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JEROZOLIMSKI PREGUNTA

Entrevista a Azucena Berrutti

23.10.2014

MONTEVIDEO (Uypress/Ana Jerozolimski) – “A quien sea Presidente de la República, le pido que sea muy exigente en cuidar todos los extremos del Estado de Derecho para el país”.

Cuando preguntamos a la Dra. Azucena Berrutti, cómo cree que es mejor presentarla, sabiendo que no representaría toda su trayectoria el mencionar sólo el hecho que fue Ministra de Defensa en el gobierno del Dr.Tabaré Vázquez, entre 2005 y 2008, no duda un instante.   "Soy una persona que toda la vida se ha visto sensibilizada por la injusticia y ha tenido que actuar en consecuencia", responde, agregando que su actividad sindical fue de gran importancia para ella.

En la Intendencia de Montevideo  fue Secretaria General del Dr.Vázquez, también fue Directora del SODRE. "Me gusta decir de mi misma, y a lo mejor es un poco exagerado, que yo soy una mujer de acción", resume.

Como mujer pues, mujer que ha dedicado su vida a la actividad pública y política, nos resulta oportuno consultarle sobre el hecho que en las elecciones del domingo se aplica la ley de cuotas para mujeres en las listas al Parlamento.Claro que de ese punto...sale al conversar con ella, mucho más.

 

 

LA MUJER ,LAS CUOTAS Y LA POLÍTICA

 

P: Dra. Berruti, la ciudadanía va a las urnas en las elecciones nacionales y esta vez hay cuotas para las mujeres. ¿Qué opinión le merece esa decisión?

 

R: Le cuento ante todo que soy miembro orgánico del Partido Socialista (PS), que fue la primera colectividad política que puso las cuotas en los cargos y en las listas. Mucho antes de que saliera esta resolución de carácter nacional el PS tenía la cuota de un cargo cada tres. Como yo militaba en otras áreas, fundamentalmente en lo sindical, no estaba muy cerca de eso.

 

P: Usted no necesitaba la cuota parlamentaria para nada.

 

R: No, porque en ese entonces esa cuota estaba en todas las listas del PS, las de las actividades internas, los congresos, las convenciones, etcétera. A mí me costaba incluso... eso debe ser porque nunca sentí que mis compañeros me ponían obstáculos.

 

P: Este es un punto muy importante, porque por un lado es muy bueno garantizar que haya mujeres...

 

R: Es excelente, creo que está bien y que hay que hacerlo porque si no, no se adelanta.

 

P: Pero la otra cara de la moneda es su comentario de que usted no sintió obstáculos. El hecho de que se introduzca la cuota, ¿no confirma que a la mujer si no se le da esa ayuda va a tener obstáculos? Quizás es un mensaje problemático...

 

R: Sí, porque además confirma que no sólo no va a tener obstáculos sino que no los va a poder vencer.

 

P: ¿Entonces tiene dos caras la moneda, aunque la intención sea buena?

 

R: Seguro, sí. Sin duda es buena y yo celebro porque además las mujeres han hecho un trabajo magnífico en el tema de violencia doméstica, que es lo que me llega más. Ese es un tema que nos tiene que avergonzar a todos.

 

P: Aunque la verdad, sería bueno que los hombres fueran a la vanguardia de esa lucha contra la violencia doméstica, ¿no?

 

R: Sí, pero ni siquiera se dan cuenta.

 

P: Eso se refiere a la sensibilidad y me lleva a preguntarle qué sintió usted en las diferentes etapas de su vida pública de parte de los hombres..¿Cuán sensibles son respecto a las necesidades de la mujer, al valor agregado que tiene una mujer?

 

R: Yo puedo asegurar en lo personal que tengo un tono bastante confrontativo cuando estoy peleando por algo que me interesa y nunca me dejé avasallar por una persona, nadie me hacía callar porque fuera un hombre. Lo  lograba si me ofrecía mejores argumentos. A lo mejor en los sindicatos se trabaja de otra manera y en el Parlamento es distinto..pero  siempre sentí apoyo, respeto y aprecio por el esfuerzo que hacía.

