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Señores: así, NO.

Adriana Marrero

13.09.2018

Hace un par de días, el actual Presidente de la República, Tabaré Vázquez, actuando en Consejo de Ministros y en el marco de sus competencias constitucionales, decide sancionar al Comandante en Jefe del Ejército, Sr. Manini Ríos, por un conjunto de apartamientos a sus deberes de abstenerse de emitir juicios públicos sobre cuestiones políticas. Tabaré Vázquez, sin duda alguna, actuó dentro del orden jurídico que Manini Ríos violó.

Sorpresivamente, pasando por alto el andamiaje institucional que garantiza nuestros derechos y nuestra democracia, un conjunto de voces se alzó, desde la derecha, -sí, exclusivamente desde la derecha- para cuestionar la decisión del Presidente de la República, e incluso para manifestar su apoyo al evidente apartamiento de Manini Ríos de las obligaciones a las que está sometido por el cargo que ocupa.

Señores, así, no. La democracia y las instituciones, se defienden por encima de cualquier otra consideración. Y si por alguna debilidad ideológica o inclinación autoritaria, uno decide apartarse del ordenamiento republicano que garantiza la libertad y seguridad de todos, tiene que considerar, con cuidado, las consecuencias que para su partido o su sector -ya que le tienen sin cuidado los derechos ciudadanos- tendrán las declaraciones que realicen públicamente sobre el asunto. El oportunismo político y la avidez por marcar distancias con el actual gobierno, pensando en cosechar un puñado de votos, más allá de la debilidad moral que puedan mostrar, bien podrían convertirse en un boomerang que se vuelva en contra de quienes lo esgrimen. Pero, además, es una imperdonable falta de respeto a todos los ciudadanos democráticos del país. Por eso, así, no.

Sr. Sanguinetti. Así, no. No menosprecie a Manini Ríos, atribuyéndole la ingenuidad de exponerse inadvertidamente a la posibilidad de que Tabaré Vázquez lo sancionara, y no insulte nuestra inteligencia atribuyendo a nuestro Presidente la intención de "humillar" al ejército, cuando se ha mostrado más que paciente ante todas las inconductas de Manini. El Presidente, que puede lo más, puede lo menos, y no sólo tiene el derecho, sino el deber de sancionar a quienes se apartan de la conducta propia de su rango. ¿No cree que su juicio será leído, por los más, como de quien viene, es decir, de quien negoció con la dictadura militar una salida que le convenía personalmente, despejando su camino a la Presidencia de contendores más apegados a la institucionalidad, la justicia, y al castigo a los delitos de lesa humanidad cometidos por el terrorismo de estado? ¿Existirá todavía la derecha a la que dirige usted sus discursos? ¿O ya habrá pasado, como ironizaba César Aguiar, a votar en el reino de los cielos? ¿No percibe que sus consideraciones lo alejan de la imagen de socialdemócrata liberal que alguna vez pretendió construir hacia el exterior? ¿No percibe que nos recuerda a todos su ardorosa defensa a la impunidad de quienes torturaron, secuestraron, traficaron niños, mataron y desaparecieron? ¿No le es evidente que con sus declaraciones no sólo erosiona la autoridad del Presidente Vázquez, sino la institucionalidad democrática que tanto dice valorar? ¿No se da cuenta de que sus declaraciones, tan afines al ejército, realmente hacen temer sobre sus intenciones democráticas de vuelta a la política?

Sr. Novick. Así, no. ¿Qué verdad nos dice Manini Ríos? ¿Que la reforma que estudia el Parlamento va a igualar al personal del ejército con los demás uruguayos? ¿Que un soldado con 20 años de antigüedad no va a tener causal jubilatoria cuando se retire a los 48 años? Sr. Novick: ¿Qué uruguayo tiene causal jubilatoria a los 48 años con 20 años de antigüedad? ¿Jubilarse a los 48? ¿En qué mundo vive usted? ¿Es verdad que, en el futuro, los retirados militares ganarán menos que en el presente? ¡Afortunadamente! Y no lo digopor resentimiento o por ninguna emoción negativa, sino porque hay muchos otros uruguayos que necesitan jubilarse después de haber trabajado el doble de tiempo, y hay otros uruguayos que necesitan alimentar a sus hijos, y otros que necesitan sanarlos, y otros más que necesitan jubilarse o recibir una pensión después de una vida laboral de mayor sacrificio y productividad. ¿Por qué hemos de privar a tanta gente pobre y trabajadora de sus derechos, cuando otros gozan de privilegios? ¿Por qué sólo habla del personal subalterno y no de las astronómicas sumas de los retiros de los oficiales? Su "verdad", realmente, me es irrelevante, y en todo caso confirma la convicción de los progresistas sobre lo que es necesario hacer: terminar con los privilegios y cumplir con el mandato de que todos somos iguales ante la ley. Me preocupa, sí, la cortedad de miras, el amor a los uniformes, o el poco apego democrático que demuestra el líder del "Partido de la gente".

