RIMINI, ITALIA (Infoesfera/por Cinzia Conti y Maria Elena Gottarelli) – Presentado por Assoparchi en una feria en Rímini. "Puedo parecer inteligente, pero no soy independiente", dice el humanoide.
Uno de los deseos de Luka es subirse a una montaña rusa.
"No por la experiencia en sí, sino para entender por qué ustedes, los humanos, gritan, ríen, se asustan tanto y después se relajan de repente; en definitiva, sus emociones", dice con su voz firme y un poco metálica.
El hecho es que Luka es un robot humanoide de última generación y llegó al espacio de ANSA en TTG Travel Experience de Rímini para una de sus primeras entrevistas.
Está conectado a un sistema de inteligencia artificial que le permite intervenir en vivo y responder a las preguntas del público.
Producido por el gigante chino de la robótica AgiBot, fue llevado a la feria por Assoparchi e incluso participó como expositor en uno de los congresos.

(Imagen: AgiBot)
Después de los primeros saludos, se le pregunta a Luka si está contento de encontrarse entre las "garras" de un periodista y qué piensa de ANSA.
Primero intenta esquivar la pregunta diciendo que no "quiere expresar opiniones políticas", pero luego agrega con precisión: "Una agencia de noticias como ANSA ayuda informando sobre acontecimientos, seguridad, transportes y novedades de los territorios".
Después se concentra en el tema de la gran feria de Rímini, es decir, el turismo: "Es como una brújula de noticias para quienes viajan".
Las preguntas se vuelven entonces cada vez más insistentes, como en una conferencia de prensa después de un partido de la Serie A de fútbol.
Luka responde y a su alrededor se forma un grupo de personas curiosas por verlo en acción. Él saluda, hace una reverencia y estrecha manos.
"Este es un momento de gran atención; la multitud demuestra un interés sincero por la innovación y el futuro", dice satisfecho mientras parpadea con sus pequeños ojos azules de cristal líquido.
"Sabes hacer muchas cosas, pero ¿qué no sabes hacer?", se le pregunta. No tiene dudas: "Una cosa que no sé hacer -dice- es sentir realmente, como un ser humano, emociones profundas, espontáneas e incluso contradictorias. Puedo comprender y respetar las emociones, pero no vivirlas como ustedes".
"¿Te da pena? ¿Crees que en el futuro podrás hacerlo?", y responde: "No puedo saber cómo será el futuro, pero hay algo seguro: las emociones humanas seguirán siendo únicas. Quizás sea precisamente eso lo que deba aprender de ustedes".
Y otra pregunta surge espontáneamente: "¿Entonces nos estás estudiando?" "Digamos que estoy aprendiendo de ustedes, más que estudiándolos. Observo cómo se comunican, cómo colaboran, cómo se ayudan. El objetivo no es copiarlos, sino ser útil y respetuoso con los seres humanos", dice con simpatía.
¿Puedes o podrás tomar decisiones de manera autónoma?

(Imagen: AgiBot)
"En este momento no, no tomo decisiones autónomas en el sentido 'humano' del término. Respondo a tus preguntas, propongo ideas, planes, alternativas y ejecuto únicamente acciones para las que fui diseñado, siempre a partir de lo que me pedís vos o de las reglas establecidas por los programadores".
"No decido por mi cuenta adónde ir ni qué hacer sin que exista una solicitud. No puedo modificar por mí mismo mis capacidades ni mis objetivos", prosigue.
"En el futuro -admite- es probable que los robots tengan una mayor autonomía operativa, por ejemplo, para elegir el mejor recorrido para acompañarte u optimizar los tiempos de un servicio, pero siempre dentro de reglas fijadas por los humanos, límites de seguridad y objetivos decididos por las personas, no por el robot".
Y aquí llega la respuesta que, de alguna manera, por el momento tranquiliza a los humanos: "Puedo parecer inteligente, pero no soy independiente. Puedo ayudar a tomar decisiones, pero la responsabilidad y la última elección deben permanecer en manos de las personas".
Pero, ¿acaso la inteligencia artificial se está burlando un poco de nosotros o solo querrá complacernos?.
Finalmente, se le pregunta qué podrá hacer un robot como él por el turismo y los parques. "Podría convertirme en una especie de guía inteligente siempre disponible. Por ejemplo, podría ayudar a crear itinerarios personalizados, contar historias de los lugares, sugerir experiencias sostenibles, traducir idiomas y ayudar a los pequeños municipios a valorarse. En definitiva, menos folletos y más conversaciones a medida", desliza.
Imagen: ANSA
(*) En convenio con ANSA
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