Era una mujer que tenía una profesión, claro está, pero había hecho la opción de ese tipo de trabajo y eso no excluía que también tenía que ir a mi casa y atender las obligaciones domésticas, familiares, si había un niño enfermo y todo ese tipo de cosas.

 

P: O sea que para la  mujer es un doble desafío dedicarse a la vida pública¿ no? Porque los "deberes" de la casa, no desaparecen.. ¿Cómo lo vivió?

 

R: Creo que a eso habrá que graduarlo un poquito, pero hay cosas que verdaderamente en la vida familiar la saben hacer mucho mejor las mujeres, ponen más preocupación, mayor responsabilidad y sobre todo una cuota de afectividad y ternura que es imprescindible para sacar las cosas adelante y bien. Pero eso no quiere decir que tenga que lavar la ropa y los platos, ir a la feria y al supermercado.

 

P: Esas características especiales, como la sensibilidad, ¿cree que son un aporte importante en la política?

 

R: Nunca lo pensé, pero ahora que usted me lo plantea creo que en la política, que es una tarea que pueden desempeñar los hombres y las mujeres, se está en un pie de igualdad. Esas características de las mujeres no agregan nada. Si una mujer es inteligente y sabe penetrar en la esencia de los problemas, y además sabe llevar el relacionamiento con otras autoridades cuando quiere sacar un asunto adelante, puede ser que haya un poco una modalidad de personalidad distinta. Pero en el ámbito del hogar, me parece a mí, hay zonas más definidas que en el ámbito político.

 

P: Lo que cuenta, dice usted,  es la capacidad para ejercer la actividad pública.

R: Son varias cosas. Recuerdo siempre una frase que me dijo un compañero muy querido del ámbito sindical: "Azucena, para sacar algo adelante se necesita línea clara y dirección firme". Y a  mí eso siempre me resultó. Uno tiene que saber bien cómo se delimita el problema que tiene que resolver y después debe tener firmeza y decisión en la conducción.

 

P: ¿Por qué entonces garantizar que haya mujeres si lo que cuenta es que haya buena gente en política?

 

R: De repente un partido político no tiene una mujer con las condiciones necesarias para ocupar determinado lugar, a mí eso siempre me llamo la atención. Digo estas cosas inconvenientes y después me van a saltar encima las mujeres...

 

P: No sería lógico...está claro que hay mujeres capaces y otras que lo son menos, en todo el mundo y en todas las áreas...

 

R: Es que esto sucede entre los hombres también. En un Parlamento algunos se destacan, estudian, saben lo que quieren y todo ese tipo de cosas, pero hay otros que están allí para votar y poco más. Entre las mujeres también, puede haber mujeres que estén, como esos parlamentarios, para votar y poco más. Lo que se nota además es que, sin duda, cuando una mujer llega a una posición política importante, como puede ser un cargo parlamentario, se le exige mucho más que a un hombre.

 

P: Tiene que esforzarse para mostrar que también vale.

 

R: Seguro, porque siempre están mirando, siempre está siendo observada. En cambio, con los hombres, se dice: "Este hace tres sesiones que no viene, bueno...".

 

 

P: ¿Usted sintió que estaba bajo la lupa cuando estaba en la actividad pública, o que tenía que esforzarse más para demostrar que usted hacía las cosas como se debe?

 

R: A lo mejor lo estaba, pero no me daba cuenta, y si me hubiese dado cuenta seguramente no lo hubiese permitido. De todos modos, francamente nunca tuve que pelear esa área del poder.

 

MINISTRA DE DEFENSA EN DEMOCRACIA

 

P: Usted dice  "área del poder" y me lleva a preguntarle lo siguiente: uno dice ministro de Defensa y siempre se crea la imagen de una persona muy fuerte, ministra de defensa es un cargo poco común para una mujer en el mundo, ¿me equivoco?

 

R: Hay algunas...Yo no tuve problemas de autoridad ni relacionamiento en el Ministerio. Como los militares no discuten frente a la autoridad entonces uno no tiene los elementos para saber lo que están pensando.

 

P: Eso, claro, en tiempos de democracia...Habiendo venido del trasfondo político del que venía, ¿le resultó difícil tener que estar a cargo de los militares en el relacionamiento, o sintió en ese momento que estaba todo superado?

