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Navegantes: Democráticos, libres, y de izquierda

José W. Legaspi

03.11.2018

Navegantes: Democráticos, libres, y de izquierda

Mientras algunos amigos (y otros "no tanto") se preocupan si tenemos brújula y timonel, los navegantes emprendemos un desafío con libertad, y definiciones claras: Somos demócratas y de izquierda.

Claro, entiendo que no es fácil aceptar el desprendimiento, el alejamiento, y mucho menos, si éste parte de la crítica y el señalamiento de errores y horrores, que se acumulan desde hace tiempo y han socavado el imprescindible funcionamiento democrático y fraterno de aquél proyecto en el que creímos y aportamos lo mejor de nuestras vidas, llamado Frente Amplio.

Estos amigos, sinceros y fraternos, cuestionan dicho alejamiento, con argumentos que comprendo, pero no acepto. Son amigos de esos "probados" en la vida, en la militancia, y me merecen, además del afecto, el mayor de los respetos. 

Por eso trataré de intercambiar, de debatir, desde las limitaciones que puede provocar el afecto, sin perder de vista la importancia de sus opiniones. Y porque ustedes, pese a estas desavenencias, son compañeros. de aquellos "no tanto" ya nos ocuparemos en su momento.

Primero que nada, coincidimos en la situación que vive esa fuerza política: el "aparato" dominado por el PCU y el MPP que aplasta toda iniciativa renovadora; los "atornillados" a las sillas del poder (que los hay y muchos, que dependen del que el FA siga ganando hasta por sustento personal y que han perdido toda "iniciativa cuestionadora"); la negativa a discutir a fondo los temas vinculados a las inconductas de  Sendic y De León; la negativa a integrar comisiones investigadoras; el fracaso en los temas cruciales de enseñanza y seguridad,  consecuencia de políticas sociales fallidas; el inmovilismo político del partido y del gobierno, que hacen la plancha olímpicamente; la falta de apoyo a la investigación científico-tecnológica; el desesperado apoyo acrítico a cualquier inversión extranjera, sin tener en cuenta sus consecuencias sociales y ambientales a mediano y largo plazo; el estancamiento casi absoluto en DDHH; la mirada "para el costado" y la falta de condena a Venezuela. En fin, estos amigos coinciden con "los navegantes" en el diagnóstico. Incluso afirman, junto con nosotros, que el FA dejó de ser una fuerza de cambios progresista que piensa en el bienestar actual y futuro de los uruguayos, para transformarse en un Partido que gobierna, y que tiene, como único objetivo, mantenerse en el gobierno por el gobierno mismo, para gozar de los privilegios del poder y de los cargos.

Por si fuera poco, además, al igual que los navegantes, se reconocen "seregnistas" y defensores de las mejores tradiciones éticas y morales, que constituyeron, de la mano del general, la impronta, la diferencia a la hora de gestionar y administrar los fondos públicos, por ejemplo. 

Entonces, sinceramente, ¿la opción, cuál es? No queda muy claro que proponen estos "indignados" que no se van. Claro, aprovechan, de paso, para "establecer" una "verdad imbatible", según las palabras de estos buenos amigos: No hay, no existe "alguien capaz de liderar, como lo hizo Seregni en su momento, un movimiento partidario de alternativa", en el entendido de que es "fundamental" la existencia de "un líder" o dirigente "que sintetice el sentimiento popular".

Una o dos acotaciones sobre este "importante punto". Primero, pretender que surja naturalmente un Seregni en el siglo XXI, que encabece, dirija o "sintetice el sentir popular", parece un anhelo muy noble, pero no deja de ser igualmente inocente, a tal punto que podría llegar a provocarme ternura, si no fuera un reflejo condicionado, pero muy arraigado, por lo visto y leído, de la época en que las estructuras partidarias eran verticales y se necesitaba "del líder" para comenzar a andar. 

Una lástima esperar que esto suceda, en momentos que la política pensada en vertical es rechazada, tanto por aquellos que militamos en el siglo pasado en estructuras verticales, (marxistas, marxistas-leninistas, o cómo el lector desee etiquetar), como por quienes comprobaron que tales dirigentes le han hecho tanto daño a la política en general, y a la izquierda, en particular. Y pienso, solamente, a modo de ejemplo, en los Vázquez, los Mujica y los Astori. Pregunto a estos nostálgicos del liderazgo clásico: ¿eso es lo que los mantiene pegados al Frente Amplio? ¿Hasta cuando "van a esperar" por el salvador mesías? ¿Piensan que en este actual Frente, con esos "tres popes", puede "surgir" alguien con las características que pretenden, como Seregni? y para terminar, con todo respeto, ¿alguien en su sano juicio piensa que alguno de los 4 actuales precandidatos es "ese líder"?

Y si se responden positivamente estas preguntas, ¿alcanza con eso para afirmar que "hoy por hoy, cualquier intento fuera del FA, está condenado de antemano al fracaso"? Se me ocurre pensar, por un instante, que además de esperar un mesías, se convirtieron en pitonisos o profundos y sesudos "analistas del seguro fracaso ajeno", sin poder observar, mirar, o por lo menos, sentir, lo que merodea a vuestro alrededor. ¡Cuán cierto aquello ver la paja en el ojo ajeno, al tiempo que se ignora la viga en el propio!

Pero no conformes con cuestionar el "necesario liderazgo que represente a las masas", que, como nos anuncian, no existe en Navegantes, a continuación dejan caer todo el peso de su temor, su inseguridad y su endeble perspectiva política. Afirman, que "no hay espacio para un movimiento de izquierda" que se distinga del FA o UP. E ironizan, cosa que me encanta, sobretodo porque imagino la voz, la mirada y las manos, temblorosas y húmedas: "Se va a decir, ¿somos como el FA, creemos en lo mismo, pero no vamos a permitir un Sendic o un De León?"

No queridos amigos, nosotros somos de izquierda, somos democráticos (ustedes mismos argumentan que el FA ya no lo es), tratamos de rescatar valores republicanos y éticos, que nos diferenciaban de los PPTT desde la fundación del Frente, en el 71 (ustedes mismos reconocen que eso ya no es así), no queremos cualquier inversión a cualquier precio (¿alguien puede dudar que el convenio firmado para UPM2, difícilmente lo hubiera firmado aquello que definen como derecha?, con tantas concesiones ante los reclamos de la empresa, que parecían interminables), queremos un gobierno que actúe durante todo el período que le toque gobernar, y no como este, que anuncia 18 meses antes de terminar su tiempo, lo que hará a partir del 2 de marzo de 2020, y no se apuren, vamos a proponer aquello que nos parece vital para corregir y mejorar lo hecho.

¿Ustedes pretendían que tuviéramos un programa acabado, de gobierno, antes de gestar este nuevo movimiento? ¿ustedes harían eso? seríamos muy mala leche si tuviéramos confeccionado un programa antes de crear Navegantes, seríamos unos inescrupulosos oportunistas, unos mezquinos, cosas todas estas que nos dirían, estoy seguro, si lo presentáramos.

En cuánto a decir o no, lo que entendíamos se debía corregir, ¿se saltearon las columnas de Esteban Valentí, señalando los horrores y errores, y proponiendo alternativas? ¿ya se olvidaron, cuando en pleno gobierno de Mujica, ante la sucesión de manejos sin ton ni son en la economía, el Tano propuso al FLS que debía renunciar el equipo económico a integrar el gobierno? ¿ya se olvidaron que recurrían a Esteban cuando empezaba a picarles la indignación? 

Evidentemente algo pasó y está muy claro.

Y créanme que los comprendo. Todos pasamos, en mayor y menor medida, por lo mismo. El temor, la duda, a tomar una decisión que va contra la mayor parte de nuestra historia personal, es muy dura. Nos confronta con nosotros mismos, nuestros anhelos, nuestros sueños, los de toda una generación que enfrentó la dictadura, enarbolando ideas de izquierda, y creyendo que el socialismo estaba a la vuelta de la esquina.

Comprobar que nunca llegaríamos a la esquina, y que aquello que nos motivaba no existía, nos dejó a merced de los oportunistas, de aquellos que exigimos ingresaran al FA, "para tener a toda la izquierda unida", y se han convertido en los destructores de esa herramienta que tanto costó, en vidas, enfermedades crónicas, tortura y desapariciones.

Comprobar que "compañeros" de aquellos años se convertían en corchos, en obsecuentes a ese oportunismo, es tan duro como todo lo demás.

Amigos queridos, no les voy a decir lo que tienen qué hacer. No corresponde, porque los sigo respetando y admirando, por que los conozco y los conocí en esos años oscuros, cuando los vínculos se hacían tremendamente fuertes. Pero exijo lo mismo. Lo mismo que doy, a dos manos, para los miles de compañeros y amigos, honestos y valientes que comparten estos sentimientos y siguen pensando que "desde adentro" o "al lado", de ese cuerpo corrompido y necrosado que es el FA, puede volver a nacer la esperanza.

Nosotros, los que nos fuimos, los que sufrimos lo mismo que ustedes, tomamos esta decisión, conscientes de los riesgos, de las dificultades, de las trabas que se nos van a poner por delante. 

Pero, ¿saben una cosa? Volver a sentir la adrenalina del riesgo, de apostar todas las fuerzas a algo nuevo, que rescate aquél espíritu, bien vale la pena.

Dennos tiempo. Tendremos propuestas, marcaremos la cancha, en lo posible, desde esos mismos principios y valores que compartimos: la democracia interna, la defensa de la República, el trabajo y el estudio, basados en el sacrificio, como forma digna y noble de alcanzar logros personales y colectivos, las políticas sociales efectivas, y la ética y la honestidad para combatir la inseguridad y la delincuencia, la justicia social y la redistribución de la riqueza como ejes para una mejor sociedad uruguaya, y la condena a la represión de los gobiernos "progresistas" de venezuela y Nicaragua. 

No nos apuren, no tenemos apuro, aunque entiendo el vuestro por ver soluciones a todos estos problemas. La generación de esos contenidos se hace en colectivo o no se hace, y sabemos todos que no es fácil, que cuesta.   

Unos nos fuimos, otros se quedan, todos en absoluto derecho de un ejercicio de libertad política que brinda la democracia, la vida dirá quién tuvo razón, pero la vida hace más de 35 años nos dijo que somos compañeros y amigos. Eso debería ser suficiente.

 





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