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Haddad, Bolsonaro y el futuro de Latam y el mundo

Dr. Federico Arregui

15.10.2018

La primera etapa del acto eleccionario en Brasil ya es historia, trayendo consigo el regocijo de algunas pocas figuras políticas de nuestro continente, incluido Uruguay.

Otros en cambio, con más reflejos y visión en nuestro país, tomaron distancia del insuceso, avizorando tal vez las consecuencias que tendría el afianzamiento en el poder de este siniestro personaje y quienes estén detrás, no solo en Brasil sino en todo el continente ( ¿ y por qué no en el mundo todo dada la importancia superlativa de este país-continente ?), dada la importancia geopolítica de dicho país.

Las cosas por su nombre, más allá de que el candidato de referencia, se convierta o no en el futuro presidente brasileño.

No creo que el último sport publicitario donde intenta hacerse ver como un político tolerante resulte creíble; los hechos y sus propias palabras demuestran que se trata de un neo fascista, machista, misógino, homófobo, racista, clasista, y que además, añora la época de la dictadura cívico-militar, mejor dicho, sueña con volver a aquellos años.

Este presidenciable ya anunció que las carteras ministeriales clave estarán en manos de militares. Ha realizado una permanente apología del odio y de la violencia, incitando a ella tras sus discursos extremistas e intolerantes, contra la comunidad LGTBI, indígena, afro-descendiente, partidos políticos opositores, y en definitiva contra todo el que no comparta su ideología.

Desprecia a la mujer, a quien quiere retrotraer a la función de madre y ama de casa, sometida a la autoridad del hombre, una pieza servil a su proyecto de dominio. Llegó a agredir verbal y físicamente a una diputada, empujándola y degradándola como mujer, diciéndole que "no merecía" que él la violara porque era muy fea.

En fin, la casuística abunda e ilustra acabadamente sobre el perfil de este individuo.

No obstante debe repararse en que el triunfo de tal candidato, significará para Brasil un retroceso en todo aspecto, no solo en los derechos conquistados sociales, laborales, etc., sino también la aniquilación de un estado laico, sin respeto a la opinión del otro, ni a la libertad de cultos, ni a la legítima opción del agnóstico, todos ellos pasarán a ser enemigos del sistema.

Todo aquel que piense por sí mismo y se oponga a la visión de país y de sociedad ideada por este megalómano estará condenado. Como él mismo dijo, las minorías deberán inclinarse ante las mayorías o en caso contrario estarán condenadas a desaparecer. Y en este plano no estarán ajenos los pueblos originarios indígenas, ni la población afro-descendiente, ni por supuesto, la comunidad LGTBI.

La mujer que pretenda emanciparse, ascender, y ocupar cargos jerárquicos tiene mucho que perder. Poco puede esperarse de un primer mandatario que realizó comentarios sexistas sobre su propia hija. Sí, desdeñó públicamente a su hija por su condición de mujer, enorgulleciéndose en cambio por ser padre de cuatro hijos varones, lo que sí considera un gran logro personal...

Tampoco hace falta agregar nada más sobre el perfil de un individuo, que reivindica ya no solo la dictadura militar sino la tortura misma, enalteciendo también, públicamente, al torturador de un ser humano que fue nada menos que una mujer, Dilma Roussef, electa presidenta de su país. Esto, resulta independiente de que la víctima haya sido una ex presidenta, lo que no hay que perder de vista es el punto medular: este candidato es ferviente partidario de la tortura. Claro, reparando en que según su visión, el error de la dictadura fue haber torturado y no matado.

"Pavada de vecino" se muda al barrio...

Los analistas extranjeros observan que la fortaleza de este candidato se sustenta básicamente -aunque no exclusivamente-, en tres pilares que son, el poderío económico de los grandes latifundistas y capitalistas, el brazo de cierto sector fanático de la iglesia evangélica y el apoyo militar.

Los primeros, deseosos de volver a la época de la supresión de derechos de los trabajadores con el rédito que ello implica a sus intereses; los segundos, que con una operación "lavado de cerebro" a personas de cierto perfil psicológico y socio cultural, escasa o nula educación, aportan un importante caudal de votos; los últimos, que "trabajan" con ahínco en la restauración, bajo lo que denominan "nueva democracia", al punto de anunciar que han tendido puentes con fuerzas armadas de otros países.

La frutilla en la torta es el anuncio de intervención militar en Venezuela, lo que lejos estará de traer paz al continente.

¿O es que acaso cree este ex militar que no va a haber respuesta?. ¿Realmente piensa que otras potencias se van a cruzar de brazos?. Por cierto, hace un tiempo escuché al periodista argentino Jorge Asís parafraseando a Maradona, en una frase que puede significar mucho más de lo que aparenta: "los otros también juegan. . .", solo que en la hipótesis anunciada, se instalaría un peligroso juego de poderes que podría involucrar a varios actores.

Cabe preguntarse si habrá paz en Latinoamérica y desear fervientemente que así sea, esperando que no ocurran desbordes. Ocurre que los megalómanos tienden a creer que todo lo pueden, sin medir las consecuencias de sus actos. La historia se ha encargado de demostrar que esto es así, sin embargo, parece que muchos no han aprendido, o bien desconocen, las implicancias de las teorías racistas, de la dominación, y el odio.

Precisamente, se han desatado en Brasil crímenes de odio y violencia extrema contra periodistas, dirigentes sociales, afro-descendientes, gays, mujeres golpeadas, amenazadas de muerte y de violación, al punto de grabar a una jovencita una esvástica. Todo ello recuerda los años nefastos del nazismo en Alemania, una violencia que comenzó con actos puntuales y que fue incrementándose hasta niveles harto conocidos.

En otro orden, no menor, el fuerte proteccionismo que impregnará la economía brasileña, no ofrece un panorama más alentador.

El candidato en cuestión ya expresó que entablará relaciones comerciales con países mejores que Brasil y no peores, lo que ha prendido las alarmas en la Argentina, su principal socio en el MERCOSUR.

Creo que con este anuncio, resulta oportuno preguntarse sobre el papel de Uruguay en el marco de este tratado.

Si ya teníamos problemas junto a Paraguay, no hay que ser muy avezado para darse cuenta del futuro que nos aguarda como socio menor del MERCOSUR, con la visión y proyecto de país al que se encamina Brasil.

Representativas figuras del espectro político nacional, repararon en las gravosas consecuencias que el triunfo de Jair Mesías tendría para el Uruguay e incluso se ha señalado -simbólicamente por supuesto-, que desde Uruguay no iba a ingresar "ni un tornillo" al país fronterizo.

¿Será el fin del MERCOSUR?. ¿Será posible una reestructuración del mismo?.

La importancia geopolítica del país más grande de América del Sur, cuyas fronteras delimitan con las demás naciones del continente a excepción de Chile, conlleva a preguntarse sobre el futuro de nuestro país ante el desafío que implica la integración regional, y el desequilibrio de fuerzas tras un posible triunfo del neofascismo en Brasil.

No será tarea fácil, ni para Martínez, ni para Lacalle Pou, quienes se presentan a la fecha como los posibles presidenciables en el Uruguay, entablar cualquier tipo de relación con el presidente brasileño que se viene.

 

Por contactos: federicoarregui07@gmail.com

 





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