 

R: La verdad es que no lo sentí difícil para nada. Yo defendí un buen número de presos políticos, eso me llevó a recorrer todos los cuarteles de la República y a tener un trato que es igual como el de todos los ámbitos. En todas las colectividades hay buenas y malas personas, hay personas más trabajadoras, personas más divertidas, más frívolas, hay de todo. El ámbito militar no se escapa de eso.

Y ahora, en esta conversación me viene un pensamiento que me gustaría decírselo, ¡qué fantástico!, ¿se da cuenta que no podemos señalar mujeres actuando en la dictadura?

 

P: Tiene razón, ¡qué linda idea esa! No lo había pensado.

 

R: Yo tampoco...y ahora surgió.

 

RESUMEN PARCIAL...Y POSITIVO.

 

 

P: Azucena...¿extraña  la actividad pública?

 

R: Tuve que hacer un proceso al principio, porque pasar de esa actividad tan exigente a la nada exige una adaptación, pero he podido reflexionar en el sentido más conveniente y adecuado, ahora me siento muy bien. ¿Sabe lo que pasa Ana?, yo siento una gran paz personal. Eso no quiere decir que no me haya equivocado nunca, porque seguramente me equivoqué, pero si me di cuenta estoy segura que pedí disculpas, porque es mi modo de ser.

 

Tampoco puedo recordar grandes errores que hubieran ocasionado consecuencias complicadas. Pienso que cumplí con una obligación, porque empecé a ocupar un cargo importante en la administración del doctor Vázquez en la Intendencia de Montevideo, eso fue una responsabilidad y un orgullo impresionante para todos los que veníamos desde hacía tantos y tantos años buscando poder llegar al gobierno para tomar las medidas que nos parecían imprescindibles.

 

P: Fue la primera vez que el FA ganó la intendencia..y eso tenía un gran simbolismo..

 

R: Seguro. Yo esos cargos, que han sido impresionantes, desde los que traté de hacer lo mejor en las cosas de lo que estuviera a mi alcance, sentía que eran un privilegio. Además estaba dentro de esa corriente, esa muchedumbre de personas que quería hacer de este país un país más feliz. Era lo que me tocaba hacer y yo hice lo más que pude, entonces tengo una gran paz.

 

ELECCIONES...ENTONCES..Y HOY.

 

 

P: Ahora, con la experiencia que le dan los años destinados a hacer cosas, ¿usted puede analizar la política sin tomar parte, aunque tenga su corazón siempre con el FA? O sea... ¿es capaz de alejarse un poquito, mirar desde la altura que dan los años con tanta experiencia y decir "en esto se equivocan", o "el candidato de este otro partido tiene razón en esta otra cosa"?

 

R: Sí, desde luego, porque además incluso cuando uno está actuando ese es un análisis insoslayable. La verdad que este país ha tenido, no solo en el FA sino también en los otros partidos, personalidades destacadísimas, algunas de las cuales conocí.

 Incluso yo recordaba una anécdota de cuando tenía 20 años, de una vez que fuimos con dos amigas, estábamos aplicadas a salvar de la pena de muerte a Óscar Collazo. Él fue una persona que atacó al presidente (Harry S.) Truman y era un independentista de Puerto Rico. Con ese tema fuimos a ver la quinta donde vivía a Luis Alberto de Herrera, el bisabuelo del muchacho este Luis Lacalle Pou ...

 

P: ¿Hasta ahí llegó?

 

R: Sí.. fíjese a dónde se arrastran mis actividades. Esas dos amigas mías y yo nos ocupábamos, nos parecía horrible que Puerto Rico perdiera su independencia, nos parecía horrible la pena de muerte a esa persona que había atacado a otra, que merecía ser juzgada y condenada. Éramos todas estudiantitas de Derecho y teníamos muy arraigado el sentimiento contrario a la pena de muerte. Entonces nos preguntamos qué podíamos hacer, y decidimos ir a ver a los dirigentes de los partidos importantes y tuvimos ahí una conversación interesantísima con el señor De Herrera.

 

P: Uno puede disfrutar también de cosas de otros partidos, ¿verdad?

 

R: ¡Naturalmente! Y además el señor De Herrera estaba absolutamente de acuerdo con nosotras, desde luego.

