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Lo superfluo y lo importante: Durazno, la previa y las propuestas de los autoconvocados

José W. Legaspi

25.01.2018

Desde antes del 23 de enero, día en que los “autoconvocados” del campo manifestarían su descontento en Durazno, y durante ese día, los uruguayos fuimos sometidos a excesos, diatribas y abusos lingüísticos de todo tipo y color.

La Previa

Del lado de los productores rurales, o en su defensa, "sin querer partidizarlos", surgió, por ejemplo, el director de Cultura de Durazno, departamento anfitrión de la concentración, que, muy suelto de cuerpo, y con una violencia que recordaba a las huestes jupistas previas al golpe fascista del 73, afirmó, en el ágora moderno de las redes sociales: "el movimiento del campo es el principio del fin... ¡Así será! Y si tiene que correr sangre, que corra". Parece mentira que un ciudadano con semejante grado de violencia dirija una secretaria de Cultura, que debería, entre otras cosas, velar por la defensa de los valores de convivencia pacífica y republicana entre los ciudadanos. Y si bien el jefe de la comuna tomó distancia de "expresiones tan desdichadas", el susodicho sigue allí. 

Desde los mismos productores surgieron audios, convocando a "proveerse de frutas, verduras y leche" porque "iban a faltar", amenazando con que "se les viene la noche", y que "había grupos dispuestos a la guerra civil y salir con lanzas".... 

Amenazar a la población con la escasez de productos básicos ya es una bajeza, lo otro, se comenta solo.

Se sumaron a la convocatoria, incluso con apoyos explícitos para traslados a Durazno, empresas de todo el espectro agroindustrial, como, por ejemplo, Zambrano y Cía. que hizo publicidad con números de celulares de todo el país para "facilitar" la asistencia. 

No me quiero olvidar del apoyo de ANDEBU, la asociación de los dueños de medios de comunicación privada, canales, radios y prensa escrita, que redundó en una especie de "cadena" televisiva del acto en Durazno. Cabe preguntarse, ¿alguien pagó esos preciosos minutos y horas de aire?, o ¿fue "una donación", pensando en el futuro? 

Más allá de las salidas de tono, poco republicanas y poco democráticas, me parece muy bien que todos aquellos que tienen que ver con la producción agraria, su proceso industrial y su comercialización, se unan, discrepen y planteen aquello que les parezca necesario, en defensa de sus intereses. De eso trata la democracia. 

Lo que no está bien es que se les cuelen y adquieran protagonismo, personas que violentan la convivencia. Los llamados a "que no se aguanta más", que "les llegó el fin" y "que corra sangre si tiene que correr", que "el PIT-CNT es el ISIS del Uruguay", impiden el diálogo y no hacen otra cosa que atentar contra la república y la democracia que, por otra parte, protege y garantiza su protesta.

Pero claro está, como era de esperarse, "del otro lado", no se quedaron atrás, y, lamentablemente, se pusieron al mismo nivel.

Desde la fuerza política de gobierno, el mismo presidente del FA se ocupó de destacar "la acción abierta de operadores políticos que lo que intentan es ganar votos mediante el oportunismo". ¿Acaso está mal operar, políticamente, sobre cualquier tema sensible a la ciudadanía, en beneficio de un partido, de cara a las elecciones? ¿No lo hizo el Frente cuando los productores rurales se manifestaron en contra del gobierno de Batlle? ¿En ese momento se podía, no era "oportunista"?.

La senadora Constanza Moreira puso su granito de arena: "protestan porque ya no pueden obtener las pingües ganancias del pasado", o "el agro no es quien produce la riqueza, es solo parte del proceso". Mirar una parte de ese pasado, y no todo el conjunto, con una arenga ligera sobre "las ganancias", olvidándose de los productores que sufrieron la falta de políticas de contingencia, como cuando la aftosa, o el endeudamiento extremo en dólares, fomentado desde el gobierno de Batlle, pese a las claras señales contrarias a esa política, no hace más que "fogonear" la idea, para la barra, de que todos los productores son iguales. Y eso no es así. ¿Qué tiene que ver la granja, o los apicultores de Salto, que han visto diezmadas sus colmenas por envenenamiento, o los arroceros de Cerro Largo y Treinta y Tres, que abandonan la producción "para pasarse" a la soja, ante la falta de respuesta a sus problemáticas? ¿Vamos a seguir hablando de oligarcas y terratenientes, sin diferenciar, sin discriminar realidades distintas? ¿No se da cuenta la senadora que con ese discurso fácil no hace otra cosa que dejar las "mojarritas" bajo la influencia de los "tiburones", como se desprende de una discusión interna en la dirección de su fuerza política? Es cierto que el agro no produce toda la riqueza del país, pero aporta un buen porcentaje de la misma. ¿Quién produciría "la" riqueza del país? ¿Los funcionarios del estado? ¿Los representantes en ambas cámaras? ¿De dónde salen vuestros sueldos y prebendas, senadores y diputados? Salen de lo que produce, entre otras, la agroindustria, sin dudas. 

Ni qué hablar de las penosas referencias a "los fachos del agro", "los oligarcas", "los terratenientes", a las "4x4" como "un lujo innecesario", o la divertida, sino fuera trágica, alusión a "que repartan la tierra" o se "dediquen a otra cosa", todas afirmaciones realizadas desde una vergonzosa ignorancia, no sólo del tema en sí, sino además de cómo se compone la sociedad uruguaya y del fuerte raigambre democrático que perdura en ella. 

Me remito a las medidas reflexiones del presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, al respecto. Y un enigmático y general twit del intendente canario, Yamandú Orsi, en relación al tema, que afirmaba: "Muchos productores de Canelones la están pasando mal. Quizás esta cosecha de pera y manzana sea de las peores. El campo es alma y motor de mi departamento. Por supuesto que seguimos apoyando a los productores para encontrar soluciones".

Y llegó el 23

En Durazno, los organizadores se prepararon para recibir "decenas de miles" de asistentes. Llegaron a hablar de 80 mil. Ante tal anuncio, el Ministerio del Interior tomó las medidas pertinentes, para evitar atascos en las rutas, y la seguridad de todos aquellos que transitaran por las mismas.

Desde la mañana temprano, se desató la especulación sobre cuántos asistirían y qué sería considerado un éxito y qué un fracaso. Como si fuera un partido de fútbol, unos y otros "se gastaban" sobre los números posibles y sus consecuencias políticas. Indudablemente una presencia cercana al "guarismo original" habría sido un exitazo. 

No fue así. Por el contrario, fueron mucho menos de lo esperado. Lo que derramó, como corresponde al "barrabravismo" instalado, toda la ironía y la ponzoña acumuladas, previamente, ante el temor frente al éxito de los convocantes.

Fueron en el entorno de los 10 mil quienes viajaron hasta el punto de reunión y eso alcanzó para desmerecer la movida.

Lo importante

Del acto en sí, y las oratorias que se desarrollaron, me parece atendible parte del discurso de Blasina, sobre el alto costo energético, sobre el estado de los caminos y carreteras, en algunos casos, de difícil tránsito, sobre el endeudamiento, sobre la necesidad de más acuerdos comerciales para nuestros productos, sobre su reclamo contra "los prejuicios" hacia el sector y su pedido de que "los rurales que son tan uruguayos como los demás", sobre la importancia del sector en la economía del país (carne, celulosa y soja son los tres principales rubros de exportación, agrego), y su percepción al valorar los quince años de crecimiento económico, y el peligro de que se vea afectado por el aumento en el gasto por parte del Estado. 

Parecen planteos razonables, atendibles, que no deben ser rebajados por otros puntos de su discurso que, francamente, no comparto. No puedo compartir la alusión a la "mochila" salarial, pues ese es un derecho adquirido, postergado por años, para los trabajadores rurales y se debe mantener. Tampoco se puede compartir el planteo de aumento del dólar, ni la expectativa de rebajar o quitar el impuesto de la Contribución Inmobiliaria, pero lo demás puede y debe ser atendido, de alguna manera.

De lo planteado en la proclama leída por Landi, ¿quién puede estar en desacuerdo con "rever todos los gastos de asesores, cargos de confianza y secretarios personales que no son esenciales"?. Más aún, si el pedido, según puntualizó el expositor, "implica también a todas las intendencias".

¿Quién puede estar en desacuerdo con "exigir que se suspenda el pago de "partidas que no son necesarias" para los legisladores, como gastos "en prensa, de celular, de representación y de secretarios"?. ¿O con que los legisladores estén obligados a "rendir sus viáticos y devolver los sobrantes"?. 

¿Es descabellado "eliminar las campañas publicitarias del Estado que no tengan fines sanitarios", así como "recortar la flota de vehículos oficiales a la mitad" o "eliminar los costos de alquileres para despachos y oficinas de los organismos" para "acomodarse con lo que se tiene"?.

¿Es un disparate, acaso, pretender "rediseñar" las políticas sociales en salud y educación, buscando "su mayor eficiencia" y con el objetivo de "mejorar la calidad de vida de las familias y desarrollar la cultura de trabajo"?.

Estos aspectos, algunos de los cuáles fueron, en su momento, reivindicados por la propia fuerza política, hoy en el gobierno, (por ejemplo, que los legisladores rindieran cuentas del gasto de los viáticos y devolvieran el sobrante). 

Y la del final me pareció un buen llamado de atención para todo el sistema político: "que presenten propuestas claras de desarrollo del país", algo que muchos venimos reclamando hace tiempo.

De todas maneras, y pese al exceso del final, a cargo del serrano Abella, (que estuvo demás), respecto al tono y al reclamo, que predominó en los antes mencionados, todo gobernante debe escuchar y atender, con cabeza abierta y sensibilidad a flor de piel, lo que un sector fundamental de la economía tiene para decir de su situación y sus intereses, que de alguna manera, son también parte de los intereses de todo un país. 

Lamentablemente, todavía hay quienes se desesperan por demostrar que fue poca gente a Durazno. Y me pregunto: Si en Uruguay hay más o menos 41 mil productores agropecuarios, ¿se puede esperar o exigir una concentración de casi 80 mil personas? ¿Acaso no somos testigos de que la tierra, la producción y el comercio se concentra en menos manos, y mucha de ella ni siquiera es uruguaya?

Estos son compatriotas y bien vale la pena oirlos y apoyarlos en aquello que sea razonable y no signifique renunciar a principios elementales.

 



José W. Legaspi


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