La guerra II

Los datos y un análisis militar de Rusia y Ucrania

25.02.2022

MONTEVIDEO (Uypress/EV)- Las guerras, como es obvio requieren un análisis de las fuerzas militares en disputa, pero también de factores que no son cuantitativos, son mucho más complejos. Han pasado menos de dos días desde la invasión de Rusia a Ucrania, pero algunas conclusiones pueden arriesgarse. Los análisis descriptivos sirven para bien poco.

 

Rusia concentró en las fronteras de Ucrania durante varios meses a 200 mil efectivos, las fuerzas armadas de Ucrania disponen de 246 mil efectivos y un millón de reservistas, a pesar de la notoria superioridad técnica rusa que analizaremos más adelante, lo cierto es que la resistencia de las tropas ucranianas ha sido escasa y muy poco efectiva, con bajas muy reducidas para los objetivos trazados los rusos han conquistado en pocas horas amplios territorios, han destruido la mayoría de las bases aéreas ucranianas y cercado una parte de la capital, Kiev. En las repúblicas independentistas de Donetsk y Luhansk en el este de Ucrania, el dominio ruso es total, con la participación de las milicias pro-rusas y de tropas que penetraron hace dos noches. 

La ayuda de parte de la OTAN y en particular de los EE.UU. han sido declarativa y nula en el plano militar. Y el presidente Joe Biden ya declaró claramente que no piensa enviar tropas al terreno del conflicto, se limitó a reforzar con algunos miles de efectivos la presencia norteamericana en Polonia y Alemania. Un saludo a la bandera.

Es notorio que la moral y la capacidad de resistencia y de combate de las tropas ucranianas es mínima, socavada por diversas razones que explotaron en estos días, pero lo cierto es que de casi un cuarto millón de soldados que defendían su patria, se podría haber esperado otro nivel de respuesta militar y de enfrentamientos. La conquista rusa es un paseo. Y en la OTAN lo sabían perfectamente y no hicieron nada, más que venderles y enviarles algunas armas de refuerzo a los ucranianos para que se defiendan solos, como puedan, y están pudiendo muy poco.

Foto: Fuerzas armadas de Ucrania

La intervención de Rusia es deplorable, pero solo con condenarla no alcanza, hay que analizarla. Las causas no son solo locales, europeas, en sus fronteras, para evitar que la OTAN penetre y adhiera a Kiev a su Alianza, bastante alicaída luego del desastre de Afganistán y las diatribas previas de Donald Trump hacia Bruselas. A lo que se suma la falta de liderazgo en la Unión Europea, en particular luego de la retirada de Angela Merkel y un Biden bastante errático. 

Moscú además de los intereses territoriales-políticos en esa zona de sus fronteras, de los innegables intereses económicos estratégicos por las reservas ucranianas de materiales de alto valor económico y militar, y de no perder a Ucrania lo como uno de sus principales clientes de su industria militar, tiene un interés global.

Vladimir Putin ya no acepta jugar un papel de segundo o tercer nivel en el plano global y que el eje del enfrentamiento y del debate mundial sea entre China y EE.UU. A nivel económico y/o comercial no tiene absolutamente nada que hacer, pero a nivel militar sigue siendo el otro polo de las potencias mundiales junto a los Estados Unidos. Y esta invasión, la débil o casi nula respuesta militar lo coloca nuevamente como el gran jugador, la otra gran potencia militar convencional y sobre todo nuclear.

Las sanciones económicas impuestas por EE.UU. y sus aliados es notorio que habían sido previstas por Moscú, en todos los planos, la acumulación de enormes reservas de oro, apuntan a la mayor debilidad: el acceso a fondos financieros. El tema energético y gasífero está de su lado, es solo cuestión de tiempo y de la presión que los precios exorbitantes que deberán pagar los habitantes de Europa por sus consumos energéticos. Y EE.UU. hará su gran negocio vendiendo la carga de miles de barcos gasíferos, pero es solo cuestión de tiempo y de paciencia de los consumidores.

Hagamos las comparaciones militares, que de ninguna manera explican la casi nula capacidad de combate ucraniano, sino pregunten a los afganos. El gasto militar ruso asciende a 61.700 millones de dólares, mientras que Ucrania gastó 5.900 millones de dólares. Con una población cuatro veces superior, Rusia gasta diez veces más en sus fuerzas armadas.

De todas maneras el gasto público en defensa en Rusia disminuyó en 2.648,6 millones en 2020, es decir un 2,67, con lo que representó el 11,43% del gasto público total. Esta cifra supone que el gasto público en defensa en 2020 alcanzó el 4,26% del PIB, una subida 0,43 puntos respecto a 2019, en el que fue el 3,83% del PIB.

Las tropas rusas activas son 768,000 efectivos y la reserva es de 1.578 573, lo que suma un total de 2. 500 000 soldados aproximadamente. (sin incluir las fuerzas especiales).

