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(Ciencia + periodismo) militante = fake news

Jorge Balseiro Savio

22.11.2018

Nos referimos a un "reportaje" del militante antiforestal/industrial Víctor Bacchetta hecho a su compañero de militancia Daniel Panario en el portal Sudestada.

Como introducción, nos permitimos citar la conocida regla 80/20 de Pareto.  Esta aplica por partida doble a las noticias truchas (fake news) que circulan en redes sociales: el 80% revelan su carácter trucho con una simple googleada, y el 80% de los lectores no chequean la veracidad de lo que leen.

En ese contexto el tal “reportaje” arranca reiterando la melodramática referencia de millones de metros cúbicos de agua que utilizan las plantas de celulosa, cual si fuera un dato ambiental relevante en el marco de los miles de millones de litros diarios que circulan por el río Negro y que terminan en el mar sin mayor uso en tanto agua dulce.  Cuando además no es tal caudal dato para ninguna regulación ambiental en el planeta, como tampoco para la ciencia, se trata de “verdura” para intentar asustar vaya a saber a quién, o arrancar el aplauso fácil de acólitos ignorantes.

Luego el artículo apunta al modelo hidrodinámico aplicado por el Ingeniero Ismael Piedra-Cueva en el estudio de impacto ambiental de la nueva planta de celulosa, y para criticarlo aprovecha a recordar que Panario además de ingeniero agrónomo, es grado 5 y tiene un “Doctorado en Gestión de Agua”.  Yendo al currículum de Panario publicado por la ANII, vemos que en realidad es un “Doctorado en Tecnología Ambiental y Gestión del Agua” luego de una maestría de “Conservación y Gestión Del Medio Natural” y en ambos casos la tesis versó sobre “Sistema de clasificación de paisajes para Uruguay, Herramienta para la planificación y conservación”.  Una reiteración que parece un leit motiv en la trayectoria académica de Panario, como ocurrió con la tesis de suelos de Céspedes Payret, refritada más de una vez en distintas publicaciones científicas internacionales hasta una década después, -el autoplagio-, una práctica que en el ámbito académico es considerada falta de ética.  En resumen la gestión del agua no era el eje de su tesis magistral/doctoral ni mucho menos la modelación hidrodinámica.  Es más, la producción académica de Panario no registra antecedentes en modelación hidrodinámica, su currículum señala como “Áreas del conocimiento: Ciencias Naturales y Exactas / Ciencias de la Tierra y relacionadas con el Medio Ambiente / Ciencias Medioambientales”.  El doctorado que posee es de una universidad fundada en 1996 por el gobierno regional de Andalucía, posicionada 77 del ranking CSIC a nivel de España y 4072 a nivel mundial.  Sin dudas loable que Panario haya accedido a sus 71 años a la maestría y a los 74 al doctorado.  Más allá que la cita como doctor en “Gestión del Agua” califica como una boutade importante.

Ahora bien, el artículo calla respecto a la formación académica del Ing. Piedra-Cueva la cual es pública.  Piedra-Cueva es Ingeniero en Recursos Hídricos de la UNL de Argentina, con un doctorado en la Universidad de Grenoble 1 (segunda universidad francesa según el CSIC, 315 a nivel mundial y fundada en 1339) en “Mécanique des Milieux Géophysiques et Environnement” a sus 35 años de edad.  Bacchetta, calla también –tenemos derecho a pensar deliberadamente- que Piedra-Cueva además de haber sido Decano de la Facultad de Ingeniería y Director del Instituto de Mecánica de los Fluidos e Ingeniería Ambiental, es también grado 5 y tiene más de treinta años de experiencia registrada, como docente, investigador y consultor en modelación hidrodinámica.

En estos casos los legos lo poco que podemos hacer es mirar los currícula.  Si se trata de un tema de modelación hidrodinámica, y de un lado hay un grado 5 ingeniero hidráulico, con doctorado en el tema en su juventud y treinta años de experiencia en el tema, y del otro tenemos a un grado 5 ingeniero agrónomo doctorado en paisaje hacia el final de su carrera, y sin producción académica en el tema, sencillamente no da para comparar.  Ni que decir que un no especialista sugiera que un ingeniero hidráulico con treinta años de experiencia en modelación hidrodinámica no sabe distinguir flujo turbulento o efectos de temperatura, -al punto de atribuirle ignorancia- resulta poco serio y profesional, para decirlo suavemente, más cuando se acompaña con ejemplos infantiles y risibles.

Risible es incluso la cita al trabajo de Diana Míguez, que según Panario “demuestra que la pluma del efluente de la planta de UPM aparece a por lo menos dos kilómetros y medio del lugar de descarga”. Míguez no demuestra nada sobre la pluma porque ese no es el foco de su estudio, no hace más que citar el estudio hidrodinámico presentado a la DINAMA para la planta de celulosa de Fray Bentos (página 142), que fue hecho –vaya coincidencia- por el Dr. Piedra-Cueva, usando el mismo modelo que Panario rechaza.  Una vez más, muy poco serio el planteo de Panario.

Luego Panario vuelve a dar por sentado que el gran tema son los disruptores endocrinos, algo que supuestamente se sabe desde 1994.  Obviamente en ese año no había plantas de celulosa de escala mundial en Uruguay, o sea se trataba de otras plantas y de otra tecnología.

Y acá vuelve a citar erróneamente a Míguez, que en su estudio no prueba absolutamente ninguna correlación entre el efluente de la planta de celulosa de Fray Bentos y los efectos de disruptores endocrinos.  Quienes sí estudian a fondo el tema y con conclusiones definitivas, son investigadores de la propia Facultad de Ciencias, un estudio continuo de más de una década que Panario no puede ignorar por ser integrante de la misma Facultad.   Citamos textualmente su informe de 2017:

“A lo largo de todo el período de monitoreo, no se han encontrado diferencias estadísticamente significativas entre las concentraciones de los compuestos tóxicos analizados entre las zona de referencia y las áreas aguas abajo de UPM S.A., con la única excepción de la concentración de fito-esteroles, la cual es menor en las zonas receptoras que en la zona de referencia. Todo esto sugiere que las fluctuaciones en las concentraciones de estos tipos de contaminantes no son atribuibles a los efluentes de UPM S.A., ya que no existe aumento en la concentración de contaminantes en la zona receptora inmediata (Fray Bentos) ni en la zona receptora lejana (Las Cañas).”

“En su gran mayoría, las concentraciones de sustancias potencialmente tóxicas para la biota halladas, se encuentran al mismo nivel que las concentraciones registradas en estudios de línea de base, como son los casos de metales pesados, AOX, ácidos resínicos en bilis y fito-esteroles en agua y bilis, o incluso en menores concentraciones que en dicho período. Por ejemplo como ocurre en el caso de los ácidos resínicos en agua y dioxinas en músculo de peces. Como excepciones, podemos mencionar las concentraciones de dioxinas y cloro-fenoles en agua y cloro-fenoles en peces, habiéndose registrado mayores concentraciones en el período de monitoreo luego de la puesta en marcha de UPM S.A. (2007-2017) en todas las áreas por igual.”

Está clarísimo, no hay impacto atribuible a la planta de celulosa ni de disruptores endocrinos ni de dioxinas, a las cuales supo hacer referencia Bacchetta hace una década en su libro “El Fraude de la Celulosa” que bien podría haberse llamado “El Fraude de Bacchetta”.

Por último Panario, que tampoco es experto en tratamiento de efluentes –lo que no es óbice para que opine de tratamientos adicionales-, demuestra que no leyó el Estudio de Impacto Ambiental presentado, el cual señala claramente que la planta de tratamiento de efluentes de la nueva planta de celulosa “constará de un tratamiento de tipo biológico por lodos activados y se complementará con una unidad de tratamiento con precipitación de fósforo mediante la adición de cal” una tecnología que según informa DINAMA (R/DN/0230/15 de 22/05/2015) ya fue incorporada en la planta de Fray Bentos en 2015 y que ha sido patentada en Finlandia y en Uruguay (FI127631 y UY36459) producto de investigaciones de expertos finlandeses y uruguayos.  O sea que estamos ante una tratamiento adicional para reducir el fósforo, con una tecnología desarrollada al efecto, unos límites más exigentes y en este caso el fósforo tendrá un impacto menor al 1% de lo que ya trae el río: sencillamente irrelevante.  Más irrelevante cuando la forestación por reducir la erosión y no usar fertilizantes reduce el fósforo a cursos de agua en mayor cantidad de lo que emite la planta.

En resumen, Panario y Bacchetta nos tienen más que acostumbrados a manejar información errónea.  Tanto tiempo en la misma actitud, tanta negación de estudios hasta de la propia Facultad de Ciencias o del experto con más reconocimiento académico nacional e internacional en el ámbito de la hidrodinámica de Uruguay como el Dr. Piedra-Cueva, que tenemos fundamentado derecho a asumir que más que ignorancia, es una deliberada intención de difundir fake news.

El resto,.. el resto es silencio.

 

Jorge Balseiro Savio



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