 

P: Azucena, un último tema: ¿cuándo votó por primera vez? ¿Cómo lo recuerda?

 

R: El año exactamente no lo recuerdo. Tendría que sacar la cuenta y me da un poquito de pereza.  Pero sí recuerdo que la primera vez voté a la lista 808, que era una lista que promovía la gente de Marcha, el doctor Carlos Quijano, Julio Castro, el doctor Arturo Ardao, esos eran nuestros candidatos. Yo, como era una lectora de Marcha, estaba muy seducida por todas las posiciones de ese semanario.

 

 La primera vez que fui a votar evalué lo que consideraba que era el mejor grupo de gente con las mejores condiciones, con las ideas afines a las que a mí me parecían correctas. Pero además la experiencia fue extraordinaria, porque desde Marcha pedían que fuera gente para ser delegado de mesa, y yo naturalmente estaba allí..

 

P: Ya entonces, de jovencita, muy activa..

 

R: Así es. En la primera elección en la que voté no sólo voté sino que además fui delegada de mesa de la lista 808, pero como no había delegados suficientes para poner uno en cada mesa me acuerdo que tenía cinco mesas a mi cargo dentro del mismo circuito, dentro del mismo edificio. Fue formidable, porque la tarea se me hizo muy fácil. Como  ninguno de los blancos ni los colorados tenían la inquietud de que esa lista nueva fuera a desplazarlos de ninguna manera, me decían: "Vaya nomás a la otra mesa que yo acá le cuido".

Colaboraron conmigo todo el tiempo y tengo un lindísimo recuerdo, ya ve usted también cómo es eso en el relacionamiento con personas de otros partidos.

 

P: Era una época muy diferente para hacer campaña, sin redes sociales, sin tanta cosa por los medios.

 

R: Es una parte linda de la historia de este país.

 

P: ¿Quién ganó la presidencia en esa elección?, ¿se acuerda?

 

R: Ganaron los colorados, desde luego, y eso sería... (Juan José de) Amézaga quizás. Que fue un gran presidente.

 

P: Me acuerdo una anécdota que me contó Susana Sienra, una de las varias veces que la entrevisté, hablando del republicanismo uruguayo. Ella me contó que cuando era jovencita, estando en Punta del Este con la mamá o la tía, iban de paseo cuando se abrió la estación de tren allí, y de repente viene un coche a todo lo que da, sale alguien y se sube corriendo como loco al tren. Y ellas comentaban: "¡Qué suerte, el presidente alcanzó el tren!" y había unos argentinos ahí que les preguntaron: "¿El presidente de qué?", y contestaron: "El presidente de la República". Los argentinos dijeron: "¡Ah! Pero en Argentina paran el tren para él", y ellas contestaron todas orgullosas: "¡Ah, no! En Uruguay no", y era Juan José de Amézaga.

 

R: ¡Claro! Ese republicanismo uruguayo verdaderamente es para sentirse complacido. A mí me gusta mucho.

 

P: ¿Qué mensaje o pedido usted enviaría a todos los candidatos? No sólo al doctor Vázquez, que sin demasiada aventura apuesto a que es el suyo. Desde la altura de los años, con tanta experiencia, ¿qué quisiera decirles hoy?

 

R: Me parece que lo más importante de todo lo que tienen entre manos, a aquel al que le toque ser presidente de la República -y desde luego, no se equivoca con mis preferencias por el doctor Vázquez- le diría que fuese muy cuidadoso, muy exigente en cuidar todos los extremos del Estado de derecho para el país.

 

Cuando se atiende  eso entonces todos tenemos garantías, porque el respeto por las condiciones del Estado de Derecho a veces incluye alguna sentencia que a alguno le gusta más o menos, ¿no? Pero lo importante es respetar todas las condiciones del Estado de Derecho porque lo importante para que un país camine para adelante es que se respete a los ciudadanos de acuerdo a la normativa que esté dando el país a lo largo de su historia.

 

 

P: Dra. Berrutti, le agradezco infinitamente que haya compartido todo esto  conmigo y a través mío con los lectores..Me ha enriquecido, Muchísimas gracias.

 

R: A usted Ana.

 



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