WASHINGTON (Uypress) – El cofundador de Microsoft advirtió que la inteligencia artificial podría reducir las desigualdades como ninguna tecnología anterior o profundizarlas de manera extrema, dependiendo de las decisiones políticas adoptadas durante los próximos años. También acusó a parte de la industria tecnológica de minimizar los riesgos debido a sus intereses económicos.
Gates presentó sus conclusiones en un ensayo de casi 6.000 palabras titulado “Las decisiones que tomemos ahora sobre la IA son críticas”, publicado en su sitio personal.
“La IA será el mayor igualador jamás inventado o la peor fuente de injusticia”, escribió el empresario y filántropo.
La afirmación no significa que Gates considere inevitable que la inteligencia artificial produzca la mayor injusticia de la historia. Su argumento es que la tecnología posee ambas posibilidades y que el resultado dependerá de cómo se distribuyan sus beneficios y se controlen sus riesgos.
Gates sostuvo que el mundo no dispone actualmente de un plan adecuado para afrontar una transformación que puede afectar simultáneamente el empleo, la educación, la seguridad, la salud, los sistemas tributarios, las elecciones y las relaciones humanas.
A diferencia de anteriores revoluciones industriales, la inteligencia artificial no solamente automatiza tareas físicas. También puede sustituir actividades cognitivas realizadas por trabajadores administrativos, programadores, médicos, abogados y otros profesionales.
El empresario anticipó que numerosos empleos desaparecerán de forma permanente y que los puestos iniciales e intermedios serán especialmente vulnerables. Esto podría reducir las oportunidades disponibles para los jóvenes que intenten ingresar al mercado laboral.
La combinación de inteligencia artificial y robótica extenderá posteriormente la automatización a actividades manuales como la construcción, la manufactura, la logística y la hotelería, según su análisis.
Gates cuestionó a los empresarios tecnológicos que reconocen su preocupación en conversaciones privadas, pero moderan sus advertencias públicamente para no perjudicar las inversiones y el financiamiento destinado al desarrollo de nuevos modelos.
También señaló que las empresas creadoras de la tecnología no deberían decidir por sí mismas cómo gestionar sus consecuencias sociales. Esas resoluciones, sostuvo, deben surgir de procesos democráticos en los que participen gobiernos, trabajadores, educadores, profesionales sanitarios y comunidades.
Entre sus propuestas figura la creación de organismos nacionales capaces de coordinar transversalmente las políticas relacionadas con la inteligencia artificial.
Gates planteó además establecer una organización internacional encargada de definir normas compartidas, supervisar los sistemas más peligrosos y gestionar amenazas que atraviesan las fronteras.
El organismo podría combinar elementos de los regímenes internacionales utilizados para inspeccionar armas nucleares, regular la aviación y proteger la capa de ozono. Su funcionamiento requeriría algún grado de cooperación entre Estados Unidos y China.
Otra propuesta consiste en reservar determinadas ocupaciones exclusivamente para personas, incluso cuando una máquina pueda realizarlas de manera más rápida o económica.
Gates denominó a esa categoría “Reservado para humanos” y señaló que podría comprender funciones en las que la empatía y el contacto personal sean considerados irremplazables.
Mencionó como ejemplos la atención de adultos mayores, la comunicación de diagnósticos médicos graves, la educación y los servicios de salud mental. En algunos sectores, la IA podría utilizarse como herramienta, pero bajo la conducción de una persona.
El empresario propuso igualmente aplicar impuestos a los robots y a los tokens utilizados para procesar operaciones de inteligencia artificial.
Actualmente, explicó, una empresa paga contribuciones cuando emplea a una persona, mientras la adquisición de un robot puede deducirse como inversión. Esa diferencia tributaria incentiva la sustitución del trabajo humano.
Los nuevos impuestos permitirían financiar programas de capacitación, seguros de desempleo y redes de protección destinadas a quienes pierdan puestos, ingresos u horas de trabajo como consecuencia de la automatización.
Gates aclaró que los gravámenes deberían diseñarse cuidadosamente para no obstaculizar aplicaciones beneficiosas, como el desarrollo de medicamentos, el diagnóstico sanitario o el acceso a herramientas educativas.
También expresó preocupación por el empleo de inteligencia artificial para realizar ciberataques, fabricar armas biológicas, manipular procesos electorales y producir campañas de desinformación personalizadas.
Otro riesgo señalado es la utilización de acompañantes virtuales por niños y adolescentes. Según Gates, estos sistemas pueden generar dependencia emocional, limitar el desarrollo de habilidades sociales y reducir el pensamiento crítico.
Reconoció que las pruebas científicas sobre algunos de esos efectos todavía son limitadas, pero consideró que los gobiernos no deberían esperar otra generación antes de establecer protecciones.
El ensayo conserva, sin embargo, una visión favorable sobre las posibilidades de la tecnología. Gates señaló que la IA puede acelerar el descubrimiento de vacunas y tratamientos, mejorar la agricultura, ampliar el acceso a la educación y contribuir al desarrollo de energías limpias.
El problema central, afirmó, es que esos beneficios no llegarán automáticamente a toda la población. Sin políticas públicas, podrían concentrarse en las empresas, países y sectores sociales que ya poseen capital, infraestructura y acceso a la tecnología.
Gates pidió comenzar inmediatamente la construcción de un marco regulatorio nacional e internacional, antes de que el aumento del desempleo, la concentración económica y los riesgos de seguridad obliguen a los gobiernos a actuar en condiciones de crisis.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias
