisten debilidades y restricciones en las leyes de protección de sus derechos. 

Otras propuestas de los artistas:

  • "Reconocer legamente al artista como trabajador socio cultural y no meramente vocacional".
  • "Crear un sistema de asambleas -cabildos culturales- que concienticen sobre los derechos de los artistas a las personas e instituciones productoras y gestoras de cultura, a la clase política y a la sociedad en general".
  • "El estado debe trabajar en redes uniendo artistas y sus gremios y las organizaciones culturales de la sociedad civil". 
  • "Realizar campañas de concientización sobre propiedad intelectual y proveer acompañamiento legal a los artistas".
  • "Crear ciclos artísticos en centros culturales, teatros y salas en los que se ofrezca un arancel fijo para cada propuesta y que las mismas formen parte de una programación mensual". 

Epílogo

Con base en la información recolectada y analizada, el Centro Cultural Pareja presentó a UNESCO la propuesta "Protegiendo y mejorando los derechos de los artistas uruguayos" con el propósito de contribuir a mejorar su estatus social. El objetivo final es fortalecer la capacidad de los artistas y los gremios para defender sus derechos. El proyecto consta de cuatro componentes: (1) desarrollo de las capacidades de los artistas; (2) colaboración para el trabajo en redes; (3) apoyo a los gremios; y (4) fortalecimiento del marco legal de derechos.   

Mario R. Pareja es Ing. Agr., Doctor en Agronomía, Secretario del Centro Cultural Miguel Ángel Pareja. 

Columnistas
2026-03-12T04:33:00

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