*

Agencia Uruguaya de Noticias
Loading
con firma
Milton A. Ramírez Milton A. Ramírez
El derecho a un proyecto político nuevo
Fernando López D’Alesandro  Fernando López D’Alesandro 
Bolsonaro, nosotros y la contradicción principal de nuestro tiempo
William Marino William Marino
El divide y vencerás
Jorge Aniceto Molinari Jorge Aniceto Molinari
De 1999 al 2019. (Abordando eso gris, que parece la teoría).
Carlos Pérez Carlos Pérez
13 de Diciembre. Aniversario del nacimiento del General Liber Seregni, dos días antes del Plenario Nacional del FA
Juan Santini Juan Santini
Hasta aquí llego mi amor
Esteban Valenti Esteban Valenti
La Alternativa ¿Para qué aliarse?
Fernando Gil Díaz Fernando Gil Díaz
¿Quién no lo conoce a Juan?
José W. Legaspi José W. Legaspi
¿De qué se ríe, excelentísimo expresidente, Dr Julio María Sanguinetti?
Marcelo Marchese Marcelo Marchese
La estrategia para destruir al Sistema
Rodolfo Martin Irigoyen Rodolfo Martin Irigoyen
Carta abierta a veganos, animalistas y afines
Pablo Mieres Pablo Mieres
Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos
Carlos Wuhl Carlos Wuhl
Un mundo se tambalea, pero el malon sionista esta presente
Mireia Villar Forner (*) / Birgit Gerstenberg (**) Mireia Villar Forner (*) / Birgit Gerstenberg (**)
A 70 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos
Jaime Secco Jaime Secco
¿Crear riqueza o acabar con la riqueza?
Juan Manuel Otero Juan Manuel Otero
El Concilio Arim / Miranda y sus ejes temáticos. ¿Academia/sociedad, buenas rela-ciones? ¿Descentralización?
Ana Jerozolimski Ana Jerozolimski
Israel es el único país del mundo libre que tiene terroristas de vecinos
Carlos Vivas; Homero Bagnulo Carlos Vivas; Homero Bagnulo
Preocupación global por el precio de los medicamentos
Juan Raúl Ferreira Juan Raúl Ferreira
Asunción AMLO en México
Luis Fernández Luis Fernández
Malas noticias para Andalucía y toda España
Juan Pedro Ciganda Juan Pedro Ciganda
Árbol sin raíces no aguanta parado ningún temporal
Carolina Cerrano-Fernando López D’Alesandro Carolina Cerrano-Fernando López D’Alesandro
Las Fuerzas Armadas uruguayas y el naciente peronismo
Héctor Musto Héctor Musto
Mis motivos para apoyar a Mario Bergara
Daniel Vidart Daniel Vidart
Caida y redención de la yerba mate
Alvaro Guerrero (*) Alvaro Guerrero (*)
La promesa y la acción en política
Ismael Blanco Ismael Blanco
La belleza
Michael Añasco Michael Añasco
James Jimmy Jones: cobarde hasta el fin
Jorge Jauri Jorge Jauri
La coalición o el optimismo de la razón
Jorge Balseiro Savio Jorge Balseiro Savio
(Ciencia + periodismo) militante = fake news
Jorge Ángel Pérez Jorge Ángel Pérez
Los médicos que hacen suyo el juego del gobierno
Juan Pedro Ribas Juan Pedro Ribas
Que grueso error María Julia
Felipe Michelini Felipe Michelini
El sistema de justicia: una reforma estructural pendiente
Jorge Schneidermann Jorge Schneidermann
Roger Waters, embajador itinerante del B.D.S. La inveterada costumbre de satanizar a israel
Roberto Sansón Mizrahi Roberto Sansón Mizrahi
De la concentración de la riqueza y el poder decisional a democracias plenas
Roberto Cyjon Roberto Cyjon
Preguntas a Roger Waters
Dr Guillermo Chiribao Dr Guillermo Chiribao
Interpretación libre o dirigida de un afiche
Jaime Igorra Jaime Igorra
Sistema Nacional de Inteligencia del Estado (SNIE)
Enrique Gerschuni Enrique Gerschuni
Brasil y nosotros
Ana Rosengurtt Ana Rosengurtt
Expropiación de los derechos humanos en el uruguay del siglo XXI
José Pablo Franzini Batlle José Pablo Franzini Batlle
Brasil. Gracias Artigas
Gerard Cretenze Gerard Cretenze
¿Con qué parte del cuerpo está votando Brasil?
más columnistas



 
banner cablevision 300 x 138
banner argentino hotel 300 x 138
Te encuentras en: Inicio | Columnas | Daniel Vidart

Carta al abuelo Don Pedro Bartzabal Althabe

Daniel Vidart

Don Pedro Margarito, Virgilio de mi infancia,

todavía te veo rodeado por los humos

de los tabacos fuertes liados en el día

que ardían en la tibia penumbra sanducera.

 

Tabaco Passo Fundo, violento, brasileño,

envoltura de chala, doméstica y tundida,

el ojo solitario de un cíclope, sangriento,

se abría y se cerraba al compás del aroma.

 

Tras ese farolillo de lumbre intermitente

succionaba, profunda, tu boca desdentada

y el pelo blanco al rape enredaba los zarzos

de aquella azul voluta de tallo sigiloso.

 

Tenedor de cien libros de negocios ajenos

del lunes hasta el sábado en turnos militares

computabas las cifras, escribías a pluma,

prensabas como uvas las hojas transparentes.

 

Zuberoa era el signo de tu clara memoria,

"pais de bosques tibios", asi lo traducías

al nombre que en euskera caía de tus labios:

acarreando nostalgias me hiciste bertsolari.

 

Cuando el jardín hervía de grillos y luciérnagas

bebías tu Lucera, un suave aperitivo,

mascullabas en vasco, bromeabas en criollo,

alzabas como un tótem la trenzada alpargata.

 

Que lindo era escucharte, abuelo pueblerino,

recitando tus atlas de cartas coloreadas,

los dos en un balcón de dulzona pereza

y tú desovillando memorias de otros mundos.

 

Eran tu amor secreto las regiones de Chile,

de corrido evocabas sus ríos y ciudades,

de visita nos íbamos desde el duro salitre

al mar de trementina que patrulla el Caleuche.

 

Don Pedro Margarito, maestro de los órdagos

ya van cuarenta años de nuestra magia grande,

tú vuelas muerte adentro con alas de arpillera

y yo repaso en vivo tu espectral geografía.

 

Cada nombre que vuelve, cada puerto que asoma,

cada cumbre nevada igual que tu cabeza,

repiten tus vocales, me humedecen los ojos,

entre vascos antiguos transitas, pulcro abuelo.

 

Y como tú, pitando cigarros melancólicos

retorno a viejas noches de uruguayos balcones

y nos vamos alegres, asidos de la mano,

del Norte Grande a Pascua, en medio del Océano.

 

Perfumaban tus cuentos estrellas federales,

te las llevaste puestas en tu ataúd de pino,

gracias por dejarme una, chilena, hospitalaria,

con ella condecoras mi pecho desterrado.

 

Quien diría, don Pedro, que estoy en aquel Chile

que tu relato hurgaba de Arica a Magallanes,

ardía noche adentro el puntual cigarrillo

y tu aliento mezclaba el humo y las palabras.

 

Podría preguntarte muchas cosas, abuelo,

por mi río y su espalda de brillante hojalata

que pulía la piel de los cantos rodados

bajo un cielo benigno, protector de las islas,

 

o por aquel naranjo que yo mismo plantara,

y era como un cosmos de soles congelados,

por la higuera habitual, los laureles gloriosos

o el jacarandá tan bello con su copa florida.

 

Pero apenas te pido que entrepares el vuelo

y oigas la palabra que me trajo a esta tierra

a restaurar los mapas de cromos desteñidos

en la Ligua que tiembla y el Caulin araucano.

 

La palabra terrible, Don Pedro Margarito,

no rima con el debe y el haber de tus números,

si pasó por tu lado, no diste el santo y seña,

yo quise deletrearla: por eso estoy en Chile.

 

Te la digo al oído, escúchala y prosigue,

yo me quedo y la grito con los rotos de América.

 

Santiago de Chile, 1973

 



Daniel Vidart. Antropólogo, docente, investigador, ensayista y poeta.

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias



MVDCMS  Volver arriba    |    Contacto: uypress@uypress.net