Esas tropas, sin contar las que participaron en tiempos de la URSS en la invasión y en la guerra en Afganistán, en el periodo de Rusia, han combatido en la Guerra Civil de Transnistria, Guerra Civil Tayika, Primera Guerra Chechena, Invasión de Daguestán, Segunda Guerra Chechena, Guerra de Osetia del Sur de 2008, Insurgencia en el Cáucaso Norte e invasión de Crimea en el 2014 y su participación en la guerra en Siria. Deben ser sin dudas de las Fuerzas Armadas en todo el mundo, con más experiencia de combate en los últimas décadas.

Ucrania, solo puede presentar como experiencia de combate su retirada de Crimea sin pena ni gloria y su enfrentamiento con las milicias separatistas en las repúblicas del Donbass, donde tampoco puede decirse que obtuvieron resultados o victorias destacadas. El personal militar total es de 246 445 efectivos regulares y 1.000.000 en la reserva.

Si bien a nivel del número de efectivos, las diferencias no son abismales, en la modernidad y eficacia de sus armamentos, en todas las ramas militares la diferencia es notoria. Rusia se ha dedicado en los últimos 15 años a modernizar su fuerza aérea, sus defensas antiaéreas, sus fuerzas blindadas y mecanizadas, su artillería, su flota y sus fuerzas de misiles tácticos y estratégicos. 

Ucrania por su parte renunció en la década de los noventa a su armamento nuclear tras la desaparición de la URSS y su constitución como país independiente aunque ha mejorado sus fuerzas defensivas en los últimos años. 

Rusia ocupa el segundo lugar a nivel mundial por su poderío militar mientras que Ucrania ocupa el lugar 40 en relación a todas las naciones del planeta. Para otra evaluación las FF.AA. de Ucrania ocupan el puesto número 22 de los ejércitos más poderosos del índice Global Fire Power, una consultora de defensa que elabora su índice de acuerdo a numerosas variables que incluyen el poderío militar, la economía, la capacidad logística y la geografía.

Esta misma consultora, Global Fire Power aporta los siguientes datos:  la fuerza aérea de Rusia dispone de 4,173 aeronaves, frente a 318 de Ucrania. El número de aviones de combate rusos es de 772 y el de Ucrania, de 69. Los aviones de ataque y apoyo rusos son 739 contra 29 ucranianos. El ejército ruso tiene 1,543 helicópteros de los que 540 son de combate. Ucrania 112 y 34, respectivamente.

En cuanto a las fuerzas terrestres, las Fuerzas Armadas rusas tienen 12,420 carros de combate por 2,596 de las ucranianas, son mucho más avanzados los tanques rusos. El número de vehículos blindados rusos es de 30,122 y el de Ucrania de 12,303. La artillería rusa cuenta con 6,574 baterías autopropulsadas y Ucrania tiene 1,067. Los rusos suman 3,391 vehículos lanza misiles y los ucranianos 490.

En relación a la fuerza naval, la diferencia es de 605 buques a 38 a favor de Rusia. La flota rusa se compone de un portaaviones, 70 submarinos, 15 destructores, 11 fragatas, 86 corbetas, 59 patrulleros y 49 dragaminas. La Armada ucraniana está limitada a una fragata, una corbeta, 13 patrulleros y un dragaminas.

Rusia no solo aumentó la cantidad de su armamento, sino que se concentró en alcanzar los estándares occidentales más avanzados a nivel del equipamiento electrónico en todas sus armas, aviones, naves de combate, fuerzas misilísticas (incluso han hecho pruebas con misiles hipersónicos convencionales y nucleares que no figuran en los arsenales de la OTAN) y también en todo tipo de unidades terrestres, tanques, blindados, artillería auto transportada, radares y sistemas de armas antiaéreas.

 Hay un factor que no se mide en armas y es la del liderazgo. Criticamos, repudiamos la decisión y la acción de invadir Ucrania, pero no hay dudas que Rusia tiene un líder indiscutido, que sabe lo que quiere y que avanza con todo lo que tiene hacia esos objetivos: Vladimir Putin.

Lo demostró no solo en los variados escenarios bélicos, sino incluso en la guerra interna contra el terrorismo islámico, que prácticamente lo desapareció, y contra la otrora poderosa mafia rusa que campeaba en las principales ciudades. Recurrió para ello a las tropas especiales,  los Spetsnaz los comandos de fuerzas especiales de élite militares y policiales de la actual Federación rusa. Que en pocos meses exterminaron, literalmente a las bandas mafiosas. En Moscú uno de los atractivos turísticos que se ofrecen a los visitantes es el del cementerio Shirokorechenskoe, donde fueron enterrados los mafiosos.

Frente a ese líder, la OTAN, la Unión Europea y también los Estados Unidos ofrecen un panorama muy distinto. El otro líder indiscutido es el Presidente de China Xi jinping, que por cierto no es un aliado de occidente ni mucho menos. Tiene sus propios objetivos y en medio de estas tensiones en Europa, avanza por su ruta de la seda y hacia sus metas económicas, comerciales y tecnológicas. Y también militares. 

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Foto de portada: Fuerzas armadas de Rusia

Política
2022-02-25T14:38:00

Esteban Valenti.

Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)