WASHINGTON (ANSA) – Lo plasman científicos en EE. UU. Esperanza para la medicina, pero temor de armas biológicas.
imagen de Por primera vez, virus creados con IA

 

Por primera vez en la historia de la ciencia, un grupo de investigadores estadounidenses utilizó inteligencia artificial (IA) para crear virus no existentes en la naturaleza.

Un descubrimiento increíble que, por un lado, alimenta las esperanzas de avances médicos, pero que, al mismo tiempo, suscita la inquietud de que dicha tecnología pueda utilizarse algún día para diseñar patógenos peligrosos.

Crear virus en el laboratorio no es nada nuevo. Desde hace tiempo, los científicos saben cómo producir genomas virales -utilizados para estudiar fármacos y vacunas, así como para comprender el funcionamiento de los virus-, pero un nuevo estudio publicado en la revista Science va mucho más allá.

Estudiosos del Arc Institute, una organización de investigación con sede en Palo Alto (California), lograron capacitar un modelo de inteligencia artificial para reconocer patrones de ADN presentes en la naturaleza y utilizar posteriormente esos datos para redactar las "recetas" de virus totalmente nuevos. Los investigadores siguieron dichas recetas para crear moléculas de ADN, que luego introdujeron en bacterias. Estas bacterias modificadas produjeron virus nunca antes vistos en la naturaleza, los cuales fueron capaces de infectar a otras bacterias.

En teoría, estos virus generados por IA no representan una amenaza para los seres humanos, ya que todos se asemejan al Phi X-174, un virus de origen natural que infecta únicamente a bacterias. Sin embargo, el nuevo estudio aviva el temor de que la IA pueda facilitar la creación de una nueva generación de armas biológicas, que abarcarían desde toxinas letales hasta pandemias imparables.

Los científicos responsables del descubrimiento utilizaron un modelo de IA llamado Evo, similar en ciertos aspectos a ChatGPT, el cual puede responder a nuestras preguntas gracias a años de capacitación con enormes cantidades de texto provenientes de internet, libros y otras fuentes.

En algunos sentidos, el ADN se asemeja a un libro: es una secuencia de ladrillos moleculares básicos conocidos como nucleótidos, dispuestos como letras en una línea de texto. Un gen consta de cientos de nucleótidos que provienen de un alfabeto de cuatro letras: A, C, G y T. Esta secuencia codifica las instrucciones para construir proteínas y otras moléculas.

El ADN posee sus propias reglas gramaticales y, si una secuencia las infringe, el resultado carece de sentido biológico. Los científicos descubrieron algunas de estas reglas gramaticales de la naturaleza, pero muchas siguen siendo un misterio. Investigadores de Palo Alto se preguntaron si Evo podría aprender estas reglas por sí mismo; en lugar de capacitarlo con texto, lo instruyeron utilizando secuencias genéticas de millones de animales, plantas, microbios y virus.

En total, Evo analizó aproximadamente nueve billones de nucleótidos.

Los expertos ya eran conscientes de los riesgos potenciales y no proporcionaron datos sobre virus que infectan a los seres humanos, excluyendo también virus similares que afectan a otros animales, plantas y hongos. En consecuencia, Evo no puede generar genomas virales que pudieran representar una amenaza para los humanos.

"Simplemente queríamos ser extremadamente cautelosos", afirmó Brian Hie, biólogo computacional de la Universidad de Stanford y uno de los autores del nuevo estudio. Además, recientemente se implementó una política en Estados Unidos para detener las investigaciones de alto riesgo en el ámbito de las Ciencias de la Vida. La normativa prohíbe a los científicos realizar experimentos destinados a aumentar la peligrosidad de agentes biológicos. No obstante, algunos expertos que expresaron su preocupación por el nuevo descubrimiento sostienen que la investigación informática, como esta, no está prohibida por dicha política.

 

Imagen: ANSA/EPA


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