Sr. Lacalle Pou, Sr. Larrañaga, Sr. Botana, y Sr. García. Así, no. ¿Le hace falta al Partido Nacional recordarle a la ciudadanía su apego a las armas y a los levantamientos armados en contra de los gobiernos democráticamente electos? ¿Le hace falta recordar a los uruguayos que los sectores institucionalistas y democráticos, ya no pesan dentro del "Partido de las Leyes"? ¿Hace falta que nos recuerden que ya no hay wilsonistas entre ustedes? ¿Piensan cosechar de acá, algún voto de algún resentido, o desilusionado del FA, sin darse cuenta que los indignados lo que quieren es más democracia, y no menos? ¿Son ustedes los que juntan firmas para "vivir sin miedo", cuando nos muestran con tanta claridad que es a ustedes, a su partido, y a su filiación castrense a los que debemos temer? ¿No perciben que, si algún frenteamplista contrariado pensaba en votarlos por primera vez, las palabras de apoyo a Manini les recordará la larga e infame historia de sumisión entusiasta de "El País"y de demasiados adherentes blancos a la dictadura militar más cruel de la historia uruguaya? ¿No es ese, el mismo diario que ayer titulara a primera plana que el generalato apoya a Manini Ríos, como si eso no fuera una invitación a empoderar a una fuerza que sólo debe obedecer y callar? ¿Ustedes quieren gobernar? ¿O piensan entregar el gobierno, luego de obtenido, a alguien más? Curiosa manera de "vivir sin miedo", la que proponen.

Sr. Mujica y Sr. Orsi. Así, no. Podrán confundir a alguna gente; podrán confundir a mucha gente; podrán confundir a muchísima gente. Pero no a toda la gente. Una vez más, los combatientes contra la democracia unen sus voces, y lo que es peor, sus acciones, en contra de la vigencia plena de la institucionalidaddemocrática y su funcionamiento, a la que sólo han llegado a ver como un simple medio para llegar al poder, pero nunca como la garantía contra todas las formas de autoritarismo. La derecha se reconoce por sus afinidades y por sus acciones, no por sus etiquetas, o por los lugares que haya logrado infiltrar. La derecha se reconoce por su preferencia por la fuerza y por los fusiles, por el amor a la lucha armada y los ejércitos, por su desapego a la Constitución y a las autoridades democráticamente electas. No es ninguna sorpresa la coincidencia con ciertos blancos, con algún colorado, con Manini y sus subordinados, como no lo fueron todos los actos de complicidad y ocultamiento de esas verdades que los uruguayos democráticos todavía necesitamos saber, y de esas justicias que nos falta impartir. No es ninguna sorpresa que no hayan cambiado nada, y sigan prefieriendo, como siempre, a las armas por sobre las leyes. Que pasen por ser gente de izquierda es uno de esos misterios que tendrá que dar que hablar a muchos politólogos y sociólogos, pero no por mucho tiempo más.

Así sí, Sr. Presidente. Así sí, Tabaré. Aunque las sanciones a un subordinado del ejército no necesiten explicación alguna, como nadie le pide explicación a Manini sobre las múltiples sanciones que habrá aplicado a sus subordinados a lo largo de su carrera castrense. La autoridad que usted ejerce es la que le hemos dado los uruguayos. Y así se debe ejercer. Con claridad y firmeza. Mejor antes que después. Mejor a la primera insubordinación que después de varias. Pero mejor hacerlo que no. La izquierda, la de verdad, lo apoya. Los liberales, los de verdad, los amantes de las libertades constitucionales, lo apoyan. Así, sí.

Mientras tanto, Manini Ríos, todavía no destituido, como debería estar, sigue haciendo alarde de su poder. Habla para su tropa. Desafía demasiadas veces a su superior, el Presidente de la República. Se mete con el Parlamento y critica a un Ministro, desautorizándolo. Acepta la benévola sanción que él mismo provocó a fuerza de irrespeto, y desde el enorme escenario que se le fabricó, da órdenes a Botana y a todos los que se les subordinan para que no lo esperen, para que no hagan manifestaciones, y ellos, obedientes, acatan. Como si esto fuera poco afirmó, como si fuera importante, su adhesión a la democracia.

Y luego hay que escuchar cómo, sesudos analistas políticos, vienen a coincidir en que, ya que Manini dice respetar las instituciones, la democracia no corre peligro. Ah. Claro. Así que la institucionalidad, depende de Manini.

¡Qué tranquila me quedo!

 

Adriana Marrero

adrianauypress@gmail.com



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