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La estrategia para destruir al Sistema

Marcelo Marchese

11.12.2018

Toda estructura tiene su prehistoria, su historia y su final. La prehistoria del Sistema es la prehistoria de la humanidad, pues el Sistema no es ahumano. Domina a la humanidad, pero surge de los miedos de la humanidad y esa función animal, el miedo, constituye su prehistoria.

La historia del Sistema anuda ese miedo con la crisis alimentaria de la prehistoria, que llevó a unas tribus a esclavizar otras para hacerlas trabajar la tierra. Esas tribus fueron en un principio sólo dominadas por la fuerza y con el tiempo se convirtieron en el pueblo. La estructura de ideas del Sistema nace de la primera rebelión, cuando los esclavistas descubrieron que la mejor manera de dominar al vencido es aculturarlo, destruir su cultura, lo que deja al hombre inerme para luego sustituir su mundo de ideas por las ideas funcionales al Sistema.

La crisis alimentaria de la prehistoria llevó a la agricultura, al control del grano, a la esclavitud, al nacimiento del Estado, las ciudades, la contabilidad, la escritura y llevó a la ruptura de la concepción por la cual el hombre era uno con el universo, lo que implica decir que era uno con las plantas, los animales y los dioses.

Los cambios operados en el cielo, prueban en el mapa de la humanidad los cambios operados en la tierra. El Dios o en rigor, La Diosa que a todos nos integraba, dejó paso a las religiones teocráticas y a la postre, al monoteísmo, que aplica como una losa sobre el hombre un Destino preestablecido.

El Sistema, como indica su prehistoria, se asienta en el miedo, es el miedo el que construye los ejércitos, las armas, las cárceles y las murallas y sobre ese miedo se asientan las tres ideas pilares del Sistema.

La primera idea es que el hombre es malo por naturaleza. La segunda dice que lo que existe no puede ser de otra manera. La tercera afirma que si cambiáramos lo que existe, el Sistema se restituiría con mayor fuerza.

La eficacia de estas tres ideas se basa en las prodigiosas dosis de verdad que revisten, pues cuanto mayor dosis de verdad reviste una mentira, mayor es su poder de convicción.

Sobran ejemplos de la maldad del hombre, pero la frase se revela falsa pues si el hombre es malo por naturaleza, con toda evidencia también es bueno por naturaleza y las cimas de amor que ha alcanzado el hombre, los sacrificios inenarrables que ha asumido el hombre por amor a la humanidad, superan con creces la mayor maldad pergeñada ¿Cómo un hombre, en una sala de tortura, mientras le anuncian que le van a amputar un miembro, sólo abre la boca para maldecir al mal, para no traicionarse a sí mismo y traicionar a sus hermanos?

Si lo que es, es, afirmar que no puede ser de otra manera parece verdadero, pero si lo que existe no puede ser de otra manera ¿por qué machacar con ideas para dominarnos, por qué gastar tanto en publicidad, en escuelas, en universidades, en políticos y en falsos profetas? El Sistema sabe que allí hay una falla y todo el tiempo un ejército de funcionarios del Sistema intenta tejer sobre esa falla y en ocasiones, falla sobre la falla y ocurren las revoluciones. Si lo real no puede ser de otra manera ¿a qué atacar e intentar defenestrar a todo aquel que ataca al Sistema? ¿A qué ocultar lo que dice con el sello de la locura?

Toda revolución vivió lo que llevó restaurar la contrarevolución, aunque la restauración fuera llevada a cabo por los primitivos revolucionarios. No importa qué agente la hace, lo que importa es el poder de seducción de la cultura del Sistema para penetrar incluso entre los revolucionarios y llevarlos a abandonar aquello que les permitió tomar el poder y de esa manera, revertir el significado de la peligrosa palabra que los define. La nueva cultura que trae la revolución no ha tenido el poder suficiente para luego de dar el primer paso, iniciar un nuevo mundo. No ha podido, a la hora de tomar decisiones, imponerse como la manera más eficiente de construir la nueva vida. Toda revolución fue un inusual empuje democrático, las revoluciones fueron los verdaderos momentos de esplendor de democracia en la Historia civilizada.

Si el Sistema se estructura sobre tres pilares, la estrategia para destruir al Sistema se erige sobre los tres pilares opuestos.

El hombre es infinitas cosas por naturaleza. Todo lo que existe como vida de la humanidad es creado por la humanidad. Una revolución contra el Sistema triunfará sí y sólo sí lleve su método hasta el final y jamás pierda su fe en el poder de la humanidad.

La revolución puede triunfar si al mismo tiempo es una revolución de las consciencias, la revolución sólo triunfa si lo emancipa todo.

Surge ahora la pregunta crucial ¿qué hacer? ¿cómo llevamos a cabo nuestra estrategia? Para responder, veamos cuáles son los propósitos del Sistema en el inicio de una nueva era, la tercera fase larga de expansión de lo que llamamos capitalismo, la estructura que el Sistema ha construido en los últimos mil años.

El Capital se define por una ley ineluctable, la concentración de riqueza en tanto incrementa la enajenación del hombre. En esta nueva fase, el Capital viene por el espacio del hombre y por el tiempo del hombre antes de devorarlo definitivamente.

En el inicio del Capital, en la llamada por la Academia Baja Edad Media, la conquista del espacio significó la revolución agraria que se apropió de los bosques, del lugar de refugio político, económico y cultural de los hombres. En la segunda fase de expansión del Capital, en el Renacimiento, el Capital se apoderó de continentes. En la tercera fase de expansión, el Capital viene por nuestros recursos naturales, por nuestra tierra y por los principales rubros de nuestra economía, como paso previo a dominar todos los rubros de la economía.

Como en sus dos fases anteriores de expansión, el Capital viene por nuestro tiempo, lo que significa arrasar nuestras construcciones culturales, resultado del tiempo, para destruir nuestra capacidad de resistencia. Cuando el Capital compra una tierra para forestar y destruye los cascos de estancia que fueron construidos en esa tierra, se está destruyendo la obra del hombre en el tiempo, y cuando se impone forzosamente la bancarización, cuando todo nuestro dinero pasa por el banco, se opera el definitivo control de nuestro tiempo, pues el dinero es el símbolo supremo del tiempo del Sistema.

Sin espacio y sin tiempo donde resguardarse, el Sistema devorará al hombre y el testimonio estremecedor de lo que se avecina, es la ciencia creando hombres en laboratorios, hombres que serán creados sin sexo para el Sistema. Más que ninguna otra cosa, debemos ponernos en guardia contra ese enseñar de dientes del Sistema cuando dirige su operación siniestra contra nuestra biología.

Nuestra biología es nuestra última verdad y la verdad debe ser desnaturalizada para que el Sistema imponga su verdad, la verdad que nunca se dice, la verdad que se convierte en verdad sin palabras, la verdad que se convierte en verdad por imposición de los hechos del Sistema.

La verdad debe ser desnaturalizada, es decir, negada. La verdad del Sistema es que la verdad no existe, lo que lleva a desnaturalizar el poder de la palabra que enuncia la verdad.

La palabra pasa a ser una cosa arbitraria, cuando la palabra es una creación natural del hombre, el hombre que nombra porque percibe la esencia de la cosa. El Sistema se asienta en un conjunto ordenado de palabras que niegan el poder de la palabra a través del lenguaje, nacido para imponerse sobre la palabra y sobre la lengua.

Si el Sistema se estructura en función de palabras, reveladas esas palabras el Sistema desnuda su debilidad. Nuestra estrategia se erige sobre el poder de la palabra, sobre la necesidad de usar palabras para pensar el Sistema y entender que el Sistema somos nosotros. El día que descubramos que el Sistema somos nosotros, ese día será el día del inicio de la caída del Sistema, ese día será el día del fin de nuestra prehistoria y el inicio de la Historia consciente de la humanidad.

Cuando la humanidad crea una idea verdadera, el Sistema la anula con el sello de la locura, pero esa idea, por la fuerza de la verdad, se ha labrado siempre un camino entre los hombres. El sello de la locura sirve para demostrar que la idea comporta un peligro.

Amigo lector, concedo que todo lo anterior pueda ser un error salvo un punto, sean las que fueren, el Sistema se estructura en función de ideas, de palabras. Si no son las que dije, te invito a que te preguntes entonces en qué ideas se asienta el Sistema.

En la pregunta anida la respuesta, cuando uno hace una pregunta ya sabe la respuesta, sólo que nos gusta, ley de la naturaleza, desdoblar a la naturaleza.

Y algo más te diré sobre nuestra estrategia: el hombre aprende haciendo y haciendo palabras sobre lo que hace. Cuando el hombre se erigió en dos pies y cambió su mundo con sus manos, cuando el hombre se erigió en dos pies para trasladar el fuego, transformó el mundo y conquistó el elemento supremo del cambio y se diferenció del resto de los animales, y cuando el hombre dio nacimiento a la palabra para nombrar y dominar las cosas, el auténtico fuego de Prometeo, comenzó su aprendizaje sobre el mundo y sobre sí mismo.

Nada se interpone entre el pájaro y la naturaleza cuando el pájaro hace su nido. Nada se interpone entre la araña y la naturaleza cuando la araña teje su tela, pero el hombre se encuentra desnaturalizado, el hombre se encuentra enajenado cuando el Sistema se interpone entre él y la naturaleza, cuando el Sistema se interpone entre él y su naturaleza.

Para aumentar el poder del sello de la locura, permíteme dar voz al poeta, lo que quiere decir, al profeta

"Al pájaro, un nido; la araña, la tela; al hombre, la amistad".

El Sistema reúne todo su poder cuando reúne toda la información, cuando reúne todo su conocimiento, y reúne toda esa información para elaborar todo ese conocimiento porque te teme a ti y a tu creación, la palabra, la necesaria creación del hombre que conduce a la sabiduría.

Fue la sabiduría la que usó de vehículo al poeta cuando dijo

"¿A dónde ha ido toda esa sabiduría que hemos perdido en aras del conocimiento? ¿A dónde ha ido todo ese conocimiento que hemos perdido en aras de la información?"

Y fue la sabiduría la que poseyó al poeta que hizo la siguiente profecía y con sus palabras damos fe del inicio

"Cuando ya ni los números ni esquemas
constituyan la clave de los hombres,
y aquellos que ahora cantan o que besan
posean mucha más ciencia que un sabio;
cuando a una libre vida vaya el mundo
y torne de esa vida hacia sí mismo;
cuando la luz y sombra nuevamente
en claridad auténtica se unan;
y cuando en la poesía y la leyenda
se halle la historia auténtica del mundo,
entonces una mágica palabra
ahuyentará a cualquier falsa criatura"



Marcelo Marchese

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