Yo soy gay,  ¿cree usted que mis padres debieron golpearme para evitar que lo fuera?".

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¿Con qué parte del cuerpo está votando Brasil?

Gerard Cretenze

28.10.2018

Un minuto y 30 segundos atrás Ellen había llegado al despacho de Bolsonaro y luego de una tensa pero cortes introducción donde le refirió porqué estaba allí y de qué quería hablar con él le disparó a boca de jarro "Yo soy gay,  ¿cree usted que mis padres debieron golpearme para evitar que lo fuera?".

Los lectores saben que Ellen estaba utilizando una idea del propio candidato para interrogarlo.  El futuro presidente de Brasil se revolvió en su asiento y respondió rápidamente "No voy a mirarla y pensar: creo que es gay".  Parece una respuesta evasiva y da para una innumerable cantidad de interpretaciones psicologéticas sobre Bolsonaro, pero veamos qué más contestó. "Usted es linda, si fuera un cadete de la academia militar y la viera en la calle le silbaría, porque es muy bonita". La mirada de Ellen fue mudando hacia el estupor del estilo que solo puede explicarse con esa expresión rioplatense que dice: "me estas jodiendo". 

A esta altura de mi relato parece indispensable situar dicha entrevista. Se trata de un reportaje realizado para el programa  "Gaycation" por  la actriz canadiense Ellen Page    en 2016, cuando aún no estaban tan popularizadas las concepciones de Bolsonaro.  Me he preocupado por validar los documentos que estoy utilizando para estas reflexiones.  La nota de Ellen tiene sobradísimas credenciales para ser tomada en serio, además de que fuera difundida nuevamente por National Geographic durante este mes de octubre de 2018.  En esa línea quiero decir, que no creo que la traducción de la mayoría de las versiones en español de la palabra "linda" dicha por Bolsonaro sea correcta. Él dijo "simpática", cuyo   significado es igual que en español.  Parece tonto que me ocupe de este matiz, pero la idea es ser objetivo o al menos intentarlo al extremo de lo absurdo, poniendo sobre la mesa crudamente la responsabilidad que tenemos como receptores, ante la enorme cantidad de información apócrifa, mal intencionada y falsa que recibimos todos los días, venga de donde venga. 

II

Cuarenta y ocho horas después de la primera vuelta electoral en Brasil, y mientras gran parte del mundo miraba absorto el respaldo que obtenía Bolsonaro, un profesor de filosofía brasileño intentaba explicarlo. El académico publicó en sus redes un posteo que se viralizó rápidamente con una crítica feroz al PT y a toda la izquierda brasileña, y un mensaje interpretador de lo ocurrido dirigido al mundo y a la parte de la ciudadanía que aún no puede entender lo que pasó. En resumen dice cosas como estas: "A imensa maioria dos eleitores do candidato do PSL (Bolsonaro) não é machista, racista, homofóbica nem defende a tortura".  Es importante retener lo que va implícito.  El doctor en filosofía Gustavo Bertoche Guimarães egresado de la Universidad estadual de Río de Janeiro y docente en la UNIG no podría utilizar tal formulación sobre los electores brasileños si esos no fueran los rasgos más típicos de las ideas de Bolsonaro.  Estoy seguro que nadie se sorprendió por esta definición de los votantes hecha por contraposición. Entonces podemos decir que si en algún momento de su campaña, Bolsonaro ensayó una estrategia para desmarcarse de esta imagen fracasó rotundamente. Aunque muchos pueden pensar con razón, que hizo todo lo contrario.

El profesor Bertoche dedica la mayor parte de su publicación a reclamar autocrítica.  Es un enfoque saludable y respetable siempre.  Pero no es esa parte de sus afirmaciones la que interesa a este artículo,  sino éstas: "As mulheres votaram mais no Bolsonaro do que no Haddad. Os negros votaram mais no Bolsonaro do que no Haddad. Uma quantidade enorme de gays votou no Bolsonaro.."  Digamos que esto no es tan extraño.  Quiero decir,  la historia de la democracia está plagada de ejemplos donde sectores de la ciudadanía votan contra sí mismos.  Lo que sí resulta menos frecuente es que elijan un candidato que abiertamente dice que los desprecia.  Como verán, cito a Bertoche en su idioma original intentando ser consecuente con el propósito de aproximación extrema a la fidelidad de sus expresiones.  Pueden verificarlo ingresando a las redes sociales del profesor, que también fueron levantadas por varios portales de relevancia internacional. 

III   

Cuando Ellen aún no salía de su asombro ante el piropeo de Bolsonaro, que no le imprimía a su respuesta el mismo compromiso intelectual que ella puso en la pregunta, él arremetió "Cuando era joven había pocos...gays".  Los puntos suspensivos aparecen en todas las leyendas de las traducciones en  español como en inglés y describen brutalmente la dificultad que Bolsonaro tuvo para pronunciar la palabra  "gays", tanto que la inflexión de su voz la hizo casi imperceptible.  Luego continuó "...con el pasar del tiempo,  las libertades, drogas,  la mujer también trabajando,  aumentó bastante el número de homosexuales". Cabe consignar que lo escribí tal cual lo dijo,  es literal,  no está editado ni me preocupé por mejorar la sintaxis de la  frase.  A partir de aquí comienza un esgrima verbal donde Bolsonaro postula la teoría de la  "anormalidad" de la opción gay y defiende la idea de los correctivos (apremios físicos) a los hijos para desestimular ese comportamiento anormal,  Ellen lo enfrenta diciendo que justamente esa es la concepción que produce prejuicios y odio. Por último, Bolsonaro utiliza la antiquísima visión que reduce la cuestión a lo biológico reproductivo y sentencia "creo que usted se aleja de la normalidad...usted y su compañera para procrear necesitan de nosotros los hombres heterosexuales".  Y finaliza intentando conciliar "no quiero pelear con usted,  ni yo la transformaré en hetero ni usted a mí en homosexual".  Entonces Ellen cerró la entrevista con un mensaje que nunca sabremos si Bolsonaro llegó a entender, ella dijo:  "como una persona gay, si yo puedo hacer que usted se sienta mejor con ese miedo que parece tener...no quiero que sea gay una persona que no lo es".

 

 

 

IV

Repito que la publicación del profesor Bertoche tiene varios pasajes de reflexiones agudas sobre la historia  política del Brasil de los últimos años, que intentan dar respuesta a lo que está sucediendo en estos días,  pero he tomado de modo antojadizo las partes que eran necesarias para este artículo. Por otro lado, la nota de Ellen Page por lo punzante nos aporta desde un lado tal vez más emocional, una mirada durísima sobre un aspecto particular de las concepciones de Bolsonaro.  Mi elección fue totalmente deliberada, porque nos permitió ver al candidato en acción en una plataforma de video-entrevista, realizada por una periodista no especializada y fuera de la campaña electoral.  He tratado con muchísimo esfuerzo de no entrometer demasiado mis juicios en estas reflexiones, creo que no lo he logrado del todo.  Pero ya es hora de hacerlo. 

En un momento de su posteo el profesor Bertoche, con cierto enojo,  porque siente los acontecimientos políticos de los últimos años como un fracaso personal o de su generación dice, "E não, não está havendo uma disputa entre barbárie e civilização".  Esa es su afirmación. Y yo concuerdo, sí y solo sí esa fuera la respuesta que nos diera un votante de Bolsonaro a la pregunta: ¿usted votó a favor de la barbarie?.  Probablemente todos responderían que no. Pero si la pregunta fuera dirigida a analizar las consecuencias objetivas del resultado electoral la respuesta es otra.  Estoy convencido de que  Bolsonaro es menos civilización y mas barbarie.  Lo dramático o trágico es que sus votantes no fueron engañados acerca de las concepciones recalcitrantemente retrógradas de su candidato. 

Esto nos lleva de la mano a la última idea que arroja Bertoche en su publicación, que no es otra que la imagen que terminó inspirando estas reflexiones. Dirigiéndose con bronca en su alegato crítico a la izquierda o al progresismo brasileño, y para ayudarlos a entender el voto castigo lanza la siguiente exhortación: "É hora de utilizar menos as vísceras e mais o cérebro, amigos".  Genial.  Siempre es mejor una buena combinación de tripas y de neuronas. Ahora bien, visto la orientación mayoritaria del voto en la primera vuelta,  alguien quiere responder ¿con qué parte del cuerpo está votando Brasil?

 

Gerard Cretenze

 



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