SHANGHÁI (Uypress) – Huawei adelantará el lanzamiento de sus nuevos procesadores Ascend 960 y profundizará su estrategia de desarrollar una infraestructura china de inteligencia artificial menos dependiente de los chips fabricados por Nvidia.
La empresa anunció durante la conferencia Huawei Connect 2026, celebrada en Shanghái, que el Ascend 960DT estará disponible durante el primer trimestre de 2027.
La fecha representa un adelanto considerable respecto del calendario comunicado anteriormente, que situaba su llegada hacia finales del próximo año.
Una segunda versión, denominada Ascend 960PR, será presentada durante el tercer trimestre de 2027.
Los dos procesadores tendrán funciones diferentes. El 960DT estará orientado principalmente al entrenamiento de grandes modelos de inteligencia artificial, mientras que el 960PR se concentrará en tareas de inferencia, es decir, en la utilización de modelos ya entrenados para generar respuestas, imágenes, predicciones y recomendaciones.
Huawei asegura que la nueva generación duplicará el rendimiento respecto de sus chips anteriores. La afirmación corresponde a proyecciones de la propia compañía y todavía no fue comprobada mediante pruebas independientes sobre productos comerciales.
La alternativa china a Nvidia
El desarrollo de los Ascend 960 forma parte del esfuerzo de China por construir una industria de semiconductores capaz de abastecer sus centros de datos y empresas de inteligencia artificial sin depender de tecnología estadounidense.
Nvidia domina actualmente el mercado internacional de aceleradores para IA y posee una ventaja adicional mediante CUDA, su plataforma de programación utilizada por empresas, universidades y desarrolladores de todo el mundo.
Las restricciones impuestas por Washington limitaron la venta a China de los procesadores estadounidenses más avanzados y de equipos necesarios para producir semiconductores de última generación.
La medida buscaba impedir que Pekín utilizara esa capacidad de cómputo en aplicaciones militares, de inteligencia y vigilancia.
Las restricciones, sin embargo, también aceleraron las inversiones chinas en alternativas nacionales. Huawei se convirtió en una de las empresas centrales de esa estrategia después de desarrollar sus procesadores Ascend, sistemas de almacenamiento, redes de alta velocidad y herramientas de software.
El presidente rotativo de Huawei, Eric Xu, aseguró que la demanda de equipos de inteligencia artificial supera actualmente la capacidad de producción de la compañía. Esa situación limita sus posibilidades de expandirse fuera de China, debido a que debe atender primero las necesidades del mercado interno.
Miles de chips trabajando como uno
Huawei reconoce implícitamente que un procesador individual Ascend todavía enfrenta limitaciones frente a las unidades de procesamiento gráfico más avanzadas de Nvidia.
Para compensar esa diferencia, la compañía apuesta por una arquitectura que conecta grandes cantidades de chips para que funcionen como una única máquina.
El elemento central de esa estrategia es UnifiedBus, una tecnología de interconexión diseñada para comunicar procesadores, memoria y otros componentes con mayor velocidad y menor latencia.
La empresa presentó además la arquitectura Peerium, destinada a ampliar estos sistemas y permitir la coordinación de enormes cantidades de procesadores.
Los equipos más pequeños son denominados SuperPoD y combinan miles de chips Ascend dentro de una misma infraestructura. Varios SuperPoD pueden conectarse para conformar un SuperCluster de mayor tamaño.
Según Huawei, las configuraciones más avanzadas podrán integrar hasta un millón de procesadores de inteligencia artificial.
La cantidad de chips no implica necesariamente una equivalencia directa con sistemas occidentales que utilicen el mismo número de unidades. El rendimiento también depende de la capacidad de cada procesador, la velocidad de la memoria, las conexiones internas, el consumo energético y la eficiencia del software.
El Atlas 960 SuperPoD
Los procesadores Ascend 960 formarán parte del futuro sistema Atlas 960 SuperPoD, cuya llegada está prevista para 2027.
Huawei sostiene que el nuevo equipo ofrecerá un rendimiento 2,3 veces superior en entrenamiento y 2,5 veces mayor en inferencia respecto de la generación Atlas 950.
Esas comparaciones fueron realizadas por la propia empresa frente a sus productos anteriores y no constituyen todavía una prueba de que el Atlas 960 supere a los equipos equivalentes de Nvidia.
La compañía informó que ya entregó más de mil sistemas de computación compuestos por múltiples chips a más de 370 clientes. Esos equipos fueron utilizados para entrenar más de 40 modelos de inteligencia artificial.
Huawei también pretende mantener un ritmo anual de renovación. Después de los Ascend 960 proyecta presentar la generación 970 en 2028 y los procesadores 980 en 2029.
La batalla no se limita al procesador
El desafío de Huawei no consiste únicamente en fabricar chips con mayor capacidad de cálculo. La compañía también necesita desarrollar memorias de alto ancho de banda, herramientas de programación, bibliotecas, sistemas de refrigeración y redes capaces de mantener conectados miles de procesadores.
Nvidia construyó durante años un ecosistema que permite a los desarrolladores trasladar y optimizar sus modelos dentro de su plataforma. Sustituir esa infraestructura requiere algo más que igualar las especificaciones físicas de sus chips.
Huawei impulsa para ello su plataforma CANN, concebida como una alternativa a CUDA, y trabaja en herramientas compatibles con entornos ampliamente utilizados como PyTorch.
Otra dificultad se encuentra en la fabricación. Las sanciones estadounidenses restringen el acceso chino a las máquinas de litografía más avanzadas y a determinados servicios internacionales de producción.
Esto obliga a Huawei y a sus proveedores a recurrir a procesos menos eficientes, mejorar el encapsulado y conectar más unidades para obtener una capacidad de cómputo comparable.
Los sistemas con miles de procesadores pueden compensar parte de la diferencia, pero también ocupan más espacio, demandan grandes cantidades de electricidad y requieren mecanismos complejos de refrigeración.
Una competencia tecnológica y geopolítica
La confrontación entre Huawei y Nvidia refleja una disputa más amplia entre Estados Unidos y China por el control de la infraestructura necesaria para desarrollar inteligencia artificial.
Washington busca conservar su ventaja tecnológica y limitar el acceso chino a los componentes más avanzados. Pekín intenta reducir esa dependencia mediante inversiones estatales, producción nacional y un mercado interno capaz de sostener a sus fabricantes.
Huawei todavía no demostró que pueda desplazar a Nvidia en el mercado internacional. Dentro de China, sin embargo, las restricciones comerciales, el respaldo gubernamental y la necesidad de contar con proveedores locales crean un espacio creciente para la familia Ascend.
El lanzamiento adelantado de los modelos 960DT y 960PR muestra que la empresa decidió acelerar su calendario. Su estrategia no depende solamente de producir un chip más potente, sino de combinar grandes cantidades de procesadores, memoria y redes para cerrar la brecha mediante la escala del sistema completo.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias
