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El monstruoso contrato ROU UPM

Marcelo Marchese

12.09.2018

1- El contrato nos obliga a hacer una inversión de tres mil millones de dólares para beneficio de UPM, sin tener asegurado que luego UPM se instale, pues el "contrato" así lo habilita. En rigor, este contrato, no es otra cosa que una trampa para que luego UPM nos imponga peores condiciones, pues si Uruguay no cumpliera en tiempo y forma, UPM no dejará de instalarse, sino que nos impondrá nuevas condiciones.

Si por milagro, cumpliéramos en tiempo y forma, igualmente UPM impondrá peores condiciones, pues luego de haber invertido tres mil millones de dólares o más (¡con absoluta certeza, muchísimo más!) estaríamos atados de pies y manos ante una nueva negociación. Bastaría con que UPM dijera "Bajó el precio de la celulosa" o "nos conviene instalarnos en otro país", para que cunda el pánico entre nuestros gobernantes, viajen a Finlandia para postrarse de rodillas otra vez, y vuelvan con muy malas nuevas. Esas son las reglas de juego del mundo de los negocios. Business is business.

2- Este contrato es desastroso porque invertiremos para llevar a cabo este proyecto, mucho más de lo que invertirá UPM, recibiendo un 0% de las acciones, es decir, no obtendremos ninguna ganancia, habiendo invertido más que nuestro "socio". Para colmo, no sólo no obtendremos ganancias, sino que regalaremos agua y nutrientes, recibiendo a cambio agua contaminada y tierra estragada para siempre.

3- Cuando se lleva a cabo una inversión extranjera en un país, el país debería cobrar impuestos a la inversión extranjera que, en este caso, obtendrá 800 millones de dólares anuales de ganancia, pero resulta que UPM no pagará un sólo peso de impuestos. Sólo considerando el IRAE e IRPF que hubiera aportado esta segunda planta de UPM, los impuestos que ellos ahorran y nosotros regalamos, en 30 años, alcanzarían la cifra de 8000 millones de dólares. Tres veces más de lo que, supuestamente, ellos invertirían. Por otra parte, los 4000 millones de dólares que dijeron que invertirían, fueron mentira, y también son mentira los 2500 millones que dicen ahora que invertirán, cosa demostrada por la inversión que acaban de llevar a cabo en Finlandia para una planta similar, la cual les costó 1250 millones de dólares.

4- Nos comprometemos a construir las vías de un ferrocarril para uso exclusivo de UPM, que irá desde su planta en el Río Negro hasta el puerto de Montevideo. Perderemos a lo largo de 18 años por esas vías, un mínimo de 2300 millones de dólares, y serán diseñadas por los técnicos que designe UPM, a los cuales pagaremos el sueldo. Ningún otro productor podrá usar el ferrocarril operado por UPM. Para llevar a cabo esas vías, deberemos expropiar 663 padrones, dejando a sus propietarios con sus campos partidos al medio, es decir, con sus aguadas de un lado de la vía y sin tener acceso a ellas. Estos 14 trenes diarios a una velocidad de 100 kilómetros por hora, partirían pueblos e incluso sería necesario construir un doble muro, complicando la vida de toda esa gente incluso al ingresar a Montevideo. Como si esto fuera poco, si cinco de todos esos trenes que viajarán por mes, se demoraran más de quince minutos, UPM no pagará el canon correspondiente por el uso de las vías.

5- Nos comprometemos a reforzar puentes que ya estamos reforzando a beneficio de UPM, pues esos puentes tienen que soportar sus camiones trizorras, que portan un tonelaje prohibido al resto de los camiones del país. Además, nos comprometemos a arreglar carreteras e incluso a darle a UPM un camino para uso exclusivo.

6- Nos comprometemos, durante 20 años, a comprar a precio excesivamente elevado, todo el resto de la energía eléctrica que genere UPM. Actualmente Uruguay tiene sobrante de energía eléctrica y cuando consigue mercados, exporta. La tendencia mundial es a la baja del precio de la energía eléctrica. Es difícil calcular exactamente la pérdida que deberá ser soportada por el bolsillo del contribuyente, pues no sabemos cuánto bajará esta energía en el futuro, pero con certeza serán varios miles de millones de dólares.

7- Nos comprometemos a asignarle a UPM una zona franca en el puerto, lo cual significa un enclave libre de impuestos, para lo cual habrá que desplazar a otra empresa, pagando los correspondientes daños y perjuicios y nos comprometemos a profundizar el dragado del puerto, con los costos correspondientes.

8- Nos comprometemos a pagar de nuestro bolsillo el viaducto en Montevideo, para que pueda pasar por debajo el tren de UPM.

9- Nos comprometemos a subir un metro la cota del embalse del Rincón del Bonete, lo cual significa que el agua se desplazará por la superficie de tal manera, que perderemos 10.000 hectáreas y además, le diremos adiós a las playas de San Gregorio de Polanco y a los ingresos que genere su turismo.

10- Mientras prohibimos a los productores rurales bombear agua del Río Negro para su ganado y cosechas, y mientras le cobramos la correspondiente tarifa de OSE a cada vecino, le regalaremos un mínimo (¡más!) de 125 millones de litros de agua por día a UPM, lo mismo que consume una población de casi un millón de habitantes y UPM devolverá a un ya contaminado Río Negro, un mínimo (¡más!) de 106 millones de litros de efluentes por día, que son cualquier cosa menos agua, en caso contrario, la reutilizaría. Para tener una idea de la contaminación que generaría, si mencionamos un sólo factor, el fósforo, principal responsable del proceso de eutrofización, y si atendemos a los propios informes de UPM, devolverá 213 kilogramos de fósforo al día, elevando el porcentaje de fósforo del río, de 130 mcg por litro, a 195, cuando el máximo admitido por la DINAMA es de 25.

11- Nos comprometemos a dar celeridad a los trámites de permisos ambientales que necesita UPM para su propaganda en Europa. Dar celeridad significa no analizar los daños ambientales, en particular, desde que el gobierno y la oposición son los principales impulsores nacionales del proyecto ROU UPM.

12- Los acuerdos laborales que imponga UPM, se convertirán en leyes para todos los trabajadores del país, lo cual quiere decir que UPM se convertirá en legislador del Uruguay. A su vez, en el caso que tengamos un problema cualquiera con UPM, el problema no se resolverá en los tribunales de la República, sino en el CIADI, bajo dominio del Banco Mundial, es decir, de UPM.

13- Los programas de estudio de las escuelas técnico profesionales de los departamentos cercanos a la planta de UPM, serán intervenidos por UPM, lo cual quiere decir que no la República, sino UPM, determinará la formación de nuestros estudiantes.

14- Durante la fase de construcción de la planta, UPM podrá perforar el terreno para extraer agua de nuestros acuíferos.

15- Le daremos a UPM, además de la zona franca del puerto, una gigantesca zona franca donde instalará su planta de celulosa y su planta elaboradora de productos químicos, pues UPM trabaja con insumos producidos por UPM. También se provee, en amplísimo porcentaje, de su propia madera, ya que es propietaria de 200.000 hectáreas que van en aumento y es la segunda latifundista del país, inmediatamente después de Montes del Plata. El canon pagado por esa zona franca, ni siquiera alcanzará para costear el "control" que nuestra República debe hacer de la contaminación producida por UPM. Las inversiones forestales de UPM, también serán comprendidas en la zona franca.

16- El contrato le permite a UPM crear una compleja ingeniería jurídica integrada por diversas empresas propiedad de UPM, con el exclusivo objetivo de "arreglar" su contabilidad.

17- El contrato amplía a 30 años, la zona franca de la planta de UPM en Fray Bentos, que viene operando desde hace diez años.

18- El contrato aumentará nuestra deuda externa, es decir, debemos agregar a los costos por vías de ferrocarril y todo lo demás, los intereses que emanen de los préstamos que pediremos.

19- El contrato viola de forma flagrante la Constitución de la República, primero que nada, por haber sido negociado de forma confidencial y luego, por haber sido firmado por funcionarios que no tienen potestades para ello. El contrato ruinoso viola la Constitución todo un largo camino hasta llegar a la violación de las autonomías departamentales y a la violación inaudita que significa regalarle a la trasnacional, la potestad de dictar nuestras leyes y nuestros programas de estudio.

Estas son algunas de las monstruosidades del contrato aceptado por nuestro sistema político, sin embargo, si estas condiciones se moderaran, igualmente los efectos de una tercera planta de celulosa serían nefastos, pues a la postre, sólo se trata para la trasnacional, de llevarse gratuitamente agua, recursos de la tierra y sudor, camuflados en forma de pasta de celulosa. Una tercera planta de celulosa extendería aún más el monocultivo de eucalipto, con los elocuentes daños a nuestra agua, a nuestra biodiversidad, a nuestra tierra empobrecida para siempre y a nuestra cultura rural, pues el monocultivo de eucalipto y el latifundio asociado a él, desplaza gente del campo, generando taperas, cierre de escuelas, hospitales, comisarías y sociedades civiles. El monocultivo de eucalipto eleva el precio de la tierra, agregando problemas a los innumerables problemas que, como espada de Damocles, se ciernen sobre los pequeños y medianos productores rurales.

Habida cuenta de la comprobada corrupción de los gobernantes de los países vecinos, y habida cuenta de los sonados casos de corrupción en nuestra República, es dable imaginar que en todo tipo de negociaciones y emprendimientos llevados a cabo en secreto o de forma poco cristalina, los cuales mueven miles de millones de dólares, pueda haber una fuga lesiva para nuestros intereses.

Si en función de los 300 puestos directos que generará la tercera planta, invertiremos más de tres mil millones de dólares, eso significa que cada puesto nos saldrá un mínimo de diez millones de dólares ¿Qué otras cosas más benéficas podríamos hacer y cuántos puestos generaríamos, con cada uno de esos diez millones de dólares?

La acelerada concentración de recursos que llevan a cabo las trasnacionales, arruina las culturas nativas, incluyendo en este concepto de cultura, todas las creaciones de los países, desde las Repúblicas, hasta los conocimientos y técnicas de sus trabajadores. La erosión de esas culturas, desbroza el terreno para futuras invasiones de las trasnacionales, pues la capacidad de resistencia de una nación, deviene de sostener sus tradiciones, las únicas que harán posible pensar el futuro. La cultura es la resistencia y esperanza de una nación.

Ahora, yendo a nuestros hechos, el contrato demencial tiene sin embargo medio punto a favor, hasta la decisión final de inversión a cargo de UPM, Uruguay puede desistir de él sin pagar ninguna multa, alcanza con un simple aviso por carta a la trasnacional. Por ese motivo, estamos elevando una Petición al Poder Ejecutivo, para que desista de este contrato despreciable.

Pedimos a todos aquellos que estén de acuerdo con el espíritu que alienta estas palabras, que las hagan suyas y las propalen por todos los medios imaginables, para el bien de los habitantes actuales y futuros de nuestra República.



Marcelo Marchese

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias



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