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Lo azaroso de la aventura de una vida

Carlos Santiago

05.06.2014

Con aspecto de turbonada o vorágine la cultura uruguaya se sigue alimentando de historias verdaderas o falsas...

 

Con aspecto de turbonada o vorágine la cultura uruguaya se sigue alimentando de historias verdaderas o falsas, de fábulas en que es imposible determinar los contextos de la verdad o las falacias que se manejan para engrosar los prestigios de algunos personajes públicos que intentan ganar lugares en la consideración de los uruguayos ya metidos hasta el cuello, con peligro de pestilente asfixia en una campaña electoral, quizás la más extensa del mundo, con hitos, como el de las elecciones internas, en que no se decide nada, solo se crean las bases para que la traslación de las decisiones de las cúpulas no se conviertan en elementos desafinadamente altisonantes.

Habría que recordar a quienes argumentaron para establecer este mecanismo tan inútil.

Por suerte para quienes hemos hecho de la lectura un hábito para el mantenimiento de la lucidez histórica, todavía en nuestro país existe un grupo de trabajadores de la cultura que se arremangan y se esfuerzan para dar a conocer historias reales, relatadas por los protagonistas que, en muchos aspectos, nos sirven para comprender realidades, valorar personalidades y ahondar en elementos, algunos desconocidos y otros metidos en versiones antojadizas, no siempre verdaderas, pero que de alguna manera sirven para que ahondemos en las huellas que hay llevado al país por caminos diversos, con claros y oscuros, que han servido para avances y retrocesos de nuestra sociedad.

Por esas consideraciones aplaudimos el enjundioso esfuerzo del periodista Raúl Legnani que, con un juego dialectico encomiable y una ágil prosa transcribe un largo relato autobiográfico del brigadier general Gerónimo Cardozo, un hombre que se define, como un aventurero político , que tuvo y tiene una vida azarosa en que su leitmotiv esencial fue y es el cumplimiento de misiones encomendadas por los personajes más preclaros de la izquierda uruguaya, comenzando por el general Liber Seregni, líder indiscutido del grupo de militares democráticos que, desde que comenzaron las conspiraciones en el seno de las fuerzas armadas para impedir, a principios de la década del 70, el ascenso al poder departamental de los candidatos del Frente Amplio. Esta organización que había aterrado a la derecha vernácula, ultra y radical con un enorme acto público que tapó de gente toda la avenida Agraciada (hoy, Libertador) y que luego se desperdigó por Montevideo en una fiesta en que la alegría a muchos les hizo creer en el puntual ascenso de la izquierda.

Ya en las Fuerzas Armadas, producto de su formación teutónica y derechista, tanto en la forma y el contenido, los mandos identificados con la derecha, habían resuelto impedir que aquella alegría contagiosa y derramada por las calles de la ciudad, tuviera el corolario del triunfo electoral y la aserción al poder de la izquierda. Claro tras la componenda cuasi golpista en el fondo de esa intentona también había civiles defensores de sus privilegios. Pero era evidente que ya el bichito del golpismo autoritario había comenzado a mellar de los militares, metidos hasta los tuétanos en los vaivenes de la guerra fría e descontentos por los hechos que se habían dado en nuestro continente en qué la revolución cubana ya tenía una influencia creciente entre las juventud militante. Muchos de ellos no admitían los errores cometidos por EEUU, que lanzó la invasión en Bahía de Cochinos sin trasladar a Cuba como explican los más elementales manuales castrenses - una dotación militar suficiente para vencer a los patriotas cubanos. Esos descuidos fueron imperdonables para los militares derechistas uruguayos que, también, habían comenzado a despreciar las normas constitucionales que habían prometido defender. Lo que era su cometido esencial.

Gerónimo Cardozo nació en un hogar obrero en la Villa del Cerro, en el año 1938. Su vocación lo llevó, pese a la oposición de su padre, a ingresar en la Escuela Militar de Aeronáutica, de donde egresó como piloto aviador en 1960. Pero el férreo adoctrinamiento militar no pudo con su sensibilidad social generada en su niñez en ese barrio obrero que, por aquellas épocas por la presencia de la industria frigorífica exportadora, era un emporio de ascenso social y alentador nivel de vida. Claro, esos elementos no pudieron vencer las fuerzas del pensamiento anarquista y combativo de los gremios de la zona, especialmente la Federación de la carne. Esos elementos básicos en su visión social, quizás, fueron los que impulsaron luego a Cardozo a participar en un sector constitucionalista, nacionalista, artiguista y antiimperialista de las Fuerzas Armadas.

El destino estaba marcado. Cardozo cayó preso en 1972, exiliándose en México desde 1976 a 1985, participando desde allí activamente en la lucha por la democracia en el Uruguay, que en el exterior realizaban las colectividades de exiliados y refugiados políticos. De regreso a Uruguay ejerció diversos cargos en la estructura frenteamplista y fue director de Relaciones Públicas, Internacionales y de Cooperación en el primer gobierno del Frente Amplio en la Intendencia de Montevideo, que encabezaba el doctor Tabaré Vázquez. Por su experiencia en las relaciones internacionales y por su amistad con Hugo Chávez, fue designado en el siguiente período de gobierno, también encabezado por Vázquez,  como embajador en Venezuela, cargo que ocupó desde 2005 al 2009. En el gobierno del presidente Mujica, ejerció el cargo de director de Relaciones Internacionales del Ministerio de Defensa.

Claro, esta es la cara pública de este militar democrático que, pese a sus difíciles problemas de salud, protagonizó diversos hechos y pudo introducirse en el apoyo solidario con grupos que luchaban por su liberación, oponiéndose a dictadores de la calaña de Somoza. Este reportaje trata de las vivencias de Cardozo en escenarios muy diversos en que fue testigo clave y protagonista de distintas realidades, relatando con lucidez su participación en diversas luchas por la liberación antiimperialista en nuestro continente. De su relato surgen testimonios de momentos claves de la historia del continente y fundamentales de nuestro país.

Gerónimo Cardozo, militar, demócrata y frenteamplista , editado por Fin de Siglo, es un libro altamente interesante, lleno de historias sentidas y contadas con una proverbial lucidez, de las que surgen, no solo aspectos azarosos de la vida de Cardozo, sino además explicitaciones de momentos históricos en que este militar democrático tuvo una participación directa.

 



Carlos Santiago

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