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¿Qué hace esta foto en el PIT-CNT?

Ana Jerozolimski

05.11.2018

Yo pensaba que en una central obrera, lo principal es velar por los derechos de los trabajadores. Claro que ante todo, cuando del PIT-CNT se trata, de los trabajadores uruguayos. Pero digamos que hay conciencia internacional por consideraciones morales, y se mira también hacia afuera, también a la situación de los trabajadores en otros lares del planeta. No está mal.

Quizás no responda a la causa por la que se creó la central sindical, pero digamos que es una muestra de empatía. De acuerdo a esta lógica, me parece que habría que preocuparse ante todo por los cercanos, por ejemplo por la situación de los trabajadores venezolanos, debido a  la terrible situación en su país. Pero no, al PIT-CNT -así dan a entender algunas de sus iniciativas últimamente-le preocupan los palestinos. 

Esta vez, aunque reconozco que me cuesta, dejo de lado el análisis de la terminología política que ha acompañado algunos pronunciamientos de cara a la visita de Roger Waters y durante la misma. Y la euforia con que se recibió en la central obrera a este multimillonario que no me consta que done nada de su riqueza a los más necesitados, la dejo a los sicólogos.

En estas líneas, lo que intento plantearme es cuál es la lógica detrás de la foto que ilustra esta nota. ¿Qué hacen remeras apoyando al BDS-la campaña de boicot contra Israel- en la central obrera uruguaya? Pero no me refiero solamente a lo inaceptable política y moralmente del hecho que se apoye una campaña de boicot contra un Estado soberano amigo de Uruguay. No es una discrepancia con tal o cual política del gobierno de turno, sino un boicot al Estado de Israel. Eso de por sí es inmoral. Pero aquí a lo que voy esta vez es a la consideración práctica: ¿en qué ayudan los boicots a los trabajadores? Lo único que hacen es reducir sus posibilidades de trabajo y por ende de mantener dignamente a sus familias.

 

 

En realidad, en el PIT -CNT lo saben. Ese es el problema. Que aquí están actuando no en base a los principios que deben regir a la central obrera ni a la lógica, sino a consideraciones foráneas que derivan de motivaciones negativas.

Cuando en el 2016 el secretario de Derechos Humanos de Fuecys, el sindicato del comercio, publicó una exhortación a no consumir productos israelíes, el Secretario Ejecutivo del Pit-Cnt se desvinculó del mismo. Aclaró que apoya la creación de un Estado palestino. ¿Qué tiene que ver? Yo también apoyo la creación de un Estado palestino. Llamar al boicot de Israel no es precisamente una forma de promoverlo más rápidamente. Dicho sea de paso, Israel podría haber comenzado hace décadas a ser vecino del Estado palestino, si los árabes no hubieran frustrado su fundación al atacar a Israel apenas se creó, echando así por la borda la resolución 181 de la ONU que llamaba precisamente a la creación de "un Estado judío y otro árabe". Con tal de impedir que nazca Israel, no les importó que tampoco nazca ese otro Estado árabe, que hoy llamaríamos palestino. Pero no es sobre la historia que escribimos hoy.

Volvamos a la ilógica que desde el Pit- Cnt se llame al boicot.

Tal como hemos recordado estos días en otra nota, hace algo más de un año tuvimos la oportunidad de entrevistar en Israel a una delegación del Pit-Cnt que visitó Israel invitada por la Histadrut, la Confederación General de Trabajadores: el Presidente Fernando Pereira, el  encargado de Relaciones Internacionales Fernando Gambera, Fabio Riverón de Fuecys y Tatiana Antúnez. Con los tres primeros hablamos sobre el tema del boicot al que justamente Fuecys había llamado.

Estas fueron las lógicas declaraciones que formularon ante nuestro micrófono:

Fernando Pereira: "Yo las experiencias que he visto de boicot han sido todas negativas. Porque quién paga finalmente no es el que tiene el capital, que de alguna manera u otra, va a reorientar su problema. El que lo termina pagando es el eslabón más débil, que no se puede mover, que lo único que tiene es su trabajo como centralidad de vida. Si el trabajo para los trabajadores es el salario, es el orgullo de poder llevar el fruto de su trabajo a su casa y compartirlo con su familia, es el trabajo de su esposa, es la construcción de una familia alrededor de una situación".

Fernando Gambera: "Cuando nosotros hemos planteado uno de los temas más cuestionados, los colonos y el muro, quienes han estado con nosotros nos han dicho que opinan lo mismo que nosotros. Entonces, cuando vos te planteás [un boicot] sería injusto que tomemos una medida que termina repercutiendo y siendo dura con quienes piensan igual que nosotros. En Israel nos pasó lo mismo que en cualquier otro país: encontramos gente que opina igual que nosotros y gente que no.  Nos gustaría convencer a estos últimos. El boicot no es el camino".

Fabio Riverón: "Con ese llamado que se volvió a hacer al famoso boicot a productos que vienen de Israel a Uruguay, como movimiento sindical nos estamos poniendo en contra quizás de los intereses de los trabajadores organizados en Israel. Uno se encuentra acá con que también en cierta medida se está poniendo en contra de los trabajadores organizados en Palestina, si el verdadero fin de esto es tratar de solucionar ese conflicto que tienen en realidad.  En una de las jornadas que tuvimos nos hablaban de que 4.000 trabajadores de Palestina pasan diariamente para trabajar en Israel, entonces uno se pregunta: ¿si yo genero una situación de boicot, a quién favorezco, a quién perjudico?  La instalación de los dos Estados y la construcción de una paz que dure en el tiempo, ese es el objetivo. Ir a un boicot, ¿ayuda a esa construcción? No."

 

¿Y entonces?

¿Qué ha cambiado?

¿Qué tiene que ver el llamado a apoyar al BDS, la campaña de boicot contra Israel, con los principios que deben regir al  Pit-Cnt? Nada.

 

Llamar a boicotear a Israel traiciona lo que debe ser el alma de una central obrera. Y muy especialmente cuando se trata de Israel, donde la Confederación General de Trabajadores (Histadrut) vela también por los intereses y derechos de los trabajadores palestinos en territorio israelí. No sólo de los trabajadores árabes israelíes, lo cual es obvio, sino de los palestinos de Cisjordania, que tienen inclusive derecho a ser miembros de la Histadrut.

Un ejemplo concreto, de muchos que podríamos dar. La Histadrut tiene un acuerdo sin precedentes con la Federación General Palestina de Sindicatos, que determina que 50% de la cuota de atención sindical de los trabajadores palestinos  empleados legalmente en Israel,  es transferido directamente a la federación, simplemente para fortalecerla y aportar al respeto a los derechos de los trabajadores.  Esto no existe en otras partes del mundo. En ninguna otra parte un país transfiere dinero por obreros de otro a los sindicatos del país del que provienen. Eso lo hace solamente la Confederación General de Trabajadores de Israel por los trabajadores palestinos.

Podríamos simplemente atribuir motivaciones oscuras y sentimientos indeseables a quienes abrazaron la idea de imprimir esas remeras expuestas en la foto que nos llegó de adentro del Pit-Cnt. A quienes festejaron felices la llegada de Roger Waters y su show de horror anti israelí disfrazado de preocupación por los palestinos a los que no aporta absolutamente nada. A quienes demonizan desde la central obrera al único país de Oriente Medio que respeta los derechos de sus trabajadores.

Pero quizás sea mejor exhortarlos a recapacitar. A pensar un poco. Quizás todavía haya tiempo para que quieran escuchar lo que Pereira, Gambera, Riverón y Antúnez vieron con sus propios ojos en Israel. Eso no va contra el apoyo a la creación de un Estado palestino sino todo lo contrario.



Ana Jerozolimski



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