Para algunos teóricos vivimos en una tiempo de pospolíticai. 'pos' es más que un prefijo de moda para crear términos un poco carentes de originalidad, es el espíritu de superar la propia lógica positiva de nombrar las cosas por lo que son, sino más bien por lo que no quieren ser.

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La pospolítica y el pos Uruguay ¿que se viene?

Álvaro Guerrero (*)

09.11.2018

¿Pospolítica u otra política?

Para algunos teóricos vivimos en una tiempo de pospolíticai. 'pos' es más que un prefijo de moda para crear términos un poco carentes de originalidad, es el espíritu de superar la propia lógica positiva de nombrar las cosas por lo que son, sino más bien por lo que no quieren ser.

En lo personal prefiero la pregunta de Subirats título de una de sus obras: 'Otra Sociedad, ¿otra política?'i porque me parece más digerible, pero va en gustos.

Volviendo al tema, 'pospolítica' no quiere decir que exista un descreimiento generalizado en las instituciones democráticas, no se trata de eso, ni tampoco de la crisis de legitimidad del gobierno, del parlamento, o de los sindicatos, hecho que debería llevarnos a una profunda auto crítica, el término 'pospolítica' habla de la superación de 'la política' como herramienta para resolver los problemas de vivir juntos.

Si el problema fuera de desconfianza, se podrían ensayar alternativas cambiar alguna cosa para intentar recuperar la credibilidad institucional o por lo menos dejarle la conciencia tranquila a quienes gobiernan al intentarlo, pero si dejamos de creer en la política, sólo queda 'hacer la mía', 'exigir una solución que me sirva', y 'que se salve quien pueda'.

En tiempos de pospolítica, las ideologías y los discursos ya no interpelan, no congregan, no movilizan, las identidades colectivas ya no se construyen desde lo que somos, porque perdemos la capacidad de vernos reflejados en los otros, al decir de Byung-Chul Han (un profesor coreano que da clases de filosofía en EEUU y que esta de moda) la forma en que estamos viviendo nos lleva a la inexorable exclusión de los otros.

El otro deja de ser un compañero o un enemigo, alguien con quien sumar fuerzas o un agonista contra quien luchar, el 'otro' simplemente deja de existir para mi, y en el peor de los casos pasa a ser un obstáculo para lograr lo que quiero.

Y en Uruguay ¿ qué será de nuestros partidos políticos ?

¿Como nos pegan estos cambios a nosotros, país de profunda y enraizada cultura política si los hay? Podrá no ser inmediato este escenario que describo, pero seguro será el capitulo de la serie que sigue y no se necesitará suscripción a Netflix para verla.

Los partidos pospolíticos, evidentemente ya no serán los partidos modernos tal cual los conocemos, sean estos de ideas o de tradiciones, de élites o de masas. Serán degradados a una esfera de menor importancia y menor visibilidad, la publicidad política trabajada quedará demodé y la comunicación política una ciencia sin objeto de estudio.

Los políticos actuales con sus caducos manuales de homo vidensii y sus egos gigantes, recurrirán a a psicólogos especializados en recuperación de la autoestima y cursos especializados en desarrollo de la capacidad de escucha y el dialogo es mucho más que el eco de mi propia vos.

En los partidos políticos nuestros, el proceso de transformación hace tiempo se inició, podríamos decir que 'la exclusión de los otros' es práctica sistemática y habitual.

Y entonces ¿ qué perspectiva de otra política tenemos ?

En Uruguay, nos duela aceptarlo, somos (incluso la izquierda) conservadores y orgullosos, por eso nos cuesta probar nuevas formas y tenemos algún problema con la autocrítica.

Pero si seguimos así, ¿Cuantos seguirán haciendo política en el Uruguay del mañana? Si no hay diferencia entre un partido político y una maquinaria electoral ¿ cuánto nos saldrá la Democracia? , y si nos olvidamos que deliberar es antes que nada, reconocer la parte de verdad del otro, ¿ cuántos expertos y asesores vamos a necesitar para construir un gobierno eficiente ?

¿Que harán todos los que están subidos a la élite de turno, penosa parodia de lo que alguna vez fueron los exponentes de la lucha de ideas en el Uruguay previo a la dictadura, cuando por fin se den cuenta que no hay comité que logre convocar a nadie si el poder no se distribuye, si la responsabilidad no rinde cuentas, si no se invierte el sentido de para quien estamos haciendo política.

Nuestros partidos si quieren sobrevivir en un mundo pospolítico, deberán convertirse en movimientos sociales, construir poder impulsando acciones políticas originales y diversas, existir más allá de las campañas electorales manteniendo la autonomía de los elencos gobernantes y a la vez, reconstruir su capacidad de influir en las políticas públicas.

Si no dejamos de ver a las personas como votantes, o en el mejor de los casos, militantes buenos para realizar tareas voluntarias pero sin otras capacidades, si no valoramos los distintos conocimientos y la política como espacio deliberativo, si no damos señales claras de evitar la consagración en el poder de los mismos, votando leyes de rotación obligatoria en puestos de poder, si no construimos leyes serias de transparencia y seguimos creyendo que el financiamiento de los partidos es un tema complejo para ser explicado a todos, si no dejamos de ser ambiguos con los deshonestos y seguimos llenando los cargos políticos con amigos, muy fieles pero incapaces, la pospolítica nos pasará por encima.

Más allá de los discursos actuales, orquestados cada vez más con datos huecos sobre la audiencia, más allá de la foto del candidato que se nos ofrece como si fuera un shampoo nuevo a elegir por su capacidad de dejarnos el pelo mejor que nunca, 'otra política' en Uruguay, no sólo es posible sino también urgente y necesaria.

 

Alvaro Guerrero (especialista en participación digital)

tifoideo, «Zizek Pospolítica», Devenidos contra-estrategia (blog), 21 de marzo de 2012, https://tifoideo.wordpress.com/2012/03/21/zizek-lo-pospolitico/.

iJoan Subirats, Otra Sociedad, ¿Otra Política? (Barcelona: Icaria Asaco, 2011).

iiGiovanni Sartori, Homo videns: la sociedad teledirigida, 1a ed. edition (Madrid: Taurus, 